Mi amigo Toni, enfermo de ELA.

Toni es mi amigo desde hace 18 años. Nos conocimos en Eivissa cuando él trabajaba en un minúsculo chiringuito de la bahía de Sant Antoni.

Toni es de esas personas que en cuanto las ves sabes que, si tú quieres, puedes ser su amigo porque él está dispuesto a serlo tuyo, así es de amable y cariñoso. Quien lo ha tratado bien lo sabe.

Toni siempre está dispuesto a ayudar a los amigos, en mi caso desde alojarme una noche de madrugada en su casa, sin apenas conocerme, hasta dejarme entrar como uno más en una de las cocinas de los restaurantes eivissencos donde tan excelentemente cocinaba y que eligiera lo que prefería que me cocinara ese día.

Toni y yo siempre pasamos buenos momentos, de esos que no necesitan ser compartidos con nadie ni hacerse un selfie juntos. Pese a que nuestra forma de vida chocaba radicalmente (él es más sano que una manzana y yo soy como el gusanito que se mete en ellas…) siempre podíamos disfrutar momentos agradables. ¡Es la única persona con la que he compartido una copiosa comida sólo a base de fruta!

Toni tiene un don especial que ahora un destino nefasto se ha encargado de quitarle: la palabra. Cuando hablaba lo hacía con esa cadencia de las muy buenas personas, ese tipo de tono y acento que todos los niños del mundo quisieran oír mientras los mecen. Ahora una enfermedad, el ELA, se lo ha quitado. Y como nunca está saciada, va a por más de él, de todo lo que es él , que cada ves es menos por culpa del ELA.

Toni lucha como lo que siempre fue, un guerrero de la paz. Lucha desde la impotencia de no poder gritar palabra alguna y sabiendo que nada irá a mejor en su cuerpo. Pero los que le rodean (entre los cuales me incluyo pese a la distancia de Madrid y Sevilla) sí queremos y podemos hacer que todo vaya mejor y darle lo que el ELA le está quitando.

Toni nunca necesitó más ayuda que la complicidad de sus amigos, como le ocurre a la buena gente. Ahora sí necesita más ayuda y se la vamos a dar. ¡Quién iba a decirle a ese tío tan cachas y sanote que un día iba a necesitar tanta ayuda de los demás! Pero la vida no pide permiso para estos golpes de timón tan bruscos. Sólo queda capear el temporal o zozobrar. Y él es de los que agarran con firmeza el timón. Ha vivido casi siempre en una isla, por algo será.

Toni sería el primero que prestaría su mano a alguien en su situación actual, por eso ahora es el momento de que sus amigos y familiares (que son también amigos) le ofrezcamos la nuestra. Es el momento de que entre todos los que todavía podemos valernos de nuestro cuerpo y nuestro intelecto, demos un paso al frente para ayudarle en lo que necesite y quiera, porque pese a que el ELA le está quitando su vitalidad, su vida sigue aquí y él con ella; y ambos con todos nosotros.

Toni es uno más entre miles y miles de enfermos de ELA. Esta enfermedad es una más entre las cientos y cientos de malditas enfermedades que nos masacran. Pero por algo hay que empezar, o continuar… Toni podemos ser cualquiera mañana, seamos hoy Toni, seamos hoy todos los enfermos del mundo y apoyémosles.

Toni es mi amigo, como dije al empezar este texto, y seguirá siéndolo. Todos los que conozcáis a un “Toni” tomad conciencia de que hay que hacer más de lo que hacemos y menos de lo que no hacemos.

Cambiad el nombre de mi amigo por otro vuestro en similares circunstancias, pues todos los tenemos por desgracia, y poneos manos a la obra, que hay faena.

 

http://lavozdemoron.es/moron/item/19362-un-moronense-luchando-contra-el-ela.html

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