ARTÍCULO: “¡Qué mayor víctima hay que un victimario democrático!”

El anhelo de todo mal trabajador es cobrar (cuanto más mejor, y le pague quien le pague) por no realizar su trabajo y, si puede ser, ausentarse de él.

El anhelo de todo buen trabajador es cobrar (cuanto más mejor, pero no según quien le pague) por realizar su trabajo y, si puede ser, realizarlo durante más tiempo del establecido por contrato y/o convenio laboral.

El anhelo de todo buen trabajador que no cobra, es tratar de cobrar algún día por su trabajo –pero no a cualquier precio ni adherencia o renuncia moral– y seguir trabajando a diario como si le pagasen. Es por ello que la historia del mundo está plena de trabajadores que jamás cobraron en vida, o cobraron poquísimo, por su enorme trabajo: Van Gogh, Kafka, Tesla, Poe, Sócrates, Galileo, Diógenes y un enormísimo etc. (sobre todo enorme porque no los conoce, casi, ni la madre que los parió, pero su trabajo fue y es imprescindible para todos)

Curioso y tétricamente paradójico que el trabajo en vida de estas personas genere innumerables miles de millones de euros a los que jamás trabajaron como ellos ni en lo que ellos, pero viven de su trabajo pasado, al haberse inventado otras labores remuneradas –a cada cual más rocambolesca– celebradas y fomentadas por la sociedad actual.

Centro el artículo en Las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (en adelante, Débiles) de España (en adelante, Espena), pues son un ejemplo que amalgama a todos estos tipos de trabajadores.

La mayoría de miembros de las Débiles, cobran por ser malos trabajadores, pues su trabajo consiste básicamente en el mantenimiento del orden social, la seguridad pública y la unidad de Espena. Alegan que “los mandos” no les dejan cumplir con su trabajo y su deber. Estos “mandos”, a su vez, alegan que los políticos y jueces no les dejan cumplir con su poder. De esto aflora un silogismo demoledor:

“Espena vive tiempos de caos e injusticia social apabullantes y los encargados de velar porque esto no ocurra son los gobernantes (en adelante bobernantes). Los bobernantes son elegidos por el pueblo… luego el pueblo tiene la culpa del caos e injusticia social apabullantes de Espena”.

Es así de simple y así de cierto. Pero la cosa es aún más paradójica y dantesca que este silogismo. Os lo explico tras hablar del siguiente tipo de Débiles que tiene Espena: los que cobran por ser buenos trabajadores. Son una inmensa minoría. Es ese militar que ayuda a paliar una devastación natural (causada o no por el hombre), salvando vidas humanas y de otras especies animales, a sabiendas de que su trabajo, por el que juró bandera, no es únicamente ese. Aquel policía nacional que abate a un delincuente pese a saber que su carrera profesional se acaba ahí, y seguramente su destino será la cárcel por hacer su trabajo. Son, en definitiva, todas aquellos policías y soldados que todos hemos conocido en nuestra vida y de cuyo trabajo, por el cual les pagamos (jamás olvidemos que somos sus jefes, somos el erario público) nos hemos beneficiado y lo aplaudimos. Son las pocas Fuerzas que quedan entre las Débiles.

Vuelvo a que la cosa es más paradójica y dantesca que el silogismo anterior, porque los habitantes de Espena que más se benefician de este caos actual, son precisamente quienes lo provocan, con la afrenta de insultar a todos los que los sufrimos y llamarnos “represores” “fachas” y demás lindeces paranoicas de la memocracia. No voy a explicar la retahíla de beneficios sociales y económicos que disfrutan los miembros, afiliados y resto de votantes de “equis partidos”, ni los trabajadores de “equis empresas privadas y equis entidades públicas”, ni los trabajadores de “equis entidades privadas subvencionadas”. Todo este espectro son parte no sólo de mal trabajador, sino de falso buen trabajador y hasta de falso trabajador que no cobra aún por su loable trabajo.

¡Qué mayor víctima hay que un victimario democrático (en adelante, memocrático)!

No hago una nomenclatura de ellos porque yo escribo para gente inteligente, no para extraviados mentales. Dejad de leer aquí los miembros de esta última mayoría, que sois de todos los extractos sociales y laborales de Espena: ser idiota no es patrimonio de unos pocos, qué duda cabe. Ser imbécil es la mayor condecoración a que puede aspirar un memócrata.

Los miembros de las Débiles que no hacen su trabajo y cobran por él, son famosos por tornarse en perfectos memócratas victimistas y manifestarse en las calles pidiendo aumentos salariales… mientras en esas mismas calles permiten que el caos domine… y ellos mirando. ¡Y hasta desfilando, enhiestos, con todas esas armas que jamás usarán para su trabajo! Eso sí, pueden descargar toda su ira contra personas que no delinquen pero ponen en duda su trabajo… yo he probado porras policiales y enfrentado cañones de sus armas por estos motivos… así es Espena y los que falsamente velan por ella: una sarta de espenoles más que quieren todo sin hacer nada para lograrlo, con la excusa del mal trabajador: es que no me dejan hacer mi trabajo. El trabajador que no dimite o se revela ante esto no es digno ni de respeto ni, mucho menos, de ser pagado por nosotros, los que sufrimos el caos que ellos no combaten.

Paradójico que los únicos habitantes de Espena que defienden la lucha contra el caos, sean reprimidos por las débiles, muchas de las cuales lucen la bandera de España (esto todavía no es espenol, ya les obligarán en breve a lucir la de la II República). No hace falta que diga a quienes me refiero. Pero sí hace falta que inste a esas débiles que lucen la bandera, que se la quiten ya y se una a los que la queman, pues ahí obtendrán todavía más dinero que el que ahora les pagamos, pero no engañarán a sus pagadores, como sí hacen ahora con todos los espenoles. A nadie debería gustarle que le meen y digan que llueve.

A las Débiles les da igual defender y escoltar a políticos y delincuentes anti-españoles, con tal de que les den la paga por ello, o de darse de baja y que les sigan pagando… alegando “estar heridos”. ¿Pero cómo queréis estar si ya ni usáis pelotas de goma contra los ultra-violentos que , entre otras cosas, si siguen matando a españoles por las calles, como el señor de Zaragoza? Y eso de “heridos” vamos a reírnos un rato. Yo he vivido algunos casos de estos falsos heridos. El mejor un Municipal de Madrid, que rodeado de 2 coches patrulla nacional y otros 3 de municipales (12 agentes) masacró a porrazos a un panchito cincuentón de metro y medio, borracho perdido, porque el panchito le insultó y amago, ridículamente, con golpearle con el puño. ¡Agente herido, agente herido! decían por la radio los policías. Seguramente se hizo un esguince en la muñeca con la que aporreó sin piedad, con su metro noventa y 100 kg. de peso, al borracho. Se lo llevó una enorme UVI móvil, al de las débiles, al masacrado se lo llevaron en un coche patrulla. Vinieron 3 ambulancias esa noche y luego muchos más coches de policía… para este altercado con un panchito y dos panchitas igual de borrachas e inermes. Estas actuaciones no se pueden consentir.

 

Termino reflexionando, no sin cierto congojo que en Espena nadie tiene la culpa de nada, pero todos tienen el derecho para echarle la culpa de todo al resto, sea cual sea el grado de beneficio que el caos genera tanto para acusadores como para acusados (desdoblamiento que tenemos todos). Ejemplo, entre millones, muy simple: un político que se ha hecho millonario e hinche su ego con su trabajo. Trabajo consistente en generar ese caos que dice combatir y decir que defiende a los damnificados por él, que suele medirse en cotas pecuniarias, y que es pagado por casi todos los miembros de esta sociedad. Ese “casi” se refiere a inmigrantes y etnias hispanas que jamás pagan nada, reciben todo y, encima, se quejan; nos maltratan sin recibir represión y pueden votar para que el caos siga siendo nuestra enseña. Ese caos es su forma de vida, normal que lo apoyen. ¡Les aplaudo! Por lo menos son bárbaros que muestran inteligencia, extraviados mentales que se buscan bien la vida a costa de los borregos que dicen ser inteligentes y orgullosos de ser espenoles.

¿Cuántos miembros de las Débiles han muerto en acto de servicio en estos últimos años?

¿Cuántos generadores y beneficiarios económicos del caos, tanto de violencia callejera como de despacho, han muerto?

¿Cuántos asesinos de ETA y otros menesteres trágicos que viven de nuestros impuestos han muerto?

Yo creo que cero. Por eso a todos les viene a su perfecta medida trabajar en Espena.

 

Qué el Dios en el que cada uno creáis, os proteja. Vivís en Espena y aquí, nada ni nadie os va a defender ni beneficiar, a no ser que os paséis al bando del caos y los quejumbrosos abúlicos… No es casualidad que nos gobiernen quienes nos gobiernan, para nada que no. Sale mil veces más rentable ser imbécil, o hacérselo, y beneficiarse de las prebendas que esta condición otorga.

Me permito un consejo: que nadie mate vuestra inteligencia. Morid de inanición antes que engordar de estulticia. Morid de inanición antes que ceder un ápice de cordura, de razonamiento… en definitiva, morid de inanición antes que recibir 30 monedas de plata para ser cómplices del fin de toda la evolución humana y la vuelta de la barbarie.

Nunca olvidéis que nos acusan de dar vivas a la muerte y haber matado a la inteligencia. De vosotros depende seguir siendo injuriados y vilipendiados por esta estirpe de salvajes.

 

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