ARTÍCULO: “Soy segregacionista, no racista ni xenófobo”

LEER EN “El Correo de España”:

Segregacionista es un adjetivo que significa: “perteneciente o relativo a la segregación racial”.

Segregación significa: “acción y efecto de segregar

Segregar significa: “separar o apartar algo o a alguien de otro u otras cosas” y “separar y marginar a una persona o a un grupo de personas por motivos sociales, políticos o culturales”.

Marginar significa: “prescindir o hacer caso omiso de alguien”

Bien, queridos niños, ahora que ya he puesto las definiciones encima de la mesa… ¿qué? ¿no puedo ser segregacionista? ¿no puedo decidir con quien juntarme? ¿elegir qué hacer en mi vida y con quien no y con quien sí deseo compartirla? ¡ah! que no puedo… porque vivimos en memocracia (gobierno de y para memos), y, por lo tanto, he de dejar que buena parte (si no todo) del dinero que me expolia el Estado memocrático vaya a parar a gente a la que jamás me arrimaría. Bueeeeeeeeno, vaaaaaa, puedo pasar por eso. La vida en sociedad tiene esas cosas, unas veces te quitan y otras te dan. No puedo ser egoísta… ¿pero me van a quitar mi derecho a ser egotista, es decir, buscar mi interés personal sin perjudicar a otros? Además, si esos a quienes yo ayudo y mantengo, pese a que no les tocaría ni con un palo sujeto por un guante, encima me hacen a mí el vacío, me discriminan, me agreden, me atracan, me imponen su bárbara cultura… ¿qué he de hacer? ¿poner la otra mejilla? ¿votar a cualquier partido político? ¿comprar vaselina?

España era un país racialmente blanco. ¿Era malo eso? ¿nos tenía que bombardear la OTAN por ello? ¿al crecer y tener uso de razón y darme cuenta de que vivía en semejante país debería haber pedido mi extradición a África o cualquier zona donde la perversa raza blanca no es predominante? Por supuesto que no. Pero si Mahoma no va a la montaña, ya sabéis…

Esta es mi situación actual: vivo en un gueto llamado Hediondo Puente de Bellacos, si es que ya se diferencia algo del enorme gueto que es la Comunidad de Madrid (los suburbios son casi igual que la capital salvo porque hay menos gente apiñada, en general). Igual es por mi daltonismo, pero ver a alguien de raza blanca es cada vez más complicado. Bien. La montaña ya ha llegado a Mahoma y le ha aplastado. Y de entre los pocos blancos que quedamos, la inmensa mayoría son rojos y guarros. Vaya por God, hombre, también es mala suerte. Estos blancos, precisamente, son los que adoran al resto de razas, (pese a que no se juntan tanto con ellas como la gente cree, sino que viven de ellas. Y os recuerdo, queridos niños tapaos los oídos, que irse de putas de raza no blanca y comprar droga a camellos de raza no blanca, no es ser integrador: es ser putero y drogadicto. Otros 2 puntos en contra para mí: ni soy putero ni drogadicto).

Por si esto no fuera poco, resulta que la mayoría de estos blancos integradores, son o aspiran a ser políticos y funcionarios que viven de la marginalidad de las razas que dicen proteger. ¿Alguien que viva en los guetos y suburbios de Madrid –y resto de Espena – puede decir lo contrario? ¿pueden decir que esas razas tan protegidas viven en condiciones de salubridad y abundancia intelectual y moral? Obviamente: NO. Lo único que se ha generado es homogeneizar la pobreza y la miseria moral de todo un país, pero con la diferencia de que los que antes éramos raza blanca y clase media, ahora somos racistas y xenófobos de clase baja. Todavía hay imbéciles espenoles que no saben que los máximos responsables de esto son los que usan el puto plural mayestático cuando hablan de las loas y prebendas de las que nos dotan… sí, los políticos, funcionarios y jerifaltes de 1.001 OSGs (Organizaciones Sí Gubernamentales). Resulta que ellos, los integradores y amantes de todas las razas y clases sociales bajas del mundo, no viven junto a ninguno. Es decir, son los más segregacionistas del mundo. Pero no sólo eso, son los más racistas y xenóbofos, pues destrozan la vida de ambos bandos que dicen proteger por igual: inmigrantes (y españoles de raza no blanca, guarros, caucásicos y europeos del este) y los españoles de raza blanca (no guarros). Y, mientras cometen este delito de lesa humanidad, expolian a los españoles blancos y de varias generaciones, a los que hemos construido este país, este puto país actual. ¿De verdad todavía hay alguien que se traga el cuento de que los españoles de varias generaciones necesitamos a los inmigrantes? jajaaja. Precisamente los propios inmigrantes necesarios en Espena, trabajadores y honrados (que pese a ser minoría, los hay a patadas y son muy buena gente) se rebelan contra los expoliadores, sea cual sea su raza o clase y condición social.

Y para guinda del pastel putrefacto, aparece VOX, cuyos miembros políticos todavía a fecha de este artículo, y todos ellos embozalados y covidiotas siervos del sistema internacional, no se han dignado a cambiar sus residencias por una en mi barrio o resto de guetos. ¿Estos son los amigos de los españoles de muchas generaciones españolas? jajajajajajajajaja. ¿Cuándo cambiará Espinoso Yogui de los Montes de Yellowstone su pedazo de chalet con piscina (fraudulento, además) por mi casa de 40 metros cuadrados, con gran terraza, en este gueto? ¿Cuándo vendrá Santiago (y cierra, España) Abascal a reconquistar estos barrios? ¡Ah! que estos hacen como las avestruces: lo que no veo, no existe. Y hacen, también, como los más hipócritas: consejos ofrezco que para mí no tengo. Y hacen, también, como los sátrapas políticos: prometer hasta meter y, una vez metido, olvidar lo prometido. A lo mejor, como me han dicho muchas veces muchos mentecatos, la culpa es mía por no vivir en un barrio de lujo y no querer ganar mucho dinero, dado mi potencial y mi formación… vamos, que no ser un pedazo de cabrón está mal hoy en día.

Pues nada (eso le dijo el mar a uno que se ahogaba), aquí los que queremos una vida digna y no seguir pagando a los que nos joden la vida, somos los malos; y estos, los millonarios altruistas y filántropos que son todos los políticos, a lo suyo.

Por lo menos seguiré dándome el lujo de ser segregacionista. No me juntaré con quien no quiera y en mi casa jamás entrará alguien que no me dé la gana, a no ser que okupen la casa de mi casero (vivo de alquiler) y me tenga que ir debajo del puente, ese lugar donde ha vivido y vive tanta gente, el puente que hay en Bellacos, en Hediondo.

Lo más gracioso de todo es que, si vuelvo a votar, volveré a hacerlo por VOX. El motivo es que lo último que se puede perder es la esperanza, y estos desgraciados por lo menos me dan esperanza. Luego frustración. Luego esperanza… Es mejor que suicidarse, está claro. Pero no les dota de ninguna virtud a estos traidores, vividores y mentirosos crónicos que son los de VOX. Y pese a ser clarividente, cuando no hay solución alguna a un problema lo mejor es hacerse el tonto con uno mismo, creer en las propuestas que jamás cumplirán y dejar pasar los días…

Menos mal que soy mortal.

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