ARTÍCULO: “Policía Nacional: “Psicarios” iletrados”

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/politica/306433224/Policia-Nacional-Psicarios-iletrados-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Sólo el hecho de que los maderos estén al servicio del Gobierno central (sea el que sea) denota la función social que tienen y la burda inmoralidad de su trabajo, el cual no es hacer cumplir el orden y la ley, sino el orden y la ley partidistas establecida por el Gobierno de turno. Hay mucha diferencia, tanta que desvirtúa cualquier intervención policial, pues obedecen a intereses políticos –nacionales y supranacionales –. Esta desvirtuación lo es tanto por sus inicuas y sesgadas acciones como por sus cobardes y programadas omisiones. De ambas aberraciones profesionales voy a hablaros ahora, bajo el enorme marco liberticida del congojavirus y, concretamente, su mejor sambenito: el bozal.

Hoy me han parado (¿cuántas veces van ya?… no soy contable y no sé contar hasta tanto) por no ir embozalado. 2 coches patrulla en la nauseabunda Avda. de la Albufera, en Hediondo Puente de Bellacos. Desde el interior de 1 coche me disturba un esbirro barbudo y embozalado (¿sabrá que con barba luenga el bozal es, todavía, más inservible pues no tapa la jeta, sino que “flota” mullido por la tupida mata de vello facial? ¡Qué van a saber estos!). Le digo que estoy eximido del uso del bozal, y no creyendo mi palabra baja del vehículo, junto a su compañera (no sé si sentimental, además, Dios los cría y ellos se juntan… ¿quién puede ser la pareja de un madero, sino otro madero?). Me pregunta si tengo “el informe”. Le digo que sí. Otra vez no se fía de mi y me pide que se lo enseñe. Se lo enseño. Quiere cogerlo con sus zarpas, enfundadas en guates negros “anticorte” y retiro el papel para que no lo haga, espetando: “No lo toques”. “¿Cómo qué no lo toque? – dice asombrado y tocado en su autoritario orgullo. “Lo que oyes, te lo enseño yo, te lo acerco y lo lees. Esto es papel y se rompe al manipularlo y por fricción, a ver si te crees que lo llevo embolsado por gusto”. No hay que dejar que nadie te pise, y menos estos descerebrados “psicarios” (neologismo mío, híbrido de psicópata y sicario). Le indico con el dedo: Hospital Gregorio Marañón. Mi nombre. Prescripción eximente del galeno. Y me lo guardo, preguntando: ¿Quieres ver mi DNI, para saber si soy el del informe médico, qué seguro vuelves a desconfiar de mí? Dice que sí. Se lo doy mientras su compañera me pregunta si he estado alguna vez detenido. “¿Y eso qué tiene que ver ahora? Por su puesto que no, ni lo anhelo ¿tengo pinta de delincuente?, porque si queréis detener gente o ver delincuentes, venid conmigo 50 metros más allá, que los hay por doquier”.

El barbudo embozalado y enguantado dice que le enseñe el informe a su compañera (no creo que sentimental, pues parece mona y buenorra y él tiene pinta de capullo integral) ya que “no me ha dejado leerlo”. “No te he dejado cogerlo, que es diferente, si no has leído 4 líneas a 20 centímetros, no es mi problema, sino el tuyo”. Se aparta para verificar por radio que no soy familiar de Jordi Pujol y confirmar si me busca la Interpol o el Inspector Gadget. “Tenéis que comprobar si el informe me pertenece, nada más, no buscar información sobre mí”. La mujer me insta a que le muestre el informe. “¿4 ojos ven mejor que 2, verdad?” le digo sonriendo y abrumadoramente seguro de mí mismo. “Usted tiene obligación de mostrarlo por no llevar mascarilla” “Sé mis deberes y mis derechos, al igual que tú deberías saber los tuyos. He enseñado el informe y mi DNI. Hasta aquí llega mi obligación y la tuya por esta intervención callejera. Que me tengan retenido e investiguen si soy un delincuente fichado ya no lo es”. “No le estamos reteniendo , caballero” dice ella mientras saco, de nuevo, el informe. “¿Ah, no? entonces por qué estoy aquí parado y tienen secuestrado mi DNI?” “Vale, ya puede guardarlo” dice sin mirar el informe. “¿Es usted asmático?” “no”. ¿”Qué le ocurre entonces?” Empiezo a relatar mis enfermedades respiratorias… y me dice: “De acuerdo, está bien” “ No está bien dejar sin respuesta su pregunta” y sigo narrando mis dolencias, con tecnicismos médicos, faltaría más. Para chulo, yo, que soy del Foro (los psicarios suelen ser de todas partes de Espena y estar destinados unos pocos meses a guetos como donde sobrevivo).

La amable esbirra me dice que en este barrio hay mucha mala gente y muchos que les intentan engañar, por eso no se fían de nadie (sic). Le explico que qué coño me va a contar a mí que lo soporto a diario ante su inacción perpetua. Le cuento lo de las casas okupas de venta de droga de mi calle, que tuvimos que cerrar los propios vecinos, con una mínima intervención suya, tras lustros de negligencia policial, judicial y gubernamental. Me dice que donde hay delincuentes ellos acuden. La insto a que me acompañe ahora mismo, y al decirle donde, reconoce que sí, que esa zona está plagada, pero se encoge de hombros ante mi petición de que me acompañen. Por fin, tras un buen rato, el barbiluengo me ofrece el DNI, con mano temblorosa, por cierto. Y supongo que debido a los guantes anticortes, lo oprime con fuerza y no puedo cogerlo. “Suelta” le espeto, y cojo mi DNI a la segunda. Los del segundo coche patrulla, aledaño al otro, ni se han bajado, se ve que no soy el delincuente peligroso que deseaban detener o el ciudadano imbécil al que querían multar. Lo más curioso es que a los 2 minutos paso junto a decenas de psicarios del mismo cuerpo policial, y ninguno me interpela. ¿Cuál es su criterio? Eso me ocurre cada 2×3.

Hay que defender nuestros derechos, queridos niños, sobre todo en los escasos supuestos que todavía nos cubre la puta ley. Hay que mostrarse irreverente y valiente ante sus agresiones verbales represivas. Dejarles claro que no están hablando con un cobarde y sí con un tipo que conoce sus derechos y no se va a dejar avasallar. Hacerles más preguntas que ellos a ti. ELLOS ESTÁN A NUESTRO SERVICIO, son nuestros empleados, a los que pagamos con el expolio al erario. Hay que recordárselo, para que sepan cual es la jerarquía. A no ser que estéis fichados o en busca y captura, en cuyo caso estáis jodidos y, supongo, hay que ser sumisos. Yo sólo estoy fichado en Senegal, luego todavía puedo seguir siendo el jefe de todos estos psicarios iletrados. Si actuáis como yo, por supuesto sin faltarles al respeto hasta que todo esté perdido, estoy 100% seguro de que se acabaría la represión policial y sus abusos de autoridad.

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