CINE. Luys Coleto: Pieles, Eduardo Casanova, cine, obra maestra

Eduardo Casanova, niño prodigio. Ahora portento, sin más, Casanova ha filmado media docena de cortometrajes en los que ha ido perfilando un estilo que él mismo define como “mezcla de melodrama y terror gore, Billy Wilder y los principios de Cronenberg, peluche rosa y deformes”. Tras los cortos, una (tormentosa y atormentada) obra cumbre del cine español, Pieles. Con la reminiscencia siempre perenne de Freaks (La parada de los monstruos) de Tod Browning, la cinta de Casanova hibrida la delirante psicodelia de John Waters, los oscuros universos de David Lynch y la, ya citada por el mismo director, repulsiva cosmovisión cronenbergiana. Con Pieles pican los ojos. Y eso es bueno.

Pieles, la prodigiosa obra de Casanova de la que les hablo deviene feroz acusación de una realidad altamente incómoda. Proporcionando una giro de tuerca a los monstruos de Browning, se nos muestran personajes extremos y, precisemos, pseudo-fantasmagóricos, abigarrando y religando y diluyendo sabiamente sátira, caricatura y denuncia. Las vidas de los personajes, colocadas en ambientes tan extremos como sus propias deformidades (prostitución, exclusión social, bancarrota moral, soledad…) se bosquejan con la más amarga de las consternaciones. Y con crudísima exhibición de plurales y disímiles demencias, trastornos y excentricidades. Una mujer con una boca en forma de culo, un joven con un cuerpo de sirena, una mujer sin ojos. Desaforadas deformidades. “El mundo es horrible, el humano es horrible, pero no podemos huir de él”, se afirma en la cinta. Citando a Nietzsche, mirando un abismo, él acaba mirándote a ti.

Salvo por su patológica y banal fijación por los excrementos, la genial e imperecedera  Pieles se yergue como un desagradable, muy desagradable, alegato en favor de todas aquellas personas habitadas por “fealdades” extremas. Y la consiguiente imposibilidad para encajar de ninguna manera en nuestra farisaica sociedad. El orden social es, grosso modo, cruel, crudelísimo, donde los establecidos cánones de belleza (o normalidad) devastan la diferencia para, en muchos casos, su posterior aprovechamiento y lucro. Cuajada hipocresía, axialmente constitutiva de nuestro ser social. Los personajes de Campeones de Fesser, tolerables. Los de Pieles, jamás. El mundo, una titánica mancebía de descomunal dolor. Rebelarse contra él, rosa insurrecto, según Casanova, imposible. 

Merece mucho – muchísimo – la pena, apreciados lectores de cesarbakken.net. En fin.

2 comentarios para “CINE. Luys Coleto: Pieles, Eduardo Casanova, cine, obra maestra”

  1. Rafael López Says:

    Apreciado Luys, cinco minutos y medio de visionado de esta cinta te he podido conceder antes de abandonar la feroz tarea de soportarla íntegramente.

    Como no he tenido hígados de verla íntegramente, no realizaré ninguna opinión.

    Un cordial saludo,

    Rafael

  2. Nadie puede negar de la pluralidad y libertad de expresió de este blog, Don Rafael… si hemos publicado una alabanza a ese truño inpresionante… Peo aquí no censuramos. A Luys le sigo adorando igual… un mal día lo tiene cualquiera, jajajaja.

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