RAFAEL LÓPEZ: Maquila (el dinero no crece en los árboles, como piensa pesad-Illa)

Este término, y su verbo asociado, formó parte durante muchos siglos del lenguaje de nuestros pueblos, especialmente de los cerealistas. Para quien no lo conozca, y tampoco tenga interés en mirar el diccionario, les diré que es la parte de trigo que se quedaba el molinero por hacer su trabajo, es decir era un pago en especie. La dinámica era muy sencilla, el labrador cargaba las talegas de trigo directamente sobre las caballerías, o bien en un carro o galera, y al llegar al molino el molinero maquilaba, a uno por seis o la ratio que fuera, quedándose con las talegas de trigo que le pertenecían por su actividad y moliendo el resto para entregarle la harina correspondiente al labrador. Como en todos los oficios habían molineros que maquilaban más que otros, porque la oferta y la demanda es algo consustancial al ser humano, excepto para los los dictadores socialpodemitas, como los que padecemos en España, que quieren regularlo todo, por supuesto sin que ellos se vean afectados por sus siniestras normas. 

El ser humano desde la aparición de los primeros asentamientos estables ha utilizado el pago en especie como mecanismo para intercambiar bienes y servicios, generándose, desde entonces, una paulatina especialización de la actividad humana en aquellas actividades para las que se estaba mejor cualificado. Unos cuantos milenios después aparecieron los protomecanismos para que determinados productos (con un valor intrínseco) se convirtieran en forma de pago, y ya unos siglos después las primeras monedas en las que se proyectaba un valor al objeto que ya poco tenía que ver con el valor real del mismo. 

En la actualidad el pago en especie está prácticamente extinguido, lo poco que se mantiene son las permutas de bienes con compensación económica por la diferencia de valoración. En cuanto al pago con bienes con un valor intrínseco ha quedado casi, exclusivamente, relegado a los procesos judiciales en los que por sentencia se toman bienes para compensar deudas. Es decir, se ha impuesto, universalmente, el dinero como único referente para la contraprestaccion de bienes y servicios. 

He tratado de realizar este “viaje” histórico para contextualizar la muy negativa repercusión que la aparición del dinero ha tenido para la libertad del hombre. Y veamos un par ejemplos, uno por ser el más sanguinario y criminal, y el otro por ser tremendamente ilustrativo de la bazofia de malgobernantes que nos toca padecer: la más lacerante de las repercusiones del dinero contra la libertad de los hombres son los malditos impuestos. Los hay directos, indirectos, patrimoniales, de sucesión, de donación, por compraventa, por hacerte una casa, por vivir en ella, por ser su propietario, por venderla, por comprarla, en fin, en España, los vampiros fiscales nos roban por todo, y más de una vez por lo mismo. De nada sirve que la, estúpida e inútil, Constitución proscriba los impuestos confiscatorios o la reiteración en el cobro de impuestos por algo que ya había estado sujeto a tributación. Este saqueo desalmado, constante y feroz ha convertido a los españoles en máquinas de pagar impuestos, agravando la situación que, al estar sometidos a una dictadura socialpodemita, son impúdicos en su esquilmador delirio tributario. 

El dinero es aseado, lucrativo, fácil de manejar, y de rapiñar, no se mancha uno las manos, y no es preciso realizar el fatigoso esfuerzo de cobrar en especie. Todas las satrapías políticas, desde la nacional a la local, aplican un terror tributario sin precedentes en la historia, consintiendo, además, la infamia de privilegiar a vascos y navarros con el Cupo, un insulto a la igualdad que supuestamente propugnan las leyes de este estado fallido que es España. 

La semana pasada esa pesadilla antropomorfa que dicen que es “ministre” de sanidad dijo, en esa muy defectuosa dicción suya cuando habla en español, que las vacunas del congojavirus iban a ser gratis. Otro mandadero que cree que el dinero crece en los árboles, desde luego que él para llevarse “lo suyo” seguro que sí sabe donde nace, porque su gestión para la obtención de material sanitario durante la plandemia del virus chino hiede a corrupción que mata. ¡Vaya pedazo de animal! (con perdón de los animales), ¡qué hostias gratis!, no hay nada gratis en este mundo y menos una vacuna con tantísimos intereses creados y tantas corrupciones a sus costillas. Esas vacunas las pagamos, a escote, y muy caras todos los españoles con nuestros impuestos. ¡Ni en la hoguera pagarían! Seguro que la penitencia que auguraba a un colega de gabinete en mi reciente artículo “las aves migratorias” le sentaría de marav-Illa para mejorar su nivel de dicción y, tal vez, de dignidad . 

Recientemente estos carnuzos del malgobierno han decidido que las ayudas a los bancos de alimentos no se realicen en especie. Recuerdo que no hace mucho estuvieron en una tienda de alimentación, de la que soy cliente, recogiendo comida, desde mi punto de vista, con notable aceptación. Pero, ahora, como resulta que este tipo de actuaciones da mala imagen en un país tan progresista, tan moderno, tan libre y guay (entiéndase con ironía) el malgobierno alegando al “padre de todos los males” el corona-burros, pone de manifiesto su “infinita” preocupación por nuestra salud y ha declarado proscrita la recogida de alimentos porque afea que en un país, con ingentes recursos generosamente malfurnidos en un estado político elefantiásico y toda la patulea adscrita al régimen dictatorial, se pida comida porque haya personas que pasan hambre. 

Estos saqueadores redomados han prohibido (les encanta prohibir a estas sabandijas que apoyaban joviales el lema “prohibido prohibir”) este tipo de “agresivas” recogidas de alimentos en la vía pública, en los accesos a tiendas, supermercados y centros comerciales; han decidido que son sumamente subversivas. Ahora las aportaciones se deberán realizar sólo en dinero, que para eso somos muy modernos, muy civilizados,  muy progres, muy limpios, y ¡muy majaderos!, ¡Redios! 

Sin ser muy espabilao ya les anticipo, a los desinteresados voluntarios que aportaban su tiempo y esfuerzo al Banco de alimentos, que verán muy mermadas las aportaciones a tan solidario fin. Pero como aquí no se subleva nadie, todos callan como pecadores y dicen amén a las infinitas felonías de estas alimañas relamidas y desaprensivas, pues “que cada cual aguante su vela”.

Una respuesta para “RAFAEL LÓPEZ: Maquila (el dinero no crece en los árboles, como piensa pesad-Illa)”

  1. Rafael López Says:

    Gracias por la mejora César.

    Rafael

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A <span>%d</span> blogueros les gusta esto: