Cine. LUYS COLETO: Indiana Jones y la corona de espinas. O cuando amar a Indy no tiene límites.

Fanarquistas, fanáticos de las películas, irredimibles dementes del cine. El cine, obviamente, mejor que la vida. Y en tiempos de plandemia, ya ni les cuento. Y brota el fascinante fenómeno de los fanfilms. Producen sus propios contenidos y retan a las grandes productoras. Desde la masiva y definitiva llegada de internet, poro abierto. Con una idea original o con su propio giro personal sobre una película o serie dinamitan irreversiblemente la línea entre aficionado y profesional. Indudablemente, geeks, freaks y nerds, tres formas de hacer mucho mejor a la decrépita humanidad.

Magnífica película

Algunas de estas cintas, con calidad. Con bastante calidad. La mayoría, eso sí, muy entretenidas. Star Wars o Star Trek, los dos grandes modelos. Y, desde luego, las aventuras de Indiana Jones. En ocasiones, superando al mismísimo Spielberg. Como en el caso de Indiana Jones y la corona de espinas. Dirigida por el supremamente talentoso, a fuer de tarraconense, Jonatán Jimenez. Con salpimentadas referencias a toda la tetralogía. Tapón o Bellocq, por ejemplo.

Y siempre con indisimulado amor hacia el personaje de Indy, la cinta se vertebra con hipnóticas localizaciones, prodigiosa banda sonora de Marian Márquez, cuidada iluminación, eficaz montaje, magníficas localizaciones, peculiar atrezzo y unos secundarios de lujo. El patético tipo que hace de nazi, cúspide del despiporre y el cachondeo. O el perturbado adalid de la secta, al más puro y descacharrante estilo Mola Ram.

Amor hacia Indy, sobre todo

Obviamente, algún traspiés. Flagrantes anacronismos – el más evidente es el mapa del vuelo aéreo en el que aparecen Kosovo, Macedonia y Bosnia-Herzegovina, un mapa ajeno a 1934- y derrapes varios. Surrealistas y – en ocasiones – forzados diálogos, actores algo petardos (la actriz principal, saturada de pijerío; eso sí, los secundarios, macizas composiciones), quiebras de raccord. Pero, a pesar de todo, prevalece el amor hacia Indy. Asunto nuclear.

Amigos cinéfagos, proseguid por vereda creativa tan ubérrima. En fin.

5 comentarios para “Cine. LUYS COLETO: Indiana Jones y la corona de espinas. O cuando amar a Indy no tiene límites.”

  1. Rafael López Says:

    Luys, lo que te puedo asegurar es que, hasta una fidelidad tan grande como la mía, tiene límites.

    Después de “Pieles”, las andanzas de “44 Gatos” y ahora “ésto” has fundido todo el beneplácito a tus recomendaciones.

    Vaya petardo de película, y unos acentos que hacen falta unos hígados como un caballo para llegar hasta el final.

    Y por decir algo bueno, sale un coche azul de época chulisimo.

    Rafael

    • Efectivamente, Sr. López. inconmensurable truño de peli, ahí radica su encanto, a quien le encante, a mí no. Pero entiendo perfectamente la filia de Coleto por este tipo de bodrios. No obstante, le indico que las originales de Spilberg son todavía peores, por lo cual solo queda bendecir este tipo de cutre producciones que, por lo menos, no hacen daño a nadie, mientras que Hollywood y las grandes productoras lo destrozan todo a su paso.
      Eso sí, cierta preocupación me asola: ¿los que han perpetrado esta peli creerán haber hecho un buen trabajao? Los pelos como escarpias sólo de pensarlo. Por desgracia, sé la respuesta, al haber estado en producciones similares…

      • Rafael López Says:

        Que una persona de su nivel, don César, tenga la misma apreciación que yo sobre esta “cosa” es el único consuelo que encuentro después de haber malfurnido cincuenta y siete minutos de mi tiempo en su visionado.

        El señor Coleto, al paso que va, nos lleva a Córdoba, a Leganes o al camposanto

  2. ¿Te la has tragado entera? Pero si ni don Luys lo habrá hecho, que lo conozco… Eres el malditísimo, cada vez está más claro. Meros aprendices nosotros 2.

    • Rafael López Says:

      Gracias por sus cumplidos señor Bakken. He de confesarle que mi concepto de la fidelidad mosqueperra me ha llevado a someterme a severos sacrificios, el primero (y mayor) en una reciente controversia dominical contra Luys en la que tuve que defender un posicionamiento hiriente para mis creencias y conceptos morales. Y ultimamente, con el visionado íntegro (Pieles aparte porque vi el percal y ya iba escocido) de sus recomendaciones gatunas y de cutre buscatesoros, ha lapidado el señor Coleto la fidelidad que nombraba al principio, porque no se deben recomendar esas “cosas” a alguien a quien se aprecia.

      En fin.

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