RAFAEL LÓPEZ: Banco Santander (quien te ha visto y quien te ve).

El criminal y sanguinario “patrocinado”

Por lo que oigo en la calle este oligopolio en que los sacamantecas malgobernantes españoles han convertido la banca funcionan todos igual de mal, pero por coherencia personal me circunscribiré al que conozco. 

No hace mucho que tuve que realizar una “sencilla” operación de un ingreso en efectivo, he puesto comillas porque antes si eran sencillas, ahora las han convertido en una auténtica carrera de obstáculos. Para empezar han instaurado un draconiano régimen horario para realizar estas operaciones de 8:30 a 11:00, si eres cliente, porque si no lo eres solo puedes realizar estas operaciones dos días a la semana y en un horario incluso más restringido. 

Por supuesto, como el banco se “preocupa” por sus clientes te ofrecen la posibilidad de realizar dicha operación, fuera de ese horario hasta el cierre de la oficina, en uno de esos estupendos cajeros, que menos dar besos de tornillo, lo hacen casi todo, “todo” menos admitir determinados billetes. Al final, tras unas extenuantes visitas a la oficina, con las oportunas colas de espera en el exterior (¡hay que cuidar la salud de los clientes!), consigues el objetivo no sin antes acordarte, en términos muy poco amables, de quienes transforman sus fobias contra los clientes en delirantes normas de obligado cumplimiento. 

De todos modos existen dos cosas de la gestión bancaria, no relacionadas con lo relatado hasta ahora, que me indignan. La primera es la forma en la que malfurnen grandes cantidades de dinero en: publicidad; financiar todo tipo de eventos deportivos y “kulturales”; autobombo; pagar a personajes públicos, que ganan dinero a espuertas, por ser imagen de la marca, y todo esto mientras zahieren a sus clientes “domésticos” con restricciones incomprensibles, actuando más como un puñetero organismo público en vez de como una empresa privada que tiene al cliente como eje de su acción. 

Que sometan al cliente a la función de sumiso siervo ni tiene justificación, ni medio pase, y es un error estratégico, a nivel empresarial, mayúsculo.

Conozco el paño de esas grandes corporaciones y empresas que no dejan de atribuirse posiciones de liderazgo, en su segmento de mercado, cuando la trastienda muestra que, paso a paso y de forma contumaz, van restringiendo, cuando no eliminando, los servicios que prestan a sus clientes, mientras privilegian exclusivamente a sus grandes clientes y a ciertos advenedizos por la” pasta” cuya vinculación con el banco es totalmente especulativa, hipócrita y volátil. 

La analfabeta y andrófoba “patrocinada”

Pretenden ser líderes, y en vez de diferenciarse con una atención al cliente digna de ese nombre, la socavan ampliamente utilizando diversos mecanismos. Uno de los más lacerantes, para el cliente, es la esternalización de la actividad mediante un personal infame que ni dispone de los conocimientos, ni muchas veces hablan correctamente el español porque atienden desde ‘call-center’ ubicados en otros países, en los que, para más inri, desquician a los clientes con su robotizada forma de atención. 

Para colmo de males, con tanta absorción e integración bancaria,  se cierran las oficinas más cercanas a los clientes, obligándoles a tener que desplazarse a otras que ni disponen de la amplitud de espacios, ni de la calidad, de las cerradas. ¡Ay que ver, tantos recursos, locales y capacidades para tan pobre resultado! Eso si, para los mandamases su presidenta ha adquirido un Jet valorado en 46 millones de euros, ¿y esta señora es a la que le preocupa la ecología y el medioambiente?. Lo que queda, también, meridianamente claro es que el único tiempo que le importa es el suyo y el de sus gerifaltes, del que hacen perder a sus clientes con su infame gestión y normativa interna ni se acuerdan. 

Luego está el aspecto de la movilidad de sus empleados que desincentiva, gravemente, la relación personal, y de confianza, con el cliente, al “perder” éste su persona de referencia en la oficina bancaria. 

Y la guinda del pastel, la humillación definitiva contra los clientes, es la publicidad en eventos, conferencias y actos de similar naturaleza. Habrán visto fotos del criminal y sanguinario Otegi con un panel de fondo en el que destaca el logotipo del banco que da título al presente artículo (seguro que esa alimaña estaría en alguna convención sobre derechos humanos). Tampoco hace falta esforzarse mucho para ver a las sanguijuelas del malgobierno (“ministres”, vices y presi), o a desquiciados líderes socialpodemitas y supremacistas vasco-catalanes con el logotipo de marras a sus espaldas. No se ha atrevido nadie a decirle a doña Ana Botín que la presencia de semejante gentuza junto al logotipo del banco que dirige, supone una gravísima humillación para la gran mayoría de sus clientes. Las corrupciones y trapos sucios han existido y, seguramente, existirán siempre, pero la desvergüenza de mostrarlas públicamente, sin sentir la ignominia que semejante acción supone, no dice nada bueno de quien las consiente (en este caso, el banco Santander que es el que paga) y, además, crea un mensaje de “blanqueo” totalmente repugnante, e imposible de digerir, para todo biennacido. 

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