ARTÍCULO: Esclavos libérrimos.

Las paradojas son lo más común de la vida mundana actual. Ves a un ecologista luchando contra el CO2, desde su jet privado. Ves a ese mismo ecologista defendiendo a los árboles a base de quitarles su alimento principal: el CO2.  Ves a ese padre de familia en un puticlub, defendiendo la unidad familiar y el sexo como procreación.

Nos han agilipollado de tal manera, que ves al Che Pa Blenin exigiendo que los políticos han de vivir en los barrios obreros… y te lo dice desde su mansión alejada de la ciudad.  Ves que la gente te grita: “¡hijo de puta!” para pedirte que no le insultes.  Ves a la gente fumando con un bozal en la barbilla para ponérselo luego y protegerse de una supuesta enfermedad respiratoria. Un abstemio que, a golpe de chupito, reivindica ser abstemio. Ves y ves y revés y requetevés… y no dejas de flipar con la estupidez humana.

Es como ese amigo que te escribe para avisarte que lo hace para decirte que no quiere que le escribas. Ves a esa exnovia que te llama para decirte que no quiere hablar contigo… uffffff, reufff y requeteuffffff. Acabaremos acusando a nuestra mano de violación por hacernos una paja. Y los más memocráticos de todos se cortarán esa mano, como castigo por masturbación que fue, en realidad, una violación.  Acabaremos en juicios penales con un espejo. Es decir: acusándonos a nosotros mismos.  El Rey elefante pidió disculpas por matar a un elefante… dijo que lo sentía, que se equivocó y que no volvería a pasar… ¡PERO COMO PUEDE EQUIVOCARSE ALGUIEN DE ESA MANERA TAN GRANDE! Entiendo que pises a una hormiga, sin darte cuenta. Pero a un elefante no se le mata de un pisotón. Y vamos los espenoles y aceptamos las disculpas de un sádico y satánico que como premio a ello era nuestro jefe del Estado. Cuando mató a su hermano, su puto padre le hizo jurar que no lo había hecho adrede.  ¿Pero cómo se puede pegar un tiro a alguien, sin querer? ¡Es que es la hostia! Actualmente, nuestra reina ha matado a su hermana y a un hijo (abortando). ¡Y no pasa nada!

¿Cómo no vamos a ser todos esclavos libérrimos, si somos tan gilipollas que ya ni nos dicen que llueve, cuando nos mean? ¡Ya ni les hace falta mentirnos!

No es fácil vivir entre vosotros, putos borregos desquiciados. Pero lo que me río a vuestra costa no tiene precio. Por cada una de vuestras hostias van 2 carcajadas mías. Seguid azotándome que ya me he vuelto masoquista. Y cuidado, que de maso al sado solo hay un paso… y cuando ejerza mi sadismo igual ya no os gusta tanto… o tal vez sí, por vuestra condición de sadomasoquistas ancestrales y oligofrénicos colosales.

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