ARTÍCULO: ¡Hay que matar a los enfermos respiratorios!

Yo, haciendo el gilipollas (para no variar) en San Nicasio (Leganés) hace 10 años. El banderón de España es mío no así la casa donde lo colgué, se lo robé al instituto donde me intentaron adoctrinar. Es muy tocho, igual no se aprecia en la foto. Ese día España ganó un Mundial. Y, por entonces, los jurgolistas ya iban como ahora: sin bozal.

Queridos niños, todos sabéis que soy un lisiado y, además, enfermo respiratorio.  “Gracias” a eso, (manda cojones que algo malo sea bueno…) tengo un informe médico que me exime de usar el puto bozal (muy a grosso modo… porque mi informe es papel mojado, pero yo hago que tenga más fuerza que una M-60). Bien… asumido que hay peña como yo que no puede/debe /quiere usar el bozal… ¿Qué pasa con el congojavirus? ¿Nos deja en paz a los enfermos sin bozal? ¿No contagiamos a los demás? ¿No nos contagiamos por los demás? ¡Qué no usamos protección! ¿Somos súperhombres los enfermos? Qué va… bueno, yo sí tengo ciertas dotes que se salen del común mundano de los putos humanos… pero no es plan de ponerme a fardar de dotes que lo son por demérito de los demás, no por mérito mío.

¿Por qué me dejan ir sin bozal? ¡Es que no lo entiendo! Cada vez que algún capullo me interpela (lo cual sucede todos los días y todas las horas del mismo y todos los minutos del ídem) por no llevar bozal… ¿no se da cuenta de que aunque la puta ley me permita ir sin bozal, soy el enemigo público número 1, pues contagio a todo Dios (y soy el masoca número 1 porque me dejo contagiar por esos mismos “todo Dios”). A ver… qué una pistola no mata. Lo que mata es el plomo de la bala cuando te impacta en el body. Yo soy una bala que no para de impactaros en el body. Y vosotros sois una metralla que no deja de impactarme. ¿No os dais cuenta de eso?

Yo debería estar recluido, pues no puedo usar bozal. ¿Por qué no lo estoy? Pues porque el virus no existe y, por lo tanto, no hace fata que me recluyan.  ¿Os imagináis que permitieran ir por la calle a gente armada, con las armas a la vista, esos objetos que matan con tan sólo tocar un gatillo y acertar en tu body? ¡Ah coño! que eso se sigue permitiendo… y a mí, el contagiador máximo, criminal homicida sublime, son precisamente esos de las armas los que me habilitan a ser el pedazo de cabrón que soy, repartiendo congojavirus a 2 manos. Si fuera por el ciudadano de a pie, ya me hubieran matado y exhibido mi cadáver públicamente para escarmiento. ¡Pero son los peores de todos, los maderos y milicos, los que me habilitan para ser un genocida congojavírico! ¿No lo pilláis?

Vamos a ver si me entero: Los que tienen las armas legales y la licencia para matarme dejan que yo vaya por ahí matando a todo quisqui, con los virus que les insuflo.

Vamos a ver si os enteráis: ¿Sois tan gilipollas como para pensar que el papá Estado iba a permitir que Satanás fuera dando hostias impunes con el rabo? ¿No os llega la mente al mínimo imprescindible como para saber que la paradoja es la dueña de nuestro día a día?  Claro que no os llega, porque todavía no sabéis que es el propio Estado y la OMS quienes reconocen que el virus no existe (al no haber sido aislado). Y vosotros seguís, erre que erre, sometidos y arruinando vuestra vida, y la mía. Si sólo jodierais vuestra vida, por mí encantado, soy misántropo. Pero si jodéis la mía… ahí ya me involucro y me tendréis, siempre, en frente. “Ser es defenderse” como dijo Ramiro de Maeztu. Lo que se le olvidó decir es que da igual la legitimidad de la defensa. ¿Quién se ocupa de esos “pequeños detalles”?

2 respuestas hasta “ARTÍCULO: ¡Hay que matar a los enfermos respiratorios!”

  1. Rafael López Says:

    Estupendo artículo César.

    Aparte de las infinitas mentiras de este malgobierno dictatorial y criminal, lo más terrible es que, a través de ellas, hayan convertido a una parte de la población en los más aviesos, desquiciados y suspicaces «guardianes» de la salud.

    Rafael

  2. Imagine usted lo que sintió mi melón cuando en el Hospital Gregorio Marañón, en casi todas las silla estaba el cartel: «No usar este asiento. Mantenga distancia de seguridad» con un icono de prohibido sentarse. Mangué uno,por supuesto, y lo tengo el el agujero de mis caseros, sobre una silla. Al entrar en a consulta había 4 galenos pagados, literamente, hombro con hombro. ¿Ahí no había virus? Lo que no había eran los putos carteles de los asientos. Fallo mío no haberselos traído y puesto para que se dispersaran… por mi salud. YA escribí un artículo sobre este azaroso episodio.
    Ya no tengo claro si nos hijos de puta porque están locos o si están locos porque son hijos de puta.

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