ARTÍCULO: ¿Facha o genocida? ¿Qué soy, a parte de gilipollas?

Un peligroso facha, haciendo el gilipollas delante de su banderón de España que mangó del Instituto… (segunda vez que pongo esta foto)

Recuerdo que hace menos de 1 año yo era un facha. Joder, cuantos momentos de amor he vivido por el terrible delito –culpa mía, por supuesto, mea o jiña culpa – de llevar algo en el body con los colores rojo-gualdo-rojo. A veces tuve problemas igual de severos, por llevar más colores de la cuenta, que es la bandera de Aragón que luce el escudo del Barçalunya, pero esa es otra historia porque, en esos casos, yo era un separrata y los que intentaban (ojo con el verbo que pongo) romper mi bonita cara y todo lo que hay debajo, eran los “fachas” de verdad. ¡Qué nostalgia de ser facha, coño! Eso sí, ahora me han ascendido, y soy genocida. Eso mola más todavía. ¡Y ahora no es por llevar nada que me identifique como el hijo de puta que dicen que soy! Ahora es por no llevar bozal. Joder… qué precaria se ha vuelto mi maldad.

A mis 17 años, en Leganés no era muy normal ver a un tipo con la bandera del país que pisaba, cosida en prendas de vestir. Salvo los maderos, porque van armados hasta los dientes, nadie podía lucir una bandera de España. Claro, al percatarme de eso, lo primero que hice fue comprarme un parche de dicha bandera y pedirle a mi madre que me la cosiera en la cazadora. ¡La de aventuras maravillosas que sabía me iban a acontecer por el tremendo oprobio de llevar la bandera del país que piso, no pisoteo, bueno… ya me entendéis, que no se enfade ningún patriota! Tras semanas de ir con mi banderita no me pasaba nada, joder, pensé que la sensatez se había instaurado o algo así, en Leganés y Madrid en general. Hasta me metía en baretos de guarros, con la excusa de no sé qué pollas, porque lo que quería era que todos vieran mi bomber Alpha con la banderita de marras. Y nada, qué no había manera de que me hostiaran. Miradas indiscretas, cuchicheos y etc. pero nada más. Por suerte, en un gran pub del barrio, una noche sí pude gozar plenamente. Mogollón de guarros, más feos que el miedo y más drogados que (poded a alguien que se drogue mucho) se percataron de lo de mi bandera. Y claro… eran 30 o más y yo, que estaba solico, era el peligro. De toda la vida se sabe eso: 30 mastodontes armados son los buenos y el que va sólo y desarmado es el malo. Cosas que pasan. Uno de estos guarros era un aparente buen tipo y le decía a los demás que me dejaran en paz, porque yo podía lucir lo que me diera la gana. Pero sus consejos se perdían en el odio que mi banderita les provocaba. Había uno que me hacía especial gracia, porque navaja en mano decía: “¡Rájalo, sácalo a la calle y rájalo!”.Claro… yo que veía que las 2 únicas navajas sacadas eran la suya y la de otro… pues le decía que era él el que me tenía que rajar, o que le diera la navaja a otro, pero que no alentara mi “rajamiento” siendo él el portador de una de las 2 navajas que se veían. Nada, que no me rajaron, mi gozo en un pozo. Y mira que me pegaba a él, y le gritaba: “¡qué me tienes que rajar tú!”. La música estaba alta, no es que yo le gritara al pobre retrasado mental severo, porque sí. Algunos, me instaban a que llevara la bandera de la república (así la llamaban ya por entonces, en 1992 y yo les explicaba que la que llevaba era la de la Primera República, pero sin el escudo, que si entonces les valía o qué.  Y que si se referían a la de la II República, es que esa no me gusta, y les explicaba que mi abuelo materno luchó en la última guerra civil española, del bando republicano. Pero porque le tocó en esa zona, y que ya él había cumplido con la obligación republicana de mi familia. Vamos, el descojone. Todos rodeándome y yo despollándome. Pero es que ya sabéis, queridos niños no me canso de decíroslo, que yo estoy loco. No hagáis estas cosas en casa y, ni mucho menos, cuando os supervise un adulto.

Al final llegamos a un acuerdo los 30 santos varones y yo, el puto genocida. Me quitaron la bandera con una de las navajas que me tenía que haber rajado. Realmente ya no me apetecía seguir con mi despolle, tenía ganas de seguir privando birra y de intentar ligar con algún mujerón, y para seros sinceros, sospeché que 30 tipos armados me iban a dar la del pulpo y bueno… que no era plan. Eso sí, les obligué a tener cuidado en su descosido, y que no me rajaran la chupa. Total… sabía donde comprar más banderitas de esas y no eran nada caras, así que al día siguiente pues me puse otra. jajaja. Cómo somos los criminales, tenemos un arsenal.  Eso sí, los que medio me conocéis sabéis que no tengo un pelo de tonto, porque soy calvo desde los 20 años. En ese gran pub, yo me había emborrachado muchas veces, digamos que era “mi casa”. Cuando digo que estaba sólo no es así del todo. Estaba con más de 10 amigos e infinidad de conocidos, a los cuales no quería “meter en mis asuntos” porque el de la banderita era yo, no ellos. Los dueños del pub eran unos cabronazos de marca mayor, con bates de béisbol tras la barra y etc. Y estaban conmigo. De hecho, pese a que el sitio era enorme y estaba petado, alguien les dijo lo que había pasado. Y el capo del pub me soltó, literalmente: “Me cago en Dios, habernos avisado y los reventamos”. Yo lo sabía, ya había visto en acción a estos maromos y eran tipos muy duros para las peleas, por eso no les avisé… es mucho más divertida la vida sin reventar a nadie.

No obstante, al llegar a mi casa y colgar mi chupa, vi un asqueroso gapazo seco en la espalda. O sea, uno de esos cerdos, uno de esos guarros cobardes tan pacíficos ellos, me había escupido por la espalda. Mientras lavaba la chaqueta en la ducha, supe que si hubiera pillado al que me escupió o si alguien me hubiera dicho que me habían escupido por la espalda… no estaría ahora en el baño limpiado, sino en un hospital, malherido, en la comisaría o en la calle, muerto. Pero no en mi casa limpiando el asqueroso gapo de un cobarde que, yendo con 29 más, ni tuvo los cojones de enfrentarme de cara.

Ya os contaré otras muchas historias molonas que me han pasado, a este respecto. Hay gente que ha vivido la vida, y lo sigue haciendo y por eso puedo contar estas cosillas.

¡Bon Nadal a tothom!

2 comentarios para “ARTÍCULO: ¿Facha o genocida? ¿Qué soy, a parte de gilipollas?”

  1. Rafael López Says:

    Estupendo artículo, César.

    ¡Feliz Navidad! también para ti y tu Esposa.
    (y para ese gato negro buscavidas)

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