RAFAEL LÓPEZ: Pagar impuestos en la lotería, un crimen menor

Cristóbal Montoro, cuando era ministro (sin e). Los puños cerrados: en uno lo que te ha robado, en el otro lo que no le puedes robar a él.

Antes de abordar la cuestión, objeto del presente artículo, realizaré un sucinto repaso al terror tributario del que somos víctimas, los súbditos de este estado fallido que llaman España, y más concretamente el relacionado con los premios de la lotería y los juegos de azar. Hasta el 1 de enero del 2013, todos los premios de estas características estaban libres de impuestos. En esa fecha, el último reducto de libertad tributaria que quedaba en España fue mancillado por ese siniestro ser, para quien el averno es destino demasiado amable, Cristóbal Montoro, siguiendo instrucciones de su viscoso y repugnante amo, Mariano Rajoy. Sólo por eso el PP debería ser eliminado de la faz de la tierra, y fumigadas sus sedes con Zotal para desincrustrar tanta inmundicia acumulada. 

Cuando cometieron la felonía, estos hijos de Satanás, determinaron que todos los premios superiores a 2.500 € debían ser mutilados en un 20 %, para que luego, esos carnuzos de alcantarilla, malfurnieran dichos dineros en “untar” a los criminales separatistas vasco-catalanes. Posteriormente el 5/7/2018 “flexibilizaron” el umbral saqueador fijándolo en 10.000 €, y en un exceso de “filantropía” lo ampliaron a los 20.000 € el 1/1/2019, y a 40.000 € el 1 de enero del 2020. Por supuesto, los dictadores  socialcomunistas que nos malgobiernan no han procedido a eliminar tan lacerante agravio tributario. Discuten en el Congreso como unas auténticas nenazas desquiciadas (en el fondo es lo que son), pero la realidad es que ese contubernio del MAL entre sociatas y peperos jamás han quitado, a los españoles, un puñetero impuesto, impuesto que ponen, impuesto que se queda ‘ad aeternum’.

Una vez definido el marco “histórico”, tengo que afirmar que sólo un estúpido puede pensar que es mejor que no te toque la lotería, o un juego de azar, por el hecho de evitar pagar impuestos. No creo que haya muchas personas en España más cabreadas que yo sobre esta cuestión de los confiscatorios impuestos que sufrimos, pero renunciar a un premio del azar, siendo éste, posiblemente, el único medio honrado que les queda a los españoles de “tapar agujeros” como se dice habitualmente, solo cabe en las más delirantes mentes. 

Bajo la escusa de la plandemia por el puñetero virus chino,  las Administraciones de loterías, y otras entidades relacionados con los juegos de azar, estuvieron cerradas tres meses, desde marzo a junio, de una manera totalmente arbitraria ya que, al menos, las Administraciones de lotería son de los espacios más estancos, y seguros, que pueda haber. En ese periodo con aquellos aplausómetros orquestados, y desquiciados mensajes de los malgobernantes, se apelaba a la ilusión y la esperanza (“juntos venceremos al virus”, “salimos más fuertes”, etc.). Está claro que estos dictadores socialcomunistas no tienen ni puta idea de generar algo positivo, lo único que producen es mala gana, ruina, muerte y desolación, por eso cuando se restituyó la operatividad de los juegos de azar fue como recuperar ese mínimo espacio de libertad y de esperanza que aún nos queda a los tundidos súbditos. 

La estadística determina la dificultad de ser afortunados, con un premio de estas características, pero es eso dificultad, no imposibilidad. Son pocos los elegidos, pero la vida les puede cambiar si saben administrar, adecuadamente, esa oportunidad. ¿De qué otra manera honrada se puede alcanzar un punto de inflexión económica, tan rotundo, en las vidas de nosotros, pobres mortales?

Estoy en contra de todos los impuestos, incluidos, por supuesto, el de los juegos de azar y loterías, pero si es un crimen menor “inevitable”, cuando se es agraciado con un premio, pues “maldito” sea. Porque si me preguntan sí asumiría gustoso la rapiña impositiva, a cambio de obtener un premio importante, mi respuesta sería afirmativa y fulminante. 

Posiblemente algún lector de este artículo manifieste su rechazo a mi argumentación, en cuyo caso añadiré una última reflexión al respecto: pocas personas ya recuerdan que cuando murió el general Franco NO HABÍA IMPUESTOS DIRECTOS en España (el actual, nefasto y criminal, I.R.P.F.), todos sin excepción eran impuestos por el consumo y por la propiedad (todos ellos supermínimos respecto a los actuales en sus mismas categorías). Pues bien, actualmente, un español medio viene a ver socavados sus ingresos, por parte de las distintas Administraciones públicas, en un 50 %, o lo que es lo mismo trabajamos la mitad del año para alimentar el elefantiasico gasto público de tiparracos sin escrúpulos que utilizan dichos recursos en los más espurios fines y para alimentar a sus descomunales redes clientelares. Si no ha habido una sublevación nacional contra esta lacerante felonía impositiva, no nos vayamos a poner divinos con esto de las loterías, porque, al fin y al cabo, es la única ocasión en que existe una contraprestación hacia el sujeto tributario real y en dinero contante y sonante.

Y si existe algún empecinado que no está conforme, pues que me entregue el boleto o apuesta a mi cuando resulte premiado, que yo si sabré que hacer a pesar del expolio tributario. 

En Aragón hay un dicho que, con claridad diáfana, simplifica la cuestión: “tan tonto es el que juega mucho como el que no juega nada”.  No se jueguen el dinero de la comida de su Familia, pero, si pueden, jueguen alguna vez “por si toca”, aunque luego les robe el Estado el 20 % del premio en forma de impuestos. 

5 comentarios para “RAFAEL LÓPEZ: Pagar impuestos en la lotería, un crimen menor”

  1. joseignacioh Says:

    Lotería: ganas 100, pagas 20 en impuestos, te quedan 80, compras comida y “x” van a impuestos, compras ropa y “x” van a impuestos, pones gasolina al coche (si tienes coche, claro) y “x” van a impuestos, TODO (prácticamente) paga IMPUESTOS!.
    Al final, casi todo va a impuestos.

    (No se si se entiende la idea de mi comentario, soy muy bruto y no puedo expresar bien mis ideas). 🙂

    • José Ignacio, sin “practicamente”. Todo paga impuestos, para eso inventaron los impuestos indirectos, especialmente el IVA. No hay nada que no pague impuestos hoy en día. Y sí, restando restando… al final todo lo que ganamos acaba en las arcas del puto Estado. Habrá que empezar a robar, como hacen los gerifaltes y sus lacayos, para poder “ahorrar”… Momento en el cual harán un corralito.

      • Rafael López Says:

        Yo de joven era bastante más estúpido de lo que lo soy ahora y aun consideraba la utilidad de los impuestos ¡pobre e infeliz de mi!

        Ahora, porque no puedo, pero si pudiera sería un benefactor defraudador de impuestos, porque el latrocinio tributario es sencillamente vomitivo y grotesco.

        Para aquellas sabandijas viscosas que han ido creando este monstruo todas las penalidades del averno son solo la ínfima parte de lo que se merecen.

  2. Hace muchísimo que se desvirtuaron los impuestos. Y, precisamente, los millonarios son los que más evaden (nunca tienen bastante) y no sufren las consecuencias, porque cuando les pillan, de un fraude que les pillan, hay 20 que no. O nos restriegan por la cara su impunidad, como Yoda Pujol, a quien satán cofunda.
    Yo estoy hipersensibilizado con el dinero público, pues tengo derecho a una prestación por lisiado, que no me dan, y a una rehabilitación, que tampoco; y si necesitara trabajar por dinero o aumentar mi nivel de vida (cosa que no pienso hacer) estoy vetado en todos los trabajos donde exijan una evaluación médica previa, ya no podría ser ni cartero, por ejemplo. En fin… voy de “caza expoliadores” muchos vídeos llevo ya al respecto, de examigos íntimos inlcluídos, y he rechazado 1.001 trabajos con dinero público, porque ese dinero no está para “cultura”, sino para sanidad y pensiones, por ese orden.
    No obstante, me encanta estar rodeado de esta gentuza, de la cual hay muchísima más de la que podemos imaginar… ya sabes que me encanta lo del general.

    • Rafael López Says:

      Escasisimos bagajes positivos podemos hallar en los anodinos días que nos está tocando vivir. Ya lo sabes, y así te lo he manifestado, mi dependencia lingüística y literaria de Luys y muy especialmente de ti. Esos delicados flujos de conocimiento, y de experiencias vitales, palian el peaje de tantas mamarrachadas con las que zahieren nuestros cerebros. Hay muchas cosas que he conocido a través vuestro y que, no sólo las aplico en mis artículos, me son de gran utilidad en mi vida.

      A diario compruebo que con 57 añazos soy el “nuevo” o el “aprendiz”, y no me importa. La delicia de verse rodeado de personas de mayor nivel que uno mismo y que le aportan un bagaje impagable compensa muy ampliamente la frustración de darse cuenta de dichas carencias.

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