LUYS COLETO: Juan José Badiola, sádico veterinario, además de mentiroso compulsivo y repulsivo: desde las “vacas locas” a la presunta covid.

Rebuzno del farsante psicótico Juan José Badiola. “Nos guste o no, tenemos que asumir que durante todo el año usaremos mascarilla. Llevarla en el futuro, dependerá de cómo evolucione. Si en el año 2022, los casos son reducidos puede que el Gobierno diga de llevarlas en determinadas circunstancias como transporte público”. Suficiente para intuir a un auténtico sádico sociópata. Y más, mucho más. Hasta los milikitos le dieron un premio: Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco, que le fue impuesta en el acto de conmemoración del 118 aniversario de la Academia General Militar. Ains, curioso cuando hablamos de la farsa covid como una operación psicológica militar de falsa bandera.

Badiola, siniestro político disfrazado de mataanimales

Excretando Badiola, desde el inicio,toda la sofistería posible sobre la falsa pandemia, a fuer de plandemia. Sobre su época de rector de la Universidad zaragozana, frustrado torerillo Badiola, mejor correr dilatado y tupido velo: el horror. Para el vulgo no fue hasta principios del 2000 con la aparición del mal llamado “mal de las vacas locas” cuando comenzó a ser conocido como director del denominado Centro Nacional de Referencia de la EEB (Encefalopatía Espongiforme Bovina).

Fue designado asesor del Programa Nacional de Vigilancia y Control de las EEB, politiquera canonjía que compaginó con la presidencia del Colegio de Veterinarios de España. Agreguen que El Barbas de la Caja B de Bárcenas (que parece que va dejando de ser fuerte), Mariano, le concedió otra prebenda: miembro del comité de expertuzos para el control del “mal de las vacas locas”

No era un prión “mutante” sino un prión infectado por FARMAFIA

Lo mismo que la actual farsa coronavírica, en su día surgió otro atroz y falaz consenso: la teoría comúnmente aceptada de vacas infectadas por la EEB y transmitida presuntamente a los seres humanos. Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ), pues, la tediosa y falsaria cabriola zoonótica de los cojones. Todo ello producido, dizque, a través de la ingesta de carne o harina de huesos triturados.

Y toda la vaina se vinculaba a un nuevo “prión mutante” que jamás fue aislado y secuenciado- igualito que nuestro actual Sars-Cov-2 – siguiendo los ineludibles e imprescindibles postulados de Koch. Nunca  existió prueba alguna de que hubiese agente infeccioso alguno. Ni en la carne ni en la leche. Unos sencillos análisis, por ejemplo, realizados en el limes de la ubre de las vaca, podrían haber detectado fácilmente la presencia de un prión infeccioso. Infectado, obviamente, por FARMAFIA, Phosmet mediante.

Jamás fue prión mutante alguno (como el “síndrome tóxico” español no lo provocó ningún aceite, ni la denominada covid-19 tiene que ver con virus alguno). Dicho de otra manera: el prión fue deliberadamente envenenado con plaguicidas organofosforados. FARMAFIA (Zeneca, concretamente) siempre estuvo muy empeñada en esconder la génesis química de la EEB y de la ECJ. Tan lógico (macabramente lógico) por otra parte.

El gran teatro de las vacas locas, pasen y vean

El gran teatro bovino de los dos miles. Todo el mundo – incluido Badiola – enloqueció literalmente, nunca mejor dicho. Perdieron la cabeza en un terrorista espectáculo que tanto se asemeja al de hoy. Hogaño, mejorado y perfeccionado. Pero igual de patrañero.

A los mass-mierda les embriagó la delirante teoría de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) porque podían presentar una noticia de horror y holocausto viral. Vegetarianos, veganos y lobbies verdes se encontraron con potentísima arma de propaganda a su servicio: las maravillosas y pastueñas vacas transformadas en caníbales. Y, por supuesto, Badiola clave, la tiránica y corruptísima secta cientontífica mundial, mintiendo cual respiraban. 

Gobiernos mafiosos, mafia sanitaria y FARMAFIA, todos a una

Muy sencillo de comprender. FARMAFIA y el gobierno del Reino Unido ocultaron que fue el uso del Phosmet – que la propia administración británica utilizó para luchar contra la mosca que, en principio, provocaba la miasis – el que provocó la EEB en la cabaña bovina británica. El Phosmet, recuerden, deviene mortífero plaguicida organofosforado de categoría B-B-C: toxicidad moderada para personas y la fauna terrestre y extremadamente tóxico para los animales que habitan en las aguas. Sintetizando lo expuesto anteriormente: el prión fue deliberadamente envenenado.

Aniquilaron la producción vacuna en nombre de una ciencia corrupta y amañada. Fue un palmario ejemplo de envenenamiento químico. Los priones resultaron dañados por el insecticida organofosforado Phosmet de la empresa ICI. Recordemos que el grupo famaceutico británico ICI era la compañía matriz del distribuidor de Fosmet Zeneca (tan actuales los zenecos, ahora astrazenecos).

El citado insecticida organofosforado deformaba la molécula del prión, volviéndola definitivamente ineficaz. El prión contaminado interactuaba con el letal manganeso de los alimentos animales (comida fumigada previa y masivamente con Phosmet). Y dicho prión se transformaba en un prión “indolente”. Y brotaba indetenible reacción en cadena, donde unos priones “gandules” convertían a otros priones también en “perezosos”, explicando con harta sencillez el mecanismo de la enfermedad espongiforme bovina.

Insecticidas y enfermedades neuro-degenerativas

La sintomatología de la ECJ y de la EEB evidencia, por otra parte, la denominada “locura del manganeso”, un síndrome degenerativo neuro-psiquiátrico irreversible que afectó a los mineros del manganeso durante la primera mitad del siglo XIX.

Trío de ases: la enfermedad de Alzheimer, la de las vacas locas y la ECJ tienen en común unas proteínas extremadamente anormales ubicadas en el cerebro y una evidentísima causalidad con los organofosforados. Hasta el llamado Síndrome de la Guerra del Golfo entre los soldados que retornaron se ha atribuido, en parte, al insecticida. Si se conociera con exactitud la causa real, tal vez algún despistado comenzara a hilar fino: el decisivo y deletéreo papel que juegan los insecticidas entre la mafia química y FARMAFIA. Y en las consiguientes enfermedades. Y el genocida Bill Gates, manejando ambas. Monsanto siempre en lontananza.

Badiola, brasas y trolas…

…Y entonces llegó el farsante Badiola y nos contó una trola. Y veinte años después sigue en las mismas. Brasas, que eres un brasas. Además de muy trolas. Y muy malo, más que un dolor. En fin.

Una respuesta para “LUYS COLETO: Juan José Badiola, sádico veterinario, además de mentiroso compulsivo y repulsivo: desde las “vacas locas” a la presunta covid.”

  1. […] estoy 100% seguro de que las vacunas covid-19 contienen PRIONES genéticamente modificados con largos períodos de incubación diseñados para causar […]

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