LUYS COLETO. Sansón: morir matando.

Sansón derribando el templo para morir matando

“Y escribirás muy claramente en las piedras todas las palabras de esta Ley”.

(Debarím – Deuteronomio 27, 8)

Con Sansón se da por concluida la historia del último de los grandes jueces de Israel (antecedente y prefiguración de la monarquía davídica). Nos hallamos en el siglo XI a. C. y desafiamos un bucle de degradación continua del desagradecido pueblo agraciado a los ojos del Eterno, YHWH o YHVH. יהווה.Una sistemática y tempestuosa espiral de pecado y Gracia divina. Ya nos recordará Pablo de Tarso que donde abunda el pecado sobreabundaba el perdón del Altísimo (Rom 5,21). “El poder de nuestro Señor está en el perdón”, aseveran no pocos. Dios no se deja someter por nuestro pecado y Él cumpliría, al decir de los creyentes, su designio en nuestra existencia. Y en Sansón detectamos todo ello con suficiente claror.

Sansón, ¿cuál fue su auténtica misión?

Sin duda, hay muchas cosas singulares en Sansón. En primer lugar, su propio llamamiento, su vocación de nazireo (Num 6). Antes incluso de que viniese a este perro mundo, El Eterno había hablado de Sansón. Tan inconscientes como eran sus padres de lo que iba a ser hasta entonces Sansón y su propio nacimiento, tan poco claro lo tiene también el propio Sansón, confuso acerca de su propósito y de su misión en este mundo.

Sansón Sefer Torah.

Vemos en el juez Sansón, aparentemente, muy pocos rasgos de lo que esperaríamos de un juez (un proto-rey, en definitiva). Un juez vendría a salvar a su pueblo, superficialmente lo que hace Sansón en este relato bíblico, uno de los más pormenorizados del Libro de los Jueces. Notamos y anotamos su vida como juez durante cuatro lustros. Refriegas, contiendas, muchas de ellas motivadas por asuntos personales, por sus irrelevantes venganzas, líos con los filisteos. Pero realmente vemos poco de los grandes actos de liberación que han realizado otros jueces anteriores.

A la altura de Gedeón, que ya es decir

No hay grandes batallas (qué decir del combato de Gedeón, Jue 7, con trescientos hombres leales derrotando al inmensísimo ejército de los madianitas), no hay grandes luchas y, en principio, la opresión de los filisteos continúa. Y Sansón, por tanto, hace grandes preguntas a nuestra mente.

Realmente, ¿qué tiene que ver Dios con toda esta historia? Dios actúa por medio de Sansón y lo que Sansón hace es realmente sobrenatural. Cuando Sansón recibe esa fuerza tan célebre, que le ha hecho a él tan famoso también, cabello mediante, hace realmente cosas que ningún hombre hace: es una obra luminosa del Espíritu de Dios que entra en su vida.

El crepúsculo de Israel

Son cuatro capítulos esenciales del bíblico Libro de los Jueces. Desde el decimotercer capítulo al decimosexto. Sansón, aunque es un hombre de una extraordinaria fortaleza, por lo que es conocido por tanta gente, es sin embargo un hombre de grandes debilidades. Insolubles, aparentemente, aporías. Un hombre cuya vida es una tragedia, destinada aparentemente a una inapelable hecatombe.

Y Sansón, como todos los jueces (Deborah, Gedeón Jefté…), representa en primer lugar al pueblo elegido, al pueblo de Israel, al momento y circunstancia en el cual se encuentra Israel en esa época. Época de absoluta decrepitud. Recuerden el inicio del decimotercer capítulo. “Los israelitas volvieron a hacer lo que desagradaba a Yahvé y Yahvé los dejó a merced de los filisteos durante cuarenta años”. Dios anhela que su pueblo amado (Dt 7, 7-8) despierte a la realidad de lo que son: el pueblo escogido entre las naciones del mundo.

El pésimo actor Víctor Mature, en el personaje de Sansón.

El Libro de los Jueces es la historia de un gran y poderoso crepúsculo, de una turbulenta hélice que va hundiéndose cada vez más en un difuso sumidero. Sansón y su historia, a la que dedica el Libro de los Jueces una gran extensión,  cuatro capítulos de los 21 que contiene el libro, nos muestra cómo llega más bajo que ningún otro. Hay pocos jueces, ninguno podríamos decir, como Sansón. Que muere matando. Su miseria. Y, sobre todo, su grandeza.

…Operación Sansón y la guerra de 1967

…Y recuerden la denominada Operación Sansón. Israel barajó la posibilidad de utilizar la bomba atómica en caso de perder la guerra de 1967.  Israel estuvo preparando el uso de la bomba atómica en el Sinaí si se sentía suficientemente acorralado por los países árabes. La idea era arrojar la bomba en el caso de que los ejércitos de Egipto, Siria y Jordania avanzaran en territorio israelí, lo que nunca llegó a suceder. Afortunadamente, agrego. Pero esa es otra historia, de gente que podría haber muerto matando, como Sansón…

Y siempre el oratorio del egregio Händel. HWV 57. Casi tres horas y media. Casi perfectas. Casi. En fin.

7 comentarios para “LUYS COLETO. Sansón: morir matando.”

  1. Rafael López Says:

    No se si ha sido César o Luys quien ha elegido la foto del señor Mature para este artículo, pero opino que hubiese sido mejor opción la estupenda Hedy Lamarr que interpreta el papel de Dalila en esa película, del año 1949, de Cecil B. de Mille.

  2. joseignacioh Says:

    “Pueblo elegido”… del demonio…

    • rafael… la foto ha sido cosa de Luys. Ya sabes que yo soy un pecador promíscuo y siempre hubiera puesto a la moza.

      • Rafael López Says:

        Definitivamente, César, dile a Luys que modere sus impetus y que deje a los profesionales “decorar” sus artículos.

        Se ha venido arriba este Coleto “Non serviam” desde que le perdonamos lo de “Pieles” y estas son las nefastas consecuencias.

        Y no me meto más con él porque se que no sigue ni los comentarios de sus propios artículos.

  3. Permitiendo lo de “Pieles” mostramos la senda a la barbarie coletiana, jajajjajaa. Es labor nuestra reconducirle por la buena senda o acabar los 3 viendo la segunda parte de “Pieles” (la harán… ya verás…) y comiendo palomitas mientras tú acaricias a Dartacan y yo a dartacat…

    • Rafael López Says:

      Ando escaso de salud estos días pero, con el escenario que me planteas, lejos de que el vigor galope de nuevo por mis venas, me invita a pensar que, hasta, el “saludo” de parca sea algo amable.

      ¡Eres incorregible, César!

  4. La salud no es escasa o excesiva. Se tiene o no se tiene. Es un todo o nada. Hay vida, hay salud. No hay vida, no hay nada, ni salud. Así que ni vigor galopante ni hostias. Salud es estar vivo. El día que me tumben o me postre trataré de hacerle la zancadilla al que pase a mi lado, antes de que me remate, porque todavía tendré salud para ello. Y me como caiga me iré de este mundo riéndome del él, o de ella.

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