Cine. RAFAEL LÓPEZ: “Los olvidados”, de Luis Buñuel.

Despues de cinco meses, tras haber recomendado su exitosa, a nivel comercial y de público, “El gran calavera”, vuelvo a reencontrarme con mi paisano Luis Buñuel, en esta ocasión con una de sus obras más duras titulada “Los olvidados”. Hace un par de semanas cuando inicie mi doble paseo cinematográfico de la mano de Alfred Hitchcock, con su película “Rebeca”, hacia mención a la “maldad” de la ama de llaves cuestionandola y, en mi fuero interno, recordaba, entre otros, al personaje del Jaibo, de la película que les recomiendo hoy, porque, desde mi punto de vista, ejemplifica, y personifica, ampliamente al Mal, un Mal áspero, brutal, amoral y despiadado.

La naturaleza humana ha demostrado sobradamente cual implacable puede llegar a ser con sus semejantes, y el origen de ese Mal no está, intrínsecamente, ligado al hecho de que el individuo se haya criado en ambientes sordidos y paupérrimos. El Mal presenta múltiples facetas y orígenes y me parece nauseabunda y ridícula la justificación del Mal en el hecho de que las condiciones de vida sean, o hayan sido, de gran penosidad, o por los agravios sufridos. Hoy observo, estupefacto, como una maldad aún más lacerante se ha instalado en buena parte del mundo y me refiero a esa conjunción del Mal con la más burda hipocresía representada en las hordas de malnacidos que, al dictado de sus criminales líderes socialcomunistas, saquean, incendian, destrozan y agreden. Al lado de semejantes alimañas alienadas y sus emasculados, y asquerosos, amos El Jaibo es un ejemplo de bondad y probidad. 

En la antigua Babilonia la responsabilidad por los actos indebidos era mucho más severamente castigada según el estrato social del infractor, agravando a aquellas personas de condición más noble o pudiente bajo el buen criterio de su mayor capacidad para hacer el Mal. Atónito observó a auténticas criaturas antropomorfas, y en algún caso hasta ni eso, a las que les llaman Señorías por el puesto malconseguido que ocupan, que ni se han ganado el derecho a sentarse en un banco en el parque, y que, con demoníaca desvergüenza personifican al Mal mismo a través del terror fiscal y tributario que supone un lacerante expolio a la población; a través de la actividad represora de las Fuerzas de Seguridad del Estado que, dirigidas por psicópatas, zahieren a quienes si cumplimos las leyes, mientras que a esas turbas de malnacidos carta blanca e impunidad. Para no dejar lugar a dudas me refiero a los responsables políticos del malgobierno de España y en las corrompidas, y ruinosas, “cavernas” autonómicas, así como a sus sicarios socialcomunistas y filoterroristas en los dieciocho taifa-parlamentos ¡qué despilfarro y qué inutilidad!.

Visto el panorama mucho más asqueroso que presenta la realidad en España no tengo reparos en presentarles esta película, porque, a pesar de su dureza, resulta infinitamente más ofensiva a la vista, y los sentidos, la patulea infernal que sale diariamente en las noticias. El contenido visual o verbal de la cinta recomendada no ofrece elementos gratuitamente ofensivos, su maldad es de raíz, sin concesiones. No es una cinta para un público infantil y juvenil, es más creo que hace falta, no ya ser mayor de edad, sino una madurez vital y emocional potente para visionarla (yo la vi, por primera vez, con más de 10 lustros a las costillas y no me arrepiento de haberlo hecho a esa edad). 

Es una película del año 1950, que obtuvo la Palma de oro en el Festival de Cannes, tiene una duración de 88 minutos, el guión lo firman el propio Buñuel y, el colaborador habitual en su etapa mejicana, Luis Alcoriza. El elenco de actores son también de aquella nacionalidad a excepción del español Francisco Jambrina que repetía con el director maño tras “El gran calavera”.

Por cierto, hace un mes recomendaba Metrópolis de Fritz Lang, obra que junto a la que presentó hoy, “El mago de Oz” y las obras de los hermanos Lumiere conforman la Memoria cinematográfica de la Unesco. 

P.D.: si no la había visto con anterioridad, seguramente quedará impactado en su primer visionado (a mi me ocurrió). No se preocupe póngase las noticias en la televisión y, no tan sorprendentemente, sentirá como es la realidad la que realmente ofende su sensibilidad, y hasta su dignidad, por la presencia y actuaciones de estas criminales sabandijas satánicas. 

Re-P.D.: el título de esta película le va, como anillo al dedo, al estado en el que nos encontramos los españoles de bien. 

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