LUYS COLETO: Ifigenia o…¿podemos luchar contra el aciago destino que nos espera?

El sacrificio de Ifigenia. Francesco Fontebasso

Ifigenia, retoño de Agamenón, Ifigenia no eligió dónde nació. Tampoco tuvo la culpa del rapto de Helena que provoca la guerra de Troya. Ni se le puede atribuir la afrenta a Artemisa. Igualmente, sufre las consecuencias por el simple hecho de ser la hija del rey Agamenón. Y la hija de Clitemnestra. O la sobrina de Menelao. O la (falsa) prometida de Hércules, semidiós, hijo del mortal Peleo y la ondina Tetis. Y siempre en Áulide.

El implacable destino y el inevitable sacrificio

Fuerzas superiores a Ifigenia dominan la voluntad humana, más allá de favorables céfiros en trances belicosos homéricos. Los dioses ya decidieron por ellos. Siempre es preferible mantenerse alejado de los dioses. Sin duda. Lo mismo sucede en la Biblia, con los sacrificios de Isaac (Gen 22) y de la hija de Jefté (Jue 11, 29-40).

Recuerden, a la sazón, La fiesta del chivo del gran Vargas Llosa, sobre el funesto Rafael Leónidas Trujillo. Personaje “sacrificado” de Urania, dando una vuelta de tuerca al sentido “sacrificial” que planteaba en su gran obra maestra La Ciudad y los Perros, indudablemente uno de los cúlmenes literarios del siglo XX .

Tales personajes no pueden evitar lo que les depara la suerte. Siempre hay un agónico combate entre los hombres y Dios. O el Destino. No pueden abstraerse de un siniestro teatrillo de dioses sádicos. Los humanos tan solo espectadores de fantasmagórica tragedia, tragicomedia más bien, aguardando la catarsis que nunca llegará, fantoches de polichinelas humanos. Solo se es libre el hombre, nos recuerda Epicuro, sin miedo a los dioses y a la muerte.

Leonaert Bramer. The Sacrifice of Iphigenia

Retornando al magno Eurípides

En ese sentido, el libre albedrío se transmuta en engañifa mayúscula si no procedemos a una honesta y profunda profilaxis de súcubos e íncubos, tanto interiores como exteriores, tanto familiares como nacionales. O “globales”, como los plandémicos. Y les dejo con El Magno. No Alejandro, obvio. Eurípides, pues. En fin.

2 comentarios para “LUYS COLETO: Ifigenia o…¿podemos luchar contra el aciago destino que nos espera?”

  1. Rafael López Says:

    Lo siento Luys, pero Cesar te ha ganado por la mano con lo de sucubo e incubo.

    Así que el diccionario quieto a pesar de tu “barroco” artículo.

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