ARTÍCULO: Detienen a un padre por referirse a su hija como “ella”. Y yo mandé a tomar por el culo a una matasanos, por algo parecido…

Al final de este exabrupto os enlazo el artículo que me lo ha recordado, enviado por un amable lector.

La penúltima vez que mandé a tomar por el culo (textualmente y mi glúteo derecho tiene algo que decir de esto y lo diré luego) a una matasanos tiene todo que ver con esta estúpida noticia y este loco mundo femirrojo y trans “yo ya no sé qué, pero trans”. La doctora titular de familia, cabecera… ya no sé cómo cojones llaman a estos galenos,  que tuve asignada era una mujer que nunca estaba en su puesto de trabajo, por lo cual yo trataba siempre con la suplente, sin saberlo. Por desgracia, hace años tenía que ir una vez al mes (aprox.) a ver a esta matasanos, por otras enfermedades crónicas  que sufre mi lisiado body que, por arte de birlibirloque, pasan por las manos de este galeno de cabecera, en este caso, galena. Un día me topé “con la titular” y me explicó la jugada de que llevaba años de baja por maternidad –tal cual me lo dijo – y por eso yo no la conocía.

Bien… no sé cómo ni por qué acordaron turnarse en el cargo y la suplente estaba los días pares y la otra los impares, o al revés, que es lo mismo. Me tenían que mandar a un especialista (lo que antes se llamaba, “hacer un volante”) de una de mis “lisias” y coincidió que estaba la titular. A la semana siguiente tuve que volver, porque me hizo mal la petición al especialista (es que no sirven ni para hacer peticiones, coño) y me topé con la suplente, que era la que yo conocía de siempre. Bueno… pues le comenté la jugada, que era hacerme bien la petición de mi cita con el especialista, diciendo la barbaridad de: “(…) el otro día la otra mujer me dijo que…” hasta ahí llegó mi elocución porque la galena se puso a gritarme, echando humo por las orejas, acusándome de machista y misógino, por haberme referido a la galena titular como “mujer”. Me gritó que esa doctora era licenciada, madre de familia y etc. de obviedades y que yo la había faltado al respeto calificándola de mujer. Al principio, como empieza la Biblia… dudé en si era algún tipo de sarcasmo raro que, por algún motivo extraño ya que yo estas cosas las cazo al vuelo, no pillaba. Pero qué va, la zorra lo decía en serio y me gritaba cada vez más, con el rostro más rojo que eso raro que tiene la bandera de Japón en el centro del trapo.

Cuando me cercioré de que me estaba insultando y agrediendo verbalmente, en serio, empezó mi autodefensa. Y, queridos niños, ya conocéis que mi ira autodefensita es algo digno de ver y muy jodido de sufrir. Le dije de todo a esta analfabeta empoderada, pero de todo. Primero de cuestiones linguísticas y semánticas básicas a colación de que por qué no podía llamar “mujer” a una mujer, como si hubiera adjetivado: “esa mujer hija de la gran puta” por ejemplo, que hubiera sido un motivo lógico de su ataque de ira hacia el paciente que era y soy yo.  Ella, en sus 13,  gritándome que no podía faltar así al respeto a una mujer… “¡coño! hasta tú la llamas mujer. A mí me pareció un ser humano con genitales femeninos, aunque ni se los he visto ni lo pretendo, soy un hombre casado. Y me dijo que estuvo de baja maternal, así que intuyo que ha parido y, por lo tanto, es mujer y no hombre. ¿Cómo coño quieres que la llame?”. Bueno… tuve que rebajarme a estas estupideces, eso sí, cada vez más subidas de tono por mi parte y bajadas de tono por la suya. Normal… una loca se avergüenza de las barbaridades que dice cuando se las refutas.

Me levanté y la dije que me “desapuntaba” como paciente suyo. “Estás totalmente chalada, galena” Algo así le dije. Y ella, que tantas veces se había reído conmigo y hasta aprendido cosas pues solíamos hablar largo y tendido en las consultas, y no precisamente de medicina, totalmente avergonzada me pidió que me sentara y que no me fuera. “Qué no era para tanto”. Ahí abrí la puerta, para que me oyeran bien los pacientes de la sala de espera: “Estás desquiciada, no te quiero volver a ver en mi vida, vete a tomar por el culo”. Algo sí le grité.

Y con el culo acabo. Resulta que la especialista a la que me tenían que enviar era una dermatóloga, por un simple eccema en mi precioso y sin depilar glúteo derecho. La galena que se volvió femirroja iracunda me había mandado 2 pomadas , muy caras por cierto, para hongos y no sé que barrabasadas más… tras explorarme ,la especialista me dijo: “¿Pero cómo puede haberte mandado este tratamiento si esto es un eccema. Esta doctora no sabe absolutamente nada. ¿Cómo puede haberte mandado esto?”  Esta misma doctora femirroja me inspeccionó el pecho tras volver yo de Eivissa tras una gran hostia nocturna en el campo… con fractura de costilla y decenas de puntos de sutura en el jepeto. Y me dijo que no tenía nada anómalo. Pero la ordené que me mandará una radiografía y, efectivamente, tenía una costilla fracturada. Estamos vivos de milagro, os lo garantizo. No vayáis jamás al médico, jamás de los jamases. Encima de tratar de mataros, os insultan y os cobran por ello… ¡qué la sanidad pública sólo es gratuita para los negratas y resto de parásitos!

Os enlazo una secuencia de la genial película de Mariano Ozores: “Agítese antes de usarla”. La secuencia del uñero… colosal glosa de la sanidad pública… “uñero negro…”

Artículo que me ha mandado el lector:

9 comentarios para “ARTÍCULO: Detienen a un padre por referirse a su hija como “ella”. Y yo mandé a tomar por el culo a una matasanos, por algo parecido…”

  1. joseignacioh Says:

    Mundo de locos! (Me tiro de los pelos)…

  2. Rafael López Says:

    ¿Hay quienes se depilan los glúteos, César? Me has dejado de una pieza.

    Depilación al margen, el artículo excelente. Creo que nos quedan por ver muchas más jornadas de “gloria” con ésto del lenguaje estúpido-inclusivo.

  3. Fui 20 años nadador (obviamente por libre). Ni te imaginas los pocos pelos que tienen la mayoría de hombres… es una cosa… Lo que más me desconcierta es cuando se depilan las axilas… ¡pero coño que ese vello está ahí por algo, para protegenos de la fricción!. Pues nada… se lo quitan también. Y luego les sale “barba” por todo el cuerpo, jajajaja. A mí me depilaron un trozo de gluteo, porque soy nudista y, estando en Eivissa una amiga gabacha me hizo “la gracia” de ponerme una tira rectangular cuando estaba sobando encima de una roca. Y me depiló esa parte. Eso sí, me tuvo que hacer ella las posteriores curas, poruqe me sacó hasta parte de la epidermis y, por supuesto, besarme el culo –tan cual – durante meses. Justo pago a su atrevimiento.

    • Rafael López Says:

      Entiendo que los nudistas deberían ser quienes más respetasen el cuerpo humano tal cual está concebido.

      César, tus “amistades peligrosas ” son fuente inagotable de anécdotas.

      Confío que después de aquella experiencia tu epidemis y el vello inherente a ella se hayan repuesto definitivamente. Eso sí no te vuelvas a quedar dormido con el culo al aire.

      • Esos días cuando la depilación “a traición” recuerdo que estaba esta gabacha y 2 amigas madrileñas que vinieron a verme (las 3 locas por mis lisiados huesos… qué condena ser tan guapo…). Y estábamos en la cueva de un amigo, a pie de mar, haciendo un arroz y entré en pelotas a la cueva, recién salido de las rocas del mar y cuando le puse le minga cerca de la boca (ella estaba sentada ) me dice: “Oye, qué aquí hay señoritas” señalándome el miembro viril. Y yo: “Tranquilas, que no me voy a follar a ninguna, voy a preparar el arroz”. A ver si encuentro la novela que escribí contando estos 3 meses en Eivissa… no sé donde coño la tengo porque antes no había pen drives ni hostias de esas.
        Recuerdo que es despollante mi novela. Se la leyó mi amigo el Teniente coronel Ramos, en unas horas. Algo impresionante, leía en horizontal, cosa que yo ya no hago porque es agobiante leer tan sumamente rápido, pero lo hice en su día. Y el tío se me memorizó toda la novela en esas horas y me contó anécdotas de la misma y hastaun par de erratas que vio. jajjajaja Hay gente mucho más inteligente, para algunas cosas, y me causa admiración haber vivido con ellas. Ya publicaré algo sobre este señor, sólo de experiencias con él en Eivissa. Tremenda fue mi vida. Quien me ha visto quien me ve…

  4. Esta novela se llama “Es verru que fa un uc” y la escribí en Cabañeros, en la casaza casi en ruinas de campo que alquilé allí 2 año. Pillé 200 mil pelas del paro (me lo pagaron de una tacada, no sé por qué) y me pire al campo… a escribir la novela. Quedaba chulo yo cuando me preguntaban en alguno de los 2 bares de la pedanía: “¿A qué te dedicas?” “A nada. Bueno, estoy escribiendo una novela cuando no tengo otra cosa mejor que hacer”. jajajaja. Qué bueno era estar vivo hace años.

  5. Rafael López Says:

    Yo te aviso, querido.

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