ARTÍCULO / RELATO: A mi no me tima ni Dios aliado con el Demoño… y menos un tabernero.

Queridos niños, cuando vayáis a negocios de hostelería, comprobaréis que os van a timar (casi) siempre o, por lo menos, a intentarlo. Y, a veces, os van a envenenar u ocasionaros serios percances intestinales y/o estomacales. Y, sobre todo, os van a cobrar un precio desmesurado por lo que consumáis. De esto último va mi historia.

Tengo 1.001 anécdotas en estos antros, divertidísimas casi todas, aciagas otras, violentas las menos, sexuales algunas y etc. Os voy a contar una, al azar. Ya os contaré más.

Ciudad Real capital (el año exacto no lo sé, pero lo podría preguntar pues fue el la despedida de soltero sui géneris de mi querido y admirado primo político JA –acrónimo del menda lerenda basado en su nombre compuesto –. Fue en el 2 mil y poco).

Éramos un pequeño puñado de familiares (y mi amigo Sergio, de Leganés como yo) menores de 30 palos, sueltos por Ciudad Real capital para emborracharnos con la excusa de la despedida esa y de que todas las borracheras son buenas.  Bueno, pues en uno de los pubs nocturnos, pido las consumiciones al uso. Unas 8, no recuerdo exactamente los que éramos, pero no éramos menos y yo era quien llevaba la pasta, como he hecho siempre que hay “bote compartido” porque yo le hecho mucho morro a la vida y me encanta el vino, y me colaba o conseguía vituallas más molotas que otros, al mismo precio y sin que se notara.  Pero en este pafeto no hacía falta colarse, habría unas 8 personas, la mitad de las cuales fumaban petas. Bueno, pues pido los pelotazos y un tercio para mi primo Jaime, que era “conocido” del camarero del pub, que creo era, además, el dueño. Mientras mis acompañantes andaban en las vicisitudes chorras al uso en las conversaciones absurdas de estos “eventos” etílicos, yo observaba al camarero, un jodido barbudo con pinta de motero venido a menos, poniendo los vasos de tubo para los pelotazos. “Mal empezamos” –me dije – porque los pelotazos se ponen en vasos anchos, salvo en pueblos donde los paletos ni usan vasos, sino que se trincan la botella de 2-3 tragos.

No contento con lo de los vasos de tubo, el muy cabrón, delante de mi jepeto va e introduce bloques macizos de hielo en los tubos, agua congelada que a duras penas podía entrar en el vidrio, parecía necesitar lubricante (Doña Inés Dixit: “Don Juan, don Juan, la puntita nada más”. “Cállate, puta plebeya, o te la meteré toda ella”. Qué Zorrilla era… no el escritor de la obra, que también, sino Doña Inés).  Y llenaba de hielo hasta el borde. Yo observaba la jugada muy de cerca atónito por el espectáculo como el que está esperando ver tirar un penalti de jurgol. Cuando le recuerdo los licores que tenía que servirnos, porque este tipo de gente tiene que recargar su cerebro cada 2 minutos y pico (no les da para más la batería cerebral….) vi como echaba en cada vaso un suspiro de licor. Era inclinar la botella y rebosar el vaso, pues no había espacio libre entre vidrio y el H2O congelado.

Yo me reía un montón por dentro, lo confieso. No era fácil no rebosar el vaso en medio segundo de inclinación de botella… y lo que era imposible era no rebasar el límite de mi paciencia, con ello. La rebasó cuando puso los refrescos junto a los cubatas y ni se podían casi verter. Mis familiares acompañantes cogieron sus bebidas, con exceso de peso. Vertieron un chorrito de refresco y bebieron. ¡Coño! de un trago nos las acabamos, no por borrachos ansiosos –que también, pero no era el caso – sino porque ahí dentro sólo había hielo.  Bueno… menudo esperpento.  Cualquiera que me conozca ya, a estas alturas del cuento, ya sabe que la cosa no podía ir muy normal ahí. Le pregunté al notas cuánto de debía. No sé la barbaridad que me dijo, me la sudaba porque antes de decirla le saqué una moneda de 2 euros, la puse encima de la barra y le dije: cóbrate.

Claro, como el notas había justo recargado los 2 minutos de batería de su melón, pues vio que 2 pavos era poco para 8 consumiciones.  Primero rió y al ver que yo no reía, pues cambió el gesto de su jepeto.  “Quédate con las vueltas” algo así le dije. Y el notas, como todavía le duraba la batería de la almendra me dijo que faltaba dinero, eran yo qué sé… 6×8= 48 algo así era. Y yo que no, que 2 pavos y gracias, que el hielo no vale tanto.  Empezó una leve y breve discusión porque la corté yo. No era momento para romper la cáscara de huevo del camarero, que estábamos de “celebración”. Así que le dejé claro que no iba a pagar más de 2 pavos y él me amenazó con llamar a los maderos. Claro… ahí sí que no pude evitar reírme. Queridos niños, siempre que alguien os amenace con alguna denuncia legal, fijaos si ese alguien está cometiendo algún delito. Es una fórmula mágica, no es ningún hito. En ese pafeto, como os dije al principio, estaban fumando petas, cosa que era ilegal. Así que, yo encantado de que vinieran los maderos y vieran / olieran el panorama en general. Cuando se lo dije al indigente mental este con cara de cromañón más o menos arreglado para estar detrás de una puta barra de pub… pues se le encendió la única luz que tenía en su puta y adoquinada cabeza y se percató de que no era buena idea llamar a la policía.  Así que, muy altanero él, despreció mis 2 euros y me dijo que nos fuéramos del local.

Pues nada chicos, este señor nos ha invitado a un poco de agua muy fría con sabor a licor y refresco. Algo así les dije a mis secuaces y nos largamos.  Ya en la calle, mi primo el de la cerveza si dio cuenta de que algo raro había pasado y alguien le sopló que yo no había pagado. Y el capullo va y entra, de nuevo, a la cueva del hielo. Y pagó su cerveza, porque “le conocían”. Bueno… le dejé hacerlo porque, realmente, una cerveza no tiene cubitos de hielo por dentro y, por lo tanto, está bien puesta y como tal , se ha de abonar.

Eso sí, lo que no saben mis primos y Sergio (creo, igual se lo dije a alguno ya estando pedo) es que a este idiota que nos quiso timar como si fuéramos paletos, le susurré unas cosas al oído que, sin duda, le hicieron dejarnos irnos sin pagar y no echarnos… Que no es lo mismo 2 pelotas negras, que 2 negras en pelotas. Vivan los retruécanos). Por cierto, esto no se lo dije en rima, como está escrito todo el anterior texto…

CONTINUARÁ…

Una respuesta para “ARTÍCULO / RELATO: A mi no me tima ni Dios aliado con el Demoño… y menos un tabernero.”

  1. Rafael López Says:

    Divertida y muy bien contada anécdota.

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