RELATO-Artículo: Pedir un vaso de leche en un pub de macarras, acaba a hostias, obvio.

Todo el que haya ido a un viaje de fin de curso de instituto (con 16-17 años) sabe que es una excusa para emborracharse como si no hubiera mañana y para intentar perder la virginidad, bien con alguna compañera molona o alguna lugareña solícita.

Os hablo del que hicimos, en los 90, de Madrid a Blanes (Gerona).  La noche del pub y las hostias ya me percaté de que esa zona de pubs de Blanes no era precisamente un parque infantil, porque cuando hicimos un corro con los profesores para acordar un punto de encuentro posterior y volver todos al autocar, varios machacas de pubs cercanos nos dijeron que disolviéramos el corrillo inmediatamente “porque aquí la gente si ve un corrillo cree que es una pelea y se meten en ella”. Muchos años después, un conocido que era ultra del FCB  y conocía perfectamente Blanes, me dijo que esa zona de pubs era demencial y llena de droga y ultraviolencia y eso se lo parecía hasta a él… que era un hooligan, pero con 2 dedos de frente.

Unos 10 nos metimos en un pub, aleatoriamente elegido, una verdadera boca de lobo, pues era un sótano al que se accedía tras unas largas escaleras. Era de música rockera y punk, y estaba lleno de melenudos, que eran más guarros que heavys, por lo que ocurrió después. Sórdido lugar, pero a esa edad y con ganas de beber y ligar, todo agujero es trinchera, como sucede en caso de guerra. El camarero que nos atendió era un mastodonte rapado con pinta de acabar de matar a los dueños del pub y esperar a que nos fuéramos para poder enterrarlos en algún lugar oscuro del local, o tal vez trocearlos y sacarlos, a modo de tapita, a sus clientes; que tenían más pinta de zombis que de humanos (eran los 90, ojo, sin Plandemia, cuando había diferencia entre zombis y humanos).

Pedimos bebidas alcohólicas hasta que uno mis compañero, abstemio y mojigato, pidió, tal cual: “Un vaso de leche del tiempo”. Yo que estaba a su lado, no daba crédito. Pedir eso a ese y ahí. En esa época había mejunjes alcohólicos como “Leche de pantera” “ agua de Valencia” y etc. que podían hacer la petición del tonto de mi amigo como un cóctel desconocido. Y así se lo hizo saber el camarero, que le dijo qué ingredientes llevaba. Y mi compi, erre que erre: “Un vaso de leche del tiempo”. Y yo le decía que pidiera una birra, o que no pidiera nada y dejara de tocar los cojones al camarero. Se los tocaba sin conocimiento de causa, pero se los tocaba. El camarero creía que le estábamos vacilando. Así que, para calmarle, tuve que explicarle que mi amigo era gilipollas y que no tomaba alcohol, que no le hiciera caso. Y me llevé de la barra a mi compi diciéndole que se callara de una puta vez o dejara de decir gilipolleces.

Bueno, fin del posible conflicto. Nos fuimos a un jurgolín, que por suerte estaba a un lado del local. Delante de mí controlaba las escaleras de entrada y a los clientes. Nunca me cansaré de deciros, queridos niños, que jamás hay que dar la espalda a nadie ni en ningún lugar. Eran una buena colección de macarras, vaya que sí. Pero con no “molestarles” un grupo de niñatos y niñatas como éramos nosotros no corría peligro alguno. Pero hete aquí que me percato de la entrada de 4 o 5 skin heads, perfectamente vestidos, sin que les faltara ningún complemento: botas militares de punta de acero, vaqueros ajustados y bombers Alpha. Fue cuestión de 5 segundos verles, y que empezara la lluvia de hostias entre los recién llegados y los clientes. El camarero saltó la barra con un bate de béisbol. 5 segundos dan para mucho, si no probad a contarlos o ved una jugada de Baloncesto…

Aunque siempre he odiado la violencia y la odiaré, por entonces me divertían estas cosas entre 2 bandos violentos enfrentados, no entre unos cobardes masacrando a inocentes. Así que esta pelea, los taburetes y tercios volando, las hostias resonando, el bate atizando y etc. me divirtió. No obstante agarré a todos los compis que pude, que algunos querían irse del pub, atravesando la batalla campal (vaya ideas, joder qué tonta puede ser la gente, luego que si les pegan…) y les puse tras el jurgolín, apoyados a la pared. Ahí no había peligro y se podía ver el show sin dejar te beber. Por supuesto, al irse por pies los agresores (ese día les tocó a ellos, el anterior sería al revés en un pub diferente, os aseguro que entre los ultraviolentos no hay inocentes: todos culpables, porque ninguno usa la autodefensa, sino que agreden. Salvo honrosas excepciones) nos piramos de ese antro. Que tampoco es plan de jugarse el tipo de esa manera tan dantesca y, ni mucho menos, nosotros 10 hubiéramos sido parte de los 300 espartanos, así que lo mejor es evitar el riesgo de altercado cuando sabes que no podrás defenderte de él. Menudos compañeros de batalla tenía yo ese día… “un vaso de leche del tiempo”, ¡Ay! Señor, Señor…

6 comentarios para “RELATO-Artículo: Pedir un vaso de leche en un pub de macarras, acaba a hostias, obvio.”

  1. joseignacioh Says:

    Tenía que haber especificado de que era la leche, si de vaca, cabra u oveja.. 🙂

    • Exacto, esa petición hubiera sido ideal para que empezaran a darnos de hostias a nosotros. ¿Qué hubiera pasado con los skin? Porque no hubieran podido perpetrar su agresión, ya que el pollo se hubiera montado antes. Por culpa de la puta leche podría haberse cambiado el espacio-tiempo y ahora igual ni había PLANDEMIA.
      Eso sí, yo en muchos lugares pedía: “zumo de gomibaya” que tú no sabrás que es, pero es un brebaje que tomaban los Osos Gumy (unos dibujos animados de los 90) y les daban el poder de rebotar. Tardaban en pillar mi vacile los camareros y, en una ocasión, uno me dijo que se le había terminado. Y no me estaba vacilando el notas, es que decía que para otro día lo tendría.
      Eso sí, es un poco grosero lo que voy a escribir, pero los de mi quinta, por lo menos en Madrid, cuando nos ponían bebidas chugas, en plan garrafón, aguadas y etc. Solíamos preguntar al camarero: “¿Esta mierda qué es? ¿sabo?”. y al preguntar él qué era el sabo”… “leche de mi nabo”. Ahora que lo pienso, la de vaciles que había en los lugares de alcoholachas como yo.

  2. Francisco Javier Says:

    Buenas tardes César:
    Tengo que reconocer que soy de los del vaso de leche, en una cervecería, no en el territorio comanche que comentas…
    Soy así de raro, jejeje abstemio inquebrantable, aunque en esta no vida de España, pienso, a veces, que podría darme alguna borrachera…

    • Los abstemios tenéis que tener cuidado extremo con el alcohol, precisamente para no emborracharos. Emborracharse no es cosa de alcohólicos, sino de borrachos. La última castaña que me pillé –del tipo cuando me las pillaba a los 18 años – fue hace unos 10 en un bar/pub/teatro donde yo programaba actos culturales. Yo a base de botellines (me puedo tomar medio millón, espaciados, sin emborracharme) pero como los clientes estaban fumando chocolate a lo bestia, eso era una nube de humo tóxico y como yo no fumo… pues pedo colosal que no sé ni como llegué a casa, pues tenía unos 10 km. caminando.
      Los bebedores “de finde” tienen el mismo peligro que vosotros. Se toman 2 copas, no hace falta más, y ya van como pingajos. Recuerdo la única vez que he estado en 11 años sin beber alcohol a diario. Fueron 15 días a base de agua y un poco de te verde, en los campamentos saharauis. En el aeropuerto de Argel, a la vuelta, el productor nos dijo que si nos tomábamos unas birras, que ahí ya se podía, por fin. Yo ni me acordaba del alcohol ya, te lo juro y hubiera pasado el resto de mi vida sin tomarlo más. Me tomé un simple botellín y ya estaba con el puntillo qeu recuerdo de los primeros botellines que tomé con 16 años. Si me llego a tomar otro, y ni te cuento un puto chupito que es el mayor error-horror que se puede beber en cuanto a bebida alcohólica, me caigo redondo.
      Nuestro cuerpo es perfecto, demasiado por desgracia para mucho hijo de puta que no se muere ni a la de 3. Si lo tratamos bien, respetando sus ritmos digestivos (en el caso de la ingesta de alcohol) no pasa nada y es muy sano si el alcohol no es matarratas. Pero si hacemos las barbaridades de los analfabetos que se toman 6 litros de cerveza en media hora, porque están en un concurso de bebedores… pues mueres, al igual que si los 6 litros de agua y, no digamos, leche. Yo no tomo leche desde los 14 años, me sentaba fatal. Y, para terminar volviendo a lo de los putos chupitos… tuve 2 amigas operadas de úlcera de estómago por beber chupitos con esl estómago vació, encima, por cosas de dieta estúpida… yo he tirado cientos de chupitos al suelo de los pubs o donde he podido, porque sé beber, pero la gente no dejaba de invitarme siempre a esa mierda que es, básicamente, un cubata bebido de trago. Y como que no… hay que ser un poco inteligente. Esta sociedad confunde todo, cree que el acoholismo es malo, cuando no lo es. Lo majo es emborracharse o atiborrarse de lo que sea. Leonardo De Vinci decía : “el la dosis está el veneno”. Pues eso…

  3. Francisco Javier Says:

    Gracias por tu detallada respuesta César.
    Tienes experiencia. Yo apenas entiendo de bebida.
    Aunque bebiendo en la justa medida, por ejemplo vino, proporciona beneficios al organismo.
    Tengo el estómago fastidiado e intento reservarme en las comidas y bebidas, es una pequeña cruz.
    Un abrazo y buena tarde, César

    • joseignacioh Says:

      Yo no soy abstemio pero nunca me emborracho. Sólo bebo una cerveza con la comida del mediodía y otra con la cena.
      Es todo.

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