Cine. RAFAEL LÓPEZ: Frenético “con C”, de Roman Polanski (y Pablo Casado)

Con los más “espurios” fines, presento esta semana “Frenético” del director Román Polanski. Es una película del año 1988, en su conjunto aceptable, con algunas escenas, que a mi me parecen, de buen nivel.

Esta cinta la vi de estreno en Madrid, fue el año antes de casarme. No recuerdo el cine, aunque creo recordar que estaba en Gran Vía. Por aquellas fechas, me encontraba en la capital del Reino realizando un curso formativo de la empresa en la que trabajaba por entonces. Recuerdo que fui al cine con una buena compañera de curso, turolense como yo, Mari Tere. 

Como no les voy a adjuntar enlace para el visionado de la película (desgraciadamente no lo he encontrado) y ‘trailer’ tampoco he podido encontrar, les contaré algunas impresiones sobre la historia que se cuenta y el porque, cuasi accidentalmente, he decidido incluirla en mi selecta filmografía de los viernes. 

La historia es la de un doctor estadounidense en un viaje a París, con su Esposa, para dar unas charlas. Sin embargo, por desgracia, y debido a un lio de equipajes, se verán envueltos en una operación de robo y contrabando, de un dispositivo para el accionamiento de un arma nuclear, que provocará el secuestro de la Esposa del doctor Walker, que así se llama en la ficción el personaje que interpreta Harrison Ford. Así, lo que prometía ser un viaje sosegado, y de placer, se convertirá en una experiencia muy traumática que pondrá a prueba al matrimonio, y especialmente al marido inmerso en una vorágine de tensión e impotencia. La presencia femenina más relevante de la cinta es la protagonizada por Emmanuel Seigner, pareja, por entonces, del director, y que en la película realiza el papel de la mujer que hace de “porteadora”, del cacharro de las narices, desde Estados Unidos a Francia.

Contrastan la vida familiar, y ordenada (hasta ese momento), del doctor con la de esa chica buscavidas que consume sus días, sin rumbo y sin más filiación que ella misma. Los contrastes de personalidades, de ambientes y temporales siempre han dado mucho juego, tanto en el cine como en la literatura, y está ocasión no es una excepción. Hay una canción que se escucha en varías partes, y que llega a convertirse en una especie de banda sonora de la película, interpretada por Grace Jones y titulada “I’ve seen that face before” o “Strange” (según unas u otras fuentes), de la que les adjunto un enlace al final del artículo, que cuenta con el añadido de que el fondo videográfico son escenas originales de la propia película. 

Con las aviesas intenciones antes nombradas, destacare una escena: resulta que Ford llama a la embajada de su país para informar, a los inútiles jefes de seguridad de la misma, que tiene en su poder el dispositivo de marras, y el taciturno funcionario no para de hacerle preguntas intrascendentes, y fuera de lugar, hasta que hace una que enerva definitivamente al protagonista. Más o menos el diálogo es así :

– Ford: estoy en el bar.. (como se llame, no recuerdo el nombre, pero indudablemente era un nombre en francés) 
– Funcionario de la embajada: ¿como se escribe? 
– Ford: se atribula durante un instante ante pregunta tan estupida (¡vaya “jefe de seguridad” de la embajada estadounidense en París!), hasta que preso de la tensión que lleva acumulada, por todo lo que está viviendo y sufriendo, le espeta “con C de Cabrón” (y cuelga de una mala hostia) 

Y ahora la parte espuria de mi recomendación. No me considero la persona más perspicaz de este zaherido país, pero, con todo y con ello, me ha bastado para augurar la fagocitación que Pablito Casado iba a realizar del triunfo de “Santa Isabel” (la endiosan como si fuera la reencarnación de Agustina se Aragón ¡manda narices!). El nivel de mediocridad del Máster-fraude es tan elevado que hasta el más torpe de los pitonisos es capaz de desentrañar, sin esfuerzo alguno, sus infantiles y manidos “movimientos estratégicos”. Los medios de des-información, durante la última campaña en Madrid, le mimaron, vergonzosamente, poniendo tri-sordina, y tres capas de “difuminaciones”, a las sandeces, y mamarrachadas, que dice, día si, día también, y el del medio, este emasculado moral e intelectual. Lamentablemente, ahora, como no hay elecciones avizor, este deslenguado (en Aragón se le calificaría como ‘bocarón’, aunque el castizo bocazas también puedo llegar a admitirlo) se ha “soltado el pelo” y profana el silencio realizando estúpidas emisiones verbales de dióxido de carbono, a diestro y siniestro, sin que los ecologistas le pongan freno, ¡válgame Dios! 

Este zangolotino, este tipejo, este traidor sin escrúpulos, esta garrapata bípeda, este mamporrero oficial de su intimísimo amigo Sánchez “el mentiroso”, este espantajo antropomorfo, este hijo putativo de Aznar y Rajoy (mismas mañas, mismos resultados), este miserable, este grotesco tiparraco más falso que un duro de dos caras, este botarate, este alumno aventajado de Satanás (es su único currículo académico cierto ¡y además el único que ha obtenido con nota!), este cobarde, este hipócrita fatuo, este inútil cuyo única “habilidad” es batir su propio récord mundial de decir gansadas por minuto, este salvapatrias con menos sangre que una babosa, este mentiroso, este ridículo saltimbanqui que durante la celebración de la victoria de la señora Díaz Ayuso efectuó bochornosos ejercicios acrobáticos para “pillar” “cacho” de cámara junto a la susodicha, este globalista, pues este impresentable ha dicho, recientemente, entre incontabes chorradas (¡y sin sonrojarse!), que el éxito de Ayuso se había debido a su ‘nauseabunda y  criminal’ (esto lo digo yo) oposición a Abascal durante la moción de censura de VOX a la PSOE, tratando de hacer pasar por “acto homérico” lo que no deja de ser una villania como pocas se recuerdan, y obviando, con toda la mala intención, su debacle pepera en Cataluña, de la que fue único responsable, y en la cuál se calló como una “geisha” (tiene infinitos más “Debes” pero no quiero degradar, aún más, esta recomendación con este romo personajillo liliputiense de tres al cuarto). 

Como este bocarón va a seguir ofreciendo ingentes muestras de su estupidez y majadería, trataré (en la medida de mis posibilidades) de citarle lo menos posible, de ahora en adelante, pero no he podido evitar “retratarle”, para lo cual realizaré, finalmente, una analogía entre el diálogo antes mencionado y el que viene a continuación, germen de esta selección cinematográfica, y de este artículo:

– Lector anónimo: ¿cómo se escribe Casado?
– Rafael López: con C de CARNUZO (y en lenguaje “mañico” con éso se sintetiza todo)

https://m.youtube.com/watch?v= aY-E8RS9vo4

P.D.: y para que no digan que tiro la piedra y escondo la mano, ahí va mi humilde augurio político a corto, y medio, plazo de lo que está orquestado con el ‘colaboracionista’ de Casado: “salvo que Dios se apiade del zaherido personal de bien que aún queda en este Estado fallido tan ” democrático y progresista”, la PSOE después de desguazar, criminalmente, España permitirá que Pablito llegue, oportunamente, a la Moncloa para “comerse el marrón” de los recortes y la ira. El traidor pepero apelará al patriotismo y a la “gestión” para crujirnos a impuestos (igualico, igualico que hizo el satánico Rajoy que los elevó mucho más de lo que contemplaban los comunistas), manteniendo el elefantiasico gasto autonómico, y político, amén de sus redes clientelares. Por supuesto, no eliminará ninguna de las leyes liberticidas y totalitarias implantadas por los sociatas, ni renunciará a las viejísimas componendas con sus inseparables colegas de ese contubernio del Mal (PP-PSOE). Después, cuando haya “pasado la tronada”, vuelta al poder de los carnuzos socialcomunistas, bilduetarras y separatistas.

Para ese” jueguecito”, tan manoseado ya, no hacen falta alforjas, ni más traidores aventureros de la política, sin oficio ni beneficio.” 

Una respuesta para “Cine. RAFAEL LÓPEZ: Frenético “con C”, de Roman Polanski (y Pablo Casado)”

  1. Rafael López Says:

    Una necesaria ampliación a mi artículo: la estupenda banda sonora de esta película la compuso el gran Ennio Moriconne y la canción que hacía mención es obra del argentino Astor Piazolla bajo el título de “Libertango”.

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