RELATO- artículo: Voy a hablaros de un gato.

Queridos niños, como Karen y Luys ya os hablan hoy de asuntos serios y muy bien contados, yo voy a hablaros de un gato. No es el de la foto, pero él me lo recordó esta madrugada cuando posó su mano sobre mi zarpa y sentí ese golpe mullido que es la pata de un gato amigo.

Fue en London (mi amado español solo lo pierdo en términos de este tipo, perdón, mi amado español…) a finales del siglo pasado. Yo estaba sobando en la moqueta de una casa, sobre los cojines de un sofá. Si alguno se ha preguntado por qué cojones no sobaba sobre el sofá, la respuesta el obvia: era demasiado pequeño para mi body, o yo muy grande para él (no pretendo ningunear a los sofás, en estos tiempos donde te pueden denunciar por todo…) y tuve que coger varios cojines, de varios sofás, y tenderme sobre ellos. Curiosamente estaba en la casa de la chica con la que pocas semanas antes había sobado en otros cojines, en el suelo de la portería  del enorme edificio de oficinas de Chamberí donde yo ¿curraba? Se llama Annabelle y es bretona y estaba enamorada de mí en esa época… bueno, historia muy larga que acabó con ella viviendo en Eivissa, gracias a mí, y ahí sigue. Pero no me la follaba ni lo he hecho nunca, que conste, pero sí que me follé a otra francesa, amiga suya, precisamente con la que viajé a London, en un avión turco por 10 mil calas (ida y vuelta) baratísimo porque era un vuelo charter y viajamos solos con la tripulación cena incluída, y unos litros de birra  para beber en el aeropuerto y, luego, en el avión y varias de güisqui y vodka para los de London, que allí el alcohol es (era, por lo menos) carísimo, y mucho tabaco les llevamos también. Eso sí… la priva la finiquitamos la primera noche, la que derivó en la mañana que conocí al gato.

Hubo turbulencias, que a mí me encantan y esta gabacha se me tumbó encima, cual manta, “porque tenía miedo”… ya… lo que tenía era ganas de Bakken… y lo que ahora veis en internet como “mamadas en avión” o “polvos en avión” lo viví yo… pero mucho mejor porque no me dio la gana hacerlo así y ahí. No follamos hasta años después, y mira que la tía insistía en hacerlo conmigo, y hasta estuvo un día sentada en mis rodillas en la misma portería donde dormía yo con la bretona y otras… qué follón, pero sin follar nada ( con esta, en ese momento, con las otras de la portería, sí y mucho o bonito y barato porque no eran lumis, aunque una era la “secretaria” de un piso de putas de lujo en Chamberí… pero yo la conocí en un pub. Arabela se llama y ahora trabaja de cartera… joder, qué cambio más malo con lo que molaba ella. Si os contara… ya tendrá un volumen en mis memorias, y os vais a reír pero bien. Sigo con la gabacha esta del avión.

No fue hasta que se dieron las circunstancias favorables del destino, que lo hicimos, y fue en Madrid y 2 veces seguidas, por supuesto, eso mínimo. Posteriormente a esta me la encontré, de la manera más inopinada,  una madrugada en el lugar más apartado de la civilización: Es Canar, en Eivissa. Yo recién llegado a mi isla, en el ferry de madrugada (¿nunca habéis entrado a Eivissa en ferry nocturno… hacedlo, yo lo he hecho muchas veces y sólo mis historia dentro del ferry ocuparán cientos de páginas de las memorias que os dije antes, que las escribiré, ojo con esta amenaza… que yo las cumplo)

Ella se llama Gwendolín y era un volcán sexual. Estaba allí con su novio moro (putos moros, por cierto) pasando droga en la isla. La última persona conocida que esperaba encontrarme allí. Yo había alquilado un cuarto, por tlf., a través de una amiga que conocí el día que casi muero dirigiendo el rodaje de un vídeo clip “Mundo mutante, yo por detrás y tú por delante” –cuando un amigo me mande las fotos de ese día escribo un relato y vais a flipar, pero de verdad. Me salvó la vida el SAMUR, gracias mil a estos sanitarios, estos NO SON MATASANOS, son ángeles de la guarda… pero luego casi me rematan los del hospital de Alcorcón…–. Esta amiga estaba viviendo ahí y me advirtió que el lugar era cutre… muy cutre. Por cierto, a esta jamás me la zumbé pero sí me enseñaron un vídeo con ella follando… en fin, la vida es muy molota y a esta le olían mucho los pies, y su novio de entonces fue el que se lo dijo, era un cocainómano con el que recorrí Eivissa en moto y me pedía que le tapara la cabeza con una toalla, cuando se metía farlopa en las calas… Era un artista, por cierto… Si juntara todas las rayas a las que me han querido invitar “los artistas” que he conocido… tendría más de 1 kilo. Qué puta basura humana son, ya daré nombres un día. De momento, una pista que ya he dicho en otros lados y, curiosamente, de alguien al que considero mi amigo y ya falleció: Luis (Eduardo Aute). Es la única persona a la que yo le he “pasado” farla. Me lo pidió, como favor personal, al venir él a pasar una semana en mi ciudad de entonces, Córdoba.

Mi cuarto eran 3 metros cuadrados de la parte de un sótano que los listillos eivissencos habían hecho “viviendas”. Y estaba lleno de hormigas. ¡Y me cobraban un pastón por eso! normal que luego me fuera con una tienda de campaña a vivir en calas, no sin antes mudarme al “apartormento”  –así bautizamos al apartamento de mi amiga donde me piré a vivir luego, que estaba aledaño a donde las hormigas ,mi novia de entonces y yo, sí, vino mi novia de Madrid y le enseñé mi isla, a pie y acampando en las calas que dije antes. Luego ella se hizo etarra y ahora trabaja (trabajó mucho tiempo ,igual ahora no, no sé nada de ella) en Qatar pagada por el Ministerio de Cultura español, ¡qué mundo más loco!  Por cierto, el baño era turco y compartido en donde las hormigas… podías jiñar y ducharte a la vez… después volví a sitios así, pero en África, que le pega más, ¿verdad? Eso sí, en Senegal estuve 3 días en un complejo hotelero de híper lujo –y gratis – donde me dijeron que podía tirarme a cualquier empleada que trabajara allí… de la limpieza, camareras, del spa… de donde fuera… incluso a las pescadoras de erizos que iban clandestinamente a su playa privada… vaya, vaya… parece que no todo es pobreza en África…

El día que me tiré a la Gwen (fue cuando, curiosamente, me la encontré otra vez de casualidad en la Plaza de Callao –ella se subió a mi chepa y me tapó los ojos, como en las pelis, preguntando: ¿quién soy? – Yo iba con una amiga que pudo ser la madre de mis hijos y que con el tiempo me preguntó: “Pero por qué te follas a tantas extranjeras, es que no te gustamos las españolas? “, y resulta que cuando dejé a mi novia extranjera para estar con ella… ella se acababa de liar con el su jefe millonetis  y se había quedado embarazada de él… y el capullo de su novio –se quedó preñada estando con él –, en vez de despecharse se iba con ellos de jarana, “para ver si la recuperaba” ¿se puede ser más tonto en la vida que un cornudo indolente? Sí que se puede, se puede ser Susana (así se llama esta) que su jefe millonetis me dijo “En cuanto mi hijo –el de ella, él ya tenía 2 más – cumpla 10 años o así, dejo a esta (a Susana) y me largo a Eivissa a vivir y a follar todos los días con tías de 20 años. Sí, resulta que este notas también era de Eivissa y allí estuvimos juntos unos ratos, con Susana y sus cuernos futuros –y sé que presentes en ese momento – impolutos. Resulta que se fueron a China “cómo premio por no sé qué record de ventas en su empresa”. El mundo es de coña, ¿a qué sí?  Pero hay que vigilar a quien se folla el que te follas. Y ella me mandó a la mierda, literalmente, cuando le dije las intenciones de su querido millonetis padre de su hijo Adrián. Anda que… con las veces que yo la rechacé a ella y hasta estuvo conmigo en unos gloriosos 2 días en mi casa de Cabañeros y etc. de vida buena que vivimos… Cuando se lió con el notas este (Gorka) me lo presentó para que yo le diera el visto bueno. ¡Es tremendo! así fue. Y se lo di, porque es un tio majo, pese a ser un hijo de puta. Y cuando le tuve que dar “el visto malo” ella me echó de su vida. ¡Qué cosas hace el ser mundado!

El caso es que estuve en casa de la gabacha con mi amigo Alejandro, que es el “marido” de Annabelle –yo les presenté – y él se fue a una de sus casas en Madrid, donde yo hacía muchas noches, porque esta gabacha era en ese momento, “la peor amiga de Annabelle” y si ella se enteraba que estaba con ella (y ella en tetas, por cierto) en su casa se iba a mosquear, así que nos dejó solos con su compañera de piso…  la bretona estaba cabreada porque la otra se había estado follando a su novio francés, en la época donde se sitúa esta historia del jodido gato despertador. Y voy al gato, que si no me disperso entre polvos, españoles y gabachos.

No sé si os ha pasado alguna vez, a mí sí –como vais a leer – tener un gato despertador y no un maldito despertador (ya por entonces no usaba yo reloj, pero años antes empeñé el de pulsera de mi abuelo en un puticlub de Leganés… ¡menuda historia es esa y sólo la conocen unos amigos! os la cuento otro día. Por cierto, mi primer reloj fue un Casio regalo de la comunión, os jodéis islamistas, aquí todavía vive gente así). El caso es que esa primera mañana londinense noté unos mullidos golpecitos en mi linda cara. Y al abrir los ojos al mundo, otra vez, comprobé que era un gato negro dándome con la pata… y con cara de preguntar: “¿pero qué haces tú aquí tirado, capullo?”. La mejor amiga del gato era una compañera de piso de la gabacha, María, una asturiana que estaba buenísima y hablaba maravillas de su abuela materna, pero no me lié con ella, porque se la tiraba un italiano raro de cojones y yo no me meto entre un perro y su hueso. Eso sí, me dio nosécuantos pounds para que la enviara libros desde Madrid, y unos manuscritos míos. Mucho mejor eso que un polvo, por lo menos para mí. Y no, no soy maricón. Qué buena estaba María. Me regaló una foto de fotomatón, con ella extendiendo el dedo mediano . Y me la dedicó por detrás con un “Fuck you, men” JAJAJAJJAJA. Vosotros no sabéis que son esas fotos de fotomatón, ni esas dedicatorias jocosas de cuando había vida sobre la tierra. Tengo esa foto y muchas más de este relato, en Leganés, pero las autoridades no me dejan ir allí sin bozal, y tendré que ir en bici como he hecho varias veces (no es aledaño Leganés y Hediondo Puente de Bellacos), y mi padre, o el viudo de mi madre le pega más, me ha “echado” de mi casa donde están las fotos… Cuando las trinque las adjunto a este relato)

En esa misma casa de London, el novio infiel de Annabelle me dijo: “¿Te quieres casar conmigo?” tras probar mis gachas de pito. No, sátiros del mundo, no es lo que pensáis, es harina de almortas con la que se elaboran “las manchegas gachas de pito”. Y sí… soy un loco que viaja por el mundo con harina de almortas, ¿qué pasa?”

Un día fui “a la city” con esta tía, que tenía entrevistas de curro en sitios rarísimos y pijos donde todos hablaban muy extraño, como en la serie de Benny Hill sin subtitular, o la de Mr. Bean, la que prefiráis. Y acabamos en el Museo Tate, viendo una proyección en enorme pantalla de un tío en pelotas saltando a cámara lenta sobre una cama elástica. Y su polla subía y bajaba… y nuestro asombro aumentaba… ¿pero qué chorrada de arte es esto? Y nos largamos de ahí. Al volver a la casa, que estaba en los suburbios – “Elephant and castle” se llaman – esta tía se había olvidado las llaves y no había nadie (nobody dicen ellos, cada loco con su tema) en casa, así que saltamos una valla y fuimos por la parte de atrás, donde había un jardín y unas mamparas al comedor que podrían estar abiertas. Pero qué va, estaban cerradas. Pero estaba el gato dentro, así que intentamos enseñarle a abrir la mampara, pero era muy difícil para un gato. Sí, son adorables y tal y cual, Pascual, pero no pueden abrir una mampara. Eso sí, el cabrón sabía lo que tenía que hacer y saltaba para intentar abrirla.  Mientras el gato hacía el capullo y la dueña ídem dándole instrucciones y aliento, con una postura que haría las delicias de todo heterosexual (la de ella, no la del gato, aunque para gustos, los colores) oí ladrar a un perro y me acerqué a los ladridos. Era un boxer y vivía con unos humanos en la casa aledaña. Lo del boxer no es baladí a esta historia, porque resulta que a las pocas semanas de irme yo de London (pasé 16 días) mató al gato. Literalmente “se lo comió” me dijo María. ¿ 7 vidas gatunas, de un golpe, no es una indigestión perruna? Se ve que no.

El caso es que mientras el bonito gato negro despertador de humanos tirados en la moqueta, todavía pululaba raudo y feliz por esa casa, yo estaba comiendo patatas fritas de un Mc. Pollas en el aeropuerto de Gatswich… ¿cómo se escribe esa aberración gramatical?  Es la última vez que he comido esa basura y casi la primera, pero sólo me quedaban “pounds” para una bolsa de papas fritas… bueno, no eran en plan frutos secos, sino de esa de freidora en cartón. La primera vez que probé esa aberración culinaria fue en la inauguración de un Mc.Pollas en Leganés, donde curraba mi hermana y podían invitar a 2 idiota por empleado, con barra libre. Por supuesto uno de esos idiotas fui yo y el otro mi mejor y fallecido amigo, Juandi. Nos pusimos hasta arriba “catando porquerías” y, sobre todo, de birra.

Estaba yo sólo en el airport, porque Gwendolin sólo estuvo una semana (por cierto, el billete de tren de cercanías del airport al centro nos costó casi más caro que el billete de avión, y era un tren cutre a más no poder, sin puertas y tal… y en Eivissa, también con la Gwen esta de por medio, el taxi del puerto a Es Canar, me costó más que el billete del Ferry de ida y vuelta. Tuve que pillar un tequi porque la casera me dijo que si no llegaba antes de las 2 de la mañana alquilaba mi cuarto de las hormigas a otro).

Vuelvo a donde las papas fritas guiris.  A la chica de delante de mí en la cola de embarque la trincaron los policeman (que no Bobys… ¿se escribe así?) y se la llevaron a un apartado (no muy apartado pues lo veíamos todo) y la cachearon y tal… y yo –ingenuo de mí – pensé: “¡coño, qué suerte he tenido! a mi ya no me harán esa putada pues ella estaba justo delante de mí y elegirán a otro capullo de la cola para el control fascista rutinario. Ya sabéis quien acabó en el apartado… yo. Golpes en las piernas, para abrirlas, manos encima de la mesa y mi maleta, su campo de recreo. Casi me rompen el walkman… ¿qué es eso, a qué ya nadie lo sabe? buscando droga o God sabe qué… panda de hijos de puta.  Y yo insultando en español a esos cops bastards (¿qué será eso que otros llamáis miedo? sólo lo he sentido una vez en mi vida, y fue por ver el estreno del clip “Thriller” de Michael Jackson, con 7 años en nochegüena o nochevieja de 1982. Acojona, a un nene de esa época y de esa edad. Si me dieran 1 euro por cada vez que los maderos me han cacheado y tal… no sería millonario pero tendría más de 100 euros y me tomaba unos vinos a su salud. ACAB.

Y 15 días antes, es decir: el primer día de estancia en London; casi me atropella un coche, porque estos gilipollas conducen al revés y yo miré donde miraría todo cristiano no protestante para cruzar… aunque los irlandeses conducen igual de raro, y tras salvar mi vida de chiripa (era un taxi, de esos que parecen tanques y me hubiera finiquitado) me metí en una cabina de teléfono de esas rojas de las pelis y llamé a mi madre y le dije lo del puto taxi y que el vuelo bien y tal. Y me dijo, compungida, que tenía una mala noticia que no sabía si decirme “al estar yo tan lejos” (las madres, las buenas madres me refiero, se preocupan por sus hijos y creen que al estar a tomar por el culo de ellas sufren más por las malas noticias. Y, realmente, es así; quien tuvo madre buena bien lo sabe y el que todavía la tenga que la abrace a diario, pues se merecen todo y más. Yo llevo 191.844.000 minutos –minuto arriba minuto abajo y he usado la calculadora para saber cuántos minutos han pasado desde que mi madre se murió en mis brazos – sin mi madre en esta dimensión.

Ese día me dijo que mi amigo y compañero de trabajo, Ángel, había fallecido. Estaba ya apunto de jubilarse el hombre, y es el tío qué más cerveza bebía del mundo. Era el portero jefe del edificio de oficinas que os he dicho. Un hombre enjuto y ya algo arrugado por la edad. Murió con un botellín en la mano, en un bar. Esa sí es manera de irse de este lugar, y no atropellado por un taxi guiri. Semanas antes me había prestado “La carta esférica” y no pude decirle que era una puta mierda de libro que, por supuesto, no leí salvo unas decenas de páginas. Me fui a un pub según colgué (allí los pubs son como los baretos aquí y aunque serían las 10 de la mañana ya estaba la peña soplando, como pasa en Espena, en los lugares donde la hostelería abre… recuerdo el mítico cartel manuscrito del primer bar que alquilaron unos chinos en Leganés: “ café, magdalena y copa; 200 pesetas”. Y , luego, otro cartel igual de glorioso y manuscrito, en un bar cercano y de españoles: “No se sirven bebidas alcohólicas hasta después de las 12”) y me pedí una pinta (medio litro de buena birra) como homenaje a mi amigo el bebedor de cerveza, y brindé por él ante la displicencia del paisanaje bebedor.

Y mientras trasegaba apoyado en la barra y sentado en un taburete alto con los 2 codos apoyados en la barra era lo adecuado allí, pero en España me gustaba la postura de estar de pie con un cojo apoyado en la barra y el otro brazo en jarra y una pierna doblada apoyada en la pared bajo la barra ¡olé ahí torero! el que no sepa hacer estas posturas, que se joda, yo soy un artista… , decía que mientras trasegaba mi pinta uno al lado mío le dio un hostión a otro al lado suyo, que cayó desplomado. Pensé: “¡Coño! como mi amigo Ángel”. Pero no era igual, por suerte para el guiri caído, pues se levantó, le dio la mano al otro y siguieron soplando. Fui al baño, al rato, y era un meadero corrido… amos qué cerdada mear en una pared, tal cual. Menos mal que estaba yo sólo, pero nada más empezar, aparece el que dio el hostión y se pone a mear a mi lado. “Coño, igual me sacude a mí también –pensé – pero no pienso darle luego la mano, que está sujetándose la polla ahora”.

Mi amiga Annabelle me reprochó que había tardado mucho en llamar a mi madre, pues la cabina estaba al lado de su casa… y yo le dije: “Pues imagina si me hubiera ido a comprar tabaco”. No lo entendió, porque no era española. Ser español, a veces, está muy bien. Pero vosotros, espenoles, ni lo atisbáis.  ¡Qué buena vida he vivido! ¡Qué bien me lo he pasado en este mundo ahora embozalado! “Que me quiten lo bailao” Eso no se lo dije a la bretona, sino que os lo digo a vosotros, mis queridos niños y os pido encarecidamente que viváis y podáis un día escribir estos recuerdo que yo escribo, como si tal cosa. Porque la vida es algo maravilloso e irrepetible, y os la han quitado por vuestra ineptitud vital.  Os tengo que contar tantas cosas sólo de esos 16 días en guirilandia… conocí a las mujeres más guapas del mundo, unas de Islas Mauricio (que me aspen si sé su gentilicio) que son mezcla de africanas y asiáticas… ¡menudo cóctel sensual! , que  me dijeron en un pub, en español muy raro: “Hola, ¿quieres hacer el amor conmigo?”.

Eran amigas del novio infiel de mi amiga, que se estaba tirando a la otra que me tiré yo años después… y les dijo que me dijeran eso a modo de broma. Estábamos soplando birra negra, qué rica está en London, por God santo… Luego nos invitaron a comer a comer a su casa, un pollo típico de su jodido país raro… más picante que una película porno… me dio tal hipo con sólo tocar con la lengua un muslo de pollo (sí, soy un maricón del picante total, pero un día me comí un chile, o chili –no sé como se escribe – con un amigo mexicano amigo de mi exnovia ídem y de la gabacha, en la casa a 50 metros de la Puerta del Sol de mi amigo el Teniente Coronel Ricardo Ramos Unamuno –padre del “marido” de la bretona – porque decía el notas que los españoles no teníamos cojones a comer eso. Y “pa dentro”… “Cojones no sé, pero cerebro muy poco tenemos –porque comerse esto es de gilipollas – pero no le digas a un español que no tiene huevos. Por lo menos no me lo digas a mí”. Y esto se lo dije a la media hora de comer el chile chili ese… como una guindilla pero pequeña y cabrona; porque tardé más de media hora en poder hablar normalmente, a base de comer tomate y beber agua y tal… él también lo pasó mál y reconoció que era el mejor que había probado. Sí… el mejor, así están de tarados estos que dan chuches saladas y de tamarindo a los nenes… cosas que harían saltar las lágrimas a Chuck Norris (¿Se escribe así? to recuerdo a otro Norris, un negrata del FCB de basquet de finales de los 80. Vaya final de “Final four” perdimos en Zaragoza… me jodió de verdad, eran otros tiempos.

El novio de una de las ¿mauricianas?  (insisto: pibones descomunales. Igual el resto de la islaza son feas como pegar a un padre, pero estas 2 eran así de monas y, para mí, todas las mujeres de ese lugar son las mujeres más impresionantes del Planeta) intentó envenenar al gabacho, con un guiso con lejía en vez de agua. Eran compañeros de piso… sí, queridos niños, esas cosas pasaban y no pasaba nada. Con este mismo tipo, el mexicano de la guindilla rara, las gabachas y cia. estuve un día en la Casa de Campo de Madrid, al lado del lago, soplando un barreño de sangría preparado por mí –mis barreños de sangría fueron míticos un día – Nos fuimos cuando anocheció y las putas querían follar donde nosotros estábamos soplando.  Y mientras nos íbamos con nuestro barreño, llegaban del metro clientes para las putas (todas negras, por cierto) . Años antes estaba yo ahí cerca con 4 amigos y nos la chupó una puta de esas, también negra. Yo fui el primero, porque los otros 3 no tenían cojones a “abrir el melón” , y eso que 2 de ellos son ahora multimillonarios y el otro es mi mejor amigo, que ahora ya no es nada en esta dimensión salvo mi querido recuerdo. El caso es que cuando salí yo, muy relajado, lo reconozco y fue la primera vez que me la chuparon… y una de las mejores, pero no la mejor, ni de coña… esa Annaick cordobesa, qué artista era en eso,¡olé! Y también era bretona, de ascendecia, todo cuadra en la vida.

El caso, como digo, es que empezó una redada y las putas por ahí corriendo de noche… y como eran negras… pues bien camufladas y en pelotas, mejor todavía, para el camuflaje y mi risa. Y a mi colega fallecido se la estaban chupando mientras tanto, y la zorra miraba por las ventanillas alertada por los gritos y tal… y mi colega le decía: “No guorri, mai fader is polais. Sigue chupando”. Y, mientras tanto, yo con un cigarro viendo al comedia nacional en la casa de campo. Un lugar donde 50 y pico años antes los rojos asesinaron a tantísima gente. Y nosotros ahí mismo… pero de putas. Qué maravilla de mundo.

Por cierto, descanse en paz el gato que originó esta historia. El mío de ahora (ya sabéis que no es mío, sino que se cuela en la casa de mis caseros que alquilo a precio de oro) es parecido a él. Pero este hubiera matado al perro que mató al otro… ¡menuda bestia es mi pantera negra, el puto gato negro okupa! Sabe que yo fui de los Boixos, y mai ningú no ens podrá torcer. A mí no.

Corolario o coda como le gusta a mi amigo don Luys: “El gato va sin bozal y anoche me tocó y lamió la mano…” ¿seré COVID?

9 comentarios para “RELATO- artículo: Voy a hablaros de un gato.”

  1. Rafael López Says:

    ¡Redios!, César, calcula la inmensa fidelidad y devoción que te profeso para acometer la titanica tarea de leer tu artículo.

    Esta segunda vez he empezado donde aparecían palabras ya adecuadas para mi “metabolismo”, pero ni por esas. Tengo zaheridas mis pupilas con esos detalles, que tu sabes perfectamente a los que me refiero, pero esta vez he llegado al final exhausto, cuasi como en mi experiencia con “Pieles”.

    Como no aspiro a propósito se enmienda por tu parte sólo me queda decir que ¡Larga vida al puto gato negro okupa cazaabejorros!, y al que originó el artículo que se encuentre en el “Valhala gatuno “

  2. Lo de “Pieles” es una tortura a la que nos sometió Don Luys. Y ya sabes que lejos de pediros perdón y penitencia va y me dice que me va a presentar al director de “eso” que es amigo suyo el maricón ese. Y yo le conozco de oídas –nada buenas, por cierto – por amigos en común… ya se lo diré a ver qué opina él… el que dice que tenemos que darle todavía más impuestos para sus pelis, no le bastó el millón que le dimos por “Pieles”. Ya me conoces un poco, Don Rafael… te garantizo que mi encuentro en este trucha será antológico y sólo la presencia de don Luys evitará que salgamos en las noticias… necrológicas.
    Mi relato de hoy, cuando lo leas dentro de mese /años, te encantará. Te aseguro que es una obra que me ha llevado varias horas y no doy puntada sin hilo. Es una delicatessen. Pero para gustos los colores, está claro… pero no impidas que los famosos árboles no te dejen ver el bosque, ni lo contrario.

    • Rafael López Says:

      Como no ponemos emoticonos de esos, y ya sabes que nunca utilizo interjecciones pues solo decirte que me he dejado llevar “un poco” por mi pluma baturra más canalla.

      • Ya le gustaría a Buñuel haber tenido un 1% de tu pluma baturra. Lo que tú escribes sí que tiene calidad y sois paisanos. Cuánta falsedad cultural hay en el mundo… ¿llegaste a leer lo de la minga pendulante del Tate? lo que te dije hace días por correo-e. Lo he incluído en el relato. El mundo es una coña acojonante, Don Rafael. ¡Ahora no se nos pueden escapar!

  3. Aulicus Says:

    Ahora que lo dices, Coviz no sé, pero toxoplasmosis, ‘cat scratch fever’ o incluso antojo por la lasaña… vete a saber. En todo hay quien nos gane, César. Incuso a putero, lo siento. Torbe también rechaza las drogas pero cuenta su experiencia con una cocainómana: https://youtu.be/CDt4bFZtJYs Después de visionarlo comprenderás porque no consumir es estar limpio.

  4. ¡Ostras Pedrín! luego trataré de ver ese enlace, pero no me atrae lo más mínimo… es hablar del Torbe ese y venir a mi mente aberraciones que echan por tierra toda mi vida de lujuria sana y necesaria.

  5. Aulicus Says:

    Ni se me pasa por la cabeza ver otro tipo de vídeos suyos.

    • Lo acojonante es que ambos sepamos qué es Torbe. Y digo “qué” porque ni sé quien es ni lo que hace realmente y etc. Somos una sociedad fracasada. Y lo sabes. Sabemos qué es Torbe y no quién es Michelete, por poner un ejemplo de ostracismo mundial a creadores impresionantes.

      • Aulicus Says:

        Saquemos a ese Michelete de su ostracismo, pues. Ten la bondad de ilustrarnos. A cambio te doy mi definición de Torbe (del Diccionario Áulico), que tiene dos: 1) Tiparraco que aprochando el advenimiento de Internet propaga anécdotas obscenas a lo largo y ancho del orbe. 2) Vulgarización de torpe.

        ¿Qué sociedad que no existe fracasa? Si te refieres a Espena, éste es un ente político inexistente. Un colección de grupúsculos mal avenidos difícilmente puede calificarse de sociedad. Quizás ese es su verdadero fracaso. No ser sociedad más allá de una cierta noción histórica en nuestras mentes.

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