ARTÍCULO: ¿Y si te arreo un sopapo, déspota covidiota?

Hay paciencias grandes, pequeñas y –después – está la mía, que es inescrutable. Todavía hay gente que cree que yo soy violento y descerebrado. Sí a las 2 cosas, lo reconozco, pero no como piensan que ejerzo esa violencia y esa falta de cerebro. Todo lo contrario a lo que creen, de hecho. Queridos niños,  el valor (de cojones) de un hombre se mide por la calidad de los enemigos que enfrenta, no por los enemigos que aventa.  Digamos que no puedes clavar al suelo a un enano –de una hostia – por muy capullo y agresivo contigo que sea un enano. Hay que tener categoría hasta para ser violento barriobajero o barrioaltero.

Ayer uno se libró de mi merecido sopapo, en respuesta a una agresión que me hizo. Espena ha caído en lo peor que puede caer una sociedad: normalizar la barbarie e, incluso, santificarla y –de alguna manera ilegal – legalizarla.  ¿En qué país del mundo puedes infringir la ley, sistemáticamente y legitimar tu liberticidio? Pues en Espena.  De todos es sabido que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. ¡Y eso que la ley es injusta, laxa y liberticida de por sí! Pero el poquito margen legal que todavía nos ampara… ¿cómo puede ser menoscabado?

Ha sido, por enésima vez, en un súper, en este caso el GastaMenos al que voy todas las semanas. Ya he discutido allí con cientos de empleados (sí, los van rulando para que crean que su vida no es la asquerosa rutina que es, y tan mal pagada –yo fui reponedor hace más de 20 años, sé de lo que hablo) y todos saben que la única persona en Hediondo Puente de Bellacos que va sin bozal por las tiendas (yo) está exento LEGALMENTE a no llevarlo. Y hasta hace unos meses llevaba mis informes médicos, QUE NO TENGO OBLIGACIÓN DE ENSEÑAR ABSOLUTAMENTE A NADIE y alguna vez los he enseñado, para que me dejaran comprar en paz, o ir por la calle en paz y no acabar mutado y luego recurriendo la ilegal multa, o a hostias, que así es literalmente como se acaba con los covidiotas y, la verdad, es lo que deberíamos de hacer. ¿Por qué narices tenemos que soportar su tiranía, su continua violación de nuestros derechos y su abrumadora agresividad? No… ya hace tiempo que me negué a entrar en su psicopatía, y si me tengo que dar de hostias con 1,2,3,4… segurratas, maderos, ciudadanos de a pie… pues al lío pero jamás volverán a ver mis informes de exención médica.

Y a sacar la mano a paseo, que ya hace tiempo que no la saco… y ahora los más agresivos se envalentonan pese a ser timoratos y cobardes… pero como son abrumadora mayoría y los que van armados son de ellos… pues creen que pueden sojuzgar al que ellos creen débiles. ¿De verdad creen que un tipo que jamás ha seguido su estúpido protocolo covidiota y que da la cara y no se esconde –como puedo ser yo pero he visto vídeos de otros como yo y olé por ellos – les va a tener miedo? ¿No saben que si no acaban desmayados en el suelo es porque yo y los que son como yo no queremos que así sea, porque somos personas CIVILIZADAS no como ellos que se han cargado, en tan sólo 15 meses, 2mil años de evolución humana.

“Caballero” –me dijo un casi imberbe reponedor (con el bozal no sé esa condición, pero lo poco que se le veía de cara denotaba algo más o algo menos de 20 años) – “¿la mascarilla.?” me dijo lleno de pavor… ¡a 15 meses de plandemia todavía están acojonados los putos embozalados! Como cree el tontorrón que sus interpelados son de su condición, siempre añaden a esa pregunta el gesto de tocarse su bozal. Y yo: “Sí, te queda muy bien, qué guapo estás” Y el chaval, con ojos de asombro (odio lo de “ojiplático” y si lo digo es para que quede claro y no decirlo más… ¿a qué lo borro?) se fue por donde había venido y a seguir colocando latas de tomate, pringao.

Pero tras 4 pasos noto la ausencia de un vino aceptable en la estantería y le pregunto a otro triunfador vital que estaba cerca colocando cartones de leche (enorme labor, gente imprescindibles son para la vida en la Tierra). “Perdona,  ¿os queda más vino de este en el almacén?” “La mascarilla” Eso me responde y como soy gilipollas pues no pillo qué tiene que ver esa respuesta con mi pregunta. Vuelvo al vino y él a su respuesta rara: “No puede estar aquí sin mascarilla, caballero”. Y yo, ya cansado de hacerme el gilipollas, le suelto: “¿Ah, no? Pues ya ves que sí que estoy aquí, sin bozal. Sí que puedo estar aquí sin bozal, ¿lo ves o no?”. Y el jodido embozalado, que era la primera vez que veía a alguien sin su querido bozal, erre que erre y muy chulito: “Es obligatorio ir con mascarilla” Y yo, vuelta al vino: “Ve al almacén y tráeme este vino, que eres reponedor y trabajas para mí que soy tu cliente”. “No le traigo el vino” dice muy alterado y reclamando la presencia de otros triunfadores de la vida . “No sirves ni para reponer, o qué, embozalado”. “No me provoque, caballero, déjeme en paz” “Déjame tú en paz a mí y haz tu trabajo”

Bueno… siguió una pequeña discusión y yo diciendo que nadie me toca los cojones –ya gritando, que sino no les queda claro –, a él se lo llevaron entre 2… yo le quise dar el sopapo pero se achantó el pobre cuando fui a por él y se piró junto a 2 empleados más; me jiñé verbalmente en ciertas deidades y los clientes aledaños, tutti embozalattis… se apartaban asustados, no sé si por temer recibir ese sopapo mío incontrolado o por temor a que les contagiara de su virus inexistente del cual se protegen como el niño que se tapa con la sábana y cree ser inmortal.

Glorioso y famoso sopapo al imbécil este que insultó “cara-anchoa” a un trabajador honrado. ¡Ese podría haber sido yo, pero yo le tumbo o le arranco la cabeza al petimetre. Supongo que el otro supo controlar su fuerza… pero qué buen sopapo fue, a fin de cuentas.

Más o menos habría 30 empleados en el súper… ¿y yo sólo puedo con tantos? Y un segurrata entre ellos… pero este ya me conoce de sobra y evita toparse conmigo. Se hace el sueco de manera antológica, pero a veces le busco y salgo justo frente a él, traicioneramente de un pasillo y le saludo pegado a su cara, jejeje.  Y para evitar mi sopapo– que ya iba yo tras él a dárselo, decido irme y me piré a otro pasillo para no cruzarme con la tentación que era este imbécil irracional y agresivo achantado. Porque odio la violencia física… ¡cuántos no se han salvado ya de ir al suelo en estos 15 meses, por ser yo un pacifista. “Joder, qué enfermos están, se juegan la vida sin saber por qué y les da igual. Si topan con alguien violento, les infla y algunas gloriosas imagen así de autodefensa ante el covidiota pululan por las redes…” Vamos… como si eres negro y te metes len una reunión del ku-klus-klan preguntando que donde está el baño…

Recuerdo hace ya 1 mes o así, a un maromo segurrata del Carrefuck “que no se acordaba de mí”, y eso que soy el único que va sin bozal y todos me conocen y yo sí lo conozco a él, pero se ve que sus neuronas caducan pronto”. Y como pasé de su “Caballero, Caballero”… ¡se puso a gritarme como el puto tarado que es! Mala idea gritarme a mí… y no contento con eso salió de su garita de triunfador de la vida a envestirme a grito pelado. Claro, en vez de asustarme o recular como él pensaría que haría… fui hacia él gritándole yo ahora “no me grites, estoy exento y te jodes” ¡qué paradojas tiene la vida! gritar que no te griten… y el notas me hizo reír a  base de bien, pues se frenó en seco y empezó a darse unas hostias fenomenales con su pezuña en la palma de su otra zarpa, al grito vehemente de : “¡Los papeles, a ver los papeles!”. “No te pienso enseñar nada, a ti no tengo que enseñarte nada salvo modales y deja ya de tocarme los cojones o te reviento” Oye, mano de santo, y como se lo dije riendo por lo de “¡los papeles, los papeles!” y mira que me intenté poner serio, pero era muy gracioso el gorila Maguila este… huyó despavorido al grito de: “¡Ya verás, ya verás, voy a avisar a mis compañeros!” “ Vas a ir al profesor (pensé sin poder contener la risa) y espeté: “Ve a por quien quieras y ya sabéis donde estoy”. Huelga decir que nadie vino a molestarme más.

Le tenía que haber dado tanto a uno como al otro, porque odio la violencia, y por lo tanto me defiendo de ella, como es lógico… ¿Cuánto más vamos a aguantar los que estamos respetando la ley? ¿Por qué tenemos que seguir soportando que los fascistas covidiotas nos amedrenten y maltraten? ¡Y encima que no se dan cuenta de lo que hacen! ¡actúan como autómatas!  “Caballero, caballero…” jamás pensé que la abulia sería la tónica entre los fascistas de ahora. Por lo menos los de antes tenían ideales y gallardía… equivocadas o no… pero no la total falta de personalidad de los fascistas de ahora: los covidiotas y siervos del NOM.

¡Cuánto sopapo hay que dar para que despabilen!

7 comentarios para “ARTÍCULO: ¿Y si te arreo un sopapo, déspota covidiota?”

  1. Aulicus Says:

    Leí esta frase de otro autor que me gustó y la suelto aquí porque tú lo vales, César: “La discreción y el sigilo son la mayor demostración de coraje”.

  2. En un mítico pub de Sant Antoni, había un fresco de “El Quijote – con él y sancho sobre Rocinante y Rucio y la leyenda: “El caminar direrentes tierras y conversar con distintas gentes, hace a los hombres discretos”.

  3. todat85978 Says:

    Cuanta razón tienes y lo que me he reído con este artículo. Las señoras mayores amargadas, los reponedores, los seguratas, las dependientas y todos esos que se dedican a lo que nadie quiere hacer, pero que siempre he respetado como trabajos dignos, se han venido arriba, se sienten poderosos e intentan joderte como han sido jodidos ellos antes. Son como los nuevos los informadores cobardes y traumatizados de aquellos alemanes de otros tiempos.

    • Y esas mangas arremangadas que llevan… para que se les vean todos los tatuajes que tienen (se dejan el sueldo en tatuajes, la mayoría). Yo no respeto a ningún profesional de súper, porque he currado de ello –como digo en el artículo – y hasta en reparto a domicilios para el más caro de todos (el del Tajoguiri) y todos mis compañeros eran yonquís irrespetuosos y fiesteros ultraviolentos de fin de semana… y los que no eran así eran, directamente, gilipollas. Puede que haya uno o una bueno… pero yo trabajé con cientos y te aseguro que no. Y he tratado, como cliente, con decenas de miles… y tampoco. Pero yo es que tengo muy mala suerte, se ve…

  4. Aulicus Says:

    Vuestros deseos han sido escuchados por Amazon a través de su red inalámbrica de captura de ideas y todos los empleados que os son molestos serán debidamente finiquitados en su debido momento. Habrá que tener un poco de paciencia porque Espena siempre va algo rezagada en estas cosas, pero todo llega. Sólo os costará un poco más de vuestra privacidad, aunque para entonces dará igual: https://computerhoy.com/noticias/tecnologia/supermercados-cajero-amazon-pronto-llegaran-espana-821257 “¿Qué hacer cuando se considera que ya tienes toda la compra? Simplemente hay que salir del establecimiento. En Amazon GO detectan que el cliente ha abandonado el local y se le cobra a través de la cuenta de la aplicación los productos que se lleva.”

  5. Terrible panorama el que tenemos y el que se avecina, con la connivencia de eso que se llama… ¿cómo se llamaba esa especie animal? Sí, que eran así bípedos aunque la mayoría se pasaba la vida sentados o tumbados o de pie en cintas y cubículos metálicos transportadores… que no caminaban ni a la de 3. Qué hacían deporte con los pulgares oprimiendo botones de un mando… Ya ni me acuerdo, y fíjate que lo tengo en la punta de la lengua. Y nada…

  6. […] niños, me temo que mis 2 artículos elogiando al sopapo (aquí y aquí) ya tienen gloriosos emuladores internacionales. En este caso un gabacho que le ha soltado un […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: