KAREN GARCÍA: Under 500.000.000.

Hay días que me embarga la nostalgia, como hoy… Pensaba enviar al Míster algún artículo sobre como esta plandemia es rastreable a mucho (muchísimo) tiempo atrás; sobre cómo la mafia médica lleva mucho, mucho tiempo (hablamos de más de un siglo ya) hincando sus garras sobre los distraídos y crédulos humanos; sobre como muchas personas ya pusieron sobre aviso a la población sobre los excesos (y más que excesos), de la sacrosanta Iglesia Médica [Ivan Illich, por ejemplo, ya habla –como si de un retrato robot se tratase- de lo que estamos viviendo hoy en día con esa obra maestra del ensayo (como muchas de sus obras) que es Némesis Médica (el libro fue publicado en 1974, y parece que hubiera sido escrito este mismo año en el que nos encontramos)], También pensaba hablar del ameno y más popular libro Los inventores de enfermedades, del alemán Jörg Blech (obra del 2005 para profanos, de iniciación al tema pero certero) ; o de lo brutal y antihumano que lleva siendo desde hace unos cuantos años dedicarte al viejo oficio de médico, que ya no es –como debiera ser- oficio de artesano, sino más bien oficio propio de  abeja obrera de producción en masa que recibe órdenes sin el menor miramiento –ni discernimiento- y cuyo objetivo último es: “producir, producir, producir” (¡más madera!). Aunque la cartelera industria de las drogas legales (es mucho más descriptiva y certera la definición de medicamentos en inglés: ‘drugs’), lleva preparando el terreno de este ataque constante e imparable contra la humanidad (no cabe la menor duda) desde hace décadas. El abogado Robert F. Kennedy Junior lleva avisando de ello años… de hecho se esperaba realizar esta operación de “purificación” de la humanidad desde hace tiempo… (¿sabían que existe un monumento en Georgia, USA, erigido en 1980, donde se establece –son 10 “principios o mandamientos” –  que en el planeta tierra no deben de vivir más de 500 millones de almas? Hablamos, por si no lo sabe, de las famosas y polémicas Georgia Guidestones)

Pero, llegó la hora… el terreno estaba abonado, sembrado… listo… Millones de personas de todo el mundo consideraban –y consideran- que todo lo que tuviera el calificativo de “ciencia” y “científico” tenía la puerta abierta para decir y hacer lo que les viniera en gana. Palabra de Dios, repetían los feligreses sin titubeo alguno…

Amén

Amén

Amén

Y la nueva religión ya no fue una cosa de 4 locos, escondidos en semi-cuevas haciendo un par de curiosos rituales… Era oficial.

Y es que la gente se ha comido con patatas todo lo que, desde el nombre de la sacrosanta ciencia (¿quién le dio su santidad?), les quisieran vender: les vendieron que no podían tomar el sol sin echarse “una pantalla protectora encima” (aquí, semillitas de lo que vendría), porque era “muy peligroso” y era “tu responsabilidad” tomar el sol 1 hora, media o 5 minutos sin embadurnarte (o rociar con spray) a todo el que estuviera a dos metros vista… Conozco gente (podría ser usted mismo, lector que me lee, uno de ellos) que en cuanto sale a la calle se echa un filtro solar, una pantalla de protección contra el peligrosísimo astro rey que le va a provocar todo tipo de enfermedades que (Dios le guarde!) usted no quiere ni nombrar…

Pero…

Resulta que las cremitas son del todo menos peligrosas (hay infinidad de libros que hablan sobre las irrefutables pruebas de que puede ser infinitamente más nocivo aplicarse dichas cremas que tomar el atemorizante sol… incluso aun pasándose un poquito (que si usted es estulto y se quiere poner como un langostino cocido cuando hace 30 grados y una radiación nivel 10, es su puñetero (e irracional) problema y decisión… No es culpa de la –o no la– crema).

Cómo no serán de peligrosas (para uno mismo y para el medio ambiente) las cremitas solares (que ya nadie no se echa) que en Hawai prohíben desde este mismo 2021 el uso de las mismas en las playas, por el profundo deterioro medioambiental que estaban generando… (los corales, que son seres vivos como usted y como yo… perecían y perecen indefectiblemente ante los publicitados y antedichos ungüentos, cuyos componentes tales como el dióxido de titanio… son letales).

La única realidad documentada es que el sol protege de un sinnúmero de enfermedades por cada efecto perjudicial que pueda tener (si quiere más información, empiece leyendo La vitamina de la felicidad, de Michael J. Holick… aunque hay infinidad de libros/investigación sobre este tema, tiene donde elegir). En realidad, el efecto perjudicial suele deberse a no tener la cabeza suficiente como para ponerse un sobrero, o cubrirse algo la piel cuando usted nota que está en modo “asado en el horno”. Es su problema… no el de “la falta de crema” (el sentido común…)

También, por supuesto (dice la sacrosanta ciencia y “estudios científicos”) es peligrosísimo –dicen en los últimos años-  que los niños corran en las escuelas durante el período de descanso, el recreo: en mis amados países del norte de Europa, tan bien conocidos por la aquí presente, se había adoptado ya como norma habitual hace más de una década (no en todos, pero sí en muchísimos colegios) el que los niños no pudieran correr (no es broma) en el patio del colegio porque… ¡se podían hacer daño! Prohibido de toda prohibición. No running… ¿Que qué me dices, Karen? Que sí, que desde hace ya varios años los niños, en muchos países del mundo (moda importada de EEUU) no juegan ya a “polis y cacos” o a lo que les dé la real gana (ni siquiera al baloncesto, o al fútbol, esto solo si si se lo ordenan en las clases de “educación físicia”), porque estaba, y está, prohibido correr, ¡que es peligrosísimo y causa lesiones!

De nada servía que los pocos padres valientes que se quejaran (de tamaña locura) dijeran que asumían el riesgo de que su hijo se diera algún tortazo de vez en cuando, que preferían dejarlos moverse en libertad en esa media hora (normalmente veinte minutos) donde el niño o niña daba una justa salida a toda esa energía natural acumulada… De nada servía tampoco que hubieran firmado el papelito que eximía de responsabilidad al colegio en caso de (no lo quiera Dios) la criatura sufriera algún inesperado e irreversible percance, como arañarse las piernas o vetetuasaberqué… No. ¡Los papás transigían (mansa y servilmente) a que las criaturas fueran amonestadas cada vez que osaban echar una carrerita en alguna zona escondida del patio… “Johny!!!!!!!!!! Nathan! Elizabeth! No corras. No corras. ¡No corras…!!!! Los maestros, persiguiéndoles inmisericordemente ante el desafío de algunos alumnos rebeldes (niños)… Por supuesto, estos pocos disidentes lo eran por poco tiempo, puesto que cada vez que los profesores los veían correr, eran invitados a permanecer contra la roñosa pared, el resto del recreo (y por lo menos era mejor estar hablando con tus compañeros, de frente, aunque sin moverte, que pasar el resto del recreo solo, mirando al muro…, argumentó el pequeño Johny be good).

Yo, por supuesto (ingenua de mí) pensé que esa aberración solo podría darse en (aparte de EEUU) los “ultra-civilizados” y políticamente correctos (de puertas para afuera) países del norte de Europa… Pero no… (yo sabía) la moda tendría que llegar a España…

Y ahí los ves a día de hoy: no solo no pueden moverse (veo un patio de un colegio desde mi ventana) sino que ahora tampoco pueden estar físicamente juntos (les suelen distanciar a un par de metros a unos de otros) y, para más INRI, les tienen tapada la cara… la interacción gestual (imprescindible en el mundo de los humanos) deviene imposible…

Y yo me pregunto… ¿Por qué no acaban ya y les pegan un tiro, directamente… contra uno de esos mismos muros, tal vez? ¿No sería, tal vez, menos doloroso, menos cruel (en el tiempo…)?

No es una petición (no me malinterpreten…), es una sugerencia. Total… las convivenciales vivencias por las que está pasando la humanidad se intuyen (y más que intuyen) como una especie de gran putada constante, persistente y de magnitud creciente

Y los padres, ¿qué dicen los padres? N. A. D. A.

Lo mismo que dijeron cuando a ellos mismos les metieron, castigaditos, en casa…

El ser humano, tan dócil…

Tan modélicamente obediente, y también (y por eso mismo) jerárquicos… “Mándame (te lo suplico), necesito tus expertos… Aunque también encontraré yo a quien mandar…”.

¡Hijos de Okuda!

¿Qué quién es Okuda? Okuda es un artista transgresor, transformista, transmutador, transportista (dicen, que iba para ello, pero se recicló…). Y que, dadas las ventajas de tener contactos entre la clase política (que ya se sabe que los políticos, son, en el fondo, unos artistas y los artistas –los buenos, los que salen en la prensa, ja!- son políticos…) aprovecha para meter su mano multicolor y transformar una iglesia en un arco iris grafitero, o un faro clásico declarado Bien de Interés Cultural, en un día de mala digestión de un par de gaviotas…

Ante la polémica causada, el artista zanja el asunto, declarando… “Solo era un cilindro blanco, no sé si eso es patrimonio. Algunos dicen que sí lo es. Yo, no sé”. Ahí queda para la posteridad.

40.000 euros del erario público (o sea, del bolsillo del ciudadano eternamente robado, usted) para los bolsillos de colores de este señor…

Y es que al muy hijo de sí mismo (Okuda) le ha dado por pintar todas las zonas que conservaban algún tipo de encanto en el mundo: un faro de 1930, una iglesia… hasta con los silos de las vacas se atreve…

Pero él dice… “a mí no me interesa la política… yo trabajo de encargo…”. Y yo, me lo creo… ¿Quién si no un político (no un artista, de los de verdad) te podría encargar eso?

Propongo, sugiero: ¿alguien –algún político- desee que se cree arte con, digamos, mierda, abono, bazofia…?  (Ya, directamente, ya que estamos… conozco a más de uno que estaría dispuesto a hacer… Arte… de mierda… Mierda/Art. Y barato. ¡Tirado!)

Y el pueblo borreguil acude encantado a los multitudinarios encuentros y exposiciones de artistas (que sí, que lo son… de la vergüenza): una mierda en una silla, un tampón sangriento en la boca de un hombre… o, directamente, las obras de la premiada santánica Marina Abramovich… Que lo mismo se merienda a un ser humano, como a un animal desangrado, como le dan un premio con los Reyes, como con los Príncipes… de las MareasNick Nolte… lo tuyo no fue lo más duro… lo hay peor, y sin psiquiatra comprensiva que te ayude…

Pero me voy por los cerros de Úbeda: pensaba: tengo que hablar de esto… de que la gente ya estaba subnormal perdida desde el 2000 aproximadamente (tengo en mi mente, muy claramente, lo que fue el cambio): fueron los primeros móviles en masa, las primeras conexiones masivas a Internet, la revolución tecnológica… (juas juas. Rejuás) que, unida a la re-evolución sanitaria (sic) hicieron al pardillo humano (al que le gusta Okuda, o Miró, y lo llama “arte”, y del bueno, porque alguien le ha dicho que es “lo más”, y si lo criticas es que no lo entiendes –jajaja-) más pardillo que nunca: una piltrafa humana que ya, ni deseo sexual tiene… con grúa, o fan,  hace falta izarlo de tantas hormonas femeninas que bailan en el ambiente… e incluso una femenina fémina como yo escribo burradas tan bestia –todo, la culpa, en el ambiente- como esta…

Y es que hace unos años el gobierno sueco decidió investigar porqué a los suecos ya no les gustaban… ni las suyas… las suecas… ni ninguna, y llegaron a la conclusión de que había estrógenos en el aire como para que a Manolo –o a Germund, que hablamos, al menos ahora, de Suecia- se le quedara la voz cual Gracita Morales… “Señoritoooooooo!!!”

Y aquí seguimos, intentando escribir un artículo (para qué, a quién le importa, quién lee ya en este puñetero mundo y quien tiene un mínimo de pensamiento crítico, ya… porca vida) que alguien va a utilizar (¿si no, para qué?) como papel higiénico… porque si algo quedó claro con la plandemia es que el papel higiénico es la piedra angular de nuestra civilización, nuestra más firme base moral y filosófica en la que sostener nuestra existencia. Esta que queda ya: mancillada (la mía no, la de muchos de ustedes que –no- me leen) ya por las transnacionales que, ya sí (es oficial) gobiernan con mano de hierro al mundo, mientras el rebaño unificado va a votar porque piensa que vive en un Estado Social y Democrático de Derecho (qué bonito queda decirlo) y, sobre todo… soberano… soberano… ¡Marchando!

Pues lo dicho… (como dijera un grande…)

A la mierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

6 comentarios para “KAREN GARCÍA: Under 500.000.000.”

  1. Rafael López Says:

    ¡Vaya! Otra vez tres espléndidos artículos, y eso que, en esta ocasión, ni siquiera he aportado mi grano de arena.

    Tampoco, hoy, voy a consentir la incuria de una falta de reconocimiento, y como soy un machista redomado he elegido a Karen, que es una señora que escribe muy bien, como integradora de esta multi-felicitacion.

    Hace poco tiempo (no creo que fueran más de dos o tres años), y por causas que no vienen a cuento, y ya no recuerdo, oí que los hombres dejábamos pasar a las mujeres para verles el culo. Desconozco que degenerada mente vómito semejante estupidez, pero pone de manifiesto hasta que punto están tarados esta gentuza.

    Así que Karen, no diré que soy un caballero, porque después del artículo de César esa palabra ya da cuasi mala gana, pero por el respeto, y la cortesía, que merecen las señoras he elegido tu artículo para este humilde comentario y reconocimiento, ¡y sin ninguna sicaliptica intención!, te lo aseguro.

  2. Aulicus Says:

    Difícil lo tienen reducir la población en Espena cuando el presi dice que todos los inmigrantes que vengan son pocos para los que hacen falta. Objetivo 2050: 2050 extranjeros por cada autóctono. A lo mejor, lo que no dicen las piedras esas es que los 500 millones se van a refugiar en Espena. Ahora sí cuadra todo.

    • ya sabrás que los cálculos demográficos son todos falsos. En Espena hay muchos más millones de esos 47 oficiales que dicen, pero muchos más.¿Y gente de raza no blanca? En los suburbios cuesta ver a un blanco… y tanto Barcelona como Madrid son ya suburbios por entero. Y 1 de cada 2 blancos es comunista… imagina. En un par de lustros, no más, adiós a todo tipo de identidad y los refugiados seremos nosotros ante la colosal invasión de Europa.
      Lo aterrador es que no están quitando nada de lo malo de nuestra cultura, sino trayendo lo peor de las culturas extranjeras.

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