ARTÍCULO: El virus es la excusa del odio, pero a mí me quisieron comer los cerdos salvajes en Senegal…

Yo soy lo blanco y con gorra de Ynalsa (regalo de mi títa Loli), en una emisora de radio precaria pero la mejor de allí, en Casamance (Senegal). El que parece lamer una minga es mi socio el multimillonario, y el del sombrero rojo es nuestro guía Cons, y mi amigo desde entonces. La foto la hizo la zorra de mi novia, Lana Carbona, que le ponía los cuernos a su novio –podrido de pasta – conmigo y a mí – con nada de pasta – con él.

El ser humano no es más nauseabundo que el resto de especies animales. Por mucho que la nauseabunda Disney humanice a las bestias y satanice a los humanos; por mucho que las nauseabundas productoras de cine no animado humanicen a los humanos y satanicen a las bestias… qué va, queridos niños, la VIDA es otra cosa. ¡Hay qué vivirla para saberlo y vosotros vais todos embozalados ahora, joder qué pena, qué inerme pena!

Ayer sufrí la enésima agresión por no llevar bozal. La enésima brutalidad de gente armada por no llevar bozal. No llevarlo, yo, of course. Yo NO SOY UN ANIMAL Y POR LO TANTO NO ME COMPORTO COMO TAL. Pero al igual que las productoras sionistas de cine, puedo amoldarme a según qué circunstancias y hoy –supongo pero desearía que no – hay 2 personas vivas en Madrid que no deberían estarlo, porque tienen más peligro que un carromato de indios. Bueno, ¡bah! ¿para qué blanquear a los psicópatas cuando sabes quienes son? En el caso de ayer me refiero a 2 seguRRAtas del Carrefuck frente al Castillo de Díaz Abuso.

Un viejo gran amigo mío manchego y vaquero (tenía vacas en Santa Quiteria, no era “cauboy” sí, yo lo escribo así) me dijo un día que lo mejor que merecían los guardias (así llamaba él a los picoletos) era ir por la espalda y ¡zas! atravesales con un cuchillo. Se le llenaban los ojos de ODIO al decirme eso, al igual que pare el resto de cosas importantes de la vida se le llenaban los ojos –y el resto del cuerpo – de amor. Se llamaba Remedios, y ya murió, y cuando fuimos tan buenos amigos él podría haber sido mi abuelo, por edad. Algún día os hablaré de él, queridos niños, que se os nota faltos de buenas historias y de recuerdos de buena gente, esas personas que hicieron que todavía quedemos unos cuantos que os digamos estas cosas.

Ayer la psicopatía de 2 seguRRAtas de ese Carrefuck al que llevo yendo años alcanzó el paroxismo.  Casi pico y mato a 1 en defensa propia, tal cual ¿sabéis lo fácil que es matar a alguien y lo luenga que es la defensa propia? Yo nunca lo he hecho (matar), pero sé lo fácil que es porque… hasta aquí puedo leer dijo Mayra Gómez ¿Kemp? (nunca supe escribir el apellido de esta chupapollas del cretino Chicho, pero fonéticamente es así en espenol). Mi delito para que me hostiguen, amenacen e insulten es estar DENTRO DE LA LEGALIDAD, es decir: estar exento de llevar bozal. Y lo saben porque, hace más de 1 año, cometí el error de saltarme la ley que protege mis datos y enseñarles mis informes médicos “para tener la fiesta en paz y poder ser estafado con tranquilidad – qué basura venden, por Dios, pero no tengo huerto, ni finca cinegética, ni río, ni mar… –“. Mi patética vida actual necesita comprar en supermercados de Hediondo Puente de Bellacos.

Como saben de mi enfermedad respiratoria, lejos de ayudarme hacen de ella un arma de su fuerza, porque son cobardes al máximo; y de mi impedimento para llevar bozal su casus beli. Sólo en ese centro gabacho demencial llevo ya más de 100 segurratas enfrentados, y muchos varias veces (no cuento los empleados y clientes, se me iría la cifra a 4 dígitos, sólo de enfrentamientos directos, no de miradas ni cuchicheos que eso ya rebosaría la calculadora).  El fuerte se ceba con el débil. Cuando te tienden la mano es para darte una hostia con la otra. De sobra lo sé. ¿Pero quién es el fuerte? ¿Os imagináis si estos psicópatas frustrados de la vida supieran que soy discapacitado oficial por otras enfermedades no eximentes del bozal? ¡Bueno! eso sería un banquete para ellos, ¡ensalada de lisiado! Pero si me tocan les cae un paquete del copón por agredir a un discapacitado, amén de que su agresión sería a un exento por enfermedad respiratoria grave… pero, queridos niños, si me conocéis ya un poco sabréis que yo jamás uso mi condición de lisiado como excusa.  Desde que tengo uso de razón, aplico el “never retre, never surrender”.

Cuánta mal gente (es mejor que decir mala gente, probad a decirlo) , pero cuantísima mal gente hay en la vida, que por muy puta que sea siempre será, para mí, maravillosa.

Hay un segurrata al que le voy a dar una paliza enorme en cuanto tenga los cojones de no atacarme y amenazarme vestido de uniforme (especifico que es uno del Carrefuck que he dicho, porque tengo a otros muchos en otros lugares de toda Espena, por supuesto no por la PLANdemia, ya que llevo 16 meses encerrado en Madrid por estos psicópatas). Yo no voy a consentir que se me amenace, que se infrinjan todos mis derechos y que, encima, me digan que saben que lo hacen pero “aquí mandamos nosotros”.

Creo que este desgraciado no estuvo en el sur de Senegal una noche sin luna, caminando descalzo decenas de km. por la playa, entre toros y vacas pacientes dormitando, con la única referencia del mar al oeste y la tierra al este, para llegar al punto de origen. Qué buena sensación caminar por la orillas del atlántico africano, con el agua siempre tobilleando y los talones ahondando. Pero ese ritmo es para un rato, hay que ir más a la arena, mojada o no, para avanzar a buen paso. Si no tropecé con 50 vacas y toros no tropecé con ninguna. Menos mal que no caí sobre un cuerno, pero sí que aparté alguno con un mugido por respuesta. Ahí duermen estas bestias, sí, el que sobraba era yo, pero no les hice daño alguno.

 ¡No se veía nada! Y yo con mi cámara de vídeo (la que se ve en mis fotos del BLOG ) dentro de mi bolsa de cámara y una botella de litro y medio de agua casi vacía (tuve otra más de medio litro, ya arrugada en la bolsa). Y con la retina llena de las grabaciones que os muestro –en parte – en el enlace de este artículo. ¡Qué maravilloso día pasé yo sólo durante más de 10 horas “perdido” por ahí, pues salí de los bungalots (¿se escribe así esa palabra tan estúpida para definir habitaciones de hotel a pie de playa?) donde me alojaba con mi novia de entonces, mi amigo de entonces y socio multimillonario del docu y nuestros guías, y una francesa que hacía turismo sexual y se follaba a un negrata amigo de mi guía negrata. No eran parte del equipo de rodaje (era yo sólo, mi novia era la foto fija, pero era una excusa mía para follar con ella, no para las fotos; y el multimillonario era un lastre, pero necesario) coincidimos con ellos 2 días. Este negrata prostituto amigo de mi guía iba con todo el cuerpo cubierto de “gigris” (amuletos de cuero con conchas y etc. de gilipolleces) y cuando vio el mío (sale en mi foto de cabecera del BLOG) que lo tenía hacía 10 años y era, precisamente, un regalo de la hija de una amante mía que fue a ver al exmarido de ella a Senegal… precisamente a Senegal… pues este negrata me dijo que mi gigri era muy poderoso “powerfull” (hablábamos en inglés, que hubo un tiempo en el que yo no olvidaba tanto los idiomas). “I am my own power, I do not need other powers. My gigri is a gift from a woman from Spain, but make here”.

Algo así le dije, ¿yo qué sé qué dije?, si os estaba hablando del hijo de puta del Carrefuck que lo más atrevido que ha hecho en su vida es meterse conmigo en Navidad y recordarme ayer que lo hizo y advertirme que me van a (cosas malas, muuuuuy malas para mi body) porque a estos inútiles mentales les cambian de centros demenciales para que los clientes a quienes amenazan y apalizan no les inflen a hostias… por eso a este intelectual no le había visto desde hacía 5 meses… pero él bien que se acordaba de mí… es fácil: soy la única persona que compra sin bozal en Hediondo Puente de Bellacos. Me jode que no se me reconozca como el tío más guapo del barrio (si veis la gentuza que hay aquí flipais, yo podría ser el más guapo, sin ninguna duda. Por dentro lo soy, y el que lo dude que monte un concurso y le gano). La cosa es que tras mandarle a la mierda en su acoso exigiendo lo que digo más adelante, se fue, pero me fui a por él y no tuvo cojones a pegarme… y le tosí en su puta cara de psicópata y le grité un saludo enorme que casi fue un soplamocos: “¡hasta luego, amiguito!” Y el maricón no hizo nada. Y me falto el pelo de mi calva para destrozar la carcasa de su mente… pero la perspectiva de los 3 segurratas del centro demencial junto a los que pasé antes y no me detuve ante su “caballero”, más las decenas del Carrefuck , que está dentro del centro demencial este… pues que no soy superman y, aunque lo fuera, no me libro de la cárcel. Y, sobre todo, NO QUIERO SER UN SUPERHEROE POR LA ESTUPIDEZ DE IR SIN BOZAL. ¿Os habéis parado a pensar que esa es la guerra más absurda del mundo y nos han derrotado sin combate alguno?

Tras el enésimo tropezón vacuno senegalés atisbé los bungalots, no por luces ni hostias sino por intuición… pero fue atisbar y oír galopar… y como el oleaje era muy potente, el galopar sería severo.  Me puse la mano derecha a modo de trompetilla en mi oreja derecha (si cambias el orden de las manos o las orejas eres un Pepe Viyuela –fue muy amigo mío, pero le mandé a la mierda porque se volvió comunista y pijo del NOM –)  y el ruido era cada vez más ensordecedor. “Cuidado” me dije “ese ruido no son de las vacas y los toros que pacen”. Abrí la pupila todo lo que pude, que es nada comparado con mi puto gato negro okupa “la pantera dartacat” y empecé a atisbar algo en lontananza. ¡Joder! una masa informe enorme y tumultuosa hacía mí. Y el trote y gruñidos… cada vez más cercanos. Y yo con la cámara en la bolsa de cámara (ojo, 150 pavos de bolsa, echa por sionistas que hacen chalecos antibalas) y la botella de agua… estaba a verlas venir, por supuesto. Vacas que se levantan y mugen… ojo que conmigo no se levantaron las otras… algo severo les estaría pasando por encima que les obligaba a eso…  Lo severo era una piara de cerdos salvajes trotando por la playa, con un enorme cerdo/a a la cabeza. Me cagonlahostia… abarcaban 50 metros de playa y la playa tendría 100… ¿pero qué era eso? ¿es que ya no se respeta al turista, aunque yo no lo fuera, pero lo parecía por ser blanco? Me aparto todo lo que puedo y veo pasar la marabunta tenebrosa pero claramente piara de cerdos salvajes… un huevo. Algunos despistados pasan a mi lado y yo, pues a patadas ¡quita bicho!  y gritando ¡eh, eh, fuera, fuera! levantando los brazos en molinillo con mi bolsa de cámara sionista y la botella.

Joder, supongo que por mi olor humano o por mis intentos de zafarme de la manada… el puto cerdo/a grande paró en seco y se giró hacia mí y vino hacia el ídem. La turbamulta de cerdos hicieron el mismo giro y ¡hala! a por el Bakken, que tiene una cámara de 3 mil pavos. Me enfrenté al puto cerdo/a grande pero él no se dio cuenta de mi gallardía y siguió su embestida, junto al resto… así que… recular, que huir es de cobardes pero recular es de… como decirlo… ¿de cobardes que huyen pero de cara al enemigo? Y, obviamente, me adentré en el oleaje. Y seguía con mis gritos de amenaza y tal… y nada, que los cerdos no se enteraban. Y se metían en el mar… y yo ahí sabiendo que por la mañana eso estaba llevo de medusas y que hay una cosa llamada tiburones que no son Delfy precisamente (¿se llama Delfy un delfín de una mierda de esas de animación para moñas?) Y como no quería perder mi cámara y todo el trabajo de grabación, pues llevaba las cintas mini-DV en mi bolsa siempre conmigo, pues cada vez más mojado y con los brazos más en alto. Putos cerdos, coño. Pero se ve que eran de secano, porque cuando ya estaba yo casi flotando a pateada severa para preservar mi cámara… se largaron. Igual perdieron mi pista en su olfato, al meterme yo en el mar… a saber. O tal vez quisieron que hablara un día de ellos. ¿Hay mucha gente que habla de cerdos salvajes en el sur de Senegal?

Pero esa noche acabé bailando cosas raras en un chamizo de playa (eso no era un chiringuito, sino un chamizo) donde por la mañana fui a tomar una birra tras grabar en la otra parte de esa costa. Y cuando les pagué me dijeron que no tenían cambio pero que me podían dar “a cambio” uno collar típico de Senegal que valía mucho más que el cambio… y yo lo acepté… porque me gustó que me quisieran hacer el lío. Pero ellos no sabían que mi gigri regalo de Senegal de la hija de mi amiga amante (Arabela, digo ahora su nombre porque es muy bonito) me lo encontré, el mismo y repetido mil veces, en el Rastro de Madrid un día que una amiga gabacha me dijo que hiciera el favor de hacer de cicerone a una amiga suya china “que estaba buenísima” (esto lo dijo mi amiga, pero era verdad… qué buena estaba la china) y estaba en Madrid unos días. Y al llevarla por ahí vi mi mismo gigri en un puesto, repetido mil veces, tal cual. Pues nada… que cogí ese collar de los negratas pero apalabré con ellos que por la noche volvería con unos cuantos más para cenar. Y me dijeron que langosta. Y yo que cualquier cosa. Y ellos, que langosta que las “pescaban” en el momento. Y antes de la cena se metieron en el mar y nos sacaron varias langostas para que eligiéramos. ¡Qué cosas! Y estábamos solos los 3 clientes (el millonetis, la zorra y yo) y los del chamizo.

Cuando logré volver a los bungalots esos… estaban todos preocupados por mí: que por qué había estado tantas horas fuera, que por qué me fui sin el móvil ni el walkitalki… “A ver, no soy idiota, si no me he ido con eso es porque no quería saber nada de vosotros. Yo soy el jefe, y punto” (la historia de eso es larga y no viene a colación ahora, pese a que ya he contado algo de 3 polvos justo la noche antes… no sé si en 1 artículo o sólo a una conocida, precisamente a esa mujer a la que ayer le dije que no volvería a escribir sobre el maltrato que sufro por no llevar bozal).

¿Podrá imaginar este hombre al que voy a reventar un día que no esté de uniforme lo que es la vida? Ya se lo dije en Navidad y se lo he repetido hoy, más o menos así: “no sabes lo que estás haciendo”. Le reventaré, autodefensa y nobleza obliga, tras 2 envestidas del mismo… ya está bien. Pero qué pena que gente como yo, con experiencias y formas de vida tan sanas y molonas… seamos sojuzgados por cenutrios que lo más que han hecho en su vida es gritar un gol de su equipo de Jurgol y, por supuesto: ¡caballero, caballero!

¿Puede prescindir el mundo de personas como yo? ¿necesita el mundo personas como las que me quieren matar? Pensad 1 poco, covidiotas, pensad 1 poco, insisto. ¿Con quién os iríais a una isla desierta, conmigo o con un segurrata? ¿Os imagináis el mundo sin gente como yo y sólo con gente como ellos? NO imaginéis… es el mundo que tenéis. Pero yo sigo vivito y coleando. Será que el NOM todavía no puede con todo.

Los buenos estamos ya hasta los cojones, covidiotas. Los que tenemos tanta vida y tantas experiencias nos descojonamos de vosotros. Este Estado que nos sojuzga es, precisamente, el que os proteje a vosotros… y lo escribo con je, porque jejejejejejjejejejejejejejjejeje

Don Luys, mi vida fue maravillosa. Espero recuperar el tiempo verbal presente. Y si no puedo,que se hable de mí en pasado, porque yo sólo hablaré de esto en presente.

PD: si la plandemia me pilla entre mis 15 y 35 años… ¿qué tenéis en las venas, jóvenes? De verdad, ¿qué tenéis, a parte de la vacuna dentro de nada y de esa nada que es vuestra vida?

VÍDEO donde pueden verse imágenes “de lo de los cerdos” (y del resto de Senegal y Gran Canaria) Los derechos de autor de Silvio Rodríguez (comunista asqueroso, sí, pero me pegaba la canción…) me los cedió él mismo, a través de Luis Eduardo Aute bajo condición de enviarle una copia del docu. Se la envié a su puta Cuba comunista… y se lo quedaría el de la aduana o a saber… el caso es que me quisieron cobrar 2mil pavos por usar su tema… “al no haberles yo enviado el docu”. Me quisieron, ojo. Cuanto amor hay, ¿verdad?

3 comentarios para “ARTÍCULO: El virus es la excusa del odio, pero a mí me quisieron comer los cerdos salvajes en Senegal…”

  1. Rafael López Says:

    César, me ha gustado mucho el video, además cuenta con algunas imágenes grabadas en Las Palmas de Gran Canaria.

  2. Aulicus Says:

    Yo tengo experiencias más “fisnas”, mi querido César. A mí me que quiso comer un San Bernardo en los Alpes, pues allí tenía mi morada, uno de esos perrazos con cara de bonachones que lo mismo que salvan vidas las pueden segar. Sin comérmelo ni bebérmelo, me había adentrado en una finca privada no muy bien señalizada y ahí estaba el “cancerbero”, cual segurrata del mundo animal (esta vez de verdad) rugiendo erguido sobre cuatro columnas que parecía un león melenudo. “¡Stop! ¡Stop!” le imploré pues la bestia se venía hacia mí a tientos cada vez más atrevidos y sólo mediaban ya un par de metros. Ahí estaba yo en mitad del monte con los coníferas por testigo abriendo mis brazos en cruz para aparentar más tamaño y tratar de mantener a la fiera a raya. Mientras yo iba reculando por eso de que es mejor una huída a tiempo que te papee un pariente de Sandez. La partida no estaba ni mucho menos decidida, en esto que aparece el dueño, quien se puso al unísono a ladrar con su perro formando un coro demoníaco. Abro un inciso: estas criaturas cuadrúpedas son por lo general más inteligentes que sus amos, pues les basta un monosílabo para tener en bandeja todo lo que precisan. En desventaja numérica y sin una ruta de evasión definida quiso la providencia que uno de los dos animales, adivinad cuál, tropezara a falta de patas y acabará con sus tripas golpeando el leve lecho rocoso. El tal individuo vino de ese modo a interponerse entre las fauces caninas y mis carnes. Ante tal favor involuntario, nobleza obliga, tuve el buen gesto de ayudarle a reincorporarse. Ya más calmado tras el embate el susodicho certificó mi buena estrella: “suerte que no te has adentrado del todo en mi finca, pues también tengo dóbermans rodeando mi vivienda”. Moraleja de la historia: hay que saber muy bien dónde la mete uno (la pata).

  3. Lo de “los perros guardianes” es acojonante. Lo peor es que su peligro nos acecha a todos los que ni pasamos “por la propiedad de su puto amo” ¿Sabes lo que ocurre en el 99% de los casos? Qué estos desgraciados amos creen que “su propiedad” es todo el suelo que ellos pisan, y así nos pasa. A mí me han atacado cientos de perros… eso sí, varias decenas fueron la misma vez, los podencos eivissencos de un cazador tarado “el loco de Es Cubells” le llaman que los dejaba sueltos donde le salía de los cojones.
    Nunca me han mordido. Igual es suerte, no lo sé… pero también creo que sé comportarme muy bien ante cualquier tipo de ataque animal. El único animal que me ha mordido fue un gato, porque en la oscuridad de la noche, yendo yo descalzo, le pisé y él lógicamente, me mordió. Parecía la mordedura de una cobra: dos agujeros me hizo en el empeine.
    Lo de los “perros de ataque” es acojonante, sobre todo cuando están con “sus amos”. ¡qué pinta de hijos de puta suelen tener! Saber que con una simple palabra esa bestia parda se tirará a tu cuello… da que pensar en la asquerosa sociedad que tenemos. ¡Y está permitido por ley! Eso sí… nunca olvides que ante el ataque de un perro has de centrarte en atacarle tú en sus 3 únicos puntos débiles: hocico, panza y cuello. Pero lo más importante es el aspecto psicológico, lo que siempre dicen de que ellos “huelen” el miedo y sólo te atacan si tienes miedo. Por lo menos en mi caso, es verdad. El último pitbull que apareció en mi camino (un aparcamiento en El Pardo, sin gente, donde no debería estar esa bestia suelta) ladrando con unas fauces infernales y babeantes… no logró su objetivo (que no sé cual sería, pero supongo que no era que yo siguiera mi camino, sin apartarme de él cuando se me plantó delante, y le dijera, varias veces, como quien no quiere la cosa y señálándole con el dedo: “tranquilo, que te endiño”.
    Estaba yo ese día muy quemado con la vida (fue cuando la profanación de la tumba de Franco, y había tenido altercados por los maderos, como no, aunque me salté varios controles –son muy idiotas – y, digamos, venía de estar un buen rato en soledad a orillas del Manzanares, tomando unas birras compradas en la tienda (odio los bares), subía con las pilas cargadas. Si me pilla en otro momento igual hasta me asusto un poco.
    Una pena que no podamos ir armados para defendernos. Bueno, que no lo permita la ley, que poder, poder…

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