RELATO- artículo: Sinuhé el egipcio, depilación de culo o despeñamiento de un capullo.

Queridos niños, hoy escribo a la carta con los 3 argumentos que os indico en el título. Haciendo una especie plagio a esas terribles novelas de “elige tu propia aventura” hago este artículo. Eso sí,  yo leí varias de estas novelas, por lo cual puedo juzgarlas, vosotros jamás lo habéis hecho, por lo menos esas ediciones que tuve yo. ¡Cuántos directores de cine le deben tanto a estas novelas! Ahí aprendieron a que no contar nada, pero contarlo de manera rara, era muy rentable. Ahí el espectador / lector con cara de gilipollas esperando a que pase algo… que nunca pasa.

El nexo de unión de mis 3 historias es una misma ubicación: Punta Galera, en Eivissa, concretamente la zona de Ses llosetes. Es una zona como muy gipipollas esta, hasta hay un buda metálico adherido a una roca… y hacen rezos los nudistas, en plan adoración de su polla y tal… en fin, como acabo yo mis vídeos y finaliza sus artículos don Luys.

Podría escribir un millón de páginas solo con mis experiencias en ese lugar, por tierra, mar y aire, pero he elegido estas 3 porque me ha dado la gana. La libertad que da escribir es lo mejor que me ha pasado, y me pasará, en la vida. Empiezo por lo del culo, para seguir una línea temporal veraz de los 3 acontecimientos (línea que luego romperé, por supuesto).

Estaba yo en pelotas, con mi lisiado cuerpo al sol (¿cremas solares? ¿qué chorrada es eso viscoso que chorrea?) en plan siesta tumbado bocabajo sobre una puta roca  (y no era ni ergonómica…) con 3 amigas y 2 amigos, cerca. Y va una amiga (gabacha, por ciegto, con g como pronuncian ellos nuestra erre) y me pone en mi hercúleo glúteo derecho (el izquierdo es más mundano) una tira de depilar a la cera. Mi cuerpo es velludo, como todos los cuerpos de los HOMBRES, no de los maricones de ahora. Debido a ese vello en un bello, pues mi amiga hizo “la gracia” y cuando tiró de la jodida tira de cera… ¡maldita la gracia que me hizo! pues me hizo un daño aledaño a la comodidad de una puta roca para tumbarse a sobar…

Me dejó un tramo del culo, digamos del tamaño de un móvil para que os hagáis una idea, pelao “en carne viva” ¡viva! la carne, o lo que sea, pero que no muera nadie (de muerte ya os hablo al final del relato-artículo). Y se reían las 3… con las cuales he dormido, por cierto, pero jamás follé. “Las tías que rechacé” sería una novela enorme, os lo aseguro. Y estas 3 tenían mucho encanto (y espero que lo sigan teniendo, pues ya no estamos en contacto) y no es fácil decir NO a una mujer hermosa, por dentro y por fuera. Y siendo un heterosexual salido como yo, pues menos, pero lo hice. A todas me las llevé, por separado, a mi casa de Cabañeros que alquilé 1 año, y me descojono cuando llevé a la más tetuda de las 3 ,al bar de la pedanía y la miraban como si fuera una tía guapa y con unas tetas descomunales luciendo con un generosísimo escote… ¡espera! ¡es que era así la jugada! Poca imaginación necesitaban los manchegos ese día… y mi mejor amigo de allí, el vaquero y anciano “tío Remedios” me dijo, con los ojos orbitando por el escote de mi amiga: “¡vaya jaca!”, por supuesto con un codazo de complicidad que no lo da ni un ninja… ¡qué palizas de amistad dan los paisanos! he tenido peleas contra más de 5 hijos de puta de las que he salido más indemne que con una charla amistosa con según qué amigo…

Vuelvo a la lapidación… digo, depilación. Durante varias semanas tuvo la gabacha que echarme “crema” (supongo que hidratante, porque no habrá crema específica para depilaciones a la cera y a traición en el culo) en la zona que mancilló su broma, y me daba besos en el culo antes de aplicarla, ¡faltaría más!

El libro… “Sinuhé el egipcio” me lo empecé a leer en ese mismo sitio. Años después de lo otro, yendo yo solo a hacer el gilipollas a esa zona, con mi libro y todo.. “a pasar el día” vaya, como si no hubiera otras 1.001 maneras de pasar el día en Eivissa que estar tostándome al sol, en pelotas sobre una roca y rodeado de idiotas todavía más capullos que yo.  La edición que tenía era, precisamente, prestada por el actual “marido” de la gabacha de la “lapidación” (yo les presenté y viven juntos y comen codornices… creo que está mejor que las perdices) y me dijo que era su libro de cabecera, “su Biblia” (sic). Y por eso lo empecé a leer… pero no me enchufó, entre tanta trepanación craneal y tal, como que no le pillé la gracia al libro. Ya lo retomaré otra vez, pues el puto libro me persigue y, tras devolvérselo, encontré varias veces esa misma edición –en mí ávida caza de libros de segunda zarpa –  y me la tuve que comprar (curiosamente me acaba de llamar mi sobrino y me ha dicho algo del mismo libro… ojo que te la cojo, coincidencias por doquier).

 Digamos que no me hacía gracia estar ahí leyendo, pudiendo hacer tantas otras cosas pero estuve varios días dándole al libro y a la roca dura y al mar. La movida que tenía que organizar el menda lerenda para tirarse al mar y luego volver al lugar del puto libro… eso es digno de ver, por eso hablo de mí en 3ª persona, porque hay que ser gilipollas para hacer lo que yo hacía, o tener demasiado sentido del humor… mucho, muchísimo muchitísimo, os lo aseguro. “Gilipolleces made in Bakken”.

El mismo año de lo de la “lapidación” es cuando lo del fiambre que os he anunciado como gancho para que leáis mis chorradas. Una enorme mancha de sangre, grande como la vida que dejó al hacerse, estaba en esa zona que tantas veces había yo pisado. Muchas veces he visto –y sigo viendo – a idiotas que se ponen a ver la puesta de sol sentados sobre el final de un acantilado, que es el principio del fin de su vida. No saben lo que son “rocas en vuelo”. Digamos que es como edificar sobre la visera de una gorra… poco futuro auguro a esa obra… ¿cómo puede ser tan estúpido el ser mundano? (ya sabéis que lo de humano me lo tomo muy en serio y somos muy poquitos humanos en la Tierra). “Ahí murió un tipo despeñado por gilipollas” ese debería ser el cartel imperecedero en esa zona, pero no… pusieron algo así como : “Precaución. Peligro de desprendimientos”. “Prohibido pasar el cordón” (pusieron unas cuerdas para evitar que los idiotas se asomaran al acantilado. De verdad, qué pereza me da ser humano entre tanto mundano).

Me miro el culo ahora y como está justo detrás de mi ángulo de visión, no logro ver si todavía se nota lo de mi “lapidación”. Fue hace 20 años, nunca me lo he mirado, igual ya no se nota…, pero quiero ver si es así. Si tuviera tik tok y etc. me hacía un selfie de mi otrora hercúleo glúteo derecho y lo compartiría para pedir la opinión de mis “folloguers”, que para follar virtualmente digo yo que existen las redes sociales, ¿no? Yo es que como ni sé verme el culo… qué sabré de esas cosas con las que estáis creciendo vosotros, queridos niños.

La foto de cabecera no es de Eivissa, vete a saber donde coño tengo esas fotos en pepel. Esa foto la hice con el móvil y su zoom a tope. Son cigueñas negras (sin ¨,me gusta decir cigueñas). ¿A qué parece una foto retocada y u óleo o, incluso, acaruela? Pues qué va, es la foto que os he dicho. Pero mola. Es en la ribera sur del manzanares, casi donde se junta con el Jarama.

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