RELATO-artículo: El último sopapo que di.

Queridos niños, no hace falta que os reitere que odio la violencia pero AMO la autodefensa. Y no, para mí no es autodefensa ver a un tío feo y partirle la cara por ello (ojo, que te la cojo y a mí me han intentado pegar esgrimiendo que yo era feo. Tal cual. Os lo juro por Arturo. Eso sí, el día de pegar a los supuestos feos – digo supuestos porque yo soy el tío más guapo de Occidente – iba yo por Madrid con una bandera de los Boixos Nois, y había un partido de jurgol en la puta tele… y entré en un bar y bueno… pues que no sé por qué me dijeron lo de que yo era feo – y calvo –, joder, es que se cebaron conmigo ese día y eso que yo todavía no era calvo del todo todísimo como ahora, sino que me rapaba el melón viendo mi incipiente y ridícula calvicie, pero me gritaban “eres feo y calvo”, tal cual, os lo prometo al momento). El dueño del garito se “plantó” delante de la puta tele y gritó que su bar no era para peleas y etc. de gilipolleces, porque realmente era yo el único con una bandera de los Boixos Nois y el resto madridistas hijos de puta, que no insulto a todos los madridistas, pero es que esos eran hijos de puta y madridistas. Por cierto, al año –o así – ese bar fue conocido como “El puñalás”, porque echaron a un cliente y éste volvió con un cuchillo cebollero (eso me dijeron los testigos) a matar al dueño, supongo que por haberle echado o, tal vez, que no le gustó la última tapa, a saber… y el dueño se encerró en el almacén (o la cocina, eso no me lo confirmaron los que lo vieron, pero encerrarse, se encerró… y el cliente se lió a puñaladas con la puerta, de ahí el sobrenombre del garito. ¿A qué la vida mola?)

Bueno, voy al turrón, que es el título del artículo. No fue ese día de ser feo y calvo oficial cuando di mi último sopapo, sino que fue antes o después, pero aledaño y por el mismo motivo del jurgol.  Eran años de final de siglo, yo creo que 1996, pero a saber… se va a la escuela (antes, ahora a adoctrinar se va a la escuela). Yo con 20 y pocos palos tomando copas en la zona de pubs de “El Carrascal” en Leganés y con mi bomber Alpha azul con mis pins de la bandera de España y del FCB. Y mi llavero con el escut del FCB siempre sobresaliendo de mi bolsillo, para que lo vieran bien los Rompetechos de turno. Y resulta que me quería follar a una titi que era guapa hasta decir basta, ojos azules demoledores y grandes como la vida feliz; y unos labios gruesos que, en fin… y morena ancestral, una mujer colosal, vaya… pero más chalada que yo, que ya es decir.

El caso es que dentro del pub me dijo varias estupideces sobre ella misma (era amiga de amigos y ya nos conocíamos por eso y estábamos todos juntos esa noche) y que “no tengo amigas” (sic) y yo aproveché para salir con ella, sollozante la moza por cierto, a la calle a ver si me la follaba en cualquier esquina en penumbra o bien otro día gracias a lo que pasara en la calle. Sí, queridos niños, yo era de los hombres que no follaban pagando, sino ligando aunque me desvirgó una puta, pero eso es otra historia, muy bonita por cierto.  Me vi reflejado en sus enormes ojos azules. Es una sensación muy bonita esa de verse reflejado en ojos ajenos y tan bonitos y sollozantes. El caso es que había 2 hijos de puta cerca de nosotros.  Vaya por Dios… yo mirándome en los ojos del pibón este y esos 2 gilipollas mirando mis pins y mi escudo del llavero. Pues nada… “habemus bronca” pensé. No os peguéis nunca, queridos niños, porque las peleas son por los motivos más estúpidos que uno pueda imaginarse. ¡Hay que ver las 1.001 escusas que busca el psicópata para justificar su agresión!

Pero la evité todo lo que pude, pues mi intención era enrollarme con esta tía (lo de follármela que he dicho es, tal vez, excesivo para esa época y circunstancias), pero el más gilipollas de los 2 ultrassur, va y empieza a escupirnos en el suelo. No os había dicho que “eran ultrassur” pues iban vestidos como tal: bomber alpha verde, banderitas y etc. Vamos, como yo pero del lado opuesto de la vida, lo que no sé es si ese día yo era feo y calvo. La cosa es que yo tenía buenos amigos de este grupo de ultras, en la Facultad de Derecho, hasta de la sección “más chunga” los de Cubos… pero no se lo dije a estos 2 memos, por la “emoción del momento”. El caso es que estos gilipollas me escupían al suelo cerca de mis patas, y de las piernas del pibón, que obviamente se pispó. Yo vi la jugada nada más salir, al verles la pinta y saber mis pintas. Pero coño… yo estaba con una tía, no había partido de jurgol… digamos que cualquier ultra sabe respetar las treguas. Pero estos no. Y eso de escupirme es algo que llevo muy mal, tal vez demasiado. No sé vosotros, pero a mí el que me escupe luego intento que escupa su propia sangre. Y cuando me di cuenta que la tía esa no era para mí, porque no dejaba de sollozar y de decir lo de que no tenía amigas y tal y cual Pascual, pues me centré en los de los escupitajos, a los cuales yo respondía con lo mismo, a falta de hostias buenas son tortas, ¿no? O sopapos.

Bueno, aparté a lo no follable ese día, la “ordené” que entrara el pub y me centré en esos 2 maricones. Yo creía que serían rivales de nivel, pues como yo iba con una pinta de cabrón que te cagas (zapatos Dr. Martens punta de acero en el pack) suponía que quien me enfrentara estaría a mi altura. Pero qué va. En cuanto encaré al de los gapos (escupía sólo 1 mientras el otro reía), el de la risa nos separó y salieron como avispas muchos idiotas de los pubs (zona de pubs pegados entre sí) a separarnos. Y como yo estaba con gente pacífica, nada vinculada a Boixos Nois ni ultras ni res de res –nada de nada – pues se hicieron fuertes al ver que ellos eran muuuuuuuuuuuuchos, y yo 1.   Pero ese 1 va y le soltó un soberano sopapo el de los gapos. Creo que todavía está retumbando en ese barrio, porque sonar sonó… no fue un despiporre, pero sonar sonó (homenaje a mi adorada peli “Yo hice a Roque tercero”)

No sé si os ha pasado, pero eran esas broncas en las que no te podías pegar sin dar las gracias, y pedir permiso, a quienes te querían separar. Había mucho anti-hostias, y se ponían en medio, sin conocer de nada a los beligerantes, y te agarraban como si fueran tu Madre y te aconsejaban y tal… “¡pero coño!” solía decir yo, “¡Déjame que le parta la cara a este y luego hablamos!”. Esa noche fui abducido por esos amigos de las no peleas… y me agarraban, y agarraban al Ultrassur este y a su amigo que se vino arriba el notas… pero hice una jugada maestra, y eso que Messi todavía estaba en Argentina casi con pañales… aproveché que uno me estaba agarrando por la chepa, para que no fuera a por el de los gapos… y, vamos a ver… esto es para nota ¿eh? Puede parecer una cosa rara pero yo me he curtido en la calle y no doy pie sin hilo… (es puntada, pero no sé si se pilla mi humor absurdo).

El caso es que yo sabía que los que me agarraban por la chepa me soltarían algún día… entonces lo vi claro… yo estaba “corriendo” para matar al de los gapos, y él más o menos igual pero contra mí… y tenía que aprovechar esa energía cinética. Su amigo se desmotivó y pasó al bando agarrador, o sea, que ya éramos 1 contra 1. Y nada, que no me dejaban hostiarle ni a él le dejaban hostiarme a mí. Menuda mierda de pelea. Pero aproveché eso que os digo de la energía cinética… de verdad, hay gente que pensamos en esas cosas. Mirad la jugada:

Fingí claudicar entre todos mis agarradores. Ellos pensaron que ya estaba calmado, que había consentido que un tipo me escupiera entre las piernas y entre las piernas de mi acompañante, y que me daba igual… Pero como ya me sabía el cuento de ese tipo de peleas… pues les dije algo a mis capturadotes, para que me agarraran otra vez y así darme impulso… Salí como un Miura a por el capullo este y me agarraron 2 a lo bestia… ahí va la energía cinética. Es como cuando le das cuerda a un chochecito de carreras, que luego sale disparado cuando lo sueltas. Pues yo hice lo mismo. Le di una coz premeditada en la espinilla a uno de los 2 que me sujetaban, me soltó – obvio – y el otro me había soltado para mediar con el capullo… y entonces yo aproveché la inercia de liberarme con al patada, y me apoyé en el hombro del mediador otrora sujetador mío, y me alcé medio metro o así (*) por encima del resto del tumulto, y le solté un sopapo descomunal con la mano abierta al notas este.  Con mi zarpa derecha, la mejor de mis zarpas para sopapos. Es como una pandereta mi zarpa derecha abierta, es algo que hay que ver para creer… jajjajajaja qué musicalidad tiene, qué percusión, por Dios…

Tras mi sopapo reconozco que me dejé agarrar otra vez, para que la sangre no llegara al río, que insisto en que odio la violencia. Pero el del sopapo no se me acercó tras mi hostia. Se fue calentito a casa, o a donde quiera que vaya un hijo de puta que se pone a escupir a los pies de 2 personas. Al fin y al cabo, y esto que quede entre nosotros, yo sólo me he enfrentado a las personas, no a sus circunstancias. Y si ser del FCB en Madrid era motivo de enfrentamiento con descerebrados, pues yo del FCB. Y si ser español, ídem, pues yo español… y así ad aeternum. 

Qué imbécil es la gente y qué excusas tan zafias buscan para darle de hostias al prójimo, siempre que esté en minoría, por supuesto. Esa es la primera norma del buen macarra: intentar abusar.

Realmente ese sopapo fue el antepenúltimo, pero lo recuerdo con cierto cariño y, por eso, he dicho que fue el último.

(*) en esa época solíamos saltarnos por encima los colegas, es decir: uno se quedaba de pie e inmóvil y los demás le saltábamos, tal cual, por encima. Saltos de metro ochenta… claro, teníamos 20 años y los cojones más gordos que el del caballo ese famoso… Y a los 10 años nos dábamos de hostias “jugando” a “churro” y a “churro, media manga, manga entera”. Vaya tela, cuando recuerdo mi infancia y mi adolescencia. ¿Dónde están los hombres ahora? ¿qué han hecho con vosotros? que yo tengo ya 46 palos y soy un multilisiado… ¿pero vosotros, veinteañeros…? ¿qué hacéis en la vida que os la habéis dejado quitar?

3 comentarios para “RELATO-artículo: El último sopapo que di.”

  1. Aulicus Says:

    Gracias César. Hoy has estado épico: “Es como cuando le das cuerda a un chochecito de carreras, que luego sale disparado cuando lo sueltas.”

    • jejeje. Creo que es una frase muy gráfica, para todos los que hemos tenido cochecitos de esos, claro. Recuerdo, no por mí ya que mi recuerdo de esto está algo difuso, sino porque me lo contaba mi madre, que yo de muy pequeño me tiré de cabeza contra un grupo de niños y adolescentes. Tal cual, me tiré en plancha como superman.
      ¿El motivo? Estábamos en la calle, de comprar maritales y tal… y yo mirando un escaparate con mi madre. Y mi hermana (17 meses mayor que mua) aparece llorando señalando a un grupo que, decía ella, le habían pegado. Pues nada, “al lío”. Me decía mi santa madre que no había visto nada igual en su vida. Ella decía “te tiraste como un jabato”, sin duda porque ella conocía el cómic con el mismo nombre del intrépido guerrero español. Y les costó Dios y ayuda separarme de la maraña humana a la que me había tirado. A los adultos, digo. Pues me lo dijo mi madre, y decía que fue muy difícil sacarme de allí, que siempre que me soltaban me iba otra vez a por la peña… Eso sí, todo acabó bien y mi madre contaba esta anécdota con su eterna sonrisa. La misma con la que, sin duda alguna, está leyendo ahora esta chorrada mía.

  2. […] niños, me temo que mis 2 artículos elogiando al sopapo (aquí y aquí) ya tienen gloriosos emuladores internacionales. En este caso un gabacho que le ha soltado […]

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