ARTÍCULO – ensayo: Nacemos esclavos y morimos libres (y en el tránsito, la clave de la VIDA)

Hablaré de la sociedad, “del trozo de Mundo” que conozco perfectamente: España y Espena, y por añadido Occidente –por analogías inevitables y, casi siempre, certeras –. Del resto del Planeta sólo conozco, levísimamente, África, pues sólo he pasado mes y medio allí y trabajando, en 3 países. Pero hace décadas que, por desgracia, vivo entre africanos y puedo compadecerme de ellos igual que lo hago de mí y de vosotros, occidentales. Y, por añadido, de chinorris y panchis. Es más, la maldita “revolución tecnológica y de medios de comunicación” hace que pueda tener una opinión casi unívoca de la sociedad de todo el orbe.

Hablaré como si escribiera hace año y medio, es decir: sin meter a la Plandemia en esto… porque si la meto no necesitaría escribir nada, pues la vida humana ya ni existe, pero como lo que diré fue la génesis de la Plandemia, nunca está de más abordar el asunto y que surja una posible esperanza para el ser humano.

Voy al lío y que (poned vuestra deidad o superstición favorita )os perdone por leer algo que no os gustará saber, o reconocer, y eso que escribo a vuela teclado, cuando escriba el ensayo que estas reflexiones merecen, mejor ni os arriméis a él o vais a odiar tantas cosas de vuestro día a día y a amar tantas cosas que jamás volveréis a tener y ni siquiera a soñar, que me insultaréis por haberos desvelado estas atrocidades tan mundanas como humanas:

Cuanto más se aleja de su condición animal, el ser humano se desnaturaliza y se convierte en un animal inservible para el Planeta y, por lo tanto, inútil para sí mismo; pues la madre Tierra nos tiene reservadas unas misiones muy concretas a cada ser vivo, desde una bacteria a los antiguos tiranosaurio (por citar vida de lo más pequeña y de la más grande). Aquí puedo afirmar, sin ponerme colorao, que tanto la teoría microbiana de la enfermedad como la teoría de la extinción de los dinosaurios son falacias tan grandes que no puedo abarcarlas ni en 1.857 páginas, y este artículo es breve, así que corramos un tupido velo, estúpidos humanos, y sigo. Pero jamás olvidéis que el ser humano es un ser en potencia infinita.

Cuando, en Occidente, nace un ser humano no nace un bebé o una bebá (esta es mi única concesión al lenguaje de género e inclusivo, lo digo por si lo echáis de menos en lo que queda de texto) sino un esclavo. Y lo hace, paradójicamente, de supuestos papis libertos, pues son papis que han llegado a ser adultos libres, debido a espurias cuestiones materiales e inmateriales como estas, a grosso modo:

Trabajo remunerado / Casa(s) y coche(s) propios / Manutención (precaria ) garantizada para ellos y sus vástagos / Vacaciones 3-4 semanas al año y uno o 2 días a la semana / Derecho a (precarísima) Sanidad / Derecho a (adoctrinada) Educación para sus nenes / Tenencia lícita de todo tipo de inservible, y carísima, tecnología en pos del ocio más absurdo pero que lo han tornado de sapiencia, ciencia y conocimientos eruditos – si un tonto me ríe una gracia, creo que soy gracioso. Si un necio aplaude mi absurdo diserto creo ser un genio y así todo… / Fe ciega en Papá Estado / Posibilidad de medrar y ser un parásito gracias al expoliador y psicópata Papá Estado y sus falaces promesas de bienestar.

Asumiendo que el 99% de los vástagos siguen la senda de sus papis (entre otras cosas porque no saben lo que es la vida animal humana sobre la Tierra y porque heredan toda la basura de sus papis, esos que acabarán consumiendo sus últimos hálitos en una tétrica residencia, pues Papa Estado –el demiurgo de los papis – así tiene programada su vida, mientras que los nenes ya adultos cometerán los mismos errores que sus ancestros y los mismos aciertos que Papá Estado quieren que comentan), voy a explicar porque todos los puntos de arriba son la base de la esclavitud moderna. Todos los adultos SE QUEJAN de:

– sus trabajos remunerados (bien por salario, horas, jefes, compañeros, frustración al no gustarles, haber querido trabajar de otra cosa, querer trabajar en otra cosa)

– sus hipotecas que no acaban nunca de pagar y les atan al trabajo que no quieren y a los bancos que dicen odiar.

– lo cara y precaria que está la vida (pese a que saborean comida basura a precio de oro “pero ellos saben que el caviar y la langosta molan más, seguro”).

– lo cutres que son sus vacaciones y que en los días libres semanales lo único que hacen es ver puta tele (todos se quejan de la tele, pero nadie deja de verla), engordar en el sofá y soportar a sus hijos que, por lo menos el resto de la semana, no les dan el coñazo al no pasar ni 2 horas despiertos con ellos.

– lo mal que funciona la Sanidad y lo enfermos que están siempre, pero nadie les cura… y como Papá Estado les prometió la panacea, pues algo falla, pero a los sanitarios se les aplaude y se les paga, pase lo que pase.

– lo mal educados que están sus hijos y lo mal educados que son los profes que algunos hasta se atreven a suspender a sus insignes nenes.

– lo aburridas que son sus redes sociales, la puta tele, sus supuestos ciberamigos, qué malo es su equipo de jurgol, qué zorra es tal tertuliana, qué mal cantan los de Euroaudición, lo buena que está esa tía/o con quien chatean en secreto y lo cardo que es ya su mujer/marido. etc. etc. pero no dejan de consumir ni de tener todo esto, y cada vez más. ¡Habemus frustración!

– lo mal que les trata Papá Estado, Hacienda sobre todo, pero si lo hacen lo harán por su bien, y el problema no es el Estado, sino el Gobierno de turno y eso les da esperanzas de que su voto cambiará todo a mejor, a mucho mejor para ellos y a mucho peor para “los otros”, porque el ser humano actual es un ser odiador del prójimo.

– en cuanto que me saque tal oposición, cursillo, logre tal ascenso, gane tal lotería… sí que voy a ser feliz. Y ya me iré con esa /ese del chat de Tik Tok (ignoro si hay chat ahí, pero ya me entendéis) y les pasaré una buena pensión a mis nenes y al adefesio de mi parienta /e. Que les quiero mucho pero no quiero estar con ellos. Pero no les faltará de nada que estaré forrado.

La vida humana se ha vuelto algo muy ingrato, nos hemos alejado tanto de la Naturaleza, que una niñata ultracapitalista y chalada – y con todos los síndromes psicóticos imaginables, –Gretarada Thunber, es la que nos dice qué es la Naturaleza y cómo hay que saber vivir en ella y protegerla. Nos han sacado del campo, pero dicen que le van a poner wifi para “poblar la España vaciada”… ya veis, saben que la agricultura, la ganadería, la pesca, la salubridad de la vida campestre… ¡eso ya no importa! lo que importa es el wifi, es decir: estar 24 horas al día controlados y alienados en esa vida irreal que nos han creado.  Esclavos de última generación que se actualizan automáticamente cada trimestre, eso es el ser humano actual. Y lo peor no es que en tan solo 4 décadas hayamos perdido todo rasgo humano… sino que los nacidos en este siglo son auténticos robots, zombis, transhumanos o como les queráis denominar.  La cosa pinta en bastos. Lo valores no han desaparecido –como dicen los nostálgicos de la vida – sino que han cambiado a pasos agigantados (ya no entro en métodos inducidos como el MK-ultra y la puta tele, o en voluntarios como los invasores extranjeros; pues el daño al ser humano es el mismo y la solución la misma: IMPOSIBLE).

Es por todo esto el título de mi artículo, porque la muerte es nuestra única redención y esperanza de que en la otra dimensión den cartas nuevas y podamos ser mínimamente felices más allá de la felicidad que da obtener una alta puntuación en el videojuego, que Messi marque un gol o que me sigan más de mil personas en mis redes sociales…

Yo nací esclavo, hace 46 años, pero he sabido llevar un tránsito vital en absoluta libertad, porque no he seguido ninguno de los puntos que indiqué arriba, y por lo tanto no me puedo quejar de llevar una vida frustrada. La realidad puede abrumarme, pues soy plenamente realista pese a ser un idealista. Pero sin todas las ataduras materiales y mentales que os he dicho, por lo menos podéis tener una mera oportunidad de vivir en el único estado que le da sentido a una vida que pueda presumir de ser tal: LIBERTAD sin menguar la de los demás o beneficiarse de la esclavitud de los demás… que esa es otra, queridos niños, cuánto hijo de puta que parece llevar una vida loable, filántropa y etc. de falacias… se nutre de y fomentando la desgracia ajena. Para mí, combatir a estos sátrapas (como hago las 24 horas del día, pues seguro que hasta sueño con esto), en mi día a día, en mis trabajos creativos… (y doy nombres y apellidos, no me escondo ni amedrento) este combate pese a ser antiviolencia total, es lo que me dota de cada vez más libertad. Porque con los años (lo de este año y medio ya ni lo abordo, reitero) me han ido quitando más y más capacidad vital, al ir saltándome todos sus requisitos para ser un humano en la actual Tierra. Eres el enemigo si no quieres ser su amigo.

Pero en un mundo tan injusto, absurdo y autodestructivo, el mero hecho de no seguir sus normas, es una victoria vital. Ser un proscrito social es ser un hombre libre. Probadlo. Renunciar a todo lo socialmente establecido, obligatorio y bien visto; y notaréis que algo cambia en vuestro interior, y por lo tanto en la vida de los que os rodean íntimamente. Y el que no te deje ser, no dejes que esté a tu lado. Y si hay que vivir esclavizado, que sea con cadenas y latigazos, como toda la vida, no con sonrisas falsas, condescendencia y wifi. Qué nadie que te mate te diga que te quiere.

Quiérete tú, no ames a nadie ni a nada que no merezca ser amado, ni por lo tanto, vivido. La vida está aquí, no es una promesa de futuro. El futuro es una suma de presentes. Si no vives el presente no tendrás ni pasado.

11 comentarios para “ARTÍCULO – ensayo: Nacemos esclavos y morimos libres (y en el tránsito, la clave de la VIDA)”

  1. Las nuevas generaciones, que son ya un espectro del espectro, acabarán con todo, si no fallecen antes. De la mía, soy algo mayor que tú, casi todos se han creído el sistema, también se lo creyeron los que se drogaban y morían con lo de ‘la movida’. De los que quedamos, a muchos les conviene esta cochambre, porque entre ellos y un muñeco a cuerda hay muy poco, por eso están metidos en esa obesa máquina demoledora llamada Estado. De la generación de mis padres, qué decir, habrá de todo pero muchos asumieron lo de ‘la modernidad’. Una estafa tecnológica de muerte y destrucción de la naturaleza y de la vida. Recuerdo con especial amor y admiración a mis abuelos, bastante más personas que aquellos que los hacían pasar por ‘ obsoletos’. .
    Gracias y saludos

  2. Muy de acuerdo en todo, salvo en lo de “nuestros abuelos”. Por lo menos los que participaron en la última guerra civil espeñola… más de la mitad de ellos fueron comunistas (criminales directos o afines a los criminales). El pueblo español, como todos los pueblos, ha estado repleto de psicópatas y analfabetos; eso no es patrimonio único de Espena, qué duda cabe… pero con la ENORME SALVEDAD de que muchos de los malos de antes “estaban totalmente desinformados y, por lo tanto, engañados y manipulados” Ahora el AGRAVANTE DEL QUE NO SE LIBRA NI EL TATO. Es que todos los malos están perfectamente informados y aplauden ser malos.
    Lo de la criminal “movida” y el genocidio con heroína y destrucción cultural que fue… es algo que me saca de quicio, pues la viví de nene, y nunca fui gilipollas, ni de nene… algo he escrito contra eso y el mayor criminal que ha habido en la historia contemporánea de nuestro país: Tierno Galván. Pero tengo pendiente una gran obra, documental incluído… y le siguen homenajeando y tiene mil plazas, parques y calles con su nombre… por eso ser del PSOE (o votarlo) es una pista segura de ser un hijo de la grandísima puta.

    • Es cierto que había mucho comunista y gente histérica y manipulada, pero mis abuelos no solo no eran así sino que no se creían casi nada de políticos, etc. Eran personas creyentes pero sin fanatismo y de la tele ya se percataron del veneno, como de tantos otros venenos. De lo de la basura de la droga que metieron mientras hacían sus negocios, me acuerdo porque muchos que conocía o hermanos mayores de amigas hace tiempo que ya no están. Sus familias, por supuesto, destrozadas. Ha sido todo muy asqueroso, visto en perspectiva, obra de sinvergüenzas sin escrúpulos.

      • Demonios, más bien.

      • Manu, te aseguro que lo que yo viví en los 80 (en Madrid, sobre todo en el suburbio Leganés) no fue obra de demonios, sino de políticos satánicos y de un pueblo ignorante y analfabeto a más no poder. He crecido entre psicópatas e hijos de puta, y no me duele en prenda decirlo.
        No somos todos iguales y mi vida es una prueba de ello. ¿Por qué era yo el único que veía las aberraciones de la heronía y “la movida”? Te aseguro que en mi entorno jamás combatió nadie estas aberraciones y era yo el único que se enfrentaba a los yonquis, a los maderos, a los profesores y a todo el resto de adultos que hicieron de Madrid (y el resto de España, pero Tierno Galván fue alcande de donde fue y desde aquí partió todo) un pozo de mierda y un colosal infierno.
        Y te aseguro que a día de hoy no conozco a nadie de mi entorno que piense como yo pensaba siendo menor de edad. Le echan la culpa “al jaco” “al Gobierno”, “a la puta pasta”… y no son capaces de discernir quien metió el jaco, quienes eran el Gobierno y qué es la puta pasta. Y te hablo de gente de más de 50 años de media.

    • Rafael López Says:

      César, tengo que manifestar mi discrepancia con lo que has escrito de que la mitad de nuestros Abuelos fuesen comunistas. En mi caso, mi Padre (nacional) y Tíos (republicanos) no eran ni fascistas, ni comunistas eran unos labradores que ni sabían, ni se habían metido en política ni remotamente, y a los que, en función de su edad, fueron reclutados en las diversas levas y los frentes, que se realizaron entonces.

      Que habría socialcomunistas criminales y sanguinarios lo sabemos por sus acciones, y los testimonios, pero de eso a decir que todos los que lucharon en el bando republicano eran unos socialcomunistas malnacidos hay un abismo.

  3. Rafael, esto que dices es repetido por mucha gente, y es el germen del mal, sin que os deis cuenta de ello. Me explico brevísimamente y sólo a colación de nuestra última guerra civil:

    La acción o la omisión son hermanas. Es decir: (tal persona) luchó en el bando nacional (ojo, no fascistas como dices en tu segunda denominación al bando de tu Padre) y tal otra en el bando comunista (no republicano con dices, en este caso muy erróneamente pues cambias la nomenclatura. Republicanos eran TODOS, pero unos eran comunistas internacionalistas, y otros nacionales anticomunistas, de ahí que quedaran como “nacionales” y los otros como “republicanos” por aquello que eran siervos de la URSS – la R ya sabes que es de República –)

    El mal es el mal y punto. Mi abuelo materno luchó con los comunistas porque su leva era Ciudad Real, y estos hijos de puta lo trincaron con 17 años, pues en esa época antes de los 10 años los niños ya eran hombres, no como ahora, que (la mayoría) hasta que mueran de ancianos serán maricones. Mi abuelo echaba pestes de Franco (no de la guerra, del franquismo y etc. sino de Franco) alguna vez que salía el tema de la última Guerra Civil. Pero si no salía el tema, es la persona a la que más le he oído decir: “Ojalá volviera Franco! “Necesitamos otro Franco” “esto con Franco no pasaba”. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que mi abuelo fue una víctima más del comunismo, pues haber pasado 3 años pegando tiros “contra, y por culpa, de Franco” como le adoctrinaron, es motivo de cabreo. Pero fíjate que su hermano Antonio también fue reclutado en la misma ciudad, pero fue cocinero. Y no lo conocí porque murió cuando yo era pequeño, y para conocer a alguien hay que conocerle, mínimo, de adolescente. Pero su hija Concha fue la última mujer condenada a muerte por el Franquismo, porque era del FRAP, otra engañada más que, en este caso, se fue de Ciudad Real a Madrid, con 19 añitos “para luchar contra el fascismo” (sic).
    En hechos tan graves como es matar a alguien o diezmar su vida, no hay que ser tan sofisticados y sí más maniqueo: hay buenos y malos. PUNTO.
    Y, en este caso, no son todos los buenos los nacionales, ni todos los malos los comunistas… los buenos son los que no son capaces de hacer daño a nadie sin saber por qué lo hacen, y los malos lo contrario. Mi abuelo, su hermano y mi tía-segunda fueron malos en esos momentos tan dramáticos. Y por su culpa murieron inocentes. Así de sencillo. Ninguno era comunista (ni siquiera mi tía segunda, pues a esa edad se fue a Madrid “por moda” y para follar, así de sencillo; y acabó asesinando a miembros de la policía, que eran EXACTAMENTE como ella: víctimas inocentes pero que ocupaban un puesto en la vida de malos, porque las fuerzas del orden jamás han sido buena gente.
    La ignorancia no es óbice para eximir de responsabilidad a nadie.
    Saliendo de este tema, yo he visto agredir e intentar matar a personas inocentes por mucho menos, como el jurgol.
    A mí me han intentado matar muchas veces por llevar pequeños símbolos de España, y ni por eso a veces… sino por confundirme “con otro”.
    La violencia injustificada es un mal, seguramente el peor de todos. Y TODOS los que lucharon en el bando comunista que tú y muchos lamáis “republicano” ejercieron violencia injustificada, por acción u omisión. Mientras que todos los nacionales (qué tu has llamado fascistas) se estaban defendiendo del invasor, de la barbarie. Y me da igual el parentesco que tengamos con unos o con otros.

    • Rafael López Says:

      He puesto republicano para entendernos, porque en realidad sus dirigentes y su doctrina eran totalitarios, y de republicanos no tenían ni un átomo de su nauseabundo organismo.

      De los dos millones de hombres que lucharon en el frente aplicar tu planteamiento me resulta imposible, pero es un debate en el que no nos vamos a poner de acuerdo. Cada uno sabe lo que sabe, y tiene un bagaje personal basado en las experiencias de familiares muy cercanos y eso condiciona más que todo lo demás, porque a quienes te he nombrado lo único que les había dado tiempo a hacer es cuidar un rebaño de carneros o tirar de un arado detrás de un par de mulas, y en eso no hay blanqueo, ni germen de nada. Luego imagino que en el frente cada cual hizo, instintivamente, lo posible por salvar la vida, que en mi Familia todos lo hicieron.

  4. Rafael, el problema es que todo el que no sea un psicópata militar o paramilitar, o miliciano, o pistolero (hay muchas denominaciones) no debe JAMÁS UNIRSE AUN BANDO militar. Es así de sencillo. Si todo el orbe cumpliera esta premisa, qué pocas guerras habría y qué poco sátrapa… porque no olvides que lo de nuestra última guerra civil es una broma al lado de lo que está pasando ahora, y en nuestra última guerra civil hubo MUCHOS MENOS MUERTOS previos que en la guerra de ahora (hablo sólo de Espena). En toda la asquerosa II República (gobierno de derechas incluído) no mataron a tantos como mataron en marzo y abril de 2020… ¡y no ha habido guerra en Espena por esos crímenes!
    Definitivamente, la sangre de los espenoles no es la de los españoles y son todavía más injustos que ellos.
    En la vida no hay bandos, sino coherencia, moral, ética y intelecto. Todo lo que no sea eso es barbarie, venga del bando que venga. Y nuestra historia ha demostrado que de no ser por los nacionales (no precisamente por Franco, que se subió a la burra en marcha) España hubiera sido Espena desde el golpe de Estado de 1931.
    Yo soy ecuánime. Precisamente ahora he repelido al puto gato negro okupa por meterse donde no le llaman y “bufarme” y no me hubiera dolido en prenda darle una hostia que lo mandara a Villaverde. Hay que ser justos con todo y con todos, no parcial. El que la hace, la paga.

    • Rafael López Says:

      El asunto de la guerra civil fue tan dramático y provocó que millones de españoles tuvieran que tomar decisiones tan extremas que no es posible realizar un análisis con perspectiva porque los hechos personales son más poderosos.

      Lo que pasó es posible conocerlo a través de buenas fuentes, en ese sentido no creo que haya discrepancias entre Tú y yo. Cuestión bien distinta son los hechos que acaecieron a nuestros familiares. No he querido abundar tanto antes a ese respecto, pero lo haré ahora :

      Mi Madre casi nunca hablaba de la guerra, el frente de Teruel fue especialmente duro por los cambios de bando que hubo, Ella tenía 15 añicos y ya era huérfana de padre, cuando llegaron los milicianos al pueblo incautaron su casa y sólo les dejaron un cuarto para que lo compartiera con mi Abuela. Sin embargo nunca le oí hablar “mal” de la guerra, sólo decía que era lo peor que nos podía venir. Mi Padre formó parte de lo que se denominó la quinta del chupete, porque con 17 añicos se unió a los nacionales (estuvo 6 años, porque después de la guerra siguieron en activo por los maquis). Él si me hablo mucho de su experiencia y también decía lo mismo que mi Madre, lo mala que es una guerra. Jamás le oí decir que ¡vaya repaso les habían dado a los rojos!, y siempre enfatizaba que su Madre se quedó durante la guerra sin sus tres hijos varones, que eran los que trabajaban la tierra y cuidaban el ganado, y que sufrió muchísimo pensando que alguno de los tres no volvería. Por supuesto unos, y otros, les requisaron caballerías, reses y grano por lo cual las mujeres que se quedaban en las casas lo pasaron francamente mal ¡Mucha necesidad! que siempre decía mi Madre.

      Las disyuntivas que se les planteaban eran terribles, porque entraban (quien sea) y a todo el que llevará pantalones y levantará seis palmos del suelo, o se unía a las fuerzas o lo fusilaban, por lo que la opción que planteas, en tu comentario, era imposible que se diera. En ese escenario ni siquiera se tenía en cuenta lo que pensabas políticamente o tus filiaciones con uno u otro banco. A mis Tíos los reclutaron los rojos porque el pueblo estaba por entonces en su zona, y a mi Padre los nacionales porque estaban ellos y ya era un poco más mocico. Esas eran las decisiones y luego como en todas las guerras la misma criminal disyuntiva “matar o morir”.

      Cuando volvieron se casaron los tres, tuvieron hijos, y volvieron a ir detrás de un par de caballerías para labrar la tierra, como siempre, y sin hablar de política, o con secuelas por haber hecho salvajadas en tan convulso periodo. Tal vez si hubieran podido, hubiesen querido disponer de la opción que planteas (creo que los tres la hubiesen acogido sin ninguna duda), pero no tuvieron la oportunidad.

      Y no dejes que ese gatazo, que encima no os ayuda a pagar el alquiler, ni atiende los gastos pecuniarios de las viandas felinas que le preparais, se pase de la raya.

      • Yo creo que para que algo así ocurra se crean las condiciones, se hacen la propaganda y las imposiciones, luego está todo lo personal de cada uno. Como, salvando las distancias, estamos viendo ahora, por mi parte con absoluto pasmo. Este año 2021 se me han acabado de caer algunas escamas de los ojos, aterrador.
        Todos los ismos producidos por el liberalismo me parecen auténticas tomaduras de pelo, propio de charlatanes y estafadores. Por donde pasa, en sus múltiples variantes, no crece la hierba.

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