LUYS COLETO: Habitando instante batial, peregrinando hacia zona hadal.

Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo; pero que todos sepan que no he muerto ( Federico García Lorca)

Ocho de junio, día mundial de los océanos. Y allí, sin luz, sin arribar aún a abisales zonas: batial. A partir de la arista de la plataforma continental  se puede decir que irrumpe uno en las magnas depresiones marinas, determinadas por la casi absoluta ausencia de luz. Es la zona batial, que comprende el talud continental, seguida por la zona de la planicie abismal. Más allá se hablaría en puridad de zona hadal, propia por ejemplo de la Fosa de las Marianas.

Las cuatro zonas de los fondos marinos

Zona fótica, hasta los 610 metros. Es donde se agrupa la mayor cantidad de seres vivos. Los microorganismos que habitan ayudan a regular los niveles de dióxido de carbono de la atmósfera.  Zona batial, entre los 1.000 y los 4.000 metros. No llega la luz, la comida es escasa, y algunas especies incluso no tienen ojos.

Zona abisal, entre los 4.000 y los 6.000 metros. La fauna solo puede nutrirse de los detritos que caen de la superficie. La mayoría de los seres vivos son bioluminiscentes. Y zona hadal, más de 6.000 metros. Los seres vivos deben soportar aproximadamente 1.100 atmósferas de presión. Debido a su profundidad deviene porción del océano apenas hollada y mucho menos estudiada.

El más bello fuera de los mares Koala rojo

Durmiendo el batipelágico sueño de las manzanas

La zona batial se extiende pues entre el zócalo de la plataforma continental y la referida abisal. También se le denomina  zona batipelágica (del griego bath(y)- βαθύς (bathys) ‘profundo’ + pelag- πέλαγος ‘alta mar’ + -ik-os/-ē cuyo significado exacto sería «profundidades de alta mar»).

A 150 metros, por ejemplo, apenas luz. Tal  mesofótico habitar cincela fascinante paradoja: menor luminosidad, mayor visibilidad. Irresoluble y tormentosa aporía.

Hacia la zona hadal, traspasada la abisal

Hadal, en cambio, como dijimos antes, es el estrato más profundo del mar, a más de 6.000 metros bajo la superficie, en donde la ausencia de luz es total, la presión altísima y la temperatura roza los cero grados centígrados. Estas desabridas características son las que inspiran su denominación en referencia al dios griego de la muerte, Hades, y a sus insoslayables potestades, zona del hades pues: lugar de la muerte.

Estado de suspensión en el espacio acuoso, el propio tiempo va quedando suspendido, los limes del cuerpo se van diluyendo. Trascendencia, vinculado al sentimiento oceánico, bruñidamente analizado por Freud en su imprescindible El Porvenir de una ilusión. Lugar y punto de no retorno…

Jarre, mejor Jean Michael que Maurice

…Y zambulléndome. Rememorando frustrado el malogrado concierto del más grande, Jean Michael Jarre. Homenajeando el Calypso de Cousteau. Mejor Jarre que el eugenésico y turbio Jacques-Yves Cousteau, dónde va a parar.

En fin.

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