RAFAEL LÓPEZ: “Vacaciones en el mar” (serie de TV).

Sé que don Luys no objetara nada, a mi propuesta “cinematográfica” de este viernes, porque tiene contraída una deuda, con los “malditos”, imposible de pagar. Sin embargo, si siento un natural recelo por la respuesta que pueda tener don César, sabiendo que está es su casa, y de cómo se las gasta. Pero usted, amable lector, no estaría leyendo estas líneas si no hubiese algo de intrépido en mi carácter, así que al lío. 

Indudablemente, me disculpo ante quienes se asomen, a este espléndido ‘blog’, en la confianza de encontrar un buen “programa de cine”, porque se van a dar de bruces con un regularcillo episodio televisivo. Pero, como creo que la finalidad, en esta ocasión, justifica los medios, me he decidido por esta selección televisiva porque el objeto, de mi artículo de hoy, no es hablar de una película de cine, o sobre la propia serie que sirve, en esta ocasión, de fondo videográfico, sino de la brutal, e infame, invasión anglolinguistica, en nuestro día a día. 

Para ir centrando algo más la cuestión, y como eje del hilo argumental que iré desarrollando, les adelantaré los dos palabros, que han provocado mi cambio de rutina cinéfila:  son ‘STAFF’ que se viene a pronunciar como “estaf”, y que significa -personal-, y ‘CREW’ que se pronuncia “cruu” y cuyo significado es -tripulación-. Imagino que, ahora, ya irán intuyendo por donde va a ir el asunto. 

Me llaman la atención (por desgracia, sólo hasta cierto punto) esos camareros, o personal de una tienda de ropa, que lucen en su vestuario laboral los palabros de marras, como si la lengua española careciese de vocabulario suficiente para ello, dándose la paradoja de que nuestro idioma posee una sobresaliente, y superior, riqueza léxica respecto del inglés. Tal vez a los torpes ejecutivos, que pensaron en este desatino, les parezca la quintaesencia de la modernidad y de lo chic (no se me vengan arriba porque está palabra es un galicismo, y yo siento debilidad por el francés), pero a mi me resulta ramplón.

No se si la guerra estará pérdida, pero es cierto que llevamos ya unas cuantas batallas pérdidas. Personalmente, me repele entrar en un local, o negocio, donde su personal lleve ese tipo de anglicismos gratuitos, e innecesarios, porque añoro lo castizo, y porque nunca hay que renunciar a nuestras raíces, en este caso lingüísticas. De todos modos como seguro que ustedes conocen más casos, simplemente presento esta “controversia”, por si quieren opinar en la estupenda opción de los comentarios de este ‘blog’ (en ningún sitio serán tan bien atendidos como aquí). 

Por no dejar “huérfano” a mi episodio televisivo, indicar que “Vacaciones en el mar” fue una serie que tuvo un gran éxito a principios de los 80, y que la estructura de los sucesivos episodios era idéntica: una tripulación que era el elemento humano fijo, rodeado, en cada episodio, de dos o tres parejas que se enamoraban, o se reconciliaban, durante la travesía de un crucero. Navegaron por los camarotes del barco grandes actores del pasado, en el ocaso de sus carreras, y un sinfín de rostros televisivos, de los cuales, la mayor parte, paso con más pena que gloria. Los miembros de la tripulación son sólo reconocibles, precisamente, por su participación en dicha serie, y con eso está dicho todo. Por supuesto en los títulos de cabecera del episodio podrán ver la palabra ‘crew’, igual que si suben a un avión la encontrarán en los folletos, y la oirán en las anodinas instrucciones que la sobrecargo realiza antes de emprender el vuelo, pero nunca olviden que ese camarero, de un local de franquicia, que luce esa palabra en su atuendo no le hará surcar los siete mares, ni tampoco alcanzar el séptimo cielo (posiblemente la comida que le sirva tampoco). Y de los del estaf de ropa de saldo tres cuartos de lo mismo. 

Como no tendré muchas más ocasiones, me referiré a esas series de televisión de los 70 y los 80 que son las que, más nítidamente, guardo en mis retinas: “Los hombres de Harrelson” con Steve Forrest y su iconoca frase “TJ al tejado”; la entrañable “Starsky y Huch” con David Soul y Paul Michael Glasser en sus papeles principales, acompañados por el capitán Dobbie (o como se escriba) y ese confidente de lujo de Huggy Bear; la utilizada para mi marinero artículo de hoy y “Corrupción en Miami” con Don Johnson y Philip Michael Thomas que ya ha aparecido en alguno de mis artículos previos. Un aspecto en el que siempre me he fijado ha sido la evolución de las comunicaciones telefónicas en dichas series televisivas, mientras que en Starsky y Huch (mediados de los 70) todavía se les ve parando en la calle, junto a una cabina telefónica, para hablar con el jefe tirando de monedas, en Corrupción (en los 80) ya aparecen aquellos enternecedores ladrillos con antena extensible para hablar desde el coche, o el yate, de Sony Crockett. Por supuesto, en su momento causaron furor, y eran objeto de deseo para estar a la última. 

¡Asusta comprobar cómo ha degenerado ésto! (las series de televisión, las comunicaciones,…., en fin, TODO). 

Pues nada, les invito a embarcar en el crucero del amor. El episodio que les enlazo (en realidad es la primera parte  de uno de esos odiosos episodios que tienen dos partes, y que te dejaban con la “miel en los labios” hasta la semana siguiente en la que se emitía la segunda parte), cuenta con la estupendísima Eleanor Parker y la siempre elegante presencia, aunque ya entrada en años por entonces, de Ray Milland. 

https://m.youtube.com/watch?v= _LP1jz_ES7A

P.D.: sólo he viajado una vez en barco, fue desde Cádiz a Las Palmas de Gran Canaria hace tres lustros. Esos ‘ferrys’ tienen el mismo ‘glamour’ que una patada en los riñones. Cuando vean el episodio que les presento, tal vez les parezcan cutres los camarotes del crucero estadounidense “cupidiano” pero al lado de los ferris españoles son palacios flotantes. 

¡Y menudo viajecito!, el que tuvimos. Además de durar día y medio la maldita travesía (sin paradas, para que no puedas huir de tanto “meneo”), se hizo mucho más larga por el brutal torzon que cogimos. La dictadura del mar de fondo sólo nos “autorizó” a tomar agua y pastillas para el mareo, por cierto, totalmente ineficaces porque no paramos de vomitar, y estar groguis total, durante todo el viaje. Con decirles que una semana después de haber aterrizado (nunca mejor dicho porque las ganas de tocar tierra eran inenarrables), cuando íbamos a andar por los pasillos aún se bamboleaban. 

Re-P.D.: hacia cuasi una semana que tenía escrita esta recomendación televisiva, y a pocas horas de su envío a don César, voy saliendo de un establecimiento, cercano a mi residencia, y me cruzo con dos tipos que “lucían” una prenda con la leyenda ‘PERSONAL WASHER’ en sus espaldas. ¡Sin comentarios!, bueno sí, uno, ¡Redios! 

17 comentarios para “RAFAEL LÓPEZ: “Vacaciones en el mar” (serie de TV).”

  1. jajajaja , Don Rafael, recuerdo cuando mis amigos del mejor restaurante de Madrid (“Bar Selva” “Carmelo” lo llamamos, por el nombre del dueño y cheff, en La plaza de los Mostenses) se pusieron unas camisetas con el rótulo: “Staff” en la chepa. Todavía me dura la risa de ver eso en uno de los bares más castizos de Espena… Ahí grabé secuencias de mi peli “¿Quién eres?”.
    Lo de los ferrys ya es harina de otro costal. Yo sí que me lo he pasado bien en ellos… y no sé lo que es vomitar, ni siquiera en los queridos veleros de amigos donde he pasado tanto, pero tanto tiempo. Pero, como tú me dices, soy un brazo de mar. Será eso, amigo.

    • Rafael López Says:

      Los tíos de Ciudad Real, como los de Teruel, no estamos hechos para los viajes marineros porque somos más de secano que los ribazos. Definitivamente eres un tío muy raro, Maño.

      Más en serio, desde que empecé a leer cosas tuyas, admiré esa capacidad tuya para “moverte” en un elemento tan hostil como son las aguas marinas, y tu familiaridad con los “vehículos” que se manejan en ellas, teniendo, además, una cuna tan alejada de ese entorno.

      A mi Esposa nunca le han gustado los aviones, pero, después del viajecito de marras, sube a ellos con una jovialidad exultante (vivir en Gran Canaria te obliga a elegir entre lo uno, o lo otro).

      ¡Ah!, se me olvidaba, estaré muy vigilante a cualquier intromisión lingüística que vaya más allá de la palabra ‘blog’, en esta “balsa de náufragos”, que es normal que zozobre, y vaya a la deriva, teniendo entre sus tripulantes a un grumete como yo.

  2. joseignacioh Says:

    Rafael, una pregunta al margen del artículo: podrias darme tu dirección de correo electrónico para preguntarte una cosa por privado?
    Mi dirección de correo es: josep_herrera@hotmail.com
    Saludos.

    • Rafael López Says:

      José Ignacio, acabo de enviarte un correo electrónico. Espero que le llegue, en caso contrario indiquemelo.

      Un cordial saludo,

      Rafael

  3. Si en vez de “blog” se usa “cuaderno de bitácora”, todos contentos. Y, supongo, en especial estará contento el comandante don César.

    • Rafael López Says:

      ¡Redios! Carlos, su propuesta es merecedora de que le cuelgue de los pulgares. Si tuviese conocimiento del equipo que me manejo, para estas lides, comprendería el agravio, y el zaherimiento personal, que supone tal sustitución lingüística.

      De cualquier manera le agradezco la sugerencia por si en mis noches de insomnio quiero “flagelarme” al escribir mis artículos.

      Saludos

  4. Ah, el médico ligón de la serie era insoportable, por cierto.

  5. Rafael López Says:

    ¡ay! Carlos, menudo hazmereir de capitán sería yo. Desconociendo las dotes marineras de Luys, afirmo, rotundamente, que don César es el candidato ideal para el puesto: mal carácter, voz severa, navegante contrastado, epicureo, en fin lo tiene todo.

    Un abrazo

    • Rafael López Says:

      Aunque pienso que siendo un acrata redomado, tal vez le pudiera crear algún tipo de conflicto de principios,…, pero no ¡que va!, mujeres, ron, poder “rugir” a sus enemigos con su rocoso vocabulario, no puedo imaginar las “malditas” cosas que surgirian de su febril intelecto.

  6. Ya sabes, Don Rafael, que soy un galeote venido a más, simplemente eso: https://www.youtube.com/watch?v=oQ7z4MUS0LE&t=5s

    • Rafael López Says:

      Este vídeo ya me gustó muchísimo hace cinco meses, cuando lo visione por primera vez, y hoy me ha vuelto a emocionar.

      Estoy pensando en cambiar mis recomendaciones cinematográficas por las televisivas, dado el éxito de público que presentan, ¿alguien se lo cree?

      Nooo

      • Pues imagina mi situación… encerrado hace año y medio en Hediondo Puente de Bellacos… alguien que hizo estas fotos del vídeo… No creo en el infierno ni en el cielo, pero sí creo que, por lo menos mi vida actual, no puede ser más infernal. Pero bueno… ya queda 1 día menos para mi redención.

  7. Rafael López Says:

    Me has hundido la alegría natural que brotaba de los comentarios de mi artículo, y eso no puede ser, esto hay que remontarlo.

    Después de haberte otorgado, por tus innatas condiciones para la navegación, el puesto de capitán pirata. Fijate que hasta te veo un “cierto parecido” con el capitán de la serie televisiva de marras, eso sí, en guapo.

    Un abrazo y disculpa la broma.

    • Don César: ¡hay que animarse!

      A veces también estoy muy bajo de moral. Estoy perdiendo amistades y rompiendo lazos familiares todos los días. Se encuentra uno solo ante esta pesadilla. Pero todo tiene un fin. Todo acabará y después habrá algo mejor para los que seamos capaces de amar.

      Por supuesto que existen el cielo y el infierno. Tanto cabrón que nos rodea tiene que tener el destino que se merece. Y todos aquellos que sufren comprobarán que no está siendo en vano.

      Ánimo y adelante. Un abrazo.

  8. Entiendo lo que dices, Carlos. Pero hay momentos en los que la autodefensa ha de ser ultraviolenta, en respuesta a lo que son ELLOS. Parece que tenemos que pedir perdón por defendernos…

  9. Te puedo poner un ejemplo ilustrativo con el único ser vivo libre que veo desde hace año y medio: el puto gato negro okupa que se cuela en al casa de mis caseros que pago a precio de oro, la pantera negra… Es el único ser vivo sin bozal con el que he tratado (salvedad de Don Luys las 2 veces que hemos podido quedar). Todas las madrugadas “discutimos” el puto gato y yo… porque le tengo que dejar claro que esta no es ni mi casa… así que mucho menos suya . Y nos damos de hostias, tal cual, el se me tira desde el tajado, yo le repelo, luego vuelve, le acaricio, él me acaricia con sus patas y etc. Así todo el rato (obviamente le doy unas chuches gatunas de las caras). Pero él sabe que en la terraza de 30 metros puede hacer (casi) de todo, pero que al resto de la casa, que no es mucho más grande, son 40 metros de mierda, no puede entrar – es cleptómano –.
    Me encanta cuando los animales asumimos nuestros roles. Así sí nos podemos entender. ¿Pero con covidiotas? Con esos….

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