LUYS COLETO: La hipnotizada humanidad se está suicidando colectivamente.

Heaven’s Gate (Puerta del Cielo) era un culto de californiano que concluyó de mala manera el 28 de marzo de 1997 cuando casi todos sus miembros se suicidaron tras creer que su mesías, Marshall Applewhite, los trasbordaría a la «salvación».

Hacia la hecatombe final

Al igual que los miembros de la secta Heaven’s Gate creían que podían ascender y elevarse por encima de la humanidad enjaretándose una ponzoña que creían que les tele-transportaría a una «nave nodriza alienígena» que les esperaba al otro lado del cometa Halley, los sectarios  covidianos de la vacuna suicida creen que pueden ascender inyectándose un arma biológica mortal que les transformará en seres humanos «libres» y les darían un estatus VIP en la sociedad (gracias, por ejemplo, a sus privilegiados pasaportes de vacunas).

Y lo mismo que los seguidores de Heaven’s Gate se suicidaron en busca de un ascenso a un difuso dios de corte extraterrestre,  los adoradores de las vacunas de hoy en día se están suicidando deliberada y calculadamente rindiendo férvido homenaje al devorador ídolo de la «ciencia». Y el resultado, como en toda destructiva y liberticida secta, valga el dúplice pleonasmo, devendrá idéntico: muerte masiva y demolidas esperanzas.

Una humanidad que se odia a sí misma: el culto covidiano

El culto mundial al suicidio por las vacunas, preñado de ribetes satánicos, es muy real, y es el producto de una hipnosis de masas combinada con un hondo, recóndito y escurridizo anhelo generalizado de autoaniquilación: el cincelado autoodio de una humanidad que hace tiempo ya no se soporta.

Hocicando la mayor engañifa a la que se ha sometido la humanidad, deviene harto plausible que, sin tú saberlo, pertenezcas a la secta, a la mayor congregación de incondicionales que ningún culto sectario ha conseguido congregar jamás: el culto covidiano.

Empujados hasta la locura por el embrujo colectivo – magia negra mediante – y el terrorismo psicológico de los mayoritarios mass-mierdas, muchas personas buscan ahora, consciente y, sobre todo, inconscientemente, acabar con sus propias vidas (los suicidios en todo el mundo se han disparado desde que comenzaron los secuestros domiciliarios covid). Ahora se han topado, albricias, con su propia Solución Final: el tecno-bebedizo transgénico covid. Arma biológica genocida, pues.

El Sistema-mundo, manicomio global

Quienes se dejan chutan tal tecno-matarratas están participando literalmente en un gran culto suicida global que se está llevando a cabo mediante hipnosis de masas, lavado de cerebro e ingeniería social. Al igual que los seguidores de Heaven’s Gate, los covidiotas se hallan felicísimos de tomar el tecno-veneno transgénico y acabar con sus propias vidas siempre que eso signifique que han sido «aceptadas» en el frenopático planetario en el que el mundo entero se ha transformado en el último año y medio.

En fin.

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