LUYS COLETO: El prestigioso doctor estadounidense Peter McCullough afirma que las «vacunas» covid representan la segunda etapa mundial de un ataque bioterrorista.

El galeno McCullough ejerce la medicina interna y la cardiología, es editor jefe de Reviews in Cardiovascular Medicine, redactor jefe del American Journal of Cardiology, redactor jefe del texto de libro Cardiorenal Medicine y presidente de la Cardiorenal Society.

Peter McCullough

Las autoridades, políticas y militares: crímenes contra la humanidad

En una extraordinaria entrevista realizada la semana pasada, Peter McCullough, profesor yanqui de medicina y vicejefe de medicina interna de la Universidad de Baylor, ha señalado que el mundo entero ha sido sometido a una forma de bioterrorismo y que la supresión de los primeros tratamientos contra la presunta covid 19 – como la hidroxicloroquina – «estaba estrechamente relacionada con el desarrollo de una vacuna». El galeno realizó estos comentarios  durante un seminario web celebrado el 11 de junio con el Reiner Fuellmich, un abogado germano que cree que la pandemia fue planificada, ergo plandemia,  y constituye «un crimen contra la humanidad«.

Este milikito es algo más majo

McCullough intuye que el ataque bioterrorista se ha desarrollado en dos etapas: la primera es el lanzamiento del coronavirus, y la segunda es el lanzamiento de las peligrosas vacunas, que, según él, pueden ser ya responsables de la muerte de 50.000 estadounidenses. «La primera ola de bioterrorismo fue un virus respiratorio que se extendió por todo el mundo y afectó relativamente a pocas personas -alrededor del uno por ciento de la población-, pero causó mucho miedo», explicó McCullough durante el seminario web organizado por Oval Media celebrado junto a otros médicos. Indicó que el virus tenía como objetivo «principalmente a las personas frágiles y a los ancianos; pero para las personas sanas, era como un resfriado común».

Armas cuaternarias combinadas, no virus, además de gerontocidio

Discrepando con él con respecto a la misma existencia del virus, sí apuntaría siquiera levemente McCullough al impío concepto militar de la combinación y uso de armas cuaternarias.  Uno. Inducción a ciertos grupos poblaciones en ciertos lugares del planeta de la denominada covid (nada que ver con virus alguno). Dos. Onda milimétrica 5-G a 60 GHz. Tres. Polvo inteligente diseminado por estelas químicas, geoingeniería mediante. Cuatro. Letal vacunación antigripal del año anterior. Y, cinco, el repóker, ARN digitalizado administrado por la “vacuna”. Cuatro (si no incluyen la primera) o cinco armas criminales contra la propia población.

Y en mi caso poseyendo la poderosa certidumbre de que no existió participación en el lastimoso sainete plandémico de virus alguno. Y, mientras, se teledirigieron las otras terroristas armas – biológicas, químicas y eléctricas- contra esas «personas frágiles y ancianos»…

…Incluido despiadado y deliberado gerontocidio, hace quince meses, desde luego. En fin.

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