Música (y más) RAFAEL LÓPEZ: José Vélez, el «Vino griego» y «los 100»

Se que don César no siente una especial inclinación por las concordancias temporales, numéricas, astrologicas y demás «celebraciones», pero me gusta incordiarle, de vez en cuando,  y ser fiel a mi naturaleza. 

Si, estimados lectores, hoy estoy de efeméride porque el señor Bakken publica mi artículo número 100, en esta culta, sincera y liberrima «balsa de náufragos». Nunca pensé en haber llegado tan lejos en mi actividad de juntaletras, de vocación tardía, y me siento hasta, un poco, emocionado. Han sido ocho meses de intensa producción personal, aunque alejada de las despiadadas ratios de ese par de «malditos», pertinaces e irredentos, que me tienen, completamente, zaherido con su infernal ritmo creativo. Poco parece importarles incumplir la propia máxima del «tirano» de que «es mejor la calidad que la cantidad».

Pero si existe una tiranía especialmente hiriente, para mi «autoestima», es comprobar cómo, cuantos más artículos míos se publican en el ‘blog’ menos lectores acuden a él. Esa rotunda, y desoladora, filiación «lectora» hacia mis queridos César y Luys, lejos de molestarme, me preocupa, tanto por el hecho de que pasen por alto mis «finísimas perlas garabateadas», como por ser muestra de una «severa, sicalíptica y metalera decadencia moral, e intelectual». 

Como experiencia vivencial, ésto de escribir públicamente, tiene sus cosicas, y más si no se cuenta con el talento de esas serendipias, con quien comparto espacio virtual. «Competir» contra Ellos es inalcanzable empresa, y el filón de mi fondo de armario personal (al menos el que estoy dispuesto a exponer «en el escaparate») observo que se sitúa más cerca de la escoria rutinaria y reiterativa, que de las «lozanas vetas de nobles metales». 

De todos modos considero que, en la vida, siempre que se alcanza un hito, sea por el motivo que sea, es conveniente realizar una revisión de los pasos que han jalonado su consecución, de sus venturas y servidumbres, y también, ¿porque no?, conjeturar una previsión de lo que vaya a acontecer tras el mismo.

En lo referente a las venturas he de manifestarles que estoy realmente orgulloso del material que le he hecho llegar a don César, quién lo ha recibido, y cuidado, con gran mimo, incorporando significativas mejoras, para dichos textos, a través de sus soportes de imágenes y vídeos, así como de sus, siempre, sagaces, y oportunos, comentarios. Aunque le he manifestado mi gratitud, por ese devoto interés hacia mis artículos, es de justicia reconecérselo de nuevo. Sólo como curiosidad estadística indicarles que existe una distribución cuasi aritmética entre las tres temáticas tratadas, en estos primeros 100 artículos: las recomendaciones musicales, las cinematográficas y, finalmente, los artículos de opinión en los que he abordado cuestiones políticas y sociales. 

A la hora de afrontar este «épico» momento, y dado que ha coincidido con mis recomendaciones musicales, he estado pensando que tema, o artista, sería digno de él. Desde luego tenía que ser una canción en español, y un artista que diera esa pátina de excepcionalidad. Muchas de mis recomendaciones pasadas cumplen dichos requisitos, pero, para la ocasión, quería ofrecer algo nuevo, y recordando que, la semana pasada, se cumplió el decimosexto aniversario de mi llegada a Gran Canaria, me he decidido por un cantante de esta tierra. Cómo a don Alfredo Kraus ya lo tuve el 30 de noviembre del 2020 con «La roca fría del Calvario», y el 4 de enero, del presente año, con «Pourquoi me revellier» de la ópera Werther, me he decantado por el gran José Vélez, un artista de primerísimo nivel que cuenta con una de las mejores, y más afinadas, voces melódicas de nuestro país. 

Siguiendo la luminosa estela de don César no me limitaré a una simple canción, y les ofreceré tres auténticos trallazos sonoros, del universal cantante de Telde, cualquiera de los cuales justificaría, por si mismo, una recomendación: «Vino griego», «Procuro olvidarte» y «A cara o cruz» ¡TRES PALABRAS MAYORES! 

«Vino griego» es una versión del tema homónimo (aunque en alemán) «Griechischer Wein», compuesta en 1974 por el artista austriaco Udo Jüngers, y que, dos años después, inmortalizó, con su estupenda voz, José Vélez (fíjensen bien en el video, que les adjunto, porque en el minuto 2:18 sale, sentado en primera fila, el gran Demis Roussos -¿qué pensaría, un griego como Él, al escuchar está entrañable canción? -). Son ya de la década de los 80, los otros dos éxitos seleccionados para este artículo: «Procuro olvidarte», tema compuesto por ese titan creador de Manuel Alejandro, en esta ocasión en colaboración con su esposa Ana Magdalena, y «A cara o cruz» composición que lleva la firma del prolífico Dúo Dinámico. 

Ya puestos a abordar el, ciertamente inestable, asunto de las previsiones he de informar, a los pacientes lectores, que con infinita condescendencia han llegado hasta este punto, que les voy a traicionar, porque no voy a realizar ninguna predicción. Si les puedo decir que he vivido, y viviré, con plena intensidad, cada instante de este enriquecedor, «naufragio» musical, cinematográfico y de opinión. Y en ese sentir, hago mía la frase, de la estupendisima Rita Hayworth en «Gilda», -Que me quiten lo bailao-. 

Pero como no quiero ser un ingrato «vendealfombras», les ofreceré, a cambio de ese incumplimiento, dos breves reflexiones, y una pequeña joya verbal cinematográfica. 

A pesar de ser más viejo que mis antagonistas, soy, en estas lides, un niño de pecho a su lado, pero he de confesarles que he estado leyendo algunos de mis titubeantes primeros artículos (eran en otro medio digital) y observo, tal como les ocurre a los buenos vinos, que se ha producido un proceso de «maduración» que les dota de más «personalidad», de un «buqué» más afinado, y de unos más amplios «matices». 

Aunque les deba a mis «malditos» mucho más de lo que estoy dispuesto a reconocer, respecto de esa coadyuvación en mi evolución como articulista, jamás lo haré, porque la paciencia (divina virtud) que me ha tocado tener con Ellos, compensa, muy generosamente, dicha deuda. 

Tal como me había comprometido, el último «acto de resarcimiento» es ofrecerles un estupendo diálogo de la película «Casablanca» de Michael Curtiz (lo escribo de memoria, así que no se me pongan «divinos»):

Es al principio de la película, cuando está Bogart con su chica, de ese momento, quién le realiza unos reclamos por sus actividades nocturnas:

Chica (C): ¿qué hiciste anoche? 
Bogart (B): ya no me acuerdo 
(C): ¿qué vas a hacer está noche? 
(B): NO HAGO PLANES POR ANTICIPADO 

Pondría «en fin», si no fuese porque no quiero dar alas a ese ‘Non serviam’ «usurpador» de frases finales. 

P.D.: Desconozco si llegaré a los 1.001 artículos, o si, tal vez, no alcance ni el 101, pero si sé que en cada ocasión que coja la pluma, de hoy en adelante, será como si fuera a ser la última. 

Ocurra lo que ocurra, hoy, lanzo un grito encendido, feroz y áspero ¡VIVA EL PADRE QUE PARIÓ ESTE BLOG! 

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