RAFAEL LÓPEZ: “Maricones” (Artículo homófobo, y políticamente incorrecto, aunque para mí NO lo sea).

Cuando echo la vista atrás me sobrecoge la despiadada degeneración que se ha producido en la sociedad española y, en general, en todas las occidentales. Tal vez son, a día de hoy, los países que soportaron el criminal y sanguinario yugo comunista, los únicos capaces de identificar al MAL y combatirlo eficaz, y coherentemente (seguramente se deba a que lo conocen mejor que nadie, por haber sufrido esa terrible experiencia). Existen diversos factores, en todo éste desquiciamiento de las sociedades actuales, aunque es, en los últimos tiempos, la imposición de la terrorífica agenda globalista el principal de ellos. España viene realizando un papel, sumamente, grotesco en toda esta decadencia social porque con el bagaje histórico que poseemos, actuamos como unos acomplejados incultos, e inicuos. De los valores de universalidad y cristianismo, que España difundió por el orbe, ya no queda casi nada, y es motivo de escarnio, para todo biennacido español, que seamos, precisamente, nosotros mismos los alumnos aventajados de la destrucción ético-moral asociada a la tiranía totalitaria del proyecto globalista que deshumaniza al Hombre. 

Después de haber visto como se profanaba la tumba de un gran militar y estadista español (don Francisco Franco Bahamonde, para que lo entiendan hasta los lerdos) en aras de un revanchismo histórico revisionista sin precedentes en la historia (ya ni se respeta el descanso eterno de los muertos), llevado a cabo por una castuza política sectaria a más no poder, con la aquiescencia de las prostitutas instituciones del Estado (Justicia, Corona), la vergonzosa sumisión de ese partido centro-centrado bueno para nada, e incluso, de manera ignominiosa, por parte de la Iglesia católica (estaba enterrado en sagrado) a la que había librado del terror, y genocidio, frentepopulista, ya no me sobresalta cuasi nada. La continua, y burda, defenestración de los nombres de relevantes personalidades del pasado (sean de la época de Franco, o no) en las calles y ámbitos públicos; la inquina con la que se destrozan y mancillan estatuas, crucifijos y lugares de culto forman un conglomerado de siniestras actuaciones tendentes a reescribir, en muchos casos a destruir, nuestra historia, su legado y nuestras tradiciones en base a unos criterios analfabetos y psicópatas. 

Pero el principal problema es que la sociedad misma está profundamente agusanada tras décadas de un feroz adoctrinamiento “democrático”. Nos han engañado, y lo han hecho muy bien (en cuanto a la consecución de sus infames objetivos), haciéndonos creer que el régimen “democrático” de 1978 estaba fundado, y nos había traído, la libertad, la prosperidad y la justicia. Observo con estupor la satánica labor de ingeniería social realizada, en los últimos nueve lustros, con la institución familiar, el respeto a la vida humana (aborto y eutanasia), y la libertad individual. Todo ello ha sido llevado a cabo por unos politicastros sin escrúpulos, unos medios de desinformación corrompidos hasta las náuseas, y una miriada de redes clientelares, afines a los partidos progues (socialcomunistas, secesionistas y peperos), cuyos fines son, por acción u omisión, la dilapidación de esos nobles valores. La labor de doma que se ha ejecutado contra los españoles ha penetrado de tal manera, que las conductas sociales, mejor dicho el postureo social, se ha ido convirtiendo en lo corriente (nunca mejor dicho). Se han adoptado, sin pudor ni rubor, patrones de conducta asociados a la amoralidad, la frivolidad en las relaciones humanas, la exaltación de la mediocridad y la absoluta carencia de principios ético-morales. Y todo ello, mientras se desdeñan las recias costumbres, y las virtuosas formas de vida, de nuestros Padres. 

La neolengua es un síntoma más de esa degradación de la sociedad. Ahora ya nadie habla medio normal, y yo soy el primero que, vergonzosamente, ha sido arrastrado por esa brutal inercia colectiva. Pero cómo “mientras hay vida hay esperanza”, realizo propósito de enmienda desde aquí, y ahora. Por ese motivo, ni aun para la crítica, como he hecho en alguno de mis artículos, transcribiré esos ‘palabros’ que estos hijos de Satanás nos imponen. Aplicare el viejo dicho de “que no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, y evitare la traslación de la cáustica terminología, y retórica, de estos malnacidos que se autoproclaman como adalides del progreso humano y del respeto, obviando que sus acciones e ideas, son la antítesis de todo ello. 

Porque el estúpido, suicida y decadente lenguaje inclusivo y toda esa quincalla de la terminología progre asociada a la absurda y oligofrénica ideología de género nos están convirtiendo en putas arrastradas obligadas a hacer ininterrumpidas mamadas (los cursis, y eufemísticos, términos alternativos me resultan ridículos) a los amos de la corrección lingüística, social y política. 

Escribiré, y hablaré, cómo me enseñaron mis Padres y maestros, huyendo, como si fuese de la peste negra, de esas cutres formas de la neolengua. Desgraciadamente un vulgo drogado, con la basura mediática con la que nos bombardean inmisericordemente, asiste complacido a un proceso de emasculación general por el cual son convertidos en un atajo de borregos que, inermes y sumisos, acogen con júbilo la criminal agenda globalista.

Yo no soy un hetero, blanco, católico, etc., etc., soy Rafael López, Esposo y Padre de Familia. (punto) 

Está delirante manía de clasificar a la borreguil población, entre otros criterios, por sus instintos sexuales me tiene más que harto. A mi qué hostias me importa lo que hagan en la cama, o con quién se acuesta cada cuál. Me repugna que estos carnuzos globalistas colectivicen a las personas en función de aspectos íntimos y/o personalísimos. Cualquier dato que no aparezca en el Registro Civil debería estar vetada su utilización para evitar marcarnos como si fuésemos reses. 

La intimidad sexual no es un determinante de nada, ¿por qué darle esa relevancia? A mi sólo me interesan las cualidades de cada persona: si es sincera, si es un borde, si es un buen profesional, si es una alimaña, etc., porque dichas características personales si me son utilidad para confiar, o para defenderme. Cuando me relaciono con alguien quiero saber: si es en un ámbito personal, si es buena persona; si es en el ámbito laboral, un buen compañero; si soy su cliente, o él el mio, que la relación esté fundamentada en el respeto y la profesionalidad. Yo conozco, he trabajado y me han atendido maricones (no pienso utilizar un absurdo término anglosajón, ni el eufemismo homosexual que no identifica si es un maricón, o una lesbiana, ya que engloba a ambos) sin que jamás les haya, o me hayan, faltado al respeto, ni haya supuesto condicionamiento alguno para el natural desenvolvimiento de dicha relación personal, laboral o mercantil. Por supuesto que jamás les he realizado mención de sí eran maricones, ni aun menos lo he comentado con terceros. Y respecto de las lesbianas (término culto y más correcto que el de tortilleras, que era el que se utilizaba en mis juveniles años de mozo) imagino que también las habré tratado, aplicando el mismo criterio que a los maricones.

Nada me importa que espantajos televisivos, criminales ministros, mediocres políticos, o personajillos públicos asuman, por activa o pasiva, su inclinación sexual y la terminología que estoy usando, porque tal vez, a ellos, les resulte relevante, o hasta estimulante; a mi, les aseguro que me es, totalmente, intrascendente. Ni harto de coñac le diría a nadie ¡eh, tú maricón!, porque nada me importa, ni es asunto mio, su vida íntima y privada. Le llamaré, como Dios manda, por su nombre, así se llame Juan, Jaime, Jacinto o José. Por ese motivo, este tipo de palabras viven en el ostracismo más severo de mi vocabulario. Aunque es cierto que, en contadas y recientes ocasiones, he utilizado el término maricón en mis artículos, y correos privados, ha sido como traslación de lo que ellos mismos habían admitido públicamente, por activa o pasiva.

Escribía hace varias semanas sobre la burda prostitución de la terminología de la institución del matrimonio por parte de maricones y lesbianas. Creo que una de las principales raíces de este problema son las presiones de los lobbys, de esos colectivos, hacia los políticos afines y tibios, amén de los putrefactos medios desinformativos, para implementar esa vampirización y tratar de dignificar, léxicamente, las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Ocurre que, como estos carnuzos de políticos y periodistas son con diferencia los más lerdos del páramo patrio, son incapaces de crear una terminología adecuada y propia (creo que una buena parte de estos colectivos están encantados con esa lerdez porque así pueden fagocitar, cómodamente, la terminología tradicional). Por ejemplo, si veo dos maricones, que no conozco de nada, saliendo del juzgado por haber realizado un acto de unión civil, digo, exactamente, eso. Si conozco a los intervinientes diré, que Jeremías y Julio han realizado un acto de unión civil, pero no pienso arrastrar la piedra de molino de que se diga que han contraído matrimonio, que se han casado, o que son marido y marido. 

Venimos viendo como, implacablemente, las avanzillas del neolenguaje redefinen, y reestructuran, la sociedad, de este repugnante Estado fallido que es España, introduciendo una terminología, unos conceptos, y unas formas de vida completamente alejados de todo lo sencillo y de cualquier buen concepto de ética y moral. Como la sociedad española, severamente corrompida, se deja hacer, no se sorprendan si, cualquier día, la Real Academia de la Lengua admite el acrónimo “LGTB” como una palabra, dada la promiscuidad de su uso. Agravios mucho mayores, ya, se han cometido y apenas ha habido un puñado de voces libres que se hayan hecho eco de semejantes tropelías. Que sea el propio Estado el que coadyuve la presencia de todas estas chapuzas lingüísticas, y sociales, dice mucho de lo necesarios que son unos sólidos principios individuales para defenderse de esta apisonadora totalitaria.

Por ello, es la actitud, y la conciencia ético-moral, de cada lector, la que trato de excitar con mi artículo, porque se puede ceder ante esta brutal represión, de mentiras, estupidez e hipocresía, a la que estamos sometidos, durante algún tiempo, incluso durante demasiado tiempo, pero ningún alma noble se puede permitir no romper, un día, las cadenas de indignidad, y vulgarización, que nos atenazan. Afortunadamente, cuando eso se consigue se deja de ser un siervo para convertirte en una persona Libre (por lo menos de mente y de alma, que es el principio de todo). Esa Libertad individual es una de las mejores herramientas para hacer frente a la mendacidad, que habita por doquier, y a las deshumanizadoras ideas colectivistas, y globalistas. 

Escuché hace bastante tiempo una anécdota sobre el capitán de la selección de fútbol uruguaya, tras su victoria del mundial de fútbol de Brasil (de 1956, creo), a resultas de haber vencido en la final, por 1-2, a la selección anfitriona. La cuestión es que, diversos reporteros, le estaban realizando una entrevista y exaltaban el eco que en la prensa había tenido esa gesta, entonces Él les vino a decir algo así “miren ustedes los periódicos sólo dicen dos verdades la fecha y el precio, y a veces hasta en eso se equivocan”. Traigo a colación esta acertadísima cita porque siguiendo tan sabio análisis hace meses que ni leo prensa generalista (he eliminado hasta los enlaces de Internet), y centro mi atención, exclusivamente, en personas que sí realizan excelentes labores de investigación y divulgación. Les aseguro que, dentro de mis limitaciones, ha mejorado, considerablemente, mi capacidad de raciocinio. 

Durante mi última residencia en Madrid, allá por el 2015 o el 2016, la socialdemócrata pepera de Cifuentes, y sus secuaces, malfurnieron dinero público realizando una intensiva campaña publicitaria de reconocimiento y visibilización hacia maricones, y demás gremios entreperniles. Yo la percibí a través de su significativa presencia en los paneles publicitarios ubicados en el Metro. Tal como la recuerdo, las frases de los cartelones eran las siguientes “Yo soy bisexual”, “Yo soy lesbiana”, etc., etc. (desgraciadamente no puedo ofrecerles respaldo fotográfico, porque, entonces, ni imaginaba que iba a estar haciendo ésto que estoy haciendo) 

Hace pocos días iba, pacíficamente, a realizar unas compras domésticas, y me dan una hostia (no física, nuevamente visual), en forma de un cartelón ubicado en uno de esos soportes verticales que hay en las ciudades. El cartel de marras también, vomitivamente, pagado con el dinero de todos, en este caso del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, tenía como frase emblemática “Orgullosa de ti” apareciendo dos maricones con barba y bigote negros, pelo rubio, bastante entrados en kilos, y enfundados en unas prendas incalificables, con unas medias negras de esas como de rejilla. 

Desconozco cuantas personas habrá en Las Palmas orgullosos de si mismos, incluso sí esos maricones (o lo que sean) del cartel lo están. Personalmente dudo de mi mismo, lo suficiente, como para sentirme orgulloso de mí, aunque eso no quite que me sienta profundamente orgulloso, en primerísimo lugar, de mi Familia. 

Me considero una persona respetuosa al igual que millones, y millones, de españoles que, también, tienen en el bienhacer, y en la Familia, la espina dorsal de sus vidas. Por ello, espero (disculpen la licencia retórica) que a renglón seguido de ese bochornoso, y público, adoctrinamiento visual, el socialcomunista Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria muestre a algunos de esos anónimos, y probos, españoles que, también, se sienten orgullosos, aunque estén sufriendo la inquina de ver como se esquilman sus patrimonios a través de los, represivos y expoliadores, impuestos que son malgastados en estas mamarrachadas. Porque ya está bien que se hable tanto de pluralidad y de respeto cuando se vilipendia a la mayoría de la sociedad, ocultándola como si tuviésemos algún tipo de tara ignominiosa incompatible con la decencia, mientras se privilegian, impúdica y sectareamente, a ciertas minorías, minoritarias, ¡a lo bestia!.

La única tara que yo observo, en los españoles, es cómo no nos sacudimos el yugo que, con infame saña, nos han puesto ésas garrapatas liberticidas y criminales que nos malgobiernan desde hace 45 años (lo escribo así para que lo entiendan hasta los que se les atraganta el término, o el concepto, de la palabra lustro). Para colmo de males, en los últimos tiempos, no dejan de darnos por el culo con la puñetera doctrina globalista y la ideología de género. 

Dado el ostracismo público de la castiza palabra maricón, considero oportuna una rehabilitación digna de dicho término, aunque la misma sólo sea apta para aquellos paladares cultivados, valientes y honestos capaces de utilizarla, sin ningún tipo de diferenciación en los ámbitos público y privado, proscribiendo cualquier uso como descalificativo personal.

Recordando como una reciente Ministra de Justicia del Reino de España, y actual Fiscal General del Estado, aplicaba dicho término, en un tono, totalmente, despectivo, hacia un compañero de partido y del Consejo de Ministros, creo que esa dignificacion del término es completamente necesaria. Porque, en lo que a mi respecta, ser un maricon no supone ningún tipo de connotación negativa (allá la libertad sexual de cada quien), es ese uso arrabalero de quien no se atrevería a decir, jamás en público, lo que impudicamente dice en privado, lo que me indigna.

El término maricón tiene utilidad en el lenguaje por su incuestionable capacidad definitoria, y por eso desprecio su mal uso, a modo de insulto, por parte de sujetos cuyo primitivismo léxico, e intelectual, les impiden emitir otra cosa que no sean exabruptos.

Abomino de esos eufemismos como “salir del armario” y chorradas por el estilo. No hay nada más ridículo que la hipocresía en no asumir la realidad de las cosas y llamarlas por su nombre.

A pesar de lo expuesto, y en otro orden de cosas, estoy en total desacuerdo con la posibilidad de que parejas homosexuales adopten niños, así como de los vientres de alquiler y todas esas burdas pretensiones de imitar a la Familia tradicional, por parte de las parejas, legalmente unidas, del mismo sexo.

Como la realidad siempre supera la mediocre normativizacion de nuestros sacamantecas legisladores es posible que se puedan producir situaciones en las que se justifiquen las sanas excepciones de la norma.

3 comentarios para “RAFAEL LÓPEZ: “Maricones” (Artículo homófobo, y políticamente incorrecto, aunque para mí NO lo sea).”

  1. joseignacioh Says:

    En dos palabras:
    DECA DENCIA.

  2. Unoquefue Says:

    Artículo largo, pero intentaré comentarlo a vuela pluma (qué bien traído lo de la pluma).

    Resulta que esto del libertinaje sexual surge en Occidente, qué cosas, dentro del modelo opuesto al comunismo. Que los países del Este, como Hungría y Polonia se opongan a este libertinaje y a la inmigración descontrolada no es porque se hayan curado del comunismo, ¡sino precisamente porque no se han terminado de curar de él! Al no haber pasado aún suficientes generaciones, el recuerdo de una época donde no se permitían esas tonterías sigue aún vigente.

    Las dictaduras comunistas, según lo que se entiende por comunismo en general (el de la URSS) no se caracterizan precisamente por haber hecho bandera de ninguna libertad, ni por supuesto de las libertades sexuales. Puesto que éste es el tema principal del artículo (el exceso de las libertades sexuales) me parece que el autor se ha ido un poco por los cerros de Úbeda (lo cual no es nada tan malo ya que también Úbeda tiene derecho a existir y a que la visitemos, aunque sólo sea figuradamente) al oponer a Franco y a la Iglesia de un lado y al comunismo, al globalismo y a los truchas del otro, cuando todos son la mismísima mierda.

    Pero vamos a ver, que dijo un ciego. Usted está en contra de los psicópatas que nos desgobiernan, pero está santificando a Franco. Se lo digo con aprecio, pero es usted el espíritu de la contradicción, don Rafael. ¿Cuántas muertes y vidas disueltas pesan directa e indirectamente sobre la memoria de ese “libertador” (en el sentido de liberar las almas para enviárselas a Dios)? Franco es un ejemplo de libro de psicópata (entendido como aquel que desprecia la vida de los demás), por favor, por mucho que su época en el poder (unos cuarenta años) tuviera sus ventajas frente a la actual, muy a pesar de Franco mismo.

    Que esta época sea mala no hace buena a la anterior. Cada época tiene su peculiar forma de degenerar y los pecados de esta generación no son absolución para los pecados de las generaciones previas. Acerca de los motivos del alzamiento sin gloria, ¿no sabe usted que en los cuarteles los sublevados asesinaban a sus superiores con la intención de usurpar su puesto en la jerarquía? En el ejercito había un exceso crónico de oficiales y el gobierno ofendió a Franco entre otros muchos al escamotearle un merecido ascenso. Franco se destacó por su falta de ideología lo cual facilitó su traición a los principios del movimiento.

    Cuanto hubo de bueno en España, que era bien poco, hay que admitirlo, desapareció para siempre de la faz de esa tierra y, lo que es peor, del mapa genético de sus habitantes con la guerra incivil. De aquellos barros estos lodos. La época reciente es la lógica consecuencia de la época precedente: la partitocracia, digna sucesora del franquismo; el globalismo, heredero por línea directa de las religiones organizadas. La religión: instrumento globalizador donde los haya. La labor evangelizadora española era la globalización de entonces. Sin embargo, la Iglesia ya no sirve en estos tiempos para domesticar. Son precisos otros medios de control más sofisticados.

    “En el principio era el verbo”, según el evangelio de San Juan. La lengua da forma al alma y viceversa. La neolengua es el sortilegio de los magos negros con el cual captar almas juveniles para el diablo. Las personas de su edad carecen de interés para el sistema al estar ya amortizadas y no ser reinstitucionalizables. Al sistema le interesa principalmente someter a los jóvenes para que produzcan el máximo rendimiento durante su vida útil. A estos efectos la deseducación es lo más práctico.

    La globalización es el neocolonialismo por otros medios y Espena es una colonia penal en la que todos sus pobladores son reos convencidos. ¡Vivan las caenas! Con Fernando VII, con Franco, con Merkel (si Espena fuera una empresa, el presidente sería Biden, Merkel la directora general y Sandez el puto becario). El bagaje histórico de Espena es jodidamente atroz, sobre todo por el “sostenella y no enmendalla”, es decir, el patológico rasgo de reincidir históricamente en el error y de no dar continuidad a sus aciertos.

    Comparto su nostalgia de otras cosas mejores y, por eso, no quiero atizarle más porque me va a doler más a mí que a usted, pero de un blog como éste se espera la defensa de la libertad sin excesos antinatura y no la defensa de los liberticidas vengan de donde vengan. Supongo que habrá leído el artículo de César sobre Abascal. César no se casa con nadie (excepto con su parienta, creo) y, por eso, tiene en mí a un lector fiel.

    • Rafael López Says:

      Unoquefue, sólo dos pequeños matices ya que el antagonismo de nuestros planteamientos hace estéril un debate al respecto. Siempre leo y he leído a mis Compañeros de blog (también lo que ha escrito César de Abascal). Lo segundo que deseche cualquier deferencia en “no atizarme”, expresese con total libertad que para eso está en este blog.

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