ARTÍCULO: ignoto entre celebérrimos hijos de puta.

Queridos niños, supongo que tenéis grabado a fuego el lema de este BLOG: «Qué mejor oficio que el de ser hombre sobre la tierra». Es una frase muy, pero que muy molona, por eso es la cabecera de mi BLOG pese a que el que la firma sea un puto comunista genocida. Pero eso que dijo, muy bien dicho estuvo.

Más allá de Gorki (os recomiendo «La madre» es su clasicazo, pero merece la pena leerlo) la vida contestataria hay que tomársela en serio. Lo digo porque en este puto mundo, si no eres famoso, no eres. O sea… un contestatario «antitodo» sólo es válido si tiene 3 millones de seguidores en sus «anticontestatiarismos» mensajes y etc. jajjajajjajajajjajajjajaa La madre que me parió. O sea, que para ser antisistema has de estar metido hasta las trancas en el sistema.

Ignotos, queridos niños, así tenéis que pasar por la vida. Y los 4 gatos que os conozcan, que os amen, que sean tus amigos de verdad, que os riáis que compartáis momentos acojonantes o acoñonantes. Pasad desapercividos por este puto mundo de maldad. Si alguien que no os conoce habla de vosotros, mal asunto. Quered a los que os demuestran que os quieren no a los que dicen que os quieren sin muestra alguna. Huid de las redes sociales, de internet, huid hasta de mí si no me conocéis en persona. Tened personalidad, ese carácter forjado que no necesita los 3 excelentes libros de Arturo Barea (os los recomiendo).

Queridos niños, evitad siempre que os encasillen. Qué os llamen gilipollas, o lo que sea, A mí un día me llamaron «feto» en un autocar de los «Juniors» (juro por Dios que se llamaba así esta asociación de satánicos en la que me obligaron a entrar unos meses, en Leganés). Iba yo hacia Segovia, bus mediante, y 2 chicas (supongo muy menores de edad como era yo, 10, 11 años o así como mucho teníamos) me miraban desde el asiento de al lado pasillo mediante. Y se reían de mí, porque creo no les gustaba mi jepeto. Y exclamaron esa gloriosa frase: «¡Es un feto!». Creo que de esto ya he hablado en este BLOG, pero me repito cual ajo, porque soy el amo.

Ya a mis 10 palos o así, sabía yo (fallo mío, lo mejor es no saber nada) que el cigoto estaba antes que el feto. Pero, no sé por qué «feto» era 1 insulto para humillar a alguien que crees es feo. Y estas 2 zorras en ciernes me quisieron humillar llamándome «feto» sin haber yo hablado con ellas ni antes, durante o después. Ahí me di cuenta de que las hostias son una muy buena cosa. No pegué a esas 2 psicópatas que si siguen vivas ahora tendrán 4 hijos cada una y varios maridos sometidos. Pero percibí el motivo exacto por el que hay que ejercer la violencia física: autodefensa.

Estas 2 zorras, sin motivo alguno, se cebaron conmigo. Supongo que eran hijas del capo de la secta, o algo así y por lo tanto se sentían con poder para humillar y pisotear a quien quisieran. Yo jamás he atacado a nadie. igual es 1 record que tengo yo sólo, pero es así. Todas mis cicatrices son en autodefensa.

¿Por qué era yo «un feto» y me miraban señalándome y diciendo eso?

Carmen Cardo (nuestra líder ministra y portavoza) podría haber sido una de estas 2 zorras. ¿Por qué hicieron eso esa 2? La verdad es que a esa edad no es muy bonico (Don Rafael siempre presente) que se rían de ti en un autocar lleno de desconocidos y que te llamen «feto». Pero, yo qué sé… me jodió, lo reconozco, obvio. Pero lo que más me jodió es la gratuidad del tema. O sea… si te parezco feo y asqueroso (eso se ser un feto lejos de la panza materna) pues muy bien, qué culpa tengo yo de parecerte feo y asqueroso… ¿encima de serlo – según tú – me lo vas a restregar por la cara? Ahí comprendí lo asqueroso que es el ser humano. Capaz de humillar y vejar a un semejante, sin motivo alguno. Y yo me dejé vejar, porque quería ver hasta donde puede llegar la maldad humana y a esa temprana edad.

Claro, estas 2 zorritas jamás sabrán que yo a esa edad ya estaba más que curtido en la vida (tanto mala como buena). No sabrán que las podría haber insultado / humillado a saco, pues mi dominio del español ya era plausible. Que si hubieran sido hombres, nos hubiéramos dado de hostias (mis mayores peleas sucedieron siendo menor de edad. ¡Menudas peleas y cuantas cicatrices conservo de ellas! Recuerdo un día que mi Madre me llevó al médico (cita puntual de alguna pollada) y los de nuestro barrio habíamos quedado para reventarnos a hostias con el barrio de enfrente, que eran mayoría, pero mucha, porque mi casa es de 5 plantas y las de ellos eran de 12. Cuestión de cantidad. 4 carriles de coches nos separaban. La de hostias que les íbamos a dar a esos hijos de puta. El por qué no lo sé… había que pegarse y punto. Y el día D , hora H yo arrastrado del campo de batalla por mi Madre para lo del puto médico. ¡Me perdí la guerra y nuestras huestes me decían que no me fuera! Hasta habíamos hecho alianza con enemigos sempiternos de bloque aledaños, en pos de reventar a los del otro barrio, a esa panda de cabrones… Con la de hostias que yo les iba a dar, que tenía palos (ramas de árbol) escondidos para joderles el lomo a esos cabrones.

El caso es que mi Madre era sabia y maga y maja, y cuando salimos del puto matasanos, yo todavía pensando en que el albor de la batalla podría ser parte de mí… va y se para en una cafetería- heladería – hamburguesería de la calle Monegros. Era un local que a mí siempre me llamó la atención porque lo de las hamburguesas era un chiringo portátil en al puerta del local. Y, joder, molaba un huevo y siempre le decía a mi Vieja que me comprara una hamburguesa de esas. Y ese día lo hizo, sin yo decírselo. ¡Joder qué buena estaba! Seguramente era una puta mierda de carne de rata con tomate dulce… pero para un nene de 10 años… joder qué buena estaba.

Al llegar a casa no vi los muertos que deberían haber tras la batalla que os he dicho antes. Cosas de nenes, al fin y al cabo. Qué cosas tan maravillosas. El que ha sido nene, lo sabe. Ahora, queridos niños, los nacidos en este siglo no sabrán jamás lo que es una batalla a muerte con los de la calle de enfrente. Ni el sabor de una hamburguesa. Qué hambre me ha entrado, joder.

5 respuestas hasta “ARTÍCULO: ignoto entre celebérrimos hijos de puta.”

  1. Rafael López Says:

    Un relato estupendo César, he disfrutado mucho con su lectura.

    Pa’ pagarte, te diré la letra de una jotica con una retranca que Tú ya me dirás que te ha ‘paicido’:

    En la entrada de este pueblo
    hay una piedra redonda
    el que tropieza y se cae
    es señal que no la ha visto

  2. jajajjaaaja Buena letra. Lo que no me queda claro es como se canta. Por que no rima. Pero es muy buena la letra, insisto. jajajjajajajja Hace mucho que sólo tú me haces reír.

    • Rafael López Says:

      Me alegra poder compensar, minimamente, las veces que me he partido el pecho contigo.

      Para cantar esas jotas hay que estar en las mismas condiciones que para jugar a la «morra» (pero eso te lo contaré en privado)

  3. Unoquefue Says:

    Se lo comentaba el otro día a mi señora: ¿dónde están los niños? Sus padres los tienen escondidos. No se ve a uno nunca por la calle. Comprensible habiendo tantísima chusma satánica suelta y tanto padre covidiota.

    • Por lo menos en Hediondo Puente de Bellacos, parece que el fautista de Hamelín pasó hace mucho. De todas maneras, este barrio no es para tener nenes, por Dios que no. Todo asfalto, salvo 3 parques enanos mal contados… Para mi es un crimen «de lesa infantilidad» o «De lesa pequeña humanidad». Y ahora sin cole… pues toda la rutina de los nenes es delante de un monitor, más pequeño o más grande. Triste es poco para juzgar la vida de estos nenes. Fíjate, macho, que mi casa es un agujero en alto (ático) de 40 metros más 27 de terraza. Pues debajo de mí hay 2 casas (calcula el tamaño… terrible es poco) una de ellas exterior con vistas a 7 cubos de basura y la otra interior con vistas a una pared. En el portal hay siempre un carrichoche de nene, pues debajo de mí hay 1 nene de 1 año recién cumplido (hijo de moro y española – buena gente, por otra parte y ya sabes que yo y los moros no somos, precisamente «hermanos»). El carichoche no entra en la casa, tal cual. ¿Cómo se puede traer vida a este mundo… «en este mundo»? No lo entenderé jamás.
      En la otra casa no duermen nenes, pero vienen (venían cuando el cole) 3 o 4 nenes «a merendar». Todos panchitos. A ese agujero, en vez de vivir la vida como hacíamos antes, en la calle. Pero es que aquí no hay calles, sino carreteras. Terrible es poco, te lo aseguro y les auguro un futuro desolador a todos estos pobres nenes. La gente no sabe lo serio que es traer vida humana a la Tierra y las INELUDIBLES obligaciones vitales que hay que cumplir. No es un gato eso que camina por tu casa a 2 patas, es un humano, coño. Trátalo con la dignidad que merece.

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