LUYS COLETO: Inmortal rap contra el NOM: KILLUMINATI: “La verdad no se puede ocultar” (VOL.1)

Won’t you help to sing these songs of freedom?(¿Me ayudarás a cantar estas canciones de libertad?), Bob Marley

Primer y soberbio volumen. Una hora y casi tres minutos prodigiosos. Quince canciones contra el satánico y genocida NOM, contra la alienación que “ellos” pretenden que aceptemos sumisos. Desprogramación mental, entonces.  Con descomunal apéndice, el  jamaicano Bob Marley y Los Wailers y su redentora canción. Signo de esperanza. “Redemption Song”, pues. De su excelente Uprising.

Rabia, necesaria rabia

Antes de llegar al citado “Bonus Track” del jamaiquino, sobresalientes instantes. Me quedo con cuatro. La tercera canción. El magnífico grupo El Letal, con su Control mental. La quinta, el célebre, celebérrimo en los postreros tiempos, Pablo Hasel. Lo borda en su Esclavitud consentida, memento el fascinante Wilhelm Reich. Eso sí, impía referencia a Patxi López. O la sexta, la mejor, Política del miedo. Dos grandes de por medio, Violadores del Verso y Soziedad Alkoholika. O la séptima, de los egregios chicos de Elphomega con su MK Ultra.

El resto, potentes, muy potentes. Disco redondo, sin duda. Con cuatro grandes revelaciones. Rabasco y su Apocalipsis, la segunda tonada. De los fascinantes hiphoperos Factor Canadá y su No quieras saber: la octava. O el cojonudísimo Vinnie Paz con su  End of Days,  previsible e inminente fin de los días, canción número once. Y, desde luego, Dead Prez  despedazando moldes y hormas y  “matrices” con Know Your Enemy, conociendo, con precisión añado, a tu enemigo. La decimocuarta.

Esperanza, imprescindible esperanza

Incluido al final de Uprising (1980), el último álbum de estudio de Bob Marley & The Wailers, el tema Redemtion Song daba extrema vuelta de tuerca a lo que había grabado hasta ese momento la voz más conocida del movimiento rastafari.

Las siete amenazas NOM para acojonar a la peña

No deviene un reggae al uso sino una suerte de trova folklórica espiritual – profundamente espiritual, agrego – que el bueno Bob lanzó escasos meses antes de su muerte, irreversiblemente enfermo de melanoma acral lentiginoso, un tipo bastante “extraño” de cáncer de piel. Marley, a punto de inminente y definitivo adiós, y con el ánimo descalabrado ante una Jamaica sumida en una violenta guerra civil grabó esta inolvidable y portentosa canción…

…Y pronto les hablo del segundo volumen, todavía mejor. En fin.

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