LUYS COLETO: La teosófica y demoniaca simbología que hay detrás de las campañas de “vacunación”.

El logo de los vacuneros yanquis, Warp Speed – Velocidad de la Luz, nombre tomado de mi admirada saga de Star Trek: siempre brotando  la masónica Luz – , preñado de fosco, lóbrego y “hermético” simbolismo. El masónico hexágono que hay detrás de la imagen del virus de “alta definición” contiene  clarísima simbología antahkarana. En el sistema hindi, el antahkarana esencialmente encarna la mente y, por ende, el cerebro. El logotipo de Warp Speed , brutal ataque a la barrera hematoencefálica, “vacunas” mediante.

Nuestro cerebro, objetivo de la actual terrorista operación militar covid

En el elaborado sistema hermético elaborado por la teosofía, el antahkarana deviene puente entre los manas (“inteligencias”) inferiores y los superiores. Una de las cruciales enseñanzas teosóficas es que la glándula pituitaria está conectada al antakarana.  Y recordemos que dicha glándula forma parte del cerebro pero se encuentra fuera de la barrera hematoencefálica.

El logo, fíjense bien, parece indicar que el cerebro se encuentra en el centro del objetivo de esta operación militar. Psicológica, obvio. De bandera falsa. Y de castigo. ¿Qué representarían entonces esas otras “cosas” alrededor del antakarana? Es evidente que alguien ha pensado en ponerlas. ¿ Un logotipo al azar para una operación valorada, solo en Yanquilandia, en 18.000 millones de dólares?

La marca de la Bestia, 666…en la mano

Comencemos por el lado derecho del símbolo. La inequívoca conclusión a la que se llega es que son tres letras del hermosísimo alfabeto hebreo.  «Vav» en la parte superior derecha y una «Yodh» en la parte inferior derecha.  Vav es igual a 6, así que tenemos tres seises, ahí mismo, sin disimulo alguno es decir, el número de la Bestia.

Y Yodh es igual a 10, lo que no es necesariamente siniestro.  Sin embargo, clave, representa una mano.  Se encuentra en el lado derecho del símbolo por lo que podría considerarse una mano derecha.  La mano donde va la Marca (de la Bestia).  Si sumamos estos números obtenemos 28. Y no olviden, rizando el rizo, que el antahkarana se halla encapsulado en un hexágono.

El ineludible trece

Y existen trece estrellas en total.  Lectura sencilla, lineal, empresarial: representan las 13 empresas que obtuvieron contratos del gobierno estadounidense para producir las “vacunas” covid. Lectura teológica, la clave de toda la conspiración criminal covid.

Decimotercer capítulo del Apocalipsis de Juan que nos presenta por vez primera la Marca de la Bestia (Ap. 13,17).  El trece también representa la muerte de algo (¿personas? ¿una era?). Y un cambio profundamente transformador. Great Reset, genocida Klaus Schwab mediante, ¿les suena? “No tendrás nada y serás feliz”. Juas.

El inevitable pentagrama

Y recordemos que sólo cinco de las trece piezas de la FARMAFIA estaban predestinadas a producir vacunas aprobadas, al margen de su “eficacia” o no.  Esas 5 estrellas, ains los pentagramas,  se encuentran literal y alegóricamente dentro del “círculo interior”.  Así que nos encontraríamos con 25 (5 estrellas por 5 puntos por estrella), si nos centramos en el círculo interior, lugar donde se cuece todo el inquietante y, acertaron, satánico simbolismo. Y sumando los 6 del hexágono, los 25 puntos de las estrellas y los 28 de las letras hebreas, obtenemos 59.

Ahora tenemos 6 líneas a la izquierda que encuadran las estrellas y están conectadas al hexágono. Son «puntas» que aluden  a la proteína de espiga – Spik e que es lo que todas las «vacunas» deben producir en las células. De los “vacunados”. Presumiblemente tendrían el valor de un número romano «I» o 1.  Así que nos topamos con otro 6.

59+6 = 65.  Prosigamos. Sólo necesitamos 1 más para darle un poco de lustre al asunto, así que tomo el inexistente virus para representar un círculo, o una mónada, que representa la unidad, es decir, 1.  Así que 66, obvio. El Libro del Apocalipsis representa, para las Iglesias que surgen con la Reforma luterana, el sexagésimo sexto libro de la Biblia. Y clave, tan servicios secretos de los payasos milikitos: el fantasmático virus “cobija” el símbolo, lo que significa que el “virus” sirve de tapadera para una agenda oculta que ignora la inmensa mayoría de la población mundial.

Barrera hematoencefácila

Van a por nuestro cerebro, su simbología los delata

Se ha demostrado que la proteína de la espiga atraviesa y daña eficaz e irreversiblemente la barrera hematoencefálica.  No es fácil conseguir que traspongan la “barricada” hematoencefálica, por lo que es harto inquietante que las “vacunas” estén diseñadas exclusivamente para “expresar” tan solo la proteína de la espiga y perforar de esa manera, específicamente, dicho “muro”. En el logo, pueden fijarse, las espigas penetran en el antahkarana, que representaría el espíritu/mente/cerebro.

Los satánicos que se hallan detrás de la plandemia saben sobradamente, desde hace tiempo, que la proteína de espiga es una herramienta para comprometer atrozmente la integridad de la barrera hematoencefálica con el fin de despejar definitivamente el camino hacia el cerebro.  Las cargas útiles de las nanopartículas lipídicas, especialmente el ARNsi ( siRNA son las siglas en inglés de small interfering RNA, en español ARN pequeño de interferencia o ARN de silenciamiento), los transcritos CRISPR o los puntos cuánticos, tendrán más facilidad para alcanzar objetivos en el cerebro como consecuencia de una deteriorada barrera hematoencefálica.

Otro objetivo agregado de las “vacunaciones” podría ser también crear una enfermedad autoinmune de la barrera hematoencefálica obligando al organismo que ataque perpetuamente sus propias células endoteliales, lo que daría lugar a una barrera hematoencefálica permanentemente en muy serios apuros.  Este fenómeno podría ser explotado durante años de repetidas campañas de «vacunas» bajo el pretexto de un “súbito” resurgir de la enésima ola u oleada, para ir suministrando, en el ínterin, terapias génicas/transhumanizadoras. Y, sobre todo, puntos cuánticos en el cerebro.

Insobornable YO

Logotipo claramente revelador para una campaña planetaria de “vacunación”. Y pruebas de que la propia proteína que expresa la transcripción del ARN mensajero del tecno-veneno transgénico y esterilizador se encarga de joder seriamente la barrera hematoencefálica. Nuestro cerebro, nuestra alma, nuestro espíritu. Nuestro innegociable YO. En fin.

5 respuestas hasta “LUYS COLETO: La teosófica y demoniaca simbología que hay detrás de las campañas de “vacunación”.”

  1. Unoquefue Says:

    ¿Culeto? Como os pasáis.

  2. Calla, Aulicus… que es un velado homenaje a los catalufos, que pronuncian así «Coleto», más o menos… tanto la pronunciación como el homenaje… hay que llevarse bien con los amos de Espena (dentro de sus fronteras, no los amos reales, ya sabes…).

  3. Ante mi errata, me ha dicho Luys: «Lo de Culeto será nuestro homenaje al «orgullo», jaja.» Amén. Fijaos que hemos matado 2 pájaros de 1 tiro: catalufos y truchas. ¡Nos van a dar subvención en breve!

  4. […] Abejas y otros insectos, colapsados en esta atroz química contra TODOS. Atravesando, la sagrada barrera hematoencefálica, con sus tóxicos metales, tal las […]

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