ARTÍCULO: Si me engañas una vez, la culpa es tuya. Si lo haces 2, es mía.

Queridos niños, a lo largo de vuestra –espero – longeva y feliz vida (jajajaja, pobrecicos míos, la que os espera es chica… o chico o chique –¡coño! ¿tener que cambiar la c por la qu no deshabilita per se esta aberración gramatical del NOM?) os van a engañar 1.001 veces, eso es absolutamente inevitable y no depende de vosotros. Lo que sí depende, y vuestra vida feliz puede pender de ello, es que os neguéis a ser engañados 2 veces por la misma persona, organismo o entidad física o jurídica.

Vamos a ver (dijo Rompetechos): a todos nos han engañado y lo seguirán haciendo el resto de nuestras vidas, la perfidia humana no tiene límite y se retroalimenta, por eso es IMPORTANTÍSIMO evitar que nos engañen 2 veces, ya que como indica el título de este artículo, la culpa será nuestra y sólo nuestra.  Esto del título es uno de los proverbios más importantes, pues desde la mentira nada funciona bien para nosotros, suponiendo que tú – querid lector– no seas un mentiroso… espero que no pues los 500 lectores de media de este BLOG tienen mi (casi) confianza y os considero un oasis en el desierto que es el orbe. Aún así, me guardo la “o” de quirido… por si acá…

Todo tipo de mentiras serán óbice para este mea culpa en la mentira en el que incurriremos a sabiendas de ello: piadosas, amorosas, interés pecuniario, pena penita pena, condescendencia, interés profesional, ego, pusilanimidad, obligaciones familiares… qué sé yo, hay mogollón y todas atacan a nuestra dignidad e integridad moral y – por supuesto – nos emasculan de por vida y nos tornan peleles del sistema, de los amigos, de los jefes, de las parejas… de nosotros mismos, insoportable mirarse al espejo.

No dejéis que nadie os engañe 2 veces. Mandad a tomar por el culo a todo aquel que ose hacerlo, sean cuales sean las consecuencias para vuestra vida o integridad mental y emocional. Detrás del 2 va el 3 y así ad aeternum.  Y cuando el felón no sea de carne y hueso, es decir, sea “la administración” y demás entes abstractos tras los cuales hay humanos “anónimos”, pues tratad de salir de la ecuación, y si no podéis – será así la inmensa mayoría de los casos, pues papi Estado está en todo y en todos – por lo menos hacédselo saber. Dadles a conocer vuestra condición de reo, de sometido, de víctima… pero que ese enorme victimario sepa que, por lo menos, no eres gilipollas y que, llegado el caso, tendrás los cojones para enfrentar a cualquiera, por muy abstracto que sea su aspecto. Seguramente os dejarán algo en paz, total… hay tanto pelele que se deja engañar o que no se entera que lo está siendo… irán a por ellos y vivirás más tranquilo. Y qué guapo será ese que ves en el espejo, por Dios Bendito, qué cosa más guapa por dentro y por fuera. ¡Y que se mueran los feos!

7 comentarios para “ARTÍCULO: Si me engañas una vez, la culpa es tuya. Si lo haces 2, es mía.”

  1. Rafael López Says:

    César, te estás echando a perder al adoptar, sin pudor, el lenguaje inclusivo.

    No has hecho caso al contenido de mi artículo de hace 10 días, titulado “Maricones”, y eso requiere de una estancia de eremita en la montaña para “purificarte” de estos endemoniados palabros.

  2. Unoquefue Says:

    No sé lo que estará tramando César que está tan zalamero (“os considero un oasis en el desierto que es el orbe”), pero no olvidemos el dicho aquel de “quien te maquila, te esquila”. Afortunadamente tus lectores somos (casi) insobornables y prácticamente invulnerables a cualquier treta. Estamos siempre en guardia con el fusil montado y disparamos balas de plata.

    • Tú sí que sabes, Aulicos. Treta también rima con lo que le he dicho a Rafael. Las balas de plata ya no sirven para nada (muchas pelis de terror así lo han demostrado…), salvo para empeñarlas y sacarte un pastón a nada que tengas tantas balas como necesitan ser disparadas. ¡Qué digo un pastón! ¡Ser el hombre más rico de la Tierra y acabar con todas las reservas de plata, tanto en mina como en abalorios varios.

      • Unoquefue Says:

        Vaya, ahora tampoco voy a poder ver pinículos de vampiros, mecachis. No soporto las falsedades históricas y por eso ya abandoné los pinículos del Oeste (en esa época las balas costaban una pasta y se lo pensaban muy bien antes de pegar un tiro). Se dice que un trago de whisky en un “saloon” se podía pagar con una bala, así que ya os hacéis una idea.

      • Aulicus…¿no has visto esa “gloriosa” peli de “Abraham Lincoln cazavampiros”? ya que mentas falsedes históricas… Ya ni cine podemos ver, tronco. Yo perdí la fe en el cine de terror de vampiros y hombres lobo cuando vi una peli con un cura motorizado matando zombis vampirizados. Y luego otra que narraba la “sempiterna” lucha entre licántropos y vampiros (por supuesto los protas eran tío y tía a lo Romeo y Julieta)
        No me queda más que emular y admirar a San Manuel Bueno, Martir: “¡Dios mío, por qué me has abandonado!” y desear ser siempre un Blasillo, enorme personaje donde los haya.

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