Músicartículo: Luis (E.Aute): «Con un beso por fusil».

Mi amigo, siempre presente en (casi) todos los aspectos y adagios de la vida. Proverbios, casi siempre, aciertos ídem, idoneidad, casi nunca.

Lo de Luis era más bien «con un vaso por fusil» o «con un verso por fútil». Luis era ese tipo de hombre que adoro con el cual te puedes pasar 7 horas tomando cañas y/o vinos y, después, pasar a los güisquis (sin el «on de rock» del satánico Sabina). Trasegar y papear sin prisa pero sin pausa y sin hablar de nada o hablando de todo, como el chuletón: al punto. Qué sopapo te daría, Perro Sandez.

Recuerdo nuestro primer día en Córdoba. Taberna de los Plateros (la más cercana al Guadalquivir, porque hay varias) Lupe Grande (la hija de Felix ídem) al tlf. con el menda lerenda, para comer allí (por cierto, a Lupe la denuncié por expolio al erario. Estaba algo enamorada de mí, como todas, es que yo, de verdad, fui muy molón hace tiempo. Y yo era amigo de la familia de Pepe Hierro, pero no vivía de ella, y ella sí vivía de ellos… bueno, que aquí podéis ver la molona movida. Me amenazaron y todo por este vídeo y sigo esperando la citación judicial que me dijeron me llegaría en seguida, jajajaja.

Yo vivía allá en el primer día de Luís en Cordoba. 2 besos a Lupe, en la blanca calle cordobesa con olor a fritanga de la güena, que es lo que cocinan en esas tabernas. Dentro: expansión, techos enormes que contemplé muchísimas veces y con muchísimas mujeres y 2 novias (mías y una de boda, posterior. Eran tiempos de fornicio sin compasión).

2 productores musicales en la mesa (publicistas realmente camuflados de arpegios para sacar un buenísimo puñado de dólares a la Junta de Quietalucía, y vaya si los sacaron) y Luis. El primero en levantarse ante mi llegada fue él, al reconocerme. Y me dijo, casi cantando: «César, no sabía que vivías aquí». La verdad es que no se lo había dicho, no sé por qué. Luis no tenía móvil, no era fácil decirle según qué fruslerías, y con los amigos no se habla, se vive. Vino de Montilla Moriles como para una boda, medio a medio (el vaso donde ser sirve y la cantidad). Muchas mujeres – curioso, ningún hombre – levantando a Luis de la mesa para la foto de rigor (futuro selfie, esto era 2005). Era el primer día de Luis en su semana cordobesa con 1 concierto, 1 recital de poesía y 1a expo de cuadros y esculturas. 60 mil euros, dietas a parte, le dieron.

Al terminar la cuchipanda platera (ojo que lo de plateros es por la plata, no por el «y yo» ni por el rockero «y tú». Hay mogollón de plateros millonarios por el vil metal en Córdoba) Luis me coge del codo y se pone la mano entre la porra y el morro, cual jurgolista de ahora que no quiere que oigamos sus importantísimas palabras. Y yo, en cuanto me agarra, supe lo que quería, pero le dejé hablar: «Quéeeeeeee, digo yoooo, estooooooooooo, César, esteeeeee, que como voy a estar una semana aquí, pues queeeeeeeee, pues eso, queeeeeeeee».

«¿Cuánto quieres?»

«1 gramo, es para darme ánimos, nada más, poca cosa».

Cierto, 1 gramo de farlopa no es nada para un cocainómano en 1a semana.

«Cómo tú vives aquí, pueeeesssssss…»

«Mañana te lo doy» Y se lo di, en 2 bolsitas ridículas de plástico de tabaco (no sé por qué, será porque conserva la mierda, pero los camellos siempre dan la farla así). Quedamos en el bar del hotel Alfaro (uno muy molón en todo el centro, muy cerca de mi cutre casa, pero con vistas a Sierra Morena, eso que no se ve desde el lujoso hotel) . Fui con el gran poeta y beoda persona Óscar Aguado – de Leganés, como yo… ¿qué hacían 2 tipos de ande el monstruo viviendo en Cordobita la bella? eso sí que es otra historia y tremenda. Si me acuerdo os la cuento un día. Óscar y yo defendemos un título imbatible: recorrer una distancia de menos de 100 metros en 4 horas. Salimos de la Taberna la Espiga (por Dios por la patria y el rey, si queréis conocerla aquí) a un pub aledaño a ver si mojábamos el churro. Pero al ser nuestro (casi) primer día, en vez de subir la calle, la bajamos… y nos dimos la vuelta a Córdoba ciudad… fue un paseo de la hostia, Guadalquivir mediante.

Sigo con lo de la farla. Me la consiguió un buen amigo crápula (DEP) que antes de DEP acabó viviendo con una exnovia mía de allí, (profesora de Derecho, enamorada de mi, que antes de irme me ragaló 3 mil pavos para comprarme la cámara que veis en la foto del BLOG). !Qué cosas tiene mi novio! Y murió en un incendio de la casa que habitaba el día del incendio (ella no, él). Sale en un documental mío sobre Óscar Aguado (delicatessen que se proyectó por media España –no era Espena todavía, pero casi – si lo consigo subir lo veréis), Julián se llama, el crápula de la farla, no el docu, que se llama: «Aquí vive un poeta»). Ese docu me dio «fama mundial» entre la mundanal tropa de la cultura española. Panda de hijos de puta… si me ven se cambian de acera porque me temen más que a la parca.

El caso es que, en el bar del hotel, Luis me preguntó qué queríamos tomar, y yo dije: «pacharán con hielo». Y él dijo: «Me apunto». Y Óscar… un ron con cocaculo. Le pasé las 2 bolsitas como el que pasa droga… ¡coño! jajajjajaa es que era droga… pero ya me entendéis… en plan mirando distraidamente a los lados y dando, con mucho disimulo, la mano para pasarla… y, claro, Luis (enorme torpe) tiró las bolsitas al suelo. Estábamos entaburetados en la barra y se tuvo que bajar del caballo para coger la farla. Sé perfectamente que si se hubieran puesto unas lonchas en la barra, el camarero hubiera dicho que si quería algún aperitivo. Así es la vida, queridos niños. Lo prohibido, depende de con quien y dónde lo hagas, es legal.

Ese día acabó con la noche de su concierto en el Teatro… no me acuerdo del nombre, pero sólo hay 1 en Córdoba. Es muy bonico el sitio (Gran teatro se llama, me acabo de acordar). Le dije que iría a oírle y verle. Él me dijo que me daría invitaciones. Yo le dije que no hacía falta, que yo me sé colar en todas partes. Y se fue a echar una siestecita no sin antes decirme que ojalá yo le sustituyera esa noche, pues no tenía ni putas ganas de dar el concierto y yo le dije que sé cantar perfectamente como él. Estaba cansado.

Seguro que lo que le pasé por 60 pavos (yo no cobro comisión en estas mierdas) le animó, porque a las «equis» horas le vi llegar al Teatro en una furgo, justo cuando yo pasaba con una novieta poeta llamada Leyla (si queréis ver el vídeo poema que hice transcribiendo versos suyos manuscritos en un blog que me dejó aqui. Este vídeo, sin yo esperarlo, me dio 600 pavos en un cheque al portador que me hizo un entusiasmado espectador. Yo con 600 pavos vivía 3 meses en Córdoba y está feo decirlo, pero este vídeo es la rehostia puta). Con Leyla no quedé para el concierto, sino que nos vimos por la calle y le dije que si quería ir a ver a Aute, como el que dice: «¿tomamos algo? Yo soy así, por eso les gusto tanto a las titis. Me dijo que sí, pero que no tenía entrada. Yo le dije que tampoco tenía y que por eso teníamos que ir. Y fuimos. En la puerta me topé con mi querida Magda (hablé de ella aquí) y no le hizo gracia verme con «una de las otras» pero es que yo no era novio de nadie, así que podía estar –y estaba – tirándome a medio Córdoba (la parte femenina, nunca fui maricón, aunque lo probé, por supuesto, eso es otra historia).

Al bajar de la furgo, de pura coincidencia, estuvimos frente a frente y Luis le dijo a un tal Alfonso (su representante o algo raro al uso): «A este dale las 2 mejores entradas que tengas». Tras el espectacular concierto, yo y Leyla fuimos los primeros en entrar al camerino, por supuesto ¿os he dicho que yo siempre hago lo que quiero? Y nada más entrar, Luis toalla en cuello, va el notas y suelta: «Te conozco» (a ella). Yo ya lo sabía, porque ella me lo había contado de camino al teatro. Resulta que el día antes Luys salió del AVE (es un tren, no un pájaro ni un avión, ni Súperman) y, desconcertado, le preguntó a la primera persona que vio en el calor cordobés: «Perdona, ¿estoy en Córdoba?» Y Leyla le dijo que sí. Y luego la vio ahí en su camerino, botella de güisqui en mano que compartió conmigo que me bebo hasta el agua de los floreros.

Vaya tela, queridos niños. Esa noche acabé follando «con violencia» con Leyla. «Sólo sí es sí» me cago en mi puta vida… cuando esta tremenda chica y mejor poeta me pedía que la follara con violencia… que era metérsela de un golpe, no liarme a hostias con ella. Yo sólo pego a los hijos de puta y en legítima defensa.

¡Qué bonita fue mi vida, joder! Y sin un euro, que yo estaba el Córdoba con una mano delante y otra detrás. Y ahora que mi mujer tiene cuenta bancaria, no sabemos dónde coño ni cómo vivir. Yo, que antes vivía del aire. Qué pena, pero no queda otra que tirar para adelante y recordar que una vez sí que estuve vivo y, por supuesto, fuera de Madrid, la peor ciudad del mundo para vivir.

2 respuestas hasta “Músicartículo: Luis (E.Aute): «Con un beso por fusil».”

  1. Unoquefue Says:

    Gracias por seguir sacando textos a buen ritmo, a pesar de lo escabroso de ciertas partes (contenidos X). También he visto el vídeo sobre los premios de poesía, en el que todo lo que narras me resulta muy poco sorprendente. Todas estas fundaciones / asociaciones / sociedades de que se llevan subvenciones existen con la única finalidad de cubrir gastos personales (viajes, comidas, hoteles) de sus directivos y de desviar fondos públicos hacia los amiguetes. Durante nuestra infancia, ciertos padres, quizás los nuestros, se desviven por inculcar en sus hijos el concepto de decencia. Es por esto que durante un tiempo, quizás toda la vida, algunos andan empecinados en demostrar que todo el mundo que practica la indecencia ha de hacer propósito de enmienda y admitir su error. Nada más lejos de la realidad. La indecencia está de por medio en todos los asuntos públicos sin excepción y, por lo tanto, el error está en quien pecando de inocente ignora esta regla operativa de la sociedad. La decencia desgraciadamente sólo tiene cabida en la vida privada y no mucho más allá de las conversaciones paterno-filiales. Hijo mío, para salvaguardar tu decencia habrás de evitar la vida pública.

    • Precisamente, Aulicus, yo estoy enfrentado a mi puto padre. O sea, qué sé de sobra lo atroz que es la vida, cuando veo que todo el trabajo de mi madre (obviamente en vida) va a parar a la novia de mi viejo, pues con la pensión de viudedad le paga parte de la hipoteca de una casa de lujo con piscina y tal… Así que yo, mero miembro del vulgo más vil pero no servil declaro: ¡ME CAGO EN EL PUTO PADRE QUE ME ENGENDRÓ! y voy a hacerme pruebas de paternidad para ver si hay suerte y este hijo de puta no es mi padre. Pero conociendo a mi madre como la conocí, sí que sé que lo es.
      La vida es una puta mierda cuando los hijos de puta te rodean.

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