ARTÍCULO: La COVID la trajo Neil Brazofuerte.

Yo nací el domingo de resurrección de 1975. Por lo tanto, en 1969 no pudieron engañarme con la que, sin lugar a dudas, es la mayor muestra de la maldad y la estupidez humana: la llegada del hombre a la luna. Mis ancestros sí que estaban vivos en 1969 – obvio por biología pura y dura, más que el hueso de un plátano –. A ver. ¡Para la cinta! (como digo en varios vídeos imitando al butanito – José María García – que decía eso, muchas veces, para apostillar o, directamente, liarse en un soliloquio como la pata de un romano.

Vamos a ver… ¿por qué ninguno de mis ancestros, ni vecinos, ni profesores, ni amigos, ni enemigos… por qué NADIE ME DIJO LO DE LA LLEGADA A LA LUNA?  ¿Qué ocurría con ese tema que, cuando tuve constancia de él, me produjo un descojone tan grande que sólo es comparable con el sonrojo ídem de ser miembro de esta especie animal tan mezquina e imbécil?

Vamos  ver, capullitos de alelí… ¿me estáis diciendo, en serio, que os tragasteis el alunizaje del Apollo 11, como si tal cosa? ¿Qué lo visteis en directo, y todo? A ver, que la cinta sigue parada no, paradísima. ¿Qué necesidad tenemos de ir a la luna? Ojo, que te la cojo, pensadlo un momento y os lo repito: ¿Qué necesidad tenemos de ir a la luna? A la una mi mula, ya lo sabéis y todavía nos duele la espalda a los de mi generación con esos jueguecitos bárbaros que teníamos.  Churro, media manga y mangaentera. Bueno… lo de la luna, que me disperso. ¿No os dais cuenta que cuanto más estúpida sea la gesta más se persigue? ¿Qué cuánto más nos saquen de nuestro común diario más gozan y más nos distraen? ¡Qué a mí me sudan la minga los aliens! Por poner un ejemplo en boga y de 1 tema aledaño al la luna. Esos selenitas que dirán de nosotros. ¡Y yo sin estos pelos!

Está claro que durante milenios el ser humano ha aprovechado mi ausencia para liarla parda. Pero coño… desde 1980 estoy más que operativo por aquí y a mí no me la dan con queso, ni sin queso. Cuando deje de existir en esta dimensión, que siga la fiesta de los satánicos. ¿Pero mientras yo esté pisando Tierra y no con kilos de tierra encima…? No, no, no… queridos niños, vamos a hacernos notar y cómo.

Esa generación que se comió con patatas el falsísimo alunizaje y ni lo transmitió a sus descendientes, es la misma que hace colas ahora para pincharse el matarratas de un virus que los propios creadores dicen que no existe… vamos, jamás un demiurgo fue tan tarugo, cojones ya.

Antes de la B está a A. y la M con la A, “Ma”. Que yo me licencié en Caligrafías Rubio, faltaría más… pero jamás cogí el lápiz como ordenaban los dibujos de dichos cuadernitos. Menudas posturas inverosímiles planteaban estos cabrones. Dignas de faquir muñequil.

Si mis ancestros no han sido capaces de explicarme la falacia del  alunizaje y he tenido que ser yo quien se lo explique, y bien mascaíto ojo, que en este vídeo lo dejo tan masticao el tema que hasta yo lo entiendo… ¿cómo cojones van a explicarme lo de la PLANdemia y el resto de aberraciones acaecidas en la Tierra antes y durante mi presencia en ella? ¿Qué credibilidad tienen ante mí las personas que se tragaron el alunizaje?

Como ya he dicho varias veces, emulando a Anaxágoras (esto me lo repite Don Luys y le creo, pero yo no oí a este hombre decir eso, pero si me lo dice Coleto, santificado sea el tema): “si me engañas una vez, la culpa es tuya. Si me engañas 2, la culpa es mía”.

Sobreviví al ataque de una pinza. Pocos lo han hecho…

Pues eso… tontos de los cojones, que sois más imbéciles que el que asó la manteca, más cretinos que el que ató con longaniza a los perros… que tenéis menos vergüenza que un gato en una matanza. Es que si nacer necesitara de vuestra colaboración estabais todavía en la panza de vuestra madre, idiotas, que sois muy tontos, muy por encima de vuestras posibilidades. Qué si sois un poco más idiotas, ya sois listos, por el flujo circular de la vida. Qué si la baba fuera plata estabais forraos, tontos de baba. Qué me da vergüenza hasta saber que existís. Qué tenéis más tonterías que el maletín de un payaso. Más incluso que un mueble bar de los de antes. Qué es que ni esta cacofonía es suficiente para decir lo tontos que sois, joder.  Qué yo no soy muy listo, pero a vuestro lado parezco Marañón. Qué sois tan idiotas que en una carrera de idiotas quedáis segundos. Es que no ganáis ni disgustos, hijos de puta. Si es que os dan un capón y suena hueco. Es que sois tan imbéciles que pedís el aperitivo después del postre. Es que no se puede ser más tonto, coño. Es que avergonzáis al dolor. Qué no sabéis ni la regla del fuera de juego del jurgol, coño, y ya ni os digo la de los dobles en baloncesto. Qué tenéis el conocimiento justico para pasar media mañana, que tenéis que echaros la siesta porque no os da más de sí la vida, cabrones, que no podéis estar despiertos ni 5 horas seguidas porque vivís dormidos. Modorros, que sois unos modorros. Me cago en vuestros ancestros que todo se pega y sois así de idiotas por herencia, seguro. Es que si nacéis un poco más tontos todavía estáis rebotando por el paritorio. Es que no sabéis ni hacer la o con un canuto, cabrones. Que vuestra foto está en la enciclopedia en vez de la definición de gilipollas.  Si sois más idiotas ponéis huevos, cabronazos. La madre que os parió, qué a gusto se quedó la mujer al sacarse eso de encima. Qué asco dais, si es que sois estúpidos muy por encima de vuestras posibilidades, que no se puede ser más cretino que vosotros. Que superman huye de vosotros, en serio. Y Batman no sale jamás de su cueva si sabe que estáis por ahí fuera, cabronazos. Que la luz ámbar de los semáforos la inventasteis vosotros. Que tenéis la mente más vacía que el agujero de un donut. Que hay más inteligencia en un escupitajo que en vuestra cabeza. Qué las ranas tiene mejor conversación que vosotros, hijos de puta. Qué vais a comprar y se os olvida llevar bolsa. Que si fuerais portero seríais De Gea. Qué ni entrenando podéis ser más capullos. Que si respirar no fuera involuntario estaríais intubados todos, cabrones. Qué os tragáis los chicles, malnacidos.  Que tenéis menos sentido común que un avestruz. Qué tenéis menos luces que el portal de Belén. Qué asustáis al miedo. Es que si pensáis 1 poco menos, sólo 1 poco menos ni podéis mear, cabrones. No sabéis ni cruzar una calle, hijos de puta.

Bueno… que tenemos plandemia para rato…

4 comentarios para “ARTÍCULO: La COVID la trajo Neil Brazofuerte.”

  1. Rafael López Says:

    Con lo de “menos vergüenza que un gato en una matanza” has alcanzao el parnaso, querido César.

  2. Hablando de gatos… el puto gato negro okupa lleva una semana (o más, el calendario no es de mi incumbencia) de vacaciones… O sea, los putos gatos negros okupas se van de vacaniones y yo acumulo año y medio encerrado en Hediondo Puente de Bellacos por no tener coche ni bozal. Mejor no pensar en eso, ni en nada. ¡Más vino! ¡cómo para una boda!

    • Rafael López Says:

      No me extraña César, porque en este Estado fallido que es España las mascotas, incluso los gatos okupas, tienen más derechos, y reconocimientos, que los españoles. Estoy aburrido de ver recogidas de alimentos a las puertas de los supermercados para perros y gatos, pero las del Banco de alimentos las prohibió hace muchos meses este malgobierno formado por unos inútiles, y fatuos, hijos de Satanás.

      De todos modos a ese gato okupa maleducado por no despedirse, sólo media ración de esas gominolas gatunas, que le preparas, cuando vuelva.

      • No sé si te lo he comentado por privado o lo he dicho por el BLOG, pero hace unos días, me descojoné pero bien de 2 capullos (hombre y mujer) con sendos felpudos Luyseros. Mañana recién estrenada en Hediondo y yo despierto porque no me había acostado (jamás madrugo). Y veo desde la terraza de mis caseros a estos 2 con sus canes. Ellos embozalados y los canes a la dolce vita. Y empiezan a hablar (los amos, los canes se olían los ojetes) y yo descojonado viendo el percal. Hasta que decido intervenir con mi voz celestial (porque desde el ático parece que te habla Dios, y de sobra lo sé). Y el notas y la notas, mirando hacia arriba buscando la voz divina que les decía algo así: “¿Pero cómo vais vosotros con bozal y las bestias sin él?”. Y cuando me atisbaron, se despidieron y cada uno huyó por un lado diferente… se ve que oír la voz de Dios no les sentó bien. Les dije un par de insultos graciosos mientras huían. Putos embozalados.

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