LUYS COLETO: Cuando el Estado asesinó a Josu Muguruza (1º Parte: las mentiras judiciales).

El pésimo y n­ada veraz (ains, ese Informe Veritas) ropón Garzón Real, Balta, dicta el 22 de julio de 1992 el definitivo auto de procesamiento, muy semejante al acordado el 10 de enero de 1991, por el asesinato del parlamentario de Herri Batasuna, Josu Muguruza. En el momento en que fue asesinado, su mujer estaba embarazada. Dio a luz dos semanas más tarde a una niña, Ane. El abril pasado, el sorosiano Tribunal Europeo de Derechos Humanos avalaba que España no indemnice como víctima a la hija de Josu Muguruza. Sic. El auto de Garzón, recordemos, decía lo siguiente.

Garzonadas

“Al inicio del año 1989, el policía Ángel Duce Hernández, motivado por la actividad terrorista de ETA militar y  ante lo que para lo que él constituía una falta de reacción adecuada por parte de las instituciones del Estado, propuso a Ricardo Sáenz de Ynestrillas Pérez, que participaba de sus mismas inquietudes, la formación de un grupo de acción violenta que tenía por misión servir de contrapeso a aquella actividad criminal.

Este grupo, al que darán el nombre de Grupo Antiterrorista Español (GANE), tanto inicialmente como posteriormente, gozaba de una estructura básica y elemental, actuando fundamentalmente a través de sus fundadores, y en especialmente Ángel Duce, aunque sirviéndose de forma ocasional de otras personas, y en concreto de Yolanda González Belmonte, José Hernández Bartolomé y Antonio López González, con vinculación personal de aquellos”.

Hubo un juez justo, Ventura Pérez Mariño

La falaz sentencia de la Audiencia Nacional se produjo el 25 de marzo de 1993. Con el voto particular en contra de Ventura Pérez Mariño, solo contempló condenas importantes para Ángel Duce y José Hernández. Sáenz de Ynestrillas resultó absuelto de todos los cargos. A Yolanda González se le estimó autora de un simple delito de estragos por lo que fue condenada a un año y un día de prisión menor. Al joyero Antonio López     (Gasolino) se le consideró fautor de un delito de tenencia ilícita de armas: un año y dos meses de prisión menor. Ángel Duce fue condenado a 95 años de talego, mientras que para Hernández Bartolomé la pena fue de seis años y un día de prisión mayor.

Ángel Duce declarando en el juicio

Yolanda González y su esposo Duce fueron sancionados, también, a abonar diversas indemnizaciones. Agua de borrajas: ambos se declararon insolventes. El Leviatán fue absuelto de cualquier responsabilidad civil subsidiaria. El contenido de la sentencia no fue rectificado por el Tribunal Supremo.

Una historia de tramas negras y cloacas dirigida por el CESID

Hasta aquí la versión oficial. MENTIRA, como siempre. Ya saben: dos locos de la nostálgica ultraderecha española se sacan de la manga banda terrorista (GANE) y, ale, se lían a pegar tiros a etarras disfrazados de diputados nacionales. Uf, tedio, lo de siempre.

Es esta una historia criminal – narcoinchaurrondo, armas, putas, mafias policiales que matan al Nani, enterramientos de etarras cuyos cuerpos todavía no han aparecido, talleres tapaderas…-  donde nada es lo que parece. Comenzando por las “verdades” judiciales, clamorosos y descarados embustes. Por omisión, sobre todo. Recordemos que en un entrevista al diario monárquico ABC, Ángel Duce, poco antes de la referida sentencia, concretamente el 7 de febrero de 1993,  aseveraba que “ si yo me pusiera a dar nombres, estaríamos en el banquillo al menos 30 personas“. Agregando lo obvio: ” Ynestrillas no tiene nada que ver“.

El segundo hombre que participó en el asesinato de Muguruza – y el casi conseguido de, José Ignacio Esnaola Etcheverry, vulgoIñaki Esnaola – jamás fue Ricardo Sáenz de Ynestrillas: el segundo hombre, Juan de Dios Rubio. Posiblemente, un tercer hombre en el Restaurante Basque del Hotel Alcalá la noche del 20 de noviembre (qué “hábil” y “oportunamente” escogida la fecha: juas): el entonces guardia civil Felipe Bayo Leal, condenado por los secuestros, torturas, asesinato y enterramiento en cal viva de los etarras Lasa y Zabala.

“Oportunas” muertes

El 15 de agosto de 1997 moría Ángel Duce en un “accidente” de moto en la localidad madrileña de Alcorcón. “Falleció” al instante y, también, casi en un abrir y cerrar de ojos, fue incinerado y sus cenizas arrojadas al Mediterráneo. Cuando hace un lustro el consistorio alcorconero subastó la moto de Duce, después de años en su depósito municipal sin que nadie la reclamase, las sempiternas dudas sobre esa credibilidad institucional (siempre nula) fueron alentadas de nuevo. La moto estaba intacta, por tanto, la versión oficial contaba con, al menos, un agujero. Otro más. Ni un colador da para tanto, tan plandemia.

El segundo hombre, Juan de Dios Rubio (jamás Ynestrillas), también oportunamente “liquidado”. Un año antes del extraño e inverosímil “accidente” de Duce, el 29 de agosto de 1996, fue hallado el cadáver de Juan de Dios por su padre en su domicilio de Guadarrama. El cuadro, dantesco: además de toda la parafernalia nazi y fascistoide al uso, cruces gamadas y célticas a gogó, retratos de Patas Cortas y Adolfito, aparecieron restos de farlopa. Falsa bandera, pues, dentro de falsa bandera.

Su abogado Alejandro Cóndor (abogado de El Chino durante el juicio de otra falsa bandera, 11M) siempre lo tuvo meridianamente claro: su cliente poseía  inquietantes revelaciones sobre el narco cuartel de Inchaurrondo. Y sobre su capo, Rodríguez Galindo. Y, entre otros y fundamentales asuntos, sobre el paradero de los cadáveres de los etarras Pertur (Eduardo Moreno Bergareche: ¿enterrado en Rentería?) y Naparra (José Miguel Echevarría Álvarez: ¿ sepultado en  Las Landas?)…

…Turbio, todo muy turbio. Y en próximas entregas iremos sumando y alcanzado los más de treinta implicados de los que hablaba Duce. Y agregaremos otras hierbas. Tóxicas. Muy tóxicas. Extremadamente. En fin.

Una respuesta para “LUYS COLETO: Cuando el Estado asesinó a Josu Muguruza (1º Parte: las mentiras judiciales).”

  1. Una lástima esta memocracia, donde para eliminar a psicópatas asesinos ocultos en siglas políticas, el Estado ha de hacerlo en las cloacas, matando a gente inocente incluso. De todas maneras… ya vemos como hasta el ejercicio de la autodefensa ya no es legítima. Mal lugar para ser alguien justo, Espena.

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