LUYS COLETO: El terror nazi en las antípodas: Australia “vacunará” a 24.000 niños durante la próxima semana en un estadio bajo protección policial para prohibir el acceso a los padres

Lo dicho, durante la próxima semana 24.000 críos serán vacunados en un estadio. No se permitirá el acceso a los padres. No hay ningún argumento sanitario que justifique tal puesta en escena. Está claro que el gobierno australiano está aplicando deliberadamente los peores métodos totalitarios jamás vistos en la historia. Y aunque la investigación bajo un régimen totalitario suponga un incentivo bastante poderoso a las mentes y trabajadores que empeñan sus vidas en dichos proyectos, sólo termina forjando una atmósfera de fanatismo, con un espacio extremadamente propicio para que se den las investigaciones más delirantes, morbosas, crueles e inhumanas. Romper las reglas de la ética (en medicina, por ejemplo), al contrario a lo que supusieron tanto nazis como comunistas, no siempre será garantía de victoria alguna. Recordatorio, pues, a los satánicos globalistas, tan deudores de ambos liberticidios totalitarios.

No se trata de salud, tan obvio

El simbolismo habla por sí mismo. ¿Por qué un estadio? ¿Por qué una operación tan masiva, por qué esta movilización policial? ¿Por qué arrancar a estos niños de sus padres y aislarlos en un recinto cerrado? ¿Por qué esta puesta en escena que hace recordar lo peor que ha conocido la historia de la humanidad?

Un barrunto, pues, de que la “vacunación” masiva no está relacionada con asunto de salud alguno, sino con algo totalmente distinto. Opuesto, diríase.  Las intenciones de los promotores de esta colosal manipulación planetaria son algo más que simplemente sanitarias ¿Hemos visto alguna vez una campaña de vacunación acompañada de estas medidas tan atroces?

Un estadio muy bien y luciferinamente elegido

Resulta que el Qudos Bank Arena ubicado en la australiana ciudad de Sidney ha sido utilizado como deliberado “templo”  satánico durante muchos años, con plurales espectáculos “artísticos” luciferinos, donde, grosso modo, se adora a Satanás y se profana la “imagen” ( o “imágenes” de Dios).

Muchas bandas del denominado rock satánico han actuado en sus espectaculares instalaciones a lo largo de los años, desatando “olas de energía demoníaca” en las instalaciones mientras las multitudes demoníacas aclamaban al Ángel Caído. ¿Mero postureo?  Un grupo de rock que ha actuado allí se llama Slipknot, y entre sus canciones se hallan The Devil and I, Wait and Bleed y Unsainted.

slipknot the devil

Terroristas, genocidas

Esta puesta en escena australiana demuestra el carácter terrorista y completamente totalitario de la “vacunación” masiva impuesta por los luciferinos mundialistas.  Brutalidad. Y, clave, teatralidad. Repito, un estadio. Y la aguja como epítome de la actual simbología. Vinculándose con funestos pretéritos. La cánula en el monumento conmemorativo  contra la guerra y el fascismo ubicado en Viena. Mahnmal gegen Krieg und Faschismus, fascinante conjunto escultórico, rememorando uno de los más tenebrosos momentos que dejó el genocida nazismo (junto al genocida comunismo, apuntalando ambos acabada y hegeliana síntesis del NOM): un picotazo administrado en un brazo torturado por un galeno demente. Ángeles de la muerte. Memento el diseñado gerontocidio marzo-abril 2020.

Experimentar sobre seres humanos fue una de las más fastuosas demencias de los nazis, una locura materialista y prometeica. Vidas que sobraban: erradicación de inferiores etnias y razas, aniquilación de “inútiles”, liberación del espacio vital sólo para los “superiores” arios. ¿Y cuál es el proyecto de los aciagos mundialistas hoy en día que les hace utilizar tales métodos y transparentar tales referencias históricas? No, desde luego, el combate contra un inexistente virus.

Moloch sacrificio niños

Para los maltusianos globalistas, sobramos

El ser humano estimado por los mundialistas como chusma y materia indiferenciada: a referencia a la Shoah deviene perfectamente legitimada. Y justificada. 24.000 personas inocentes en un estadio. El carácter masivo de la operación y su tenebroso simbolismo apuntan a las peores concepciones habidas sobre el ser humano. Los globalistas eugenésicos nos tratan a nosotros y a nuestros hijos y nietos como despojada carne, como los nazis trataban a los Schmattes: los harapos.

Ya caben escasas dudas al respecto, y las víctimas de la Shoah y sus descendientes no deberían reclamar la exclusividad de la memoria para vitrificar cualquier debate sobre este punto. Al contrario, porque la comparación está perfectamente fundada. Todo indica en efecto que estamos en el mismo tipo de proceso, al menos harto semejante (también el Gulag en lontananza), aún no del todo completamente comprensible, pero de la misma naturaleza. Contra lo más sagrado del hombre y de la humanidad.

Proteína de espiga, madre mía

A luchar sin descanso y con armas de autodefensa

“Vacunación” universal: absoluta certeza de su intención genocida o, al menos, un macabro proyecto planetario de intensísima transformación de la antropología, de nuestro más íntimo ser. La naturaleza totalitaria de la vacunación obligatoria probaría, entre otros ejemplos, su mortífero propósito…

Y a combatir, pues. Sin descanso. Y, no lo olviden, ni se olviden de las armas de autodefensa. En fin.

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