LUYS COLETO: La ultraizquierda mediática, devoraglandes del Gran Capital, censurando sin parar artículos sobre las timoKaKunas.

Salvajes, salvajísimos actos de censura, el segundo, padecido por los autores del extraordinario libro Covid-19: La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo. Chapados de nuevo por El Salto Diario, dizque tan extremaizquierdoso y antisistema, pero tan NOM, hidra de dos feroces testas, Gran Leviatán y Gran Capital, obvio, eliminando por segunda vez un artículo, firmado por José R. Loayssa y Ariel Petruccelli, horas después de haber sido publicado online en la sección vasca del medio, Hordago. Y siempre denunciando ambos, Loayssa y Petruccelli, junto a la tercera autora del libro, Paz Francés Lecumberri, la bochornosa actitud de la zurda mundial, y la carpetovetónica en particular: legitimando salvaje autoritarismo bajo falsos pretextos sanitarios.

Censores, sin más

El artículo en cuestión versaba sobre las timovacunas, y su exacto título era «Covid-19: una vacunación controvertida». Fue publicado el 17 de agosto a las 11:00 de la mañana, siendo eliminado escasas horas después. A los autores se les explicó solamente que el texto habría sido suprimido de la página web no tanto por su contenido, sino debido al comunicado publicado en mayo en relación a un hecho similar, ligado a otro acto censor. Sic.

Recordemos que en el mes de abril de este año en curso, Loayssa, Petruccelli y Francés habían propuesto a El Salto la publicación de un artículo que sirviera de síntesis y resumen al libro, arriba referido, que estaba a punto de ser editado. El artículo, «Covid-19, año uno. Balance de una pesadilla autoritaria y de una gestión fracasada», fue publicado a principios de mayo en la sección de opinión de la web de El Salto, para ser eliminado horas después. Desde la grandiosa Ediciones El Salmón, editores del libro, se redactó el 9 de mayo un comunicado («¿Libertad de prensa? Censura en El Salto Diario»), acordado con los autores del libro, y publicado en la web de la editorial. Dicho comunicado jamás ha recibido una respuesta, ni pública ni privada, por parte de El Salto Diario.

Dentro de la redacción de El Salto, plural y disímil en el asunto del Raticida transgénico, existe una profunda división ante estos hechos. Por supuesto, el hondo malestar, también, dentro de la redacción de Hordago, la sección vasca de El Salto, al haber visto arrebatada su autonomía para publicar artículos en su sección. Muchas de los lectores habituales de El Salto, no lo duden, habríamos agradecido leer un artículo distinto sobre la controversia en torno a las letales timovacunas y los liberticidas «pases sanitarios».


Libro continuamente censurado

Desde que fuera publicado a mediados de mayo, el libro Covid-19: La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo ha sido objeto de varias censuras. Dos presentaciones fueron canceladas. En Zaragoza, la Librería Antígona había solicitado a la universidad el uso del paraninfo para celebrar el acto, y unos días antes la universidad dio marcha atrás. Al no contar con suficiente aforo, Antígona no podía albergarlo, y sólo la generosidad y valentía de la librería La Pantera Rossa hizo posible finalmente la presentación.

Tres semanas antes, la «Feria Literal de libros e ideas radicales» había suspendido también ―con menos de 24 horas de antelación― la presentación del libro acordada ¡¡¡dos meses antes!!!

La izquierdona, fieramente censora

El Salto no ha sido el único medio donde se ha impuesto la dictatorial voluntad de silenciar las voces críticas sobre la PLANdemia. En Rebelión, un longevo medio digital de izquierdas, el responsable de la sección de «Conocimiento libre», el biólogo Alfredo Caro Maldonado, se negó a que se publicase el artículo censurado en primavera por El Salto, por contener «informaciones falsas y desinformación»,  «conspiranoia» e «inhumanidad» (sic).

Cabe también señalar que otros medios de la izquierda sí han acogido un debate abierto – pero demasiado sotto voce, la verda – sobre la PLANdemia, como Gara/NaizKaos en la Red o Hincapié. Pero es indudable que la tiránica ortodoxia covidicia denunciada por Petruccelli, Loayssa y Francés ha favorecido la creación de una criminal «república del silencio» generalizada en todos los medios, y entre la izquierda en particular. No es que se prohíba concretamente decir «esto» o «aquello»; simplemente «no está bien» decir ciertas cosas. Mal gusto, pareciese. Y cualquiera que ose desafiar tal tiránica y embustera ortodoxia covidicia se verá silenciado con abracadabrante eficacia.

Paranoica y patética izquierdona, puliendo el glande de la tiranía

Una de las tesis nucleares de Covid-19: La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo es que la izquierda está atrapada en una suerte de dédalo epidemiológico: queriendo presentarse como la defensora de la salud y el bienestar público frente al egoísmo y la racionalidad de cálculo del neoliberalismo, ha sucumbido irremediablemente a una totalitaria política sanitaria anticovidiota sustentada en unas medidas y restricciones que poseen nula justificación científica ―algo suficiente y largamente expuesto en el libro―, contagiándose y extendiendo un pánico irracional y morboso alimentado por la inmensa mayoría de los mass mierda.

Y esta obsesión provoca que todo desacuerdo, toda crítica, todo disenso, sea despachado como negacionista, antivacunas, terraplanista, nazi, magufo, cuando en verdad un gran número de médicos y científicos de prestigio cuestionan desde el mismísimo inicio la presente calandraca pangolinera, abogando abiertamente por planteamientos y enfoques diametralmente diferentes


¿Pero alguien siente todavía algo de aprecio por la irrestricta libertad?

La amenaza que se cierne sobre nuestro presente y nuestro futuro, donde se va bosquejando una despótica sociedad con un atroz control tecnosanitario, bajo un régimen discriminatorio sencillamente inaceptable, exige una respuesta contundente por parte de todos aquellos que aún sientan mínimo aprecio por las libertades y las igualdades y la sacrosanta verdad que una longeva tradición emancipatoria de izquierdas siempre buscó y dijo defender

…Y pensar que ciertas derechas – las más rancias derechonas, sobre todo – sí lo están haciendo, al contrario que las silentes, cual rameras, zurdas zurdísimas. Pestíferas. De pena.


Gloriosa adenda de la librería La Pantera Rossa

Antes de presentar, casi milagrosamente, el libro de nuestros vindicados autores, la librería La Pantera Rossa publicó una nota sencillamente portentosa: «En la uniformización del pensamiento o en la militarización de las crisis es imposible progresar como humanidad. La discusión pública sobre la Covid-19, en particular, sobre cómo afrontar sus dramáticas consecuencias, ha venido siendo silenciada en medio del pánico social; de este modo se impide encontrar en la pluralidad y riqueza de miradas y alternativas existentes la inteligencia colectiva necesaria para conseguir las mejores soluciones al conflicto que sufrimos. Deseamos en La Pantera Rossa que sirva la presentación de este libro para poner en valor la libertad de opinión, el debate social y la diversidad de respuestas honestas que hay por el bien común, más allá del acuerdo o desacuerdo que podamos tener con cada una de ellas».

En fin.

Primer artículo censurado: Covid-19. Año uno. Una pesadilla autoritaria y una gestión fracasada 

Segundo artículo censurado: Covid-19, una vacunación controvertida

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