ARTÍCULO: ¿Recuerdas haber sido hijo?

Los que todavía tenemos padres sabemos lo importante que es ser hijos. En mi caso, con una abuela paterna de 107 años, los hijos se eternizan y – a mis 46 añazos – puedo seguir siendo nieto. No hay mucha gente de mi edad que pueda decir lo mismo.

La aparente pasividad de ser hijo no lo es tal, pues exige una gran responsabilidad, sobre todo la de cuidado – cuando no custodia – de nuestros ascendientes.

¿Qué os queda a vosotros de esa obligación? ¿Sabe vuestra madre que sois unos hijos de puta?

¡Qué vergüenza ser covidiota!

Los de la foto de cabecera son mis abuelos maternos, en la fachada de su casa. El hombre combatió, obligado, en la última Guerra Civil Española. La mujer, simplemente, fue la mejor persona sobre la Tierra. Yo sigo siendo el mismo, exactamente sin perder un solo ápice de mi orgullo humano que jamás podrá tener la desvergüenza de dejarse someter por Satán y sus siervos.

Sigo siendo un nieto que jamás fue un hijo de puta.

Y mis abuelos saben que pueden seguir presumiendo de nieto. ¿Cómo no presumir de la única persona de Espena que jamás ha tocado un bozal?

A mi abuela paterna hace 23 meses que el NOM no me deja verla. La han jeringado 3 veces y no pueden con ella, con ella sólo puedo hablar por vídeo conferencia. En Daimiel el bicho hace guardia en la residencia satánica donde está secuestrada ella.

En la foto de cabecera yo tenía 20 años menos que ahora. Es en Ciudad Real capital. Si ese día, el NOM me hubiera dicho que no podía tocar a mi abuela… el infierno sería un paraíso celestial para la vida de dolor que yo, ese de la foto con una bolsa por bolso, le hubiera hecho a los siervos del NOM. Y fijaos ahora: a mi abuela viva no la puedo visitar, ni muchísimo menos, cuidar; ni tocar, como a mi abuela de la foto.

De verdad que no sabéis la suerte que tenéis de no haber cometido este genocidio hace 20 años. Y no lo digo por mí, pues una sóla persona no puede hacer nada pese a haber nacido el domingo de resurrección de 1975. Pero juro por Dios que todas las personas que me rodeaban cuando esa foto, no habrían dejado que yo fuera el único que combatiera al NOM.

“¡No me toquéis los cojones, gElipollas!” Algo así habría dicho mi abuela materna. Sí, ella hablaba así, feministas de mierda, porque era una mujer, no ese constructo amorfo que sois vosotras.

En aquellos tiempos el NOM habría salido con el rabo entre las piernas al implantar su PLANdemia. Por eso ha esperado varias décadas, donde los maricones dominan el mundo.

De verdad, mirad esa foto detenidamente. Estamos delante de una reja tras la cual hay una casa de la que sigo teniendo la llave. Concretamente esta:

El llavero es uno de los miles que coleccionaba mi abuelo, y tanto él como yo llamábamos a esa llave “La pata del abuelo”. Sí, es una pata de burro. Porque antes teníamos humor y sabíamos reírnos de nosotros mismos. Antes, cuando el comunismo no dominaba nuestra vida. Y ojito, que la sobrina de ese Señor fue la última mujer condenada a muerte por el Franquismo, Concha Tristán. Craso error cometió esta mujer, al meterse en el FRAP. Pero a ella tampoco le hubieran puesto un bozal hoy en día. Hasta los terroristas maoístas tenían dignidad.

¿Cuánto daño más estamos dispuestos a soportar?

¿Cuántas guerras civiles más estamos dispuestos a tolerar?

¿Cuándo aprenderemos que los uniformados son nuestros sempiternos enemigos?

El mal jamás podrá quitarnos lo que tuvimos. Esa es su mayor derrota: saber que todavía recordamos haber sido libres, guapos y llenos de ilusiones. El NOM nunca nos podrá arrebatar haber estado vivos. Esa es su mayor derrota. Pero será su victoria cuando mi generación y la anterior, nos vayamos de esta Dimensión. Pero mientras tanto, a vuestra puta cara embozalada, os grito: NO PODÉIS BORRAR MI PASADO. Habéis llegado muy tarde. Cómo os jode que hayamos sido felices, ¿eh?

Y como os jode que yo siga generando recuerdos así a diario. Cada día que pasa es un recuerdo bonito más. Porque a mí no me habéis doblegado. Pese a que tenga a todos en contra y me ataquen cada vez que piso la calle.

¿Por qué todos estos covidiotas huyen cuando me intentan agredir? ¡Es que no saben ni ser malos, coño!

Su miedo es tan grande que no saben ni como ejercer su ultraviolencia. Conmigo no… hijos de puta, conmigo nadie pudo ni podrá. Si tan sólo hubiera 10 más como yo en Madrid, mañana estaríamos desayunando en el bar del Congreso.

2 respuestas hasta “ARTÍCULO: ¿Recuerdas haber sido hijo?”

  1. Rafael López Says:

    Estupendisimo relato, César, me ha emocionado.

    Mucha Verdad, y mucho Cariño.

    Un abrazo,

    Rafael

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