REFLEXIONES DE UN IMBÉCIL (yo): ¿Por qué se mete en ataudes a los muertos que van a incinerar y, además, esa mezcla de tela, madera, metal y cadáver, se entrega a los familiares diciendo que son las cenizas del finado?

6 respuestas hasta “REFLEXIONES DE UN IMBÉCIL (yo): ¿Por qué se mete en ataudes a los muertos que van a incinerar y, además, esa mezcla de tela, madera, metal y cadáver, se entrega a los familiares diciendo que son las cenizas del finado?”

  1. Rafael López Says:

    Es cierto que la urna que se entrega a los familiares, o se deposita en el lugar designado por ellos, contiene las cenizas del difunto.

    Hoy en día los ataudes y demás elementos con los que se viste y se guarda el cuerpo del difunto están realizados con materiales combustibles para que, al exponerse a las altisimas temperaturas con que operan los crematorios, se consuman. Sólo una pequenísima, e inevitable, parte de dichos elementos son susceptibles de acabar en lo que se denominan las cenizas del difunto. La mayor proporción de dichos elementos son las partes metales no combustibles, las cuales se separan, antes del tratamiento de los residuos de la cremación, con unos imanes, por lo que puede afirmarse que la mayor parte del contenido de las urnas sí son las cenizas de la persona fallecida.

    • Según un primo hermano mío que lleva años incinerando, lo único del cuerpo que queda en las cenizas es la osamenta. Más o menos, el resto de lo que se mete en el horno es elimiminado «por aires y quemadores» (sic). Aún así, el 10% de esas cenizas son elementos extracorporales. Esto responde a mi segunda parte de la pregunta que planteo (y demuestra que eso de la urna no es 100% el finado).
      A la primera parte de mi pregunta sí que no hay quien la rebata, pues lo lo lógico sería echar el cuerpo desnudo al crematorio. Todo lo demás es negocio y estúpida liturgia o ritual. Es como si alguien cocina algo al horno recubierto de madera y tela. Es absurdo. Las piras de vikingos y otras civilizaciones antiguas sí me parecían ritos funerarios de cremación loables. Lo que hacemos ahora es simplemente detestable. Gastar miles de euros en algo que se quema a las 24 horas de usarlo.
      No tiene sentido alguno más que el vil negocio, que ya ni morirse le dejan a uno sin tener que pagar un pastón por ello. Y ya de los seguros de decesos, parcelas de entierro y etc. mejor ni hablar.
      Somos una especie animal que no respeta ni a los muertos y que hasta de ellos hace un negocio.
      Terrible.
      Menos mal que yo no pagaré ni un céntimo para que jueguen con mi cadáver. Y si alguien lo hace, obviamente será sin mi permiso, y me descojonaré viendo tamaña estupidez, desde una ventana de la nueva dimensión donde me halle. Eso sí, como se les ocurra usarme para prácticas de galenos, que es lo que nos pasa a los indigentes… caerán sobre todos ellos las plagas de Egipto que ya les caen conmigo en vida.

      • Rafael López Says:

        No he querido entrar en más detalles, en mi anterior comentario, pero en efecto lo que queda tras la incineración son restos óseos que además son tratados mecánicamente (se muelen), para adaptarlos al formato de «cenizas».

        Es un asunto muy personal, en el que también intervienen los deseos de los familiares. Mismamente, y te lo digo con toda sinceridad, si fuese tu hermano, considero el peor escenario posible que tu cuerpo acabe en el Clinico para prácticas de estudiantes de medicina.

        Cómo concepto moral, o religioso, también existen cuestiones que se deben valorar en vida.

        Un abrazo,

  2. Una pira en una balsa, que vaya iluminando el mar, aprovechando la marea. Salvo eso, todo ritual mortuorio no quiero que sea el mío. ¡Saludos, don Rafael!

    • Rafael López Says:

      Me has recordado el final de la película Los vikingos donde se le tributa ese rito funerario al jefe.

      De todos modos ese, y otros dignos tránsitos, hacia lo que cada quien crea que viene después, para quienes lo merecen (como Tú), pero para la caterva de malnacidos de la piara política y mediática lo correcto sería echarlos a las fosas para las reses muertas que existen en los pueblos, con presencia ganadera significativa, para que hagan algo de provecho en su vida, como sustento para los buitres.

      Se que es una ofensa gastronómica para los necrofagos especímenes alados y de compañía para los cerdos, ovejas, vacas, etc, que acaban en dichas fosas por enfermedad (principalmente) u otras causas, pero que me perdonen las bestias cuadrúpedas y las aves por tan ingrata labor.

      • Esa gentuza que mencionas lo único que merecen es ser recluídos juntos en vida, solo con grandes cantidades de agua y cero alimento, para que se coman entre ellos y, al final, todos perezcan. Lo del agua es vital, porque sin ella morirían sin comerse. Que su necrofilia les demuestre que son antropófagos de tomo y lomo… no sólo lo otro.
        Para mí hay muchísima gente que no merece morir rápido, sino de alguna manera como la que acabo de exponer. Eso sí, que no sean expuestos.Simplemente dejarles encerrados en lugares donde entren más de mil, en esas condiciones y tras 1 mes (tiempo más que suficiente para que ya no les quede «alimento») quemar el lugar y que el mundo no sufra ya ni su recuerdo.
        Pero eso jamás pasará, porque ellos son los nos lo están haciendo a nosotros, de una manera más sutil y manteniéndonos en agonía perpetua.

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