ARTÍCULO: Soy inmortal porque no estoy muerto.

Esta sandez de titular tiene más enjundia de lo que parece, ojo (que te la cojo). Le daré otra perspectiva, para ver si vais pillando mi intención: “Soy mortal porque estoy vivo.” Bueno, pensándolo mejor releyendo ambas frases, si me las tomo como epigramas tienen un pase pero les falta sátira, son más bien axiomas o, en estos tiempos de chaladura, proverbios o, para ser sinceros dado el nivel intelectual del orbe: meros galimatías. Y de la mar el mero y de la tierra el conejo (sí, ya sé que es otro el bicho del dicho… pero es que yo no dejo de ver conejos por doquier. A nada que te alejas 100 metros del asfalto, conejos y gazapos dando saltos.

Quiero daros a entender que el estado de ánimo es tan manejable que se vuelve voluble, y no a la inversa; porque los que somos mentalmente fortísimos no vemos doblegado nuestro estado de ánimo así como así, al capricho, discreción y albur de cualquier papanatas.

Tal vez debería haber empezado el artículo con la manida frase de “El vaso medio vacío o medio lleno”, pero como yo creo que el vaso está roto o que ni siquiera hay vaso; o que aunque lo haya puedo beber a morro… pues me libero de estar sometido al capricho de terceros sobre mi estado de ánimo, máxime en este caso en el que se fijan en como coño veo a un vaso con líquido dentro.

Y esta liberación no es por prepotencia, sino por autosuficiencia emocional, que es algo donde nadie puede intervenir, aunque todos quieran hacerlo y en alguna ocasión lo logren porque toda regla tiene una excepción que la confirma.

En mis 46 años de vida en esta dimensión que comparto con vosotros, la excepción a mi regla de que mi estado emocional es inalterable por agentes externos se llama KOBIZ. Y lo altera no porque yo tema al virus imaginario (o si fuera real, al virus real… ¿qué es eso de ser sojuzgado por un puto virus? ¡es que no se puede ser más maricón, coño! es como si cada vez que voy a la cocina y veo los cuchillos entro en pánico por si me apuñalan… porque resulta que hay gente que va por ahí apuñalando con objetos como esos de la cocina. “Caballero mantenga un metro y medio de distancia de seguridad y así no le apuñalarán” “¿Pero y si me lanza el puñal?” “Caballero, eso no está contemplado en nuestras medidas anti apuñalamiento”).

“Soy inmortal porque no estoy muerto” y “Soy mortal porque estoy vivo.” , son 2 caras de la misma moneda, que es usada para pagar el peaje vital. Los que se apuntan a la primera frase, son aquellos que viven de manera temeraria, con desparpajo incluso, aquellos que hacen del exceso y el riesgo absurdo una forma de vida, porque se creen inmortales al estar vivos, en plan: “Si después de esto no me he matado, puedo seguir haciendo el gilipollas por doquier” Y al final llega el día en el que se matan, porque ya sabéis lo del cántaro y la fuente.

Los que defienden la segunda frase son los timoratos que supeditan la vida a sus miedos. Y contratan seguros, van al médico, cumplen todas las normas y, en definitiva, el mayor riesgo que corren es comer sin atragantarse.

Tanto los unos como los otros mediatizan las vidas de alguien como yo que, sin tener miedo a la muerte ni a nada ni a nadie… ni se juega la vida por desprecio a la muerte, ni deja de vivirla por miedo a la muerte. Pero puedo ser víctima de un temerario imprudente o de un pusilánime que me obligue a morir en vida como él.

Esto es lo peor de esta locura llamada pandemia, que ya ni los 2 tipos de paisanaje reflejados en las 2 frases pueden vivir (o morir) y los que son como yo tampoco.

¿Qué quiero decir con esto y termino ya la chapa? Pues que el KOBIZ ha cumplido su objetivo primigenio: ha anulado al ser humano. ¡Y no sólo como individuo, sino como colectivo! ¡Lo nunca visto! Ni el comunismo llegó a tanto.

Ya no hablo sólo de libertad, independencia económica, propiedad privada y derechos – que también – sino de algo muchísimo más grave: ya no hay seres humanos sobre la Tierra. O, tal vez, estos bípedos que vemos son los seres humanos y los de antes éramos un error de la Creación.

Tal vez los covidiotas sean la última evolución Darwiniana y ni nos hemos dado cuenta todavía. Tal vez estemos denostando a la perfección homínida sobre la Tierra. Tal vez algún día despertemos y, al buscar el móvil, alguien nos pregunte: ¿qué es eso?”. Porque ese pequeñísimo objeto, queridos niños, es el causante del fin de la humanidad.

Una respuesta hasta “ARTÍCULO: Soy inmortal porque no estoy muerto.”

  1. Rafael López Says:

    Lúcido análisis, César.

    Voy a cambiar el cartel por el «Hoy escriben César Bakken y Luys Coleto y ninguno más»

    Si es que estoy hecho un holgazán.

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