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Cine. RAFAEL LÓPEZ: “Laura” de Otto Preminger.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on junio 25, 2021 by César Bakken Tristán

¡Qué mejor manera de recuperar el halo cinefilo, de mi cita de los viernes, que con un clásico imperecedero! “Laura” es un películon de Otto Preminger, del año 1944, que cuenta con un elenco de actores de primerísimo nivel: Gene Tierney en un papel muy lucidor en el que muestra un aspecto, realmente, imponente, Dana Andrews, el gran Vincent Price con su esplendida voz y porte, la estimulante presencia de Judith Anderson y, para mi, el más interesante de todos Clifton Webb, en un papel que borda, y por el cual estuvo nominado a los Oscar®. 

La trama de la película gira sobre una mujer que es asesinada por error, y de cómo, paso a paso, iremos descubriendo a todos las personas que rodearon a Laura, en un entramado de complejas relaciones sentimentales. Laura debería haber sido la víctima, pero cuando a mitad de la película aparece entrando en su apartamiento, ajena a lo sucedido, toda la trama se vuelve más interesante, e inquietante. La narración tiene tres fases, la primera es desde la visión de Clifton Webb, que interpreta a su “Pigmalion”, que está enamorado hasta las trancas; la segunda es narrada desde la perspectiva del policía que investiga el asesinato y, finalmente, la última parte seran los ojos de Laura los que guían la narrativa. 

Tal vez la sinopsis no sea muy acertada, pero, para quien no conozca esta estupenda película, confío le pueda servir de ayuda. Por supuesto que, quien la haya visto, les puedo garantizar que encontrarán matices, y detalles, nuevos con su visionado. La música les quedará fijada en el recuerdo irremisiblemente, y de los diálogos ni les cuento, porque tiene tal nivel de “joyas verbales” que se debería pagar impuesto de lujo en cada visionado (especialmente acerados, y brillantes, los de Clifton Webb). Estuvo nominada en cinco categorías, a los premios antes citados, obteniendo el de la mejor fotografía de la mano de Joseph LaShelle. Sin llamarme César de nombre, y Bakken de apellido, afirmo que dicho galardón estuvo más que justificado, porque el treslao del susodicho en esta cinta fue, sencillamente, colosal. No se lo que tienen (en realidad si lo sé) estas formidables películas en blanco y negro, del cine clásico, que, visualmente, te “hipnotizan”. 

Aunque me he dejado los ojos tratando de encontrar un enlace, para que pudieran visionar esta obra maestra, no lo he conseguido. ¡Redios!, si hasta me he llegado a meter, en una página francesa de temática LGTBI con un montón de “tíos” morreandose, en la confianza de que podría encontrar un material, lo suficientemente contundente, como para que le pudieran hincar el diente. 

Lo único que voy a poder ofrecerles, cómo simbólicas, y pálidas, sombras de la obra original, son tres pequeños cortes, uno de los cuales es un pequeño ‘trailer’ para que se hagan una idea, y puedan escuchar las voces originales de los protagonistas, todas de primer nivel, al igual que lo son las de los actores de doblaje españoles, opinión nada gratuita ya que dispongo de esta película en mi videoteca (o deuvedeteca, para ser más preciso) particular. 

P.D.: ésto de escribir públicamente, si se es como Dios manda, exige de un mínimo de disciplina, no ya para acudir, puntualmente, a la cita que se tenga acordada, o comprometida, ¡qué también!, sino por el hecho de tratar de ampliar nuestros propios conocimientos previos para ofrecer algo “vivo” que también enriquezca al lector. Con ese criterio he estado pensando en qué “buscar” para este artículo, e invariablemente todos los caminos me llevaban al retrato de Laura, una obra pictórica que si no llevase casado, más de seis lustros, presidiria el salón de mi casa (afortunadamente dispongo de cariños, y obras de arte personalisimas, que convierten mi anterior afirmación en una licencia literaria). Sin embargo, les adelanto que, si albergan ese mismo anhelo, disponen de una acreditada solvencia económica y su situación conyugal se lo permite, no podrán materializarlo. Sí que se trató de realizar dicho cuadro, en concreto por parte de Azadia Newman, pintora y esposa de Robert Mamoulian, inicial director de esta película, hasta que Preminguer, que era el productor, lo despidió, mandando al cuadro en ejecución, y a su autora, a hacerle compañía. Para paliar el desaguisado mandó hacer una foto de Gene Tierney, a la que se le agregaron unas ceras para simular las pinceladas. 

En fin, que no existe ningún cuadro de Laura, pero usted, paciente lector, puede enriquecer los Recuerdos de su Vida con los que le proporcione el visionado de está estupenda película, porque los recuerdos tienen la virtualidad de que no se deterioran, ni envejecen, ni, salvo que una enfermedad mental degenerativa los haga pedazos, se los podrán robar, o modificar (y no se pagan impuestos, ¡hasta ahora, claro!). 

LUYS COLETO: Virus inventados, “vacunación” obligatoria, transhumanos controlados cerebralmente: cuando el anime japonés lo clavó.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones on junio 23, 2021 by César Bakken Tristán

Comenzamos a escuchar informaciones de una pandemia masiva, una enfermedad desconocida que estaba arrasando el país. Los detalles fueron vagos al inicio, nada sobre la causa o transmisión de la enfermedad. Solamente que era altamente contagiosa y en la mayoría de los casos, fatal. Antes siquiera de que la gente tuviese tiempo de reaccionar, el gobierno ordenó la vacunación obligatoria “para protegernos”, pero eso fue el comienzo de nuestra pesadilla. La enfermedad fue una total invención del gobierno, y la vacuna en realidad era un ciber virus. El virus de la vacuna alteraba nuestras células convirtiéndolas en bio-metal y nos transformaba en máquinas. La vacuna estaba en su fase experimental y nunca había sido probada. El veneno de la vacuna progresaba por todo el cuerpo hasta que finalmente llegaba al cerebro, momento en que nos convertíamos en androides controlados.

El problema de buscar la verdad es encontrarla y no saber qué hacer con ella…

Lo anteriormente leído, tan actual, pertenece a una magnífica obra cinematográfica, Vexille. Anime del bueno, año 2007, dirigido por el egregio Fumihiko Sori (Ping-Pong, Ichi, Ashita no Joe…). Nos cuenta la historia de un Japón, año 2077, donde han transcurrido diez desde que se desvinculase definitivamente de la ONU y pasara a convertirse en un país completamente aislado del resto. Una suerte de campo magnético impide al resto del mundo acceder a este país donde la experimentación nano-bio-tecnológica se halla a la orden del día y sin limitación legal de tipo alguno.

Sin embargo, la ONU sospecha que algo extraño está sucediendo en el país asiático. Debido a ello envían un comando de milikitos de élite para conocer qué está ocurriendo exactamente en la nación del sol naciente. No tardarán en descubrir oscura e inquietante verdad que puede trasladarse al resto del planeta. Y, posible y plausiblemente, acabar con la raza humana. Mientras tanto, los que se niegan a “vacunarse”, son implacablemente perseguidos. Y, por supuesto, el villano que ha planeado todo esto en la sombra, claro, no se “vacuna”….

…Y se la dejo por si les interesa verla. Merece bastante la pena. Así resuelven el aciago misterio. Lo pueden intuir. En fin.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: “Tierra sin pan (Las Hurdes)”.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on junio 11, 2021 by César Bakken Tristán

Les presento esta semana un hueso duro de rosigar, que, para más inri, ni siquiera es una película, es el documental de don Luis Buñuel, “Tierra sin pan”. Esta obra, del año 1933, generó tal polémica que el gobierno de la República prohibió su exhibición por la mala imagen que daba de España. Antes de eso ya obligó a que Ramón Acin, un artista oscense, conocido anarquista y amigo de Buñuel que había financiado el proyecto, fuese retirado de los rótulos de la cinta en su calidad de Productor. 

Hace poco, una película de dibujos animados (aunque también introduce algunas imágenes del documental original) que ganó el Goya (no se en que categoría), titulada “Buñuel en el laberinto de las tortugas” realizaba una aproximación bastante correcta a lo que fue aquel rodaje. Personalmente, creo que es el complemento perfecto para este documental, que lo visionen antes, o después, ya es asunto suyo, en mi caso fue primero el documental, hace ya mucho tiempo, y hará cosa de un año la película de dibujos en cuestión. 

Me he decidido por incluir está ‘rara avis’ en mi cita cinematográfica de los viernes, porque quería tratar el tema de la censura y la libertad de expresión, y de como, esta pútrida “democracia” se ha convertido, desde hace bastantes lustros, en un feroz régimen censor que ha aplicado, y está aplicando, con singular saña, una sibilina, y mediática, represión contra toda opinión crítica hacia nuestros malgobernantes, los dogmas globalistas y el sistema partitocrático, corrompido hasta las trancas, que padecemos. Pero no contentos con esas felonías se dedican, impúdicamente a un revisionismo malintencionado, maniqueo y falaz del periodo desde la segunda República hasta la muerte de Franco, discurso asumido, integra y vergonzosamente, por ese “homérico” partido de centro-centrado bueno para nada (PP).

Pero no quiero seguir con esta cuestión de la censura sin antes cerrar, debidamente, las cuestiones técnicas, y formales, de la obra recomendada. El documental muestra algunas costumbres populares y, especialmente, las durisimas condiciones de vida de los hurdanos. Buñuel utilizó algunos “atajos” para que el documental fuera más impactante, así que no se le empacho que se le disparase a una cabra para rodar como se despeñaba “casualmente”, o inmovilizar a un burro para que no pudiera escapar a la ira de unas abejas azuzadas. Aunque este documental era mudo en origen, le agregaron, a los dos años, una voz de fondo (siempre he oído voz en “off”, pero que nos aclare don César, esta cuestión técnica, que para eso sabe de esto, aunque se le de fatal el inglés) (*) en francés, para su exhibición allí (aunque al poco también lo censuraron en el país vecino del norte). El enlace que les propongo cuenta con la voz de Francisco Rabal, en un montaje ya muy posterior (creo que de los sesenta), y en español. 

El documental viene a tener una duración de media hora, el de la peli de dibujos creo que duraba algo más de una hora, aunque, desafortunadamente, no les puedo facilitar un enlace para su visionado. Lo que si les voy a ofrecer, como material complementario, es un capítulo de una serie de programas “divulgativos”, que hicieron hace cosa de cuatro, o cinco, lustros, emitidos por Televisión Española, y cuyo hilo argumental era la censura en el cine. En concreto, es el capítulo sobre la censura en la República. 

Recuerdo cuando vi el episodio de marras, por entonces el escenario, y fauna, políticas me resultaban hasta tal punto ajenas, que no hice mayormente caso de semejante muestra de adoctrinamiento, y sectarismo. Sin embargo, el destino, o vete tú a saber porque, ha propiciado que buscando nuevos materiales, con los que “entretenerles” los viernes, me topara con este material televisivo luciferino. La tendenciosidad, de la casi totalidad, de los tipejos que aparecen resulta repugnante, pero los diálogos de la narradora son especialmente “brillantes”. Quiero solicitarles su colaboración contingente para que descubran, ustedes mismos, el severo deterioro moral, histórico y ético que se ha producido en España cuando se llegan a producir, y emitir con una divulgación enorme, este tipo de cosas, haciéndolas pasar por trabajos serios y rigurosos. Son sólo unos veintitantos minutos, pero que ilustran perfectamente la mendacidad, e hipocresía, de la cadena privada del malgobierno de turno, que, allanándose a las verdades “oficiales”, ha ido degenerando hasta asumir las liberticidas, y criminales, leyes socialcomunistas de memoria “histérica y memocrática”. Visionar este “material de deshecho” creo que es una de las mejores píldoras para inmunizarnos contra el totalitarismo liberticida que nos zahiere despiadadamente. 

Creo que, estos capítulos, ya se hicieron en tiempos de Aznar, pero ¿qué se puede esperar de un carnuzo que escupió sobre el legado del 18 de julio, arrodillándose sin pudor, ni rubor, a las siniestras tesis socialcomunistas?. Da igual, su antecesor, ese canoso socialista “bueno y moderado” que va dando charlas, a diestro y siniestro, y fija la ortodoxia de lo que es bueno para España ha sido igual de malo, o ‘pior’. 

No exagero cuando les digo que no he conocido a nadie con la capacidad de admitir la libertad de expresión en su estadio, más descarnado y brutal, de manifestar lo que se quiera, y cómo se quiera, que don César y don Luys. Ese carácter suyo va íntimamente ligado a la ausencia de censura, y eso es algo que yo no comparto, pero que respeto por su coherencia personal. Pero si existe un nexo de unión, entre los tres, es la falta de hipocresía, que va mucho más allá de la concordancia entre lo que se dice (o escribe) y lo que se piensa, y que consiste en una característica personal realmente sobresaliente, en el caso de Luys y César, porque, en el “cuerpo a cuerpo”, son tal cual escriben los artículos, pero en una versión muy mejorada, en todo. Por el contrario, en las “distancias cortas”, (aunque sean telefónicas, o por correo electrónico) yo suelo opacar la imagen que el personal suele proyectar de mi. Esa naturalidad y sencillez de César y Luys han sido las principales culpables de que, un antagonista como yo, haya sido abducido, y forme parte de la maldita tripulación que naufraga en ésta balsa libérrima.

Resulta reconfortante tratar a dos tipos con esa calidad humana porque vivimos tiempos tenebrosos en los que se constata, a diario, como personajillos de todo pelaje, “dignísimas” personalidades que “fijan el orden del cosmos” y tiparracos de saldo, proyectan una imagen pública buenísta, y políticamente correcta, para luego descubrir, que en su “intimidad”, son unos patanes deslenguados, unos hipócritas maleducados o unos soeces arrabaleros, indignos para mantener el más mínimo trato. 

Tal vez los lectores de este artículo piensen, legítimamente, que habita un censor en ciernes en mí, pero, sin renunciar al cargo, creo que es algo un poco más complejo. Por simplificarlo, afirmo que la libertad de expresión no es un “bien supremo” en sí misma, y que cuando entra en colisión con otros aspectos, individualmente, tan importantes, o más, debe ser, digamos, atenuada. Pero quiero recalcar que, siempre, debe ser un proceso individual, fruto del análisis y los principios etico-morales de cada quien, y que lo que es inadmisible es una censura interesada, corrompida, sistematizada, y colectivizada. Otra cuestión a tener en cuenta es la finísima línea que separa la libertad de expresión de las ofensas, y las injurias, tan fina es la línea que se lleva pisoteando, por una grey de malnacidos, desde hace muchos lustros. 

Uno de los aspectos que don César me ha resaltado siempre, ha sido la perversa, coercitiva y perniciosa, influencia que ejerce el interés (principalmente económico, o más bien lucrativo) en esto de la libertad de expresión, y tengo que reconocer que tiene muchísima razón, aunque eso no me desaliente en mi impenitente anhelo de cobrar unos euricos, por mi colaboración en este “mendicante” blog de notables efectos apotropaicos.

En España se censura a lo bestia, y desde los más humildes niveles hasta las entidades, y organizaciones, más complejas. Nos vendieron, triunfantes, la burra ciega de los  conceptos “democrático”, “progresista”, “libertad de expresión”, etc., pero, a pesar de esa infame, e implacable, campaña mediática, la verdad, con infinita dificultad, va abriéndose paso entre quienes no comulgamos con esas ruedas de molino del sectarismo, las “verdades oficiales” y el adoctrinamiento, más burdos. Además de mis “malditos” hay algunos, y muy buenos, historiadores que llevan haciendo una gran labor al respecto, mi preferido es el gran don Fernando Paz, pero también otros, como Pedro Fernández Barbadillo, o Pio Moa, ponen luz ante tanto desatino mediático. 

No lo digo como una queja, sino como un hecho, a mi me han censurado (¡nunca aquí, por supuesto!) y, si se “preocupan” de un don Nadie, como yo, qué cosas no harán. Resulta vomitivo que, hasta los Cuerpos de Seguridad del Estado, “minimicen la desafección hacia el gobierno” como dijo, públicamente, uno de sus emasculados jefes, al principio de la plandemia, haciendo el caldo gordo, en calidad de burdos sicarios liberticidas, al psicópata monclovita y sus criminales secuaces. 

En fin, les dejo paso al material audiovisual y confío que este artículo provoque interesantes comentarios que lo complementen, y mejoren (que de eso se trata). Antes de terminar recomendar, vehementemente, este blog, por las estupendas aportaciones de mis Compañeros que conforman un escudo protector, de primer nivel, contra el sectarismo del mensaje único y de la censura más siniestra. 

https://m.youtube.com/watch?v= qO86FO1bs6g

https://m.youtube.com/watch?v= OmaavE-Bveo

P.D.: ¡Viva Franco! 

(*) Don Rafael, igual los petimetres audiovisuales actuales desacreditan esta explicación que me ha pedido, y aunque no se la debía, se la voy a pagar; del mismo modo que los matasanos actuales dicen que la gripe de toda la vida, y los catarros, son la peor pandemia de la historia (en esto hay que añadir que sí han causado muchos muertos por su falso virus –pues la COVID sí existe y es la mezcla de gerontocidio, desatención médica de población no anciana, asesinato con respiradores pulmonares cuando el problema era la hipoxia y múltiples trombos inducidos por la 5G y, ahora, por sus putas vacunas).

Voz en OFF sí es lo que dices que hizo Paco Rabal, pues es toda locución (término radiofónico y televisivo primo hermano de la voz en OFF) hecha sobre una obra audiovisual terminada, es decir: hablar por encima de imágenes y sonidos que ya no se van a cambiar. Luego está la VO (Voice Over- voz sobre – digo yo que significará esa jerigonza) que es una voz que no sale de la boca de ningún actor, sino que suena “por ahí”. Realmente, para mí esto es también un off, pero digamos que se la VO se integra siempre en la narrativa, mientras que la vos en OFF puedes no tener nada que ver con la narrativa y ser un mero comentario de cualquier gilipollas, superpuesto a cualquier obra audiovisual.

Es como la distinción entre música exógena y endógena, es decir: la que suena fuera de la acción de la trama (suele ser la BSO) y la que suena dentro de la trama (que no siempre es parte de la BSO).

Pero a mí no me hagas caso, que a parte de estar loco, estoy repudiado en el mundo cultural espenol y, por lo tanto, lo que yo diga no tiene valor alguno y lo que diga, por ejemplo, el intelectual maricón rojo de J.J. Vázquez, sí (le digo “maricón rojo” porqué el mismo se denominó así a él y a su programa de de la puta tele). Si por mi fuera le hubiera dicho “puto trucha comunista pijuarro” pero… ¿quién soy yo para decir nada de alguien que gana millones de euros al año –buena parte, si no toda – derivada de dinero público? Yo que gano CERO euros al año.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: “El hombre que mato a Liberty Valance”

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags on junio 4, 2021 by César Bakken Tristán

Tengo que anticiparles que un cuasiholgazán como yo, va a abusar, en esta ocasión, de dicho privilegio no realizando ninguna búsqueda en el ciberespacio digital, para contrastar nombres y datos técnicos. 

Les presento esta semana, en mi cita cinematográfica de los viernes una estupenda, y melancólica, película de John Ford “El hombre que mató a Liberty Valance”. Es una película del sesenta y tantos, en glorioso blanco y negro, protagonizada, en sus principales papeles, por John Wayne, Lee Marvin,  Vera Miles, Woody Stroode, Andy Devine y James Stewart. La historia gira en torno a un joven, e idealista, abogado que se dirige al oeste, y durante el trayecto, la diligencia en la que viaja, tiene un mal encuentro con unos bandoleros, a raíz del cual es terriblemente zaherido por el jefe de la banda, un tal Liberty Valance. A pesar de sus fuertes convicciones sobre que la ley debe estar por encima de la primitiva violencia del más fuerte, se verá, al final, en una encrucijada en la que no tendrá posibilidad alguna de defender dichos principios políticos, y éticos, en un tribunal de justicia, o en un parlamento, sino que deberá luchar, a lo bruto.

Por supuesto se narran muchísimas más cosas, pero para quien la haya visto veo innecesario aburrirles (prefiero que disfruten de su visionado, si tienen ocasión), y para los que no, ¡que mejor!, que descubrir, todos los matices, e intrahistorias, de esta obra de primerísimo nivel. Es más, si hay algún lector joven (de 20 a 30 años), que está leyendo este artículo, le emplazo a que vea está película (la haya visto con anterioridad, o no) y que deje escritas sus impresiones sobre la película y sobre él mismo, y que lo vuelva a hacer, después de seis lustros. Yo ya no tendré ocasión de conocer el resultado de esta prueba, pero confío que le pueda ser de alguna utilidad, porque cuando tenemos esa edad nos creemos que sabemos todo lo que necesitamos saber, que podemos con todo y que quienes nos quieren van a estar siempre a nuestro lado, y ninguna de las tres cosas son verdad. 

Cada vez que veo esta película me gusta más, y, cada vez, me produce un nivel de tristeza, y melancolía, mayor (debe ser cosa de los años). Y el motivo de esa nostalgia creo que es doble, uno personal y el otro ligado a la historia narrada por Ford que nos muestra a ese idealista abogado que, al final, se lo lleva todo, la chica, una carrera profesional de prestigio, una posición política de campanillas, en fin muchísimo más de lo que hubiera llegado a soñar. Pero hubo un punto de inflexión, una terrible encrucijada, para que todas esas cosas pudieran llegar a suceder, y fue, en ese momento, cuando el perdedor, Tom Donifan (o como se escriba), el personaje interpretado por Wayne, toma una devastadora elección al ser consciente de que, haga lo que haga, todo su proyecto vital se ha ido a hacer puñetas, porque la clave del mismo nunca lo podrá querer como él quisiera. Tengo la sensación de que Vera Miles, deslumbrada por ese joven, e idealista, abogado, que le enseño a leer abriéndola a un mundo de conocimiento y experiencias inimaginables, y que le dio un amor y una vida confortable, cuando vuelve, para dar sepultura a su amor de juventud, siente que con Wayne, a pesar de su rudeza y de una vida más sencilla, habría sido más feliz, porque, de los dos, es el que la quería de verdad. 

Esa flor de cactus sobre el ataúd, el revolver que Wayne ya no llevaba en su mortaja porque, desde aquel maldito día, le era innecesario, nos recuerdan que hay personas en la vida que nos han querido mucho, y han hecho, también, grandes sacrificios por nosotros, y que llega un día en que se nos van, dejándonos esa sensación de no haber pagado, tanto como merecían, su cariño, sabiduría y desvelos. Y piensas en ellos, y realizas una emocionada ofrenda, a su memoria, en forma de una “flor de cactus” evocadora, para decirles que les quieres muchísimo, para preguntarles, y aprender, mil cosas que despreciaste cuando podías, y recordarles que deseas volver a hacer juntos esas cosas cotidianas que tanto añoras, pero esa plegaria sólo te devuelve el despiadado eco de tus propios recuerdos. 

Flor de cactus de César Bakken Tristán. Fruto de su rescate de un cactus (tamaño DNI) atravesado por un pincho para sujetar un ridículo traje de Papa Noel. Quitó el pincho, plantó el cactus y así se ha puesto en 2 años.

Este maño otoñal, y regruñón, lamentablemente no ha sido capaz de encontrar un enlace, ni en versión original, ni doblada al español, donde ofrecerles la posibilidad de ver completa esta cinta, aunque podrán encontrar en Internet unos cuantos “cortes” para que “husmeen”, si les parece bien. Reniego de la habitual calificación de esta película como un ‘western’, porque, aunque esté ambientada en esa época, ambiente y lugar, dista, profundamente, en cuanto a su temática. Lo único que tiene de ese género cinematográfico son los fenomenales filetes de vaca, o buey (vete tú a saber), que sirven en el restaurante. 

Y, de despedida, les relatare dos escenas que me gustan, no muy especialmente porque hay tantas, y tan buenas, que es difícil decantarse, pero ahí van: la primera es bastante simpática, resulta que, después de la brutal paliza, llevan a James Stewart (hace el papel del abogado) a un restaurante, del pueblo más cercano del lugar donde había sido asaltado, para reanimarlo. El caso es que le van a dar café pero la dueña detiene a su hija y le echa un tanganazo de whisky fenomenal, entonces como el abogado es abstemio (igualíco que mi querido don Luys), toma un buen trago y todavía algo aturdido, por la tunda que llevaba, le dice a la dueña:

– ¿Es ésto café? 

Piadosamente, le responde la dueña, “sí, sí, beba” (“o tómeselo”, no recuerdo el literal) 

La otra es cuando, para el entierro de Wayne, vuelve el abogado con su esposa, al lugar donde se desarrolla la acción de la película, y pide al enterrador que le muestre el cadáver, y cuando lo ve, le dice con aire, y tono, áspero :

– ¿Y sus botas?

Como dice los “malditos”: En fin,

P.D.: como premio, por soportar mi vagancia, les compensare con no aburrirles con mis habituales comentarios político-sociales en mi cita “venusiana” con el cine. Además, desde mi última recomendación, ya he cargado demasiado la mano al respecto. 

Cine. LUYS COLETO: “Félix y el tesoro de Morgäa”: Telémaco busca a Ulises.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones with tags on junio 1, 2021 by César Bakken Tristán

Apreciable cinta canadiense, Félix y el tesoro de Morgäa, dirigida por Nicola Lemay (No Fish Where to Go y Private Eyes)en la que su protagonista se embarca en inopinada contingencia marinera cuando sale en busca de su padre desaparecido.

La madre de crucero y tres buenos amigos

Félix, crío de  12 tacos está convencido de que su padre, evaporado en el mar hace dos años, sigue con vida. Un día, aprovechando la ausencia de su madre, la cual parte en un crucero para descansar y relajarse, Félix buscará a su padre, un pescador que desapareció en el mar dos años antes. Telémaco no se resigna a perder definitivamente a Ulises, pues.

Su locoide aventura la hará en compañía del Viejo Tom (un pescador jubilado), Squawk (un loro de una sola pierna) y Rover (ditirámbico félido que se comporta cual peculiar cánido perro). Su viaje los llevará a la Isla de la Sombra Negra, ciudad subterránea donde se esconde tenebrosa sociedad secreta, de ribetes masónicos, liderada por el chiflado megalómano Morgäa, poseedor, en principio, de un tesoro de gran valor.

Up, siempre en el recuerdo

Todo recuerda poderosamente a la magna Up, película que se ganó en su día al público de todo el orbe al recrear de forma perenne e indeleble la amistad entre un crío scout y un anciano algo melancólico tras perder al amor de su vida.

En esta ocasión mayor hondura: padre e hijo. Eso sí, cinematográficamente muy lejos de la inmortal joya de Pixar: los cinco primeros minutos, hondón. Posiblemente Up el mejor inicio de la historia del cine. Con permiso de los Malditos bastardos de Tarantino. O, puede, de la wellesiana Sed de mal. En fin.

Cine. RAFAEL LÓPEZ: La guerra de Dios .

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones on mayo 21, 2021 by César Bakken Tristán

Retorno al hogar, en mi cita cinematográfica de los viernes, con una muestra del estupendo fondo de armario del cine franquista, sin lugar a dudas, de la producción patria, el de más calidad tanto en obras como en directores, guionistas y actores. 

Traigo un título de temática religiosa de la mano del gran Rafael Gil, “La guerra de Dios”, notabilsima obra que aborda la llegada a un pueblo minero de un cura recién salido del seminario y de como, poco a poco y con gran sacrificio, irá desarrollando su actividad pastoral y reconduciendo enquistados rencores. Como les adjunto al final un enlace donde poder visionar esta gran película, prefiero que la vean y saquen sus propias conclusiones. 

El director contó para esta cinta con algunos de los mejores actores de la época, destacando: Julia Caba Alba, José Marco Davó, Jaime Blanch, Claude Laydu, Fernando Sancho, Francisco Rabal, Ricardo Calvo y José Sepulveda entre otros. Es una película del año 1953, cuyo guión es manufactura del prolífico Vicente Escriba, y que soporta, a la perfección, el paso de los años por su temática actual e imperecedera. 

Y como se está convirtiendo en costumbre, en esta mi segunda “vida” en el blog de don César, abordare, desde el ambon que me brindan mis recomendaciones cinematográficas de los viernes, cuestiones de tipo político o social. 

Hace una semana leí una noticia en la que se anunciaba que la diócesis de Barcelona cerraría el 75 % de las iglesias ubicadas en dicha circunscripción eclesiástica. Era un artículo, desde mi punto de vista, insuficiente porque no ahondaba, en profundidad, en la cuestión, limitándose a detallar aspectos cuasi pueriles como la disminución de ingresos, la falta de fieles al culto, reducción del número de bodas, bautizos y comuniones, la ausencia de vocaciones, o tener las ratios más bajas de España en contribuyentes que seleccionan, en la declaración de la renta, la “X” para el sostenimiento de la Iglesia católica, o en personas que se reconocen como católicos. 

Es evidente que el mensaje de Jesús hace muchos lustros que ha sido paulatina, e inexorablemente, “reemplazado” en Cataluña por un nacionalismo exacerbado, sectario y supremacista. Que el gordo Junqueras se confiese católico, con la ideología política que defiende, demuestra lo mucho que se han echado a perder en esa región. Pero lo peor, desde mi punto de vista, ha sido la vomitiva y pérfida influencia ejercida por el clero en aquella región, y muy especialmente, por el monasterio de Montserrat, auténtico núcleo destructor de los valores cristianos, y feroz coadyuvador del pancatalanismo más desquiciado. Cuenta este satánico centro con casos de abusos de menores silenciados, criminalmente, por los responsables del propio monasterio en connivencia con los mandamases de la Generalidad de Cataluña (ya saben Pujol y compañía) con la que conformaron, y conforman, un siniestro contubernio luciferino. 

Ahora está a cargo de la diócesis de Barcelona, un turolense desnortado, Monseñor Omella, que compadrea con el pancatalanismo día si, día también y el del medio, y que pretende hacer “Caja” con los bienes de la Iglesia (¡que vergüenza!). Ya escribí sobre él, en un par de ocasiones, y no merece semejante personajillo más dedicación por mi parte, sus obras ya lo han retratado ampliamente, situándole más en la apostasía que en lo que debería ser. De todos modos me resulta tristisima esa rendición de la fe cristiana ante los delirios de unos malnacidos. Mal está que se malvendan los bienes eclesiásticos, en un “pan para hoy y hambre para mañana”,  pero hundir en el lodo supremacista, y ateo, el legado cristiano, en aquella región, lo considero un pecado capital. 

La Iglesia en el mundo, y muy particularmente en España, hace tiempo que actúa de manera sumisa, y vergonzosa, ante el poder civil, y de las obligarquias globalistas, lo que, desde mi punto de vista, la está conduciendo a la peor crisis de su historia.  La asunción de una posición (desde el mismo Vaticano) nada beligerante hacia asuntos tan graves como la inmigración, la transexualidad, la renuncia a su función evangelizadora, la “mercantilización” de la fe, e incluso el ecologismo están socavando, muy seriamente, el papel y la función de la Iglesia. Por ejemplo, en España, basta que los malgobiernos socialcomunistas realicen veladas amenazas sobre la inmatriculación de sus bienes a efectos del IBI, o la educación concertada, para generar unos efectos causticos sobre la defensa que la Iglesia debería realizar respecto de sus legítimos derechos y posicionamientos morales. Además está el gravísimo hecho de su burdo consentimiento ante la profanación de la tumba de Franco en el Valle de los caídos, asumiendo, vergonzosamente, un atropello jurídico, y moral, sin precedentes, sólo por saciar los desquiciados, y espurios, interéses electorales de la PSOE. Hechos de esta naturaleza ejemplifican una cobardía ya cuasi endémica de la iglesia hispana, y una inexplicable falta de respeto de la misma hacia el propio hecho en sí, ya que se produjo en un lugar sagrado, agravado por haber sido, el vilmente ofendido, un baluarte en la defensa de la fe cristiana, cuyo legado fue mancillado por una jerárquica indigna, y degradada moralmente hasta las trancas (hay alguna excepción, pero son gotas en el océano).

Hace un par de semanas oí unas declaraciones de la infame, y sectaria, ministre de las cosas sociales (creo que se llama Ilone Belarra, o algo así), que en su defensa de la ley He-Rhodes (supuestamente es una ley de defensa de la infancia, pero su finalidad es justamente la contraria, al eliminar el vínculo familiar como referencia vital para los niños, y permitir su siniestro adoctrinamiento con todas las porquerías LGTBI) criticaba, ferozmente, a la Iglesia acusándola de abuso generalizado de menores, e infinitas felonías más. No puedo admitir semejante argumentación, que universaliza casos singulares, como si fuese un ‘modus operandi’ institucionalizado. Esas realidades deben ser perseguidas en todo contexto, y lugar, pero ajustándose a la Verdad y no a malintencionados, y grotescos, intereses que focalizan sólo en los clérigos la comisión de dichos crímenes. Poco nombra esta comunista, más mala que un dolor, los casos en otros ámbitos como, por ejemplo, los deportivos, asociativos y académicos, por no hablar de los causados por la vomitiva, y lacerante, inmigración ilegal (manadas que agreden, o violan, a niñas). Pero resulta especialmente sangrante que sus ‘compis’ de Baleares, tanto en el Gobierno de dicha Comunidad como en otros gobiernos locales de dicha región, han tapado, criminal, y nauseabundamente, los casos de niñas tuteladas por la Administración que han sido prostituidas en la calle, y obligadas a realizar actos sexuales repugnantes a los carnuzos que debían velar por su protección y seguridad; o el caso del vicioso, y malnacido, ex-marido de una relevante dirigente comunista en la Comunidad de Valencia (Mónica Oltra) que violo a una menor tutelada, en varias ocasiones, con la complicidad silente de la Administración socialcomunista de dicha región. 

Resulta, igualmente, hipócrita y repugnante que estos “defensores de la infancia y de las mujeres” se callen como rameras (mis disculpas a las profesionales) ante las sistemáticas violaciones de sus admiradas guerrillas socialcomunistas en hispanoamerica, tanto a nivel civil como a aquellas jóvenes que secuestran para “nutrir” sus siniestros grupos terroristas; o a esos satrapas socialcomunistas nicaragüense y boliviano (Ortega y Morales) que cuentan con un asqueroso historial de violaciones a menores y del cual no dicen ni media palabra estas hijas de Satanás; y eso por no hablar de los “derechos civiles” de las mujeres y niñas en su querido Irán y esos países islámicos tan “super guay”.

Una de las vilezas más grandes que puedo llegar a imaginar es el abuso de menores (tocamientos y esas porquerías que hacen esas alimañas), y respecto de la violacion considero que es un crimen merecedor de la pena de muerte, y sólo siendo muy indulgente, y en el marco del buenista sistema penitenciario español, cadena perpetua, en régimen carcelero riguroso, sin revisiones, ni custodias de ningún tipo, porque los primeros matan la inocencia de los niños y quienes cometen las segundas la más íntima dignidad de las mujeres.  Pero si hay algo que deteste más que todo esto es cómo los políticos pervierten la realidad de estos asuntos (en realidad lo hacen con todos) para acomodarla a sus criminales, y degenerados, intereses y, cómo los medios de des-informacion se prostituyen para ocultar y tergiversar los hechos con el objeto de crear una determinada conciencia social adecuada para los rastreros objetivos de sus amos. 

https://gloria.tv/post/q2UGzV6CjSw71yxJjBVZWcLHp

P.D.: quién no esté aburrido ya de leerme, le dejo de propina un artículo mio de hace medio año titulado “Las aves migratorias” 

 19/11/2020
https://cesarbakken.net/2020/11/19/rafael-lopez-las-aves-migratorias/
Las aves migratorias

Cine. RAFAEL LÓPEZ: Frenético “con C”, de Roman Polanski (y Pablo Casado)

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on mayo 14, 2021 by César Bakken Tristán

Con los más “espurios” fines, presento esta semana “Frenético” del director Román Polanski. Es una película del año 1988, en su conjunto aceptable, con algunas escenas, que a mi me parecen, de buen nivel.

Esta cinta la vi de estreno en Madrid, fue el año antes de casarme. No recuerdo el cine, aunque creo recordar que estaba en Gran Vía. Por aquellas fechas, me encontraba en la capital del Reino realizando un curso formativo de la empresa en la que trabajaba por entonces. Recuerdo que fui al cine con una buena compañera de curso, turolense como yo, Mari Tere. 

Como no les voy a adjuntar enlace para el visionado de la película (desgraciadamente no lo he encontrado) y ‘trailer’ tampoco he podido encontrar, les contaré algunas impresiones sobre la historia que se cuenta y el porque, cuasi accidentalmente, he decidido incluirla en mi selecta filmografía de los viernes. 

La historia es la de un doctor estadounidense en un viaje a París, con su Esposa, para dar unas charlas. Sin embargo, por desgracia, y debido a un lio de equipajes, se verán envueltos en una operación de robo y contrabando, de un dispositivo para el accionamiento de un arma nuclear, que provocará el secuestro de la Esposa del doctor Walker, que así se llama en la ficción el personaje que interpreta Harrison Ford. Así, lo que prometía ser un viaje sosegado, y de placer, se convertirá en una experiencia muy traumática que pondrá a prueba al matrimonio, y especialmente al marido inmerso en una vorágine de tensión e impotencia. La presencia femenina más relevante de la cinta es la protagonizada por Emmanuel Seigner, pareja, por entonces, del director, y que en la película realiza el papel de la mujer que hace de “porteadora”, del cacharro de las narices, desde Estados Unidos a Francia.

Contrastan la vida familiar, y ordenada (hasta ese momento), del doctor con la de esa chica buscavidas que consume sus días, sin rumbo y sin más filiación que ella misma. Los contrastes de personalidades, de ambientes y temporales siempre han dado mucho juego, tanto en el cine como en la literatura, y está ocasión no es una excepción. Hay una canción que se escucha en varías partes, y que llega a convertirse en una especie de banda sonora de la película, interpretada por Grace Jones y titulada “I’ve seen that face before” o “Strange” (según unas u otras fuentes), de la que les adjunto un enlace al final del artículo, que cuenta con el añadido de que el fondo videográfico son escenas originales de la propia película. 

Con las aviesas intenciones antes nombradas, destacare una escena: resulta que Ford llama a la embajada de su país para informar, a los inútiles jefes de seguridad de la misma, que tiene en su poder el dispositivo de marras, y el taciturno funcionario no para de hacerle preguntas intrascendentes, y fuera de lugar, hasta que hace una que enerva definitivamente al protagonista. Más o menos el diálogo es así :

– Ford: estoy en el bar.. (como se llame, no recuerdo el nombre, pero indudablemente era un nombre en francés) 
– Funcionario de la embajada: ¿como se escribe? 
– Ford: se atribula durante un instante ante pregunta tan estupida (¡vaya “jefe de seguridad” de la embajada estadounidense en París!), hasta que preso de la tensión que lleva acumulada, por todo lo que está viviendo y sufriendo, le espeta “con C de Cabrón” (y cuelga de una mala hostia) 

Y ahora la parte espuria de mi recomendación. No me considero la persona más perspicaz de este zaherido país, pero, con todo y con ello, me ha bastado para augurar la fagocitación que Pablito Casado iba a realizar del triunfo de “Santa Isabel” (la endiosan como si fuera la reencarnación de Agustina se Aragón ¡manda narices!). El nivel de mediocridad del Máster-fraude es tan elevado que hasta el más torpe de los pitonisos es capaz de desentrañar, sin esfuerzo alguno, sus infantiles y manidos “movimientos estratégicos”. Los medios de des-información, durante la última campaña en Madrid, le mimaron, vergonzosamente, poniendo tri-sordina, y tres capas de “difuminaciones”, a las sandeces, y mamarrachadas, que dice, día si, día también, y el del medio, este emasculado moral e intelectual. Lamentablemente, ahora, como no hay elecciones avizor, este deslenguado (en Aragón se le calificaría como ‘bocarón’, aunque el castizo bocazas también puedo llegar a admitirlo) se ha “soltado el pelo” y profana el silencio realizando estúpidas emisiones verbales de dióxido de carbono, a diestro y siniestro, sin que los ecologistas le pongan freno, ¡válgame Dios! 

Este zangolotino, este tipejo, este traidor sin escrúpulos, esta garrapata bípeda, este mamporrero oficial de su intimísimo amigo Sánchez “el mentiroso”, este espantajo antropomorfo, este hijo putativo de Aznar y Rajoy (mismas mañas, mismos resultados), este miserable, este grotesco tiparraco más falso que un duro de dos caras, este botarate, este alumno aventajado de Satanás (es su único currículo académico cierto ¡y además el único que ha obtenido con nota!), este cobarde, este hipócrita fatuo, este inútil cuyo única “habilidad” es batir su propio récord mundial de decir gansadas por minuto, este salvapatrias con menos sangre que una babosa, este mentiroso, este ridículo saltimbanqui que durante la celebración de la victoria de la señora Díaz Ayuso efectuó bochornosos ejercicios acrobáticos para “pillar” “cacho” de cámara junto a la susodicha, este globalista, pues este impresentable ha dicho, recientemente, entre incontabes chorradas (¡y sin sonrojarse!), que el éxito de Ayuso se había debido a su ‘nauseabunda y  criminal’ (esto lo digo yo) oposición a Abascal durante la moción de censura de VOX a la PSOE, tratando de hacer pasar por “acto homérico” lo que no deja de ser una villania como pocas se recuerdan, y obviando, con toda la mala intención, su debacle pepera en Cataluña, de la que fue único responsable, y en la cuál se calló como una “geisha” (tiene infinitos más “Debes” pero no quiero degradar, aún más, esta recomendación con este romo personajillo liliputiense de tres al cuarto). 

Como este bocarón va a seguir ofreciendo ingentes muestras de su estupidez y majadería, trataré (en la medida de mis posibilidades) de citarle lo menos posible, de ahora en adelante, pero no he podido evitar “retratarle”, para lo cual realizaré, finalmente, una analogía entre el diálogo antes mencionado y el que viene a continuación, germen de esta selección cinematográfica, y de este artículo:

– Lector anónimo: ¿cómo se escribe Casado?
– Rafael López: con C de CARNUZO (y en lenguaje “mañico” con éso se sintetiza todo)

https://m.youtube.com/watch?v= aY-E8RS9vo4

P.D.: y para que no digan que tiro la piedra y escondo la mano, ahí va mi humilde augurio político a corto, y medio, plazo de lo que está orquestado con el ‘colaboracionista’ de Casado: “salvo que Dios se apiade del zaherido personal de bien que aún queda en este Estado fallido tan ” democrático y progresista”, la PSOE después de desguazar, criminalmente, España permitirá que Pablito llegue, oportunamente, a la Moncloa para “comerse el marrón” de los recortes y la ira. El traidor pepero apelará al patriotismo y a la “gestión” para crujirnos a impuestos (igualico, igualico que hizo el satánico Rajoy que los elevó mucho más de lo que contemplaban los comunistas), manteniendo el elefantiasico gasto autonómico, y político, amén de sus redes clientelares. Por supuesto, no eliminará ninguna de las leyes liberticidas y totalitarias implantadas por los sociatas, ni renunciará a las viejísimas componendas con sus inseparables colegas de ese contubernio del Mal (PP-PSOE). Después, cuando haya “pasado la tronada”, vuelta al poder de los carnuzos socialcomunistas, bilduetarras y separatistas.

Para ese” jueguecito”, tan manoseado ya, no hacen falta alforjas, ni más traidores aventureros de la política, sin oficio ni beneficio.” 

Cine. LUYS COLETO: Una obra maestra del cine: Los Mitchell contra las máquinas.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones on mayo 11, 2021 by César Bakken Tristán

La insurrección de las máquinas deviene aterrador y escalofriante y verosímil escenario apocalíptico clásico en la ciencia ficción más distópica, tanto en la literaria como en la cinematográfica. Las máquinas capaces de inteligencia artificial se sublevarían contra sus creadores, la especie sapiens sapiens. El miedo, paranoico pánico tal vez, a que las obras humanas se vuelvan contra sus creadores parece estar muy enraizado en el inconsciente colectivo, un miedo que Isaac Asimov dio a conocer como el Complejo de Frankenstein, evocando la colosal obra de Shelley, enraizada al fin y a la postre con el paradisiaco motín de Adán y Eva contra su Creador.

Magnos antecedentes

Rememoremos grandes obras de sediciones maquineras. Metrópolis de Lang/ Thea von Harbou. 2001 de Kubrick. Yo, robot, de Alex Proyas. Terminator, I y II de Cameron. La trilogía Matrix de las hermanas Wachovski. Tres excelentes series, Westworld, Futurama y Galáctica. ¿Y en animación cinematográfica? Hasta ahora la mejor revuelta cibernética,  sin duda Número 9, dirigida a la sazón por Shane Acker y producida por Tim Burton y Timur Bekmambetov. Estaba basada en el cortometraje homónimo nominado al Óscar, dirigido también por Acker. Y, ahora, hace escasos días, Número 9 destronada por la mejor del género: Los Mitchell contra las máquinas.

Dos robots raritos ayudan a la humanidad

Los Mitchell contra las máquinas: grande, muy grande

Prodigiosa opera prima del director Mike Rianda, el film cuenta entre sus productores con Phil Lord y Christopher Miller, responsables entre otros de dos joyitas: Lego, la película y Lluvia de albóndigas, el título con el que más se emparenta con el que ahora nos ocupa, sobre todo su agudísima relectura distópica. En Lluvia de albóndigas, el apocalipsis llegaba en forma de tormenta perfecta –perfectísima, diríamos- de comida basura.

En Los Mitchell contra las máquinas son los letales dispositivos electrónicos, tan cotidianos, liderados por una asistente personal inteligente, tipo Siri o Alexa, los que se rebelan contra una humanidad absolutamente idiotizada y alienada y zombificada por su feroz adicción a las pantallas de todo tipo y pelaje.

La familia, si es buena, lo es todo

Hermosa canto a la familia, atrabiliaria y alocada, algo disfuncional pues, del estupendo estilo de la indeleble Pequeña Miss Sunshine. Sobreabundante amor familiar desplegado,  la futura estudiante de cine, Katie, será acompañada por toda su familia – chucho con aires porcinos incluido, un Monchi superlativo y un hermano devoto de los dinos – en un ruta coincidente en el tiempo y en el espacio con la antedicha insubordinación de los bots, hartos y hastiados con una humanidad que apenas ya da más de sí. Una humanidad irreversiblemente echada a perder. Sin sentido, sin propósito, sin un por qué profundo que la anime o vertebre.

Con su destartalado cuatro ruedas, toda una águila de hierro, además de la asonada de los cachivaches tecnológicos, sobresalen durante todo el metraje los intentos de un padre para volver a conectar con su hija. La huella de esa magnífica y bastante olvidada cinta, Goofy e hijo, impregna profundamente la presente. Obviamente, toda familia que se ama tiene sus propios retos.

PAL ,la encarnación corporativa del Mal

Peliculón, salvo algún matiz

Divertida, divertidísima, mordaz y jocosa, imaginativa y juguetona, irónica, deliciosa en todos los aspectos, sensible que no sensiblera, casi perfecta, Los Mitchell contra las máquinas, optando siempre por un enfoque más cartoon en lugar de esa discutible tendencia actual al hiperrealismo Pixar style, acontece brillante golosina cinematográfica, familia unida combatiendo y venciendo al poder oscuro en la sombra, tan actual y presente en nuestros tenebrosos tiempos de plan-demia, simbolizado todo ello en un tétrico rombo subyugador. Tan semejante y evocando masónicos compás y escuadra.

El arsenal de chacotas, desde aquellas anhelan ser desternillantes consiguiéndolo con creces, hasta otras que contagian una ternura sin comparación, deviene abrumador. La peli lo tiene todo, o casi, para atrapar al espectador que sigue fascinado el liberador itinerario, tan Joseph Campbell, de tamaña familia cuya misión, aparentemente imposible, de intentar salvar a la humanidad comienza a dar, poco a poco, jugosos y sustanciosos frutos.  Guerreros apocalípticos que salvan el mundo, pues.

De grana y oro

En ese rocambolesco trayecto, con abigarrados y múltiples guiños cinéfilos, hay momentos más divertidos, otros en los que prevalece la emoción o el espectáculo visual, sin olvidar la necesidad de que realmente se sienta el peligro y, al mismo tiempo, funcione como eficaz entretenimiento familiar. Sencillamente lo tiene todo. Un goce de principio de fin, salvo leves, levísimos desajustes, donde todo – o casi todo –  funciona a las mil, diez mil, cien mil maravillas.

Salvo matices, de grana y oro. En fin.https://www.youtube.com/watch?v=uh1XOu2GQcw

Cine. RAFAEL LÓPEZ: “La momia”, de Karl Freund.

Posted in © RAFAEL LÓPEZ opina, CINE crítica y reflexiones with tags , on mayo 7, 2021 by César Bakken Tristán

Me acompaña el gran Boris Karloff, a mi cita cinematográfica de los viernes, con uno de sus papeles más icónicos “La momia”, película del año 1932, dirigida por Karl Freund cuya trama gira sobre un sacerdote del Antiguo Egipto que vuelve a la vida después de cuatro milenios. 

Esta cinta se enmarca en aquella primorosa época del cine de “terror”, lo pongo entre comillas, porque al lado de la producción moderna parecen cuentos para niños de pecho (eso sin mencionar alguna recomendación realizada en este mismo blog de cuyo nombre, acordándome, no quiero acordarme), con títulos tan emblemáticos como “Drácula” con Bega Lugosi, o “Frankestein” por el mismo actor de mi recomendación de hoy. 

Como suele ser habitual, tan buen material fue manoseado en un ‘remake’ cutre, y zarrapastroso, hace unos pocos lustros que, para colmo, dio pie a una serie de películas que estiraban el “chicle” de la historia hasta límites grotescos. A todos los que intervinieron en semejantes bodrios si que les debía caer la maldición de la momia, de Osiris, de Anubis y del dios Min, o de todos juntos (¡como poco!).

Por desgracia, el magnetismo que genera la cultura, e historia, del Antiguo Egipto ha sido prostituido en un significativo número de películas, las cuáles ultrajan ese legado para mostrarnos burdas representaciones de dioses y seres mitológicos del panteón egipcio, cuando no a hipermusculados ‘faraones’, o advenedizas damiselas de la corte, cuyo vestuario es tan limitado como sus diálogos, y que se dedican a enseñar anatomía y ‘posturillas’, más que a cualquier otra cosa. 

Museo Británico

Un detalle de esta cinta, que no pasa desapercibido, es la idílica, y benefactora, imagen que reflejan del Museo Británico, el gran expoliador de las más nobles obras de las culturas antiguas (junto a los franceses, todo sea dicho, que tan amarga huella dejaron en España). Cuando pienso en todos esos carnuzos, con títulos de Lord que saquearon y robaron los tesoros de los países zaheridos por ellos mismos, se me remueven las entrañas. Ahí está Lord Elgin y su “filantrópico” expolio de los frisos y metopas del gran Fidias, pertenecientes al Partenón, piezas que no ha habido gobierno griego que no se haya desgañitado por recuperar, con el consiguiente ‘flemático’ resultado, o Lord Carnavon y las piezas que saco de “estrangis” de la tumba de Tutankamon. También de España tienen lo suyo estos carnuzos robones pero el hecho de que uno de los más lacerantes expolios se llevará a cabo con el beneplácito del rey felon, Fernando VII, debería ser motivo para coger sus siniestros restos y echarlos a una osera de esas en las que se echan los cadáveres de las reses, porque ese pervertido, y criminal, no merece menos. Puestos a hacer limpia, en el panteón del Escorial, hay bastantes familiares, del anterior, merecedores también de un cierto “ajuste de espacios” ya que su presencia en lugar tan privilegiado supone un insulto a la decencia y a la memoria. Respecto del trato que merecen estos saqueadores isleños viene pintiparada una cita atribuida al gran Blas de Lezo: *”Todo buen español debería mear siempre en dirección a Inglaterra”* (¡y eso que no vio lo que aconteció después de su muerte!, aunque de haber habido Hombres con su temple y calidad, otro gallo hubiera cantado en algunas cosicas). 

En fin, que me desvío del asunto, es una película ajustadisima de duración, son sólo 74 minutos, sin apenas efectos especiales (más allá de las casi ocho horas que tenía pasar, en la sección de maquillaje, el señor Karloff para convertirlo en momia), ni chorradas de esas modernas en las que se pierden las producciones de ahora, que tienen la espuria intención de tratar de paliar, con esas parafernalias, unas obras yermas de buenos diálogos y guiones solventes e ingeniosos. Se que es el devenir de los tiempos, pero ¡que negros augurios! provocan la severa degradación intelectual, y moral, de los “creadores” (patanes) artísticos y de los “gustos” del público, desde hace lustros. En contra de esta siniestra tendencia cinematográfica actual, la película recomendada hoy, además de su calidad visual y verbal, es muy respetuosa con el significado, y trascendencia, del culto mortuorio en el Antiguo Egipto, así como con su contexto histórico. El sonido y la imagen denotan la antigüedad de la cinta pero la historia permanece igual de poderosa que cuando se hizo, hace casi noventa años, y justifica ampliamente su visionado. 

Hay algunos detalles, y diálogos, que quiero reseñar: al principio, en un despliegue de elegancia y economía de imágenes, aparece el arqueólogo joven, impetuoso e inexperto, leyendo con gran mimo, cuasi como una oración, los terribles conjuros del pergamino que devolverá la vida a la momia, y ya se intuyen las consecuencias que traerá, entonces la cámara focaliza la cabeza de la momia y, casi imperceptiblemente, va apareciendo una finísima línea de negra luz en sus ojos. Después el siguiente plano no nos muestra a la momia haciendo ejercicios “acrobáticos” (tan socorridos, y habituales, en las cutres producciones modernas), simplemente se visualiza su mano y como, con gran delicadeza, recoge el pergamino, cuya lectura le ha devuelto a la vida, y cuando se va de la escena sólo se ven unos vendajes de lino que se arrastran al pesado, y lento, caminar de la momia (para mi, sencillamente de primerísimo nivel). 

Y ahora un diálogo: es cuando está la momia, con la reencarnación de su amada, delante de esa gran mini-piscina en cuyo líquido puede visualizar imágenes de otras épocas y de otros lugares y le dice *”le despertaré recuerdos de amor, de crímenes y de muerte”*. 

Afortunadamente, les puedo adjuntar un enlace donde visionar esta estupenda película, en versión doblada al español. 

https://archive.org/details/ LaMomia1932Espaol

Cine. LUYS COLETO: Ebrio (y magnífico) celuloide marinero: Capitán Diente de Sable y el diamante mágico.

Posted in © LUYS COLETO Non Serviam, CINE crítica y reflexiones with tags on mayo 3, 2021 by César Bakken Tristán

Borrachuzo y chisposo y locatis – eterna gloria a Baco – celuloide de animación noruego, sus directores – Marit Moum Aune y Rasmus A. Sivertsen-, nos ofrecen enloquecida y demente singladura marina, arracimándose en ella dos púberes y neófitos piratillas, peculiarísimo vampiro silueteado con quemaduras solares, una surrealista monarca, además de endiablada y juguetona muchedumbre de simios.

Locuelos cabotajes

Esta simpática y divertida troupe recorrerá siete mares y lo que falta haga. Y, en el ínterin, Verónica y Pinky echando un cable sin dudarlo. Y anhelos diferentes, cuando no antitéticos: Pinky solo desea una vida fácil; Verónica, su mejor coleguilla, al contrario, bosa y rebosa avideces de lances y sucesos, plurales navegaciones, travesías y singladuras.

Coleguillas

La película se sosiega, tras chifladísima navegación, en las Mermeladas, extravagante archipiélago aterrorizado por una banda de rufianes -rufiancillos, precisión- liderados por el Capitán Dientes de Sable,  malvado  extraña y difusamente simplón, portando atrabiliario pelucón estilo Luis XIV, a fuer de imposible mostacho. Y tal pirata ansía poner entre sus manos un legendario diamante mágico que, aladinescamente, concede hondos deseos tras hacer acto de presencia, alba albísima, la diosa Selene.

Maga Khan y la esposa drogata, tal vez drogoide…

En determinado instante, diríase de linaje mesiánico, el citado capitán malandrín secuestra a Pinky, a quien erróneamente atribuye el hurto del suculento y diamantino botín. En realidad, el ladrón es otro criajo, un huérfano descalzo medio muerto de hambre bautizado Marco que se asemeja inquietantemente a Pinky. Otro par de villanos – este dueto con más hechura y prestancia – también lo persiguen: Maga Khan, curioso dueño y señor de una de las ínsulas y su esposa, extremada y alucinantemente drogada, Sirima.

Momento bailongo

Chef franchute, escobas voladoras y malditos roedores

La trama avanza con ritmo trepidante, palpitante, trémulo casi. Matizada con un brillante colorido, la historia guarda otros tesoros aparte del citado diamante. Por ejemplo, el chef del barco pirata. Un gabacho extravagante y temperamental que hace todo lo posible con los escasos suministros que posee. O  el roedor – memento glorioso Ratatouille – al que ocasionalmente el cocinero antedicho zahiere con su escobón.

E, íntima confesión, algo más de capa y espada le hubiese venido pintiparada a nuestra historia. El resto, de nácar. Frenético y extraviado. En fin.