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RELATO: una historia de (no) amor.

Posted in Relatos with tags , on noviembre 6, 2021 by César Bakken Tristán

(Texto totalmente prescindible. No es noticia, ni ensayo – lo más recurrente en mis artículos del BLOG – son una líneas literarias autobiográficas. A veces me gusta perderme en mi hipermnesia y escapar, por un rato, de la cruda realidad; y plasmarlo.

En este relato abordo el feo asunto de las relaciones de pareja dañinas y todo el mal que el hombre socializado le hace, precisamente, a la persona que dice querer, y por ende a la sociedad. Tremenda paradoja, tan real como la vida misma. Espero que estas líneas sirvan de algo a tanta persona maltratada por su pareja y a tanto ser humano maltratador.

La génesis de la violencia humana es la cobardía de vivir sin querer , simplemente, ser un hombre más sobre la Tierra)

Imaginad que estáis en una gran urbe, de un país con casi 50 millones de habitantes más varios millones de población flotante… y decidís ir a ver a una persona de la cual ya no sabes nada, ni por supuesto en qué parte del país (o el mundo) habita… y te la encuentras a la media hora.

Eso me ocurrió a mí, hace unos 14 años, en Madrid capital, con una exnovia: Lana Carbona (pseudónimo artístico). Preservo su identidad al no ser – que yo sepa – una sátrapa y/o expoliadora, y no ser esta, por lo tanto, una de mis historias de denuncia, sino una historia de (no) amor, fomentada por ver a diario varias de las fotos que me hizo – siendo novios – en la cabecera de mi BLOG; fotos que no se moverán de ahí, pues esa fue la génesis del mismo.

La tarde/noche del encuentro estaba yo en la sala cultural “La Dinamo” (realmente un bareto más, disfrazado de cultureta) con un grupo de gilipollas, otrora buenos amigos y colegas profesionales “artísticos” y decidí largarme de allí, tras hacer las gestiones que me llevaron a él, e irme, literalmente, a ver a Lana. Ellos se asombraron pues no sabían que yo había vuelto con ella, tras bastantes meses de la ruptura, y les dije que ni había vuelto ni sabía donde coño vivía ni qué hacía, pero que iba a verla en un rato. Esta chaladura no le extraña a nadie que me conozca bien, porque yo soy así y la vida me congratula haciendo realidad tamañas paranoias.

Caminé siguiendo “mi instinto eivissenco”, deambulando en la cegadora oscuridad alumbrada de Madrid, entre miles de personas, birra en mano, como me gusta a mí que no soy de bares pero sí de priva… y al llegar a la zona de La Latina, al lado de la Plaza de la Cebada, me detuve y giré mi testa a la izquierda hacia una tienda de productos “delicatesen” donde estaba ella, de espaldas, comprando. La esperé y su sorpresa me saludó, nada más verme. Yo no estaba sorprendido, porque estoy loco, pero sí que era para sorprenderse – y mucho – esa manera de toparse con alguien. “(…) Yo sigo haciendo anuncios de refrescos” – me dijo entre avergonzada y orgullosa, ahora explico el por qué. Y me ofreció acompañarla a su nueva casa de alquiler ( “900 euros me cuesta” – espetó sin yo preguntarle tamaña vulgaridad pecuniaria –“, precisamente el motivo de nuestra ruptura: su amor al dinero ), donde vivía sola y esperaba visita esa noche: “Es lo que tiene vivir sola, que tengo que hacer de anfitriona y hoy tengo cena con amigos”.

Yo no quería saber dónde ni de qué vivía, sino verla una vez más, ese era todo mi compromiso con el destino, esa noche. Y ella me dijo hasta el piso en el que habitaba. Parecía una velada invitación de: “Ya sabes donde vivo, ven a verme cuando quieras”. Invitación que yo jamás habría aceptado, porque si la mandé a tomar por el culo, estando totalmente colado por ella y habiendo planeado, los 2, casarnos y tener vástagos (*), fue por razones perentorias a tope. Y pese a estar yo “de flor en flor”, sin novia, ni atisbé la posibilidad de retomar el contacto con ella. Sólo quería verla una vez más, insisto. Y lo logré. Siempre consigo lo que quiero, pero como lo que anhelo es radicalmente opuesto a lo que busca la mayoría,  (casi) todos creen que no tengo ni consigo nada.

el portal de marras

Lo curioso es que ese fue nuestro penúltimo encuentro. Hubo otro casual de verdad, pues el anterior fue decisión mía, metafísica sí, pero un encuentro provocado por un curioso capricho. Fue al año, más o menos, en otra sala cultural (bareto cultureta, como sabéis) de Lavapiés, dando yo uno de mis espectáculos escénicos con la excusa de la poesía. Curiosamente un bar en la calle donde estaba un piso en el que pasamos bastantes noches juntos. Desde el escenario se veía la puerta de entrada, a unos 20 metros. En la calle se oiría mi chapa, pues los altavoces eran molones y la puerta estaba abierta. Yo dándole a mi retórica declamadora, cuando ella se postró bajo el dintel, en forma de oscuro contorno (era de noche) y empezó a saludarme, efusivamente, con la mano. Yo la invité a entrar, micro en mano, sin saber que era ella… hasta una milésima de segundo después, cuando identifiqué su inolvidable silueta y algo de luz tocó su cuerpo. En la sala estaba mi novia (actual parienta), pero como con Lana no pretendía lascivia alguna – ni con ninguna, al estar emparejado – la invité a pasar, de nuevo, y ella me contestó con un “no puedo” gestual, enseñándome bolsas de la compra. Y se fue para siempre. “God bless her and keep walking ” (“Tanta paz lleve como descanso deja” traducción libre, demasiado…) pensé, ya que aunque solo quiero – y sé – hablar español, a veces pienso – y digo – chorradas en inglés y Eivissec. En este caso, pensar eso fue premonitorio y ella sabrá identificarlo si lee estas líneas, walkabout…

Lo de los anuncios de refrescos es porque era publicista y hacía este tipo de cosas. El mayor logro de la empresa donde era Directora Creativa (un alto cargo muy bien remunerado) era tener en exclusiva las campañas de una conocidísima empresa de los mal llamados “refrescos”. Yo odio a los publicistas y a la publicidad. Explicarlo sería alargar mucho esta chapa. Por lo tanto, querer casarse con una publicista (y de alto rango) es un delirio que ni yo mismo, estando tan loco, puedo cometer. ¿Cómo, entonces, acabé ennoviado con alguien así? Muy sencillo: me mintió. Fue la primera de sus mentiras, de una lista tan larga que tiembla la paciencia.

Para alguien como yo, que jamás miente (ni a mí mismo, la mentira más común entre los homínidos) estar con una mentirosa compulsiva es algo que, tarde o temprano, provoca un estado de demolición anímica y emocional insuperables si se alarga en el tiempo y se adquieren obligaciones irrevocables. Imaginad si esta mujer se hubiera quedado embarazada de mí… mi vida, seguramente, hubiera acabado hace más de una década. Menos mal que ella era estéril, me alegro por mí, no por ella que quería ser madre a toda costa. Fue un “marabú” (brujo negrata de Senegal) quien hizo de ginecólogo y se lo dijo, con el infalible diagnóstico fundado en el método de tirar al suelo unas ramitas de árboles y leer en ellas nuestro pasado, presente y futuro. A mí me averiguó muchas cosas, desde mi futuro documental en el Sahara, hasta el cercano fallecimiento de mi madre… pero eso es otra historia.

Conocí a Lana en el infame – y carísimo – garito de Lavapiés “La recoba”, una de mis madrugadas donde esperaba la llegada de las 6,30h. de la mañana, para volver a Leganés en tren. Cuando no vivía en pisos compartidos, pues en Madrid capital sólo he vivido en pisos así, solía yo pernoctar en casas de amables doncellas amantes – muchas veces conocidas esa misma noche –  o de amigotes varios. Pero había ocasiones en las que o bien no me apetecía o bien no surgía, y tenía que volver a la chabola vertical familiar. En cuanto la vi entrar, junto a una chica y un soplapollas que era jefe o compañero de curro, me dio el flechazo. En ese nauseabundo antro abarrotado se hizo el silencio en mi mente, dejó de agredirme la puta música, los putos gritos, los indelebles roces, patadas y codazos involuntarios: ante mí se mostró un motivo para, de alguna manera, darle gracias a algún Dios por haberme traído a esta Dimensión.

Y como siempre hago, supe que esa tía sería mi novia (lo de pareja lo dejo para los progres y para los picoletos, yo siempre he tenido novias, amigas y/o amantes).Tras percatarme de que el soplapollas no estaba con ella, la entré y me la ligué con acuse de recibo. Nos intercambiamos teléfonos.

Pasaron varios meses cuando me sonó el móvil, tras terminar el rodaje de ese día de mi largometraje frustrado, pero terminado: “¿Quién eres? (el poder de la mentira)” aquí podéis ver el tráiler . Era ella. Yo jamás llamo a una titi por tlf. para ligar, pero sí les he pasado el mío a muchas, para que ellas lo hagan, como hizo esta. Mi locura siempre deja libre albedrío al destino, y eso no pasa por la tecnología.

Me alegré de su llamada. No me había olvidado de ella, pero no la eché en falta esos meses tras nuestro breve encuentro: no era nada en mi vida y, tal vez, nunca debió serlo, pero me alegro de haber estado con ella, al 100%.

Quedamos en reencontrarnos a los pocos días, precisamente en un evento artístico mío (proyección de unos cortos “made in Bakken”) en la infame sala de Lavapiés “Amargord” (un lugar de blanqueo de dinero farlopero a través de la edición de libros de poesía). Tras la proyección y mi rotundo éxito… como (casi) siempre no remunerado, nos fuimos en selecto grupo de borrachos, a tomarla por ese otrora bonito barrio y actual estercolero humano. Al cierre de los garitos la acompañé a su coche, que tenía aparcado precisamente frente a una antigua casa compartida donde viví 2 meses, años antes (he de escribir una novela sobre mis experiencias en este tipo de viviendas… de verdad que es imprescindible que conozcáis estos asuntos). Allí tuvimos relaciones sexuales por primera vez, pero sin follar.

el coche aparcado en el centro de la foto, frente al descampado

Con el tiempo, y los polvos, supe que el coche no era suyo, sino de su novio… pobre cornudo, pese a ser un tío de muchísima pasta (según me dijo ella) motivo por el cual ya nadie puede caerme bien… pero está feo vivir engañado/a por tu pareja. Pese a estar totalmente colado por ella, gestioné muy bien mis emociones y me limité a tener una relación sexual colosal con ella, pues a mi no me cuelan eso de que “todavía vivo con mi exnovio, porque no ha vencido el alquiler que pagamos juntos… es una casa enorme, casi ni coincidimos”. Nuestra primera cita oficial fue en Cuatro Caminos, de donde partimos en el coche del ciervo a Alcalá de Henares, lugar elegido por ella “porque allí no nos pueden ver conocidos”. Y aquí vino la mentira de su trabajo, cosa que yo jamás pregunto, pero ella se empeñó en decirme que era diseñadora gráfica y no directora creativa de una potente agencia de publicidad. De sobra sabía mi opinión sobre esta aterradora profesión. Curiosamente, esa noche caminamos junto a una pintada de pared donde estaban nuestros 2 nombres con un corazón en medio. Jaja, qué coñas nos ofrece la vida.

Estar conmigo, en esos años sin PLANdemias ni brutal control del NOM, era un deporte de alto riesgo, algo tan intenso que si no lo gestionas bien puede acabar con todos tus proyectos vitales, fruto de una educación adoctrinadora y satánicamente tendenciosa. Esta mujer “triunfadora” era reticente a nuestra relación, la cual iba creciendo inexorablemente porque, entre otras muchas cosas: “jamás he sentido por nadie lo que siento por ti”, me decía. Ella estaba enganchada, y no sólo a mi muy viril polla, mi jovial lascivia, mi preclaridad y mi sentido del humor;  sino a mi manera de ver, estar y elucubrar en el Mundo. Hasta se aferraba a mí por hechos tan pueriles como comprarse un abrigo de colores… “Desde que te conozco he vuelto a ver los colores de la vida”. Es por ello que dejó el lecho conyugal y, pese a seguir pagando su parte de alquiler, se fue a vivir a casas de amigos, en espera de encontrar una casa propia en alquiler; labor de la que me encargué yo, debido a mi bendito asueto continuo y mi denodado buen trato a mis amigos.

Esta mujer nunca estuvo saliendo conmigo, sino que me utilizó para romper con su relación económicamente cojonuda, de 4 años. Y lo peor es que no lo hizo a posta, he aquí lo grave de los abismos interiores de la psique. Me dijo que la relación más larga que había tenido fue en los 2 años que vivió en Irlanda, y que cortó ella “porque 2 años no es tanto y me dio igual dejar a mi novio, pero 4 sí que me cuesta”. Bonita manera de ver las relaciones de pareja, medirlas por el tiempo… Normal que cuando me reconoció que había vuelto con el novio y yo la insté a que le contara el (casi) año que había pasado conmigo “con el amor de su vida” y a ver qué opinaba él, me dijera: “No tengo por qué decirle nada”.

Y así va el mundo. Y no sólo es un problema de malos sentimientos, mentiras y autoengaños, sino cosas tan pragmáticas como “echar un buen polvo”. Me confesó que hacía meses que su novio no la tocaba y “me hizo prometer” que yo le haría el amor todos los días (cosa que para mí sólo requiere el matiz de: ¿cuántas veces al día?) Los asuntos de alcoba pesan más de lo que nos imaginamos. Somos seres sensitivos y si no se estimulan nuestros sentidos y dejamos que las hormonas fluyan, el cuerpo y la mente se atrofian.

El caso es que cuando abandonó el lecho conyugal me tomé en serio nuestra relación. Ahora ya podía llamarla mi novia. Follábamos como dioses sin paraíso, en pensiones madrileñas, en las casas que le prestaban, en las que me prestaban a mí, en hoteles fuera de Madrid (sólo nos dio tiempo a hacer 3 viajes: Aranjuez, Cabo Palos – con pernocta en Archena y en Hellín la noche de la tamborrada… otra historia muy merecedora de un relato mío – y Senegal) y en el coche del venado… porque realmente nunca cortó con él.

Recuerdo un polvo de coche especialmente molón. Aparcados en doble fila, en una rotonda de Leganés donde no se puede aparcar ni en primera fila. Ahí follando de madrugada en el asiento de atrás. Cada vez que yo subía (la postura del misionero son las únicas flexiones que me gustan) veía a un coche de maderos circundar la rotonda y mirar a ese coche en doble fila que se movía tanto… Dieron como 5 vueltas los esbirros del sistema, hasta que se percataron que sólo era alguien haciendo flexiones o follando en el asiento trasero de un Golf. Fue un curioso polvo ese, pero no el más significativo con esta chica, qué va. Eso fue en Senegal y os lo relato luego.

En una de mis estancias en el lupanar de 4 ruedas, me guardé la funda de un condón, a posta, para esperar la reacción de ella, pues se suponía que ya no tenía relación con el exnovio (novio real, pero “dándose un tiempo”). Eso sí, ella era muy amable al llevarme de madrugada a la chabola vertical de mis padres. Buscó desesperadamente la funda… hasta que se la di diciéndole algo así: “Qué higiénica eres con el coche, cualquiera diría que lo sigue conduciendo tu ex”.

La segunda mentira de Lana fue especialmente dolorosa. En los albores de nuestro idilio me preguntó que cuántos años le echaba. A mí eso me la sudaba, pues la única edad importante de la vida es estar vivo (Mafalda, te quiero). Pero ante su insistencia entré en la subasta, que concluyó en 28 años. Empecé en 20 pocos, porque aparentaba eso. Y estaba buenísima, joder qué buena estaba (aquí va su nombre de verdad, que es lo que digo cuando me acuerdo de ella, en esa época), tanto que mucha gente me lo decía. Una de las actrices que hicieron de “figurante” en mi peli – pese a que luego sí trabajamos como actriz principal en 1 corto – me dijo que se “enamoró” de mí al verme con esa novia tan preciosa (SIC). Claro, me la trajiné cuando corté con la otra (esta también tenía novio, por cierto… cuánto cornudo/a hay, ni os lo imagináis. El novio de esta la dejó sóla conmigo para irse a sobar a la casa donde vivía con ella… es que no se puede ser más gilipollas, si la tía ya en el garito donde estaba él, se metía en el baño de caballeros cada vez que iba yo a mear… El amigo en común que teníamos, me dijo, descojonado: “Bakken, procura no follarte a las novias de mis amigos”). Y antes de empezar con Lana, me lie con otra actriz secundaria de la peli en una noche memorable por motivos merecedores de otro relato. Qué noches más lujuriosas, libérrimas y sanas, cojones. Cuando el femirrojismo no tenía poder y la alegría desbordaba por cada poro de nuestra joven piel. Las arrugas son las marcas de las cadenas que llevamos en la vida, no del paso de los años.

Cuando dije: “28”, ella se plantó.  “Bueno” pensé “tengo 32, le saco 4, no está mal eso”. Yo pensaba así porque a mi edad no quería estar con tías mayores, ya que su instinto maternal se rebelaría y me pondrían en su aprieto muy serio, al no querer yo descendencia.  Por eso mi desolación cuando, al poco tiempo, me confesó que me había mentido en eso de la edad, lo cual yo no pregunté, insisto. Tenía 36 palos. O sea, en un segundo cumplió 8 años… menos mal que ya no celebraba yo los restaaños, sino me hubiera arruinado en regalos atrasados.

Malos cimientos para las relaciones humanas son las mentiras, vaya que sí. Aún así, seguí con ella. Era una etapa rara de mi vida, tras 2 años en Córdoba, intercalados con Eivissa (ya desde el 2000) ,una ruptura sentimental escalofriantemente traumática hasta para mí podéis verla aquí y un futuro laboral inexistente debido a mi forma de vida y al maltrato que la vida nos da a los moralmente íntegros, a los ácratas como yo. Por eso seguí en esta relación que cojeaba más que Cervantes… espera, que ese era manco, no cojo… bueno, no era ni manco , sino que se le quedó un brazo inmovilizado en Lepanto. Pero ya me entendéis.

La tercera mentira significativa fue un fin de semana en el que mis padres estarían fuera, y yo aprovecharía para estar con ella allí, como tantas veces he hecho desde los 16 años con amigos, amantes y novias. No pudo venir porque “tuvo que irse de viaje inesperado”. Se fue con el novio.

La cuarta mentira es exótica, porque fue en Senegal. Me la llevé de “foto fija” para mi documental allí cuyo tráiler podéis ver aquí y otro vídeo sobre él, aquí. Compartíamos gastos los 3 que fuimos, ojo que te la cojo, un desheredado como yo no puede pagarse ni 1 café, menos mal que no tomo café. Demasiado hice gastando, previamente, más de 2 mil pavos en mi peli.

Foto tomada por Lana, en Senegal

Pero como antes se pilla a un mentiroso que a un cojo, el novio de Lana le pilló… ¿cómo justificar un par de semanas en Senegal sin ser por curro? ¿vacaciones? ¿con quién? ¿por qué no con él ? Pensaría el cornudo… además que ya habían estado juntos de turismo en ese mismo país, jajajaja. La madre que me parió.  Durante la grabación del docu, el ánimo de ella decaía “cada vez que miraba el móvil”. Se sentía mal por el engaño a su forrado novio, al cual no quería pero cuyo dinero y mi carestía sí le animaban a no desvincularse de él. Una noche, en los confines del sur de Senegal, perdidos de la mano de Dios y Alá (allí hay mucho musulmán, un raro súper héroe) mi paciencia eclosionó al verla a ella más deprimida y cariacontecida que un pingüino en una sauna. Estábamos en una zona paradisíaca, junto al mar y animales salvajes y domésticos libérrimos, sin rastro de civilización humana, en un bungaló molón. Me confesó que era por lo de su exnovio, al que le sobraban las 2 primeras letras. Esa madrugada le demostré lo que era, y se lo dije al final de la demostración: “¿Ves lo qué eres? Eres sólo una puta”.

Esto vino a colación porque me la tiré 3 veces seguidas esa madrugada “que estaba tan depre” por haber hablado con el novio. Con tan sólo ponerme en modo sensual, activé su libido escandalosamente y le dejé claro que ella estaba sólo conmigo por motivos emocionales y sensitivos, no racionales, que eran los únicos motivos por los que estuvo y estaba con su novio (e intuyo que estará ahora con otro y habrá estado con otros por eso mismo. A una tía tan buenorra y con pasta no le faltan pretendientes. Una suerte para mí y una pena para ella. No es fácil que yo me quede perenne con una mujer, para nada es fácil. Y cómo me dijo la anterior ex, aferrándose a mí sollozante, el día que corté con ella: “¡no quiero perderme tu vida!”).

En este periodo, esta mujer hizo muchos y buenos trabajos gráficos para mí; concretamente los dosieres, diseño y maquetación de mi película (pues buscaba producción para hacerla de nuevo, con medios) y de nuestro documental en Senegal, para venderlo y prosperar en este sector corrupto, nepotista, necio y mafioso. Eso siempre se lo agradeceré… pese a que cuando me entregó la primera parte de todo este trabajo (a ella se lo imprimían gratis y en calidad máxima), yo se lo tiré al suelo, tras salir del coche de su novio.  Fue en 3 Cantos, donde estaba su empresa de entonces, y comimos juntos como otras veces allí. Me acercó al tren, pues ella tenía que seguir currando en los anuncios de refrescos. Y ya empezaron sus tribulaciones sobre el tema de marras… Así que tiré su trabajo al suelo y me subí al tren. Pero ella me alcanzó y metió todo el tocho al vagón, pidiéndome por favor que lo cogiera. Y lo hice. No en vano, me interesaba y odio que se pierda el trabajo bien hecho, pese a que quien lo hiciera fuera un ente perverso.  

Curiosamente, cuando me entregó la segunda parte del trabajo, lo de Senegal, ya estaba yo enrollado – nada que ver con una relación – con otra titi, en Parla, una rubia cachondona que conocí en un bar de pijos al lado de la casa de Lana (el Bonano) donde poco después me intentaron matar 5 inmigrantes, 2 traficantes de farlopa incluidos podéis verlo aquí. Y, cómo no, otra vez me mintió… ¡qué manía! Tuve que dejar la dulce compañía de la rubia parleña para quedar con ella y que me hiciera entrega de lo prometido… ¡y anuló la cita 5 minutos antes de llegar yo al centro de Madrid, para tal efecto! En fin… nada que me asombrara aunque, por supuesto, me cabreara.

Es una pena que la mayoría de la gente esté tan socializada como para maltratar a todo quisque. Y esto se sublima en la gente con pasta, como esta tía que quiso ser la madre de mis hijos. En el momento de dejarla ella tenía – que yo sepa – una casa propia en Cartagena, una casa rural familiar, varios pisos de su hermano y sus padres, una casa de alquiler en Madrid y un sueldazo. ¿De qué sirve todo esto, si no tenemos amor? Amor por alguien, por uno mismo, por la vida. El amor es algo que sucede ajeno al materialismo. Por eso sé, al 101% que esta mujer lleva 14 años frustrada a nivel sentimental, con un aumento patrimonial inversamente proporcional a su felicidad afectiva.

 “Tenemos que alimentar a los Bakkencitos” me decía en referencia a la familia que quería formar conmigo, siempre que yo le mostraba mi total desapego a las maneras de ganar dinero que tiene la gente, sobre todo “en mi sector creativo”. Y ella, más moscas oía tras sus bellas orejas, ante mi manera paupérrima de ver la vida.

Pero estaba enamorada de mí, y sobre todo de mi talento creativo, mi talante personal, y mi polla experta en orgasmos femeninos. Eso sí, su instinto maternal se desbordó conmigo, llevándola a una especie de malsana locura al decirme que quería tener mínimo 5 hijos conmigo… a su edad ese deseo era demencial. Lo de mi talento creativo y mis reflexiones filosóficas era algo que casi le obsesionaba. No se cansaba de escuchar mis chapas, me pedía más y más cuando yo le decía que por qué no me mandaba callar de una puta vez. Eso sí, su cuadriculada mente servil razonó que mi talento era fruto de que: “tú no estás contaminado. No ves la tele, no oyes la radio, no sigues nada de esta sociedad, por eso eres tan creativo”. Pero no era por eso… eso, querida Lana, era una consecuencia de mi talento, no su causa.

Cuanto más dinero tiene una persona, más infeliz es. Muchas ni se dan cuenta, pues se rodean de entes primarios que sólo persiguen el dinero, y les adornan los oídos y les nutren de gilipolleces vitales que se acaban enquistando y frustrando todo anhelo de felicidad. La peña se torna mediocre, predecible, tremendamente socializada. Y se retroalimentan… hasta que aparece un sueño, una bella entelequia como yo que desata la caja de Pandora a la inversa, es decir: saca a flote todo lo bueno y encierra, bajo llave, la desesperanza.

La vida no es eso que os empeñáis en vivir, panda de gilipollas mortalmente vivos.

Ganar dinero es el acto más burdo y contraproducente de la existencia humana. Ganar dinero es lo más fácil que hay, siempre que no se tengan anhelos de libertad, de moral, de alegría, de solidaridad, de camaradería… es todo lo contrario a lo que debería ser un hombre sobre la Tierra.

Precisamente para esta infeliz de Lana, que pudo ser feliz  mucho antes de conocerme si no se hubiera empeñado en seguir los designios del sistema y su rígida educación familiar (conocí a sus padres y a su hermano, otro pijo de la hostia), hice “un trabajo publicitario”. Comillas porque yo no curro para estos hijos de puta, ni para el resto, que son casi todos los que te pagan a cambio de tu trabajo. Pero ella, sabiendo y admirando mi talento creativo, me pasó un briefing (instrucciones) de una campaña de publicidad grande, para SEUR. Para que se lo hiciera, cuando tuviera tiempo. Se lo hice en 20 minutos: slogan, varias frases de campaña, textos amplios, ideas de logos y guion para spot. Un trabajo que a su empresa le costaba semanas y casi 10 empleados a tiempo completo… para hacerlo mal,  yo se lo hice en 20 minutos y PERFECTO. A su jefe (todos tienen un jefe, menos yo) le encantó y pese que se filtró que SEUR dio la campaña a otra agencia, pues lo hacen a dedo… al que mejor pague bajo mesa… usaron mis ideas para tratar con muchos clientes, a modo de enseñar su trabajo creativo tan bueno… mi trabajo. Por supuesto ella me quería pagar si hubieran ganado el concurso de campaña y yo no quería cobrar. Jamás he separado mi dinero del de mi novia, ni viceversa.  Otra cosa no, pero con el dinero esta chica no escatimaba. Era muy generosa y pagaba a sus trabajadores, como merecían, sin explotar a nadie.

Pero era una pobre alma, un ente sometido a sí mismo, a la dictadura de una sociedad malsana. Figuraos que desde 2005 llevo la uña del meñique izquierdo pintada de negro, como recuerdo, a modo de infinito luto, por mi mejor amigo y así, cuando alguien me pregunte por esa uña, poder hablarles de mi amigo y así que deje de estar tan muerto por un rato. Mi padre, al verla, me dijo: “¿eres maricón?” Está claro de quien NO he sacado mi sensibilidad.

La única vez que no la llevé pintada, fueron las horas en las que estuve con los padres de Lana, en la casa de veraneo que su hermano tiene en Cabo Palos. Tal era el miedo que le tenía a sus ascendientes, que no podía permitir que su padre (militar) me viera con una uña pintada.  Quizá fue mejor así, porque a mi padre no me quedan más cojones que aguantarle un poco, pero si el militar este de alto rango, me suelta lo de maricón, le despeño por la terraza. Luego me la pintó ella según se fueron. ¿Cómo se puede vivir con ese miedo a la propia familia? Fijaos que me presentó “como un amigo” y que luego “vendría una pareja de amigos a la casa”. Tenía 2 habitaciones el apartamento, a parte de unas gloriosas vistas al mar, a pie de acantilado. Antes de irnos tuvimos que deshacer las 2 camas del dormitorio que no desvirgamos “porque mi madre se dará cuenta de que aquí no ha dormido nadie, si no volvemos a hacer las camas a nuestra manera”. Con 36 o 37 años… comportarse así con sus padres es un síndrome que me niego a mentar, bastantes problemas me crea ya la sociedad como para preocuparme por estas cosas.

Corté con ella, definitivamente, frente a la estatua de la Diosa de la madre Tierra (vulgo Cibeles), volviendo de cenar de un bar de gilipollas perroflautas vegetarianas lesbianas (la llevé yo… eran unas conocidas mías, todos cometemos herrores, como esta hache), y me confesó que iba a volver con su novio… pero que no… pero que sí… ¡a la bin a la ban a la bin bon ban, el Bakken, el imbécil y nadie más!

Así que la mandé, definitivamente, a tomar por el culo. Me estaba, literalmente, volviendo loco. Me fui a tomar copas a la zona de Sol, a unos garitos de mierda que conocía de toda la vida, con más crápulas que flores en primavera. Y desde la desolación que me había creado esta degenerada, tuve que elegir entre pagarla con los crápulas violentos de esos lugares (era facilísimo pegarse en esos sitios, lo difícil era no hacerlo) o centrarme en ella, la culpable de todo esto. Y eso hice. Le puse por lo menos 2 decenas de SMS, exprofeso para hundirla, en legítima defensa. Y lo hice tan bien, que me dijo que tuvo que ir a un psicólogo. Y me recomendó que yo también debería ir.  Y me lo dijo “con la boca pequeña” porque en el fondo me respetaba y me temía… no por violento, sino por preclaro. Psicólogos a mí, que le di terapia al único al que he ido (amigo de un amigo) y tuve una novia psicóloga (mexicana para más señas) y tanto a ella como a sus compañeras de un máster post-licenciatura, les hice de psicólogo… y a los que me han mandado, obligatoriamente, este puto Estado comunista español y espenol, al ser yo un lisiado físico oficial, ídem de ídem (maldito protocolo sanitario de los matasanos). Todos acaban pidiéndome autógrafos.

Eso sí, al inicio de nuestro idilio le puse esa misma cantidad de SMS, pero de cortejo y esas polladas, poesía improvisada incluida. Eso sí que le gustó, y mucho… pero los últimos SMS fueron los que le ayudaron a ser persona. De nada, Lana.

PD: al día siguiente de cortar con ella, le mandé un enorme ramo de flores a su trabajo. Ante todo soy un caballero, no como el ponche ni como nos catalogan los maderos, segurratas de 2 patas y de más inteligentes asintomático; sino un caballero de verdad: atemporal , inteligente, cariñoso y gallardo. No como Gallardón (Alberto Ruíz) al que Lana calilficó de «todo un caballero» cuando se la quiso follar en una cena íntima de la Comunidad de Madrid, de 4 magnates en un restaurante privado de un edificio de la Gran Vía (hay toda una intravida dentro de la vida…). Gallardón acompañó a Lana al servicio y, situado tras ella, le susurróal oído: «¿Te estás aburriendo? Podemos irnos juntos a otro sitio». El pepero cabrón, ya siendo padre de familia numerosa… católico a tope… queriendo follarse a un pibón de 30 y pocos años, por estar vinculada a la Comunidad de Madrid que él presidía. Buen gusto con las mujeres si que tuvo esa noche, el cabrón. Y lo intentó en la siguiente ocasión que se vieron.

(*) Jamás he querido tener descendencia, por motivos tanto vitalistas como filosóficos, pero con 2 novias maternales a tope (una fue esta y la otra la mexicana), tuve durante unos minutos – no me duró más – el feroz deseo de tener hijos con ellas. Menos mal que los anticonceptivos, y la suerte, se pusieron de mi lado. Una tercera novia previa a las otras 2, me pidió que, en el futuro, muchos años después de ya no fuéramos pareja, quería volver a verme para que le hiciera un hijo, “porque quiero ser madre, pero sé que no puedo tener marido” (era una zorra y un pibón, pero por lo menos era sincera) “y quiero que el padre seas tú, porque me gusta tu físico y tu cabeza. Quiero que mi hijo tenga tus genes”. Curioso ofrecimiento /piropo que, por supuesto rechacé de inmediato. Traer vida a la Tierra es algo muy serio, cojones. Aquí podéis leer esta historia y algo más de esta relación.

RELATO- artículo: Sin dignidad la vida no es (ni en Venecia, en nochevieja, con mi futura novia mexicana).

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on julio 23, 2021 by César Bakken Tristán

Ni lo sé ni me importa lo que pensáis sobre la dignidad, el orgullo, los cojones, la justicia y etc. de términos tan denostados (que no olvidados) hoy en día. Y no, no voy a hablar de nada de la PLANdemia: trataré de un mal endémico que merece ser tratado a parte de toda situación histórica, pues se trata de las relaciones humanas entre víctima y victimario, pero sin Estados, Lobbys, corporaciones y etc. de por medio. Se trata de un 1 contra 1, o un muchos contra 1, pero – en definitiva – de alguien que abusa de otro y ese otro jamás seré yo (y ese alguien, menos).

Nochevieja de 2001. Yo sólo en Venecia (me metí en un autocar, desde Madrid, para recorrer la mitad norte de la Puta Bota, con parada en la Costa azul, obvio) tomando unos vinos blancos, frente al Gran Canal con una mexicana (casi) recién conocida en el autocar (el casi es porque ya nos conocíamos de 4 días antes, pues el autocar fue hasta el Vaticano y luego tiró para el norte. El Papa Juan Pablo II “alias” te quiere todo el mundo, me bendijo en el urbi et orbi, sin yo saberlo de antemano, pero lo hizo, qué cosas.

Verano de 2021. Yo con mi mujer actual (española) en Hediondo Puente de Bellacos. Sojuzgado por mis caseros, con la ley de arrendamientos urbanos de mi parte, pero con mi mujer pusilánime no: lo siguiente. Y eso que la conocí guerrera, pues yo no me caso con cualquiera. Pero el paso de los años (ya van 13 – vaya número – ) juntos, y sus actuales situaciones familiares, la han convertido en presa fácil de los hijos de puta y a mí en un ser inerme y casi inerte, al tener que elegir entre mi dignidad y romperles los cojones a mis caseros o seguir casado. Hasta que no os pasa algo así , no sabréis lo que es, queridos niños. Os doy 1 consejo: vivid siempre solos. Jamás tengáis lazos, ni laborales, ni familiares, ni sentimentales… nada de nada. Todo lo que sea no estar solo será estar sometido a algo y/o alguien, por activa o por pasiva.

En Venecia se suponía que la tropa del autocar pasaríamos unas horas matutinas y luego de vuelta a la parte más gorda de la Puta Bota, donde estaba el hotel, para salir temprano, en año nuevo, para Milán. Yo dije que ni de coña me perdía una nochevieja en Venecia, que ya me las arreglaría para estar en el sitio indicado a la hora establecida; y que si no, siguieran sin mí: no llevaba cosas de valor en la maleta dentro de ese autocar. Mayra, la mexicana, dijo que se quedaba conmigo, ante el asombro de sus amigas y amigos. Y nos quedamos, pues. Venecia no es cara, si sabes buscar bien. Comimos muy bien, paseamos por doquier y al llegar la noche decidimos hacer un alto en un garito cutre frente al Gran Canal (maravilloso inicio de “La muerte en Venecia”, la peli, no el libro, que trata de un maricón pederasta, pues en la peli se aprecia menos esta aberración) muy bien ubicado con vistas al agua desde el interior, una especie de bar de Fast food, pequeño. Pedimos 2 vinos blancos, y el amable camarero nos sugirió que nos saldría más económico pedir una botella de 33 cl. (eso da para 2 copas bien puestas, pero para 4 según la ponen en todos los bares del mundo) así que elegimos la botellita de vino blanco. Nos pusieron una tapa de patatas fritas de bolsa, con eso queda claro el nivel del lugar. Estábamos a gusto los 2, conociéndonos más, haciendo manitas, viendo el Canal y el deambular de las góndolas y demás gilipolleces del lugar. Así que pedimos otra botellita… queríamos hacer algo más de tiempo hasta las campanadas en la Plaza de San Marcos.

El caso es que, tras las segundas copas, ni caso a tanta molicie y decidimos seguir en marcha  para buscar una tienda donde comprar unas botellas de espumoso para brindar como Dios manda por el año nuevo, cuando acabara la última campanada y en plan botellón, como los buenos (encontré una tienda maravillosa, por cierto). Pedimos la cuenta y el amable camarero nos dice: 80mil liras. Era año todavía sin euro obligatorio, o sea que 80 mil liras eran 8 mil pesetas. Imaginad: 8 mil calas por menos de una botella de vino (33 más 33= 66. Una botella son 75cl.). 48 euros de ahora… 20 años antes. Bueno… yo me reí al principio por “la confusión” del camarero. Pero qué va, el espagueti de mierda va y señala un mini cartel de la pared con el nombre de nuestras botellitas y el precio de 40 mil liras cada una.

Y se pone a gritarnos, de esa manera asquerosa que sólo saben hacer los espaguetis y me a mí me cabrea a tope. Eran 3 (tal vez 4) los timadores de ese garito. Y yo era 1. Plan perfecto. Yo con 25 años era imparable ante 4 que no fueran con armas de fuego. Peeeeeeeeeeeeeero, y aquí deviene, queridos niños, lo de que estéis siempre solos, toda vuestra puta vida, os lo aseguro… estaba con mi futura novia y ella no quería líos y quería pagar. Discutí un buen rato sobre el timo que nos acababan de hacer, Mayra que lo dejara, yo que me cago en los putos espaguetis de mierda, el camarero llamando a los otros, los otros saliendo, yo diciéndoles a todos que les iba a tirar al canal; Mayra que mejor pagar, yo que a mi no me tima ni Dios que soy español, los camareros agresivos, yo volqué una mesa al grito de “me cago en vuestra puta madre espaguetis de mierda” (sic) para que vieran quien era más agresivo; los timadores que iban a llamar a los caravinieris (o cómo coño se escriban los maderos de la Puta Bota) y yo que irían al puto canal junto a ellos, pero que no les iba a pagar… y al final Mayra pagó, mientras me rogaba que nos fuéramos y yo estaba forcejeando con 2 de los timadores, pero sin golpearles… ¡por estar con la mexicana!

Fue la muerte en Venecia de mi dignidad. Jamás me había pasado antes.

Me vencieron 4 timadores espaguetis. Perdí mi dignidad por culpa de una mujer. A mí no me hubiera importado morir ese día. Sin dignidad no sé vivir, os lo juro. Pero como no iba sólo me afectó y acabé cediendo. Pasamos buenísima noche y etc. y luego año y pico viviendo juntos en Madrid. Pero al final todo aflora y a esta mujer la dignidad se la sudaba y al igual que en Italia dejaron que nos timaran 80 mil liras (le pagué la mitad, aunque no debí hacerlo) con el tiempo se dio cuenta de que yo jamás iba a ganar la pasta que ella pensaba al conocerme, porque yo no me vendo y he dormido muchísimas veces a la intemperie, pudiendo hacerlo en mi chalet de lujo, de haber querido ser un hijo de puta.

Lo de ahora me pilla algo cascado, con 46 palos. Pero yo soy de los que justo antes de palmarla, como me esté sucediendo algo malo, usaré mi último suspiro para tratar de golpear a quien me sojuzga o, por lo menos, insultarle. El miedo es algo que todavía no he sentido, y ya a estas alturas del cuento de mi buena vida, ni lo espero ni lo deseo. Jamás seré un maricón.

Fortuna quiso hacer justicia conmigo al cambiar las liras que me sobraron, en Leganés. La imbécil de la cajera confundió liras con libras, por lo que obtuve 25 mil calas de beneficio, jajjajaa. Eso sí, al pasar el cambio de divisas por el Banco de España, les dieron aviso del error al banco y ellos a mí. El Banco de España… ese que décadas antes fue saqueado por los rojos…  me pedía a mí cuentas. Pensé en negarme a devolver el dinero y que empezaran un proceso judicial contra mí, por su error. Pero ya estaba yo yéndome a vivir con Mayra y, obviamente, devolví el dinero. Insisto: jamás tengáis cuitas emocionales con nadie. Sólo así seréis libres, aunque viváis debajo de un pino. La dignidad no tiene precio.

PD: siempre hay una excepción que confirma la regla. Hasta el 2008 fue mi madre, cuando se enteraba de mis batallas, la que me hacía frenar voluntariamente por mi parte… pero cuando se enteraba, que ya procuraba yo fuera pocas veces.

Re-PD: no cedáis, de verdad, queridos niños. Yo hace años que no duermo bien por eso y hoy, por ejemplo, otra noche sin dormir sabiendo que uno de mis caseros duerme a pierna suelta en este mismo edificio donde me están maltratando. He tenido momentos muy jodidos en mi vida, pero jamás he perdido el sueño cuando he obrado con dignidad. Es un infierno vivir sometido, os lo garantizo. No lo hagáis. Más vale calidad que cantidad.

ARTÍCULO – relato: Los picoletos, cuando no matan o torturan, humillan… o se bajan los pantacas.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on junio 12, 2021 by César Bakken Tristán

Al hilo del artículo precedente, de Luys Coleto y el caso Almería, os comento unas experiencias personales con los picoletos, pero sin violencia y con finales felices, por suerte para mí, pues fui, soy y seré su víctima. Tuve suerte de que no me “confundieran” con un puto etarra o similar… una putada que la vida de los inocentes dependa de “la suerte” (y esto sirve igual para el otro bando de psicópatas, todavía peores que los cuerpos de seguridad del Estado, porque matan a víctimas que saben inocentes –niños incluidos – ¡y están en el Gobierno de Espena y varios Reinos de Taifas… este país… este país es nauseabundo).

Tengo muchas experiencias desagradables pero me ciño a 4 casos. Los 2 primeros, en Eivissa y en el mismo lugar: Restaurante “La Ponderosa”, junto al aeropuerto.

1/ Estaba cenando, solo, haciendo tiempo para coger mi vuelo a Madrid, en dicho restaurante, pequeño oasis culinario para evitar la atroz hostelería de los aeropuertos. Yo sentado en una mesa de la atestada y gran terraza, y desde fuera –tras una valla – 3 maromos sin uniforme se paran ante mí y uno de ellos me señala con el dedo. “Ya me van a tocar los cojones” – pensé – así que agarré mi tercio de birra para responder a la posible agresión. Llegan 2 de los 3, a toda prisa, en plan “madero de película” y dejo el tercio pues intuyo que son secretas. Se identifican y me gritan que me levante. “¡Manos sobre la mesa y piernas separadas!” Obviamente yo, cabreado y diciendo cosas del tipo: “¡Qué coño es esto! ¡de qué pollas vais!” Y uno de ellos me cachea como si estuviera apaleando a un pelele y, tras comprobar “que estoy limpio” el otro me pide el DNI y saca su asqueroso walkitalki y da mis datos “para comprobar que no soy el hijo de puta que esperaban que fuera y así poder masacrarme a su gusto”

Como podéis imaginar, todo dios callado y mirando con asombro la jugada. Y como sólo estoy fichado en Senegal y la vez que estuve detenido en una comisaria de maderos, en Madrid, no pusieron cargos porque la detención fue irrisoria, ya la contaré, ya… pues no pudieron hacerme nada y ni me explicaron qué coño pasaba para violar así mi intimidad personal y mis derechos. El poli malo (es cierto, se comportan siempre así) me mandaba callar. “Y una polla me voy a callar. ¡Por qué me habéis agredido si no he hecho nada!” Y como el poli bueno, tampoco decía nada explicativo, ni siquiera un “Perdón caballero, ha sido un error, disculpe” pues decidí no enfrentarme a ellos (habría coches patrulla cerca, fijo) pues perdería el avión a nada que se liara. Y mientras miraba al poli malo con asco, pero con un asco y desprecio que se percibió desde Formentera… (porque ya me han dicho como miro) le dije al otro que yo tenía un amigo picoleto que iba a pedir el traslado y Eivissa era uno de los destinos que tenía en mente (es verdad, era mi amigo, pero antes de hacerse militar y luego picolo, yo jamás tendré amistad con gente armada, ni del bando del Estado ni del otro). Y hablamos unos segundos hasta que se largaron a toda prisa, pues tendrían a otros “sospechosos de vete a saber qué” a los que agredir y humillar en público.

Si el hecho me pilla en otro lugar, sin prisa de aviones ni nada, la cosa no hubiera acabado así, por supuesto. Nos hubiéramos liado a hostias (perdería yo, obvio, pero hay cosas que no se pueden aguantar y los mariconazos que lo aguanten, me alegro por ellos). El caso es que al quedarme ya tranquilo… me entró un cabreo enorme, mezclado con vergüenza de que todo Dios me miraba de reojo. Cogí lo que me quedaba de bocata y el tercio y salí del bar a terminármelo debajo de un enorme ficus que conozco de sobra. Y a ver si alguien del bar me hubiera dicho que no podía irme con el tercio…

2/ En ese mismo sitio, tiempo después y estando también esperando para el vuelo, vi en los servicios esta enorme pintada:

«Vasco y liberado» será que estos anormales han cambiado el significado de las siglas de los asesinos que son: Patria vasca y libertad»

Y se lo comuniqué a los picoletos del aeropuerto, pues no se puede hacer apología de ETA y deberían haber ido a quitar la puta pintada y multar al bar… ¿y qué hicieron? Pues decirme que les daba igual, que si al del bar no le molestaba o lo denunciaba, ellos no podían hacer nada. Les dije un popurrí de insultos moderados, es decir, sin adjetivos malsonantes pero si cultismos peyorativos que, obviamente, ni entendieron. Y me fui a coger el avión. Estos son los picoletos… se la suda todo salvo proteger a los delincuentes y ser ellos mismos delincuentes (el penúltimo caso de que son narcotraficantes aquí )

3/ Muchos años antes, en Ciudad Real, ocurrió el hecho en el que 2 picolos se bajaron los pantalones ante mí y un amigo, ya lo narré en parte de un artículo y os lo copio, que os vais a reír de los del “Todo por la Patria”:

invierno de 2002. Carretera de Ciudad Real a Daimiel. Yo de copiloto en un SEAT Ibiza, matrícula de Logroño, destartalado. Con faros rotos y sin retrovisores laterales. Dentro íbamos sin cinturón de seguridad (de los de pantalón no recuerdo…), recién salidos de comer en un restaurante de carretera tras la ingesta de una botella de vino tinto y dos licores de yerbas. Nos paran 2 motoristas de la Guardia Civil. Mi amigo se echa a un lado. Nos piden la documentación del vehículo. El GC nos dice lo de faros y retrovisores y pregunta por qué no llevamos el cinturón. Mi amigo contesta que porque no nos gusta usarlo. “Bien, lo estamos arreglando”, pensé. Nos pide la documentación y, mientras el conductor le da su permiso de conducir, la busco en la guantera, donde no hay nada, salvo un fajín de uniforme de gala del Ejército, que mi amigo le entrega al GC diciéndole: “Sólo hay esto, ¿le sirve para algo?”. “Bien, cada vez lo arreglamos más” pienso. El GC, muy ufano, empieza con su “receta”, mientras su compañero pide información del coche por radio. Mientras el de la receta no para de apuntar, oigo como la radio de la moto dice que el coche está a nombre de Ricardo Ramos Alcaraz. El picoleto se lo dijo, inmediatamente, al de la libreta, el cual se cuadró (taconazo incluido) saludando militarmente ante la ventanilla del conductor. “Sí, el coche es de mi padre. Vamos a Las Tablas”. Responde mi amigo a 2 preguntas. “¿Quieren que les escoltemos?” , nos dice muy serio el de la anterior receta. “No hace falta, sabemos ir”. A regañadientes, aceptan los GC que vayamos sin su escolta, y se despiden no sin antes aconsejarnos que cuando podamos, arreglemos el coche y metamos en él los papeles del vehículo y el seguro.

Resulta que el dueño del coche era un teniente coronel de artillería, jubilado. El responsable de la “operación voladura” en el Aaiún y de la captura de varios etarras en México, entre otras muchas cosas. A los 2 años el destino me hizo amigo también de él, y navegamos juntos por Eivissa. Pero eso es otra historia…

4/ En Hediondo Puente de Bellacos vi una pintada que rebuznaba: “De Alsasua a Vallekas, hermanados” Algo así rebuznó un Putanero del Rayo Chabacano. ¡Y coño! habiendo pasado por ahí mil veces nunca me había fijado que eran dependencias de picoletos, concretamente de un puesto de Intervención de Armas. ¿Y por qué no me había fijado? Pues porque había un mástil sin bandera y una pequeñísima placa en la puerta, con el nombre del garito. “¡Ah! coño, por eso estos etarras han hecho aquí la pintada”. Escribí a la comandancia de Madrid de los picoletos, exigiendo que pusieran nuestra bandera (enseña nacional la llaman ellos) en dicho mástil, pues la ley les obliga a ello – a parte de la moral…¿pero qué tipo de Guardia Civil tenemos ahora que hasta repudian la bandera de España? – He aquí la respuesta que me dio el  Coronel Jefe de la Comandancia de Madrid, personalmente, y por la cual esos VAGOS Y MALEANTES picoletos que curraban ahí CON NUESTRO DINERO tuvieron que poner la bandera y quitarla al cerrar, pues estaba al alcance de cualquier zarpa guarra. ¡Por lo menos les hice currar unos minutos al día! Eso sí, luego este mismo de la carta cerró dicho garito y adiós a la única presencia picoleta en Hediondo Puente de Bellacos.

RELATO- artículo: Sinuhé el egipcio, depilación de culo o despeñamiento de un capullo.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on junio 6, 2021 by César Bakken Tristán

Queridos niños, hoy escribo a la carta con los 3 argumentos que os indico en el título. Haciendo una especie plagio a esas terribles novelas de “elige tu propia aventura” hago este artículo. Eso sí,  yo leí varias de estas novelas, por lo cual puedo juzgarlas, vosotros jamás lo habéis hecho, por lo menos esas ediciones que tuve yo. ¡Cuántos directores de cine le deben tanto a estas novelas! Ahí aprendieron a que no contar nada, pero contarlo de manera rara, era muy rentable. Ahí el espectador / lector con cara de gilipollas esperando a que pase algo… que nunca pasa.

El nexo de unión de mis 3 historias es una misma ubicación: Punta Galera, en Eivissa, concretamente la zona de Ses llosetes. Es una zona como muy gipipollas esta, hasta hay un buda metálico adherido a una roca… y hacen rezos los nudistas, en plan adoración de su polla y tal… en fin, como acabo yo mis vídeos y finaliza sus artículos don Luys.

Podría escribir un millón de páginas solo con mis experiencias en ese lugar, por tierra, mar y aire, pero he elegido estas 3 porque me ha dado la gana. La libertad que da escribir es lo mejor que me ha pasado, y me pasará, en la vida. Empiezo por lo del culo, para seguir una línea temporal veraz de los 3 acontecimientos (línea que luego romperé, por supuesto).

Estaba yo en pelotas, con mi lisiado cuerpo al sol (¿cremas solares? ¿qué chorrada es eso viscoso que chorrea?) en plan siesta tumbado bocabajo sobre una puta roca  (y no era ni ergonómica…) con 3 amigas y 2 amigos, cerca. Y va una amiga (gabacha, por ciegto, con g como pronuncian ellos nuestra erre) y me pone en mi hercúleo glúteo derecho (el izquierdo es más mundano) una tira de depilar a la cera. Mi cuerpo es velludo, como todos los cuerpos de los HOMBRES, no de los maricones de ahora. Debido a ese vello en un bello, pues mi amiga hizo “la gracia” y cuando tiró de la jodida tira de cera… ¡maldita la gracia que me hizo! pues me hizo un daño aledaño a la comodidad de una puta roca para tumbarse a sobar…

Me dejó un tramo del culo, digamos del tamaño de un móvil para que os hagáis una idea, pelao “en carne viva” ¡viva! la carne, o lo que sea, pero que no muera nadie (de muerte ya os hablo al final del relato-artículo). Y se reían las 3… con las cuales he dormido, por cierto, pero jamás follé. “Las tías que rechacé” sería una novela enorme, os lo aseguro. Y estas 3 tenían mucho encanto (y espero que lo sigan teniendo, pues ya no estamos en contacto) y no es fácil decir NO a una mujer hermosa, por dentro y por fuera. Y siendo un heterosexual salido como yo, pues menos, pero lo hice. A todas me las llevé, por separado, a mi casa de Cabañeros que alquilé 1 año, y me descojono cuando llevé a la más tetuda de las 3 ,al bar de la pedanía y la miraban como si fuera una tía guapa y con unas tetas descomunales luciendo con un generosísimo escote… ¡espera! ¡es que era así la jugada! Poca imaginación necesitaban los manchegos ese día… y mi mejor amigo de allí, el vaquero y anciano «tío Remedios» me dijo, con los ojos orbitando por el escote de mi amiga: «¡vaya jaca!», por supuesto con un codazo de complicidad que no lo da ni un ninja… ¡qué palizas de amistad dan los paisanos! he tenido peleas contra más de 5 hijos de puta de las que he salido más indemne que con una charla amistosa con según qué amigo…

Vuelvo a la lapidación… digo, depilación. Durante varias semanas tuvo la gabacha que echarme “crema” (supongo que hidratante, porque no habrá crema específica para depilaciones a la cera y a traición en el culo) en la zona que mancilló su broma, y me daba besos en el culo antes de aplicarla, ¡faltaría más!

El libro… «Sinuhé el egipcio» me lo empecé a leer en ese mismo sitio. Años después de lo otro, yendo yo solo a hacer el gilipollas a esa zona, con mi libro y todo.. “a pasar el día” vaya, como si no hubiera otras 1.001 maneras de pasar el día en Eivissa que estar tostándome al sol, en pelotas sobre una roca y rodeado de idiotas todavía más capullos que yo.  La edición que tenía era, precisamente, prestada por el actual “marido” de la gabacha de la “lapidación” (yo les presenté y viven juntos y comen codornices… creo que está mejor que las perdices) y me dijo que era su libro de cabecera, “su Biblia” (sic). Y por eso lo empecé a leer… pero no me enchufó, entre tanta trepanación craneal y tal, como que no le pillé la gracia al libro. Ya lo retomaré otra vez, pues el puto libro me persigue y, tras devolvérselo, encontré varias veces esa misma edición –en mí ávida caza de libros de segunda zarpa –  y me la tuve que comprar (curiosamente me acaba de llamar mi sobrino y me ha dicho algo del mismo libro… ojo que te la cojo, coincidencias por doquier).

 Digamos que no me hacía gracia estar ahí leyendo, pudiendo hacer tantas otras cosas pero estuve varios días dándole al libro y a la roca dura y al mar. La movida que tenía que organizar el menda lerenda para tirarse al mar y luego volver al lugar del puto libro… eso es digno de ver, por eso hablo de mí en 3ª persona, porque hay que ser gilipollas para hacer lo que yo hacía, o tener demasiado sentido del humor… mucho, muchísimo muchitísimo, os lo aseguro. “Gilipolleces made in Bakken”.

El mismo año de lo de la “lapidación” es cuando lo del fiambre que os he anunciado como gancho para que leáis mis chorradas. Una enorme mancha de sangre, grande como la vida que dejó al hacerse, estaba en esa zona que tantas veces había yo pisado. Muchas veces he visto –y sigo viendo – a idiotas que se ponen a ver la puesta de sol sentados sobre el final de un acantilado, que es el principio del fin de su vida. No saben lo que son “rocas en vuelo”. Digamos que es como edificar sobre la visera de una gorra… poco futuro auguro a esa obra… ¿cómo puede ser tan estúpido el ser mundano? (ya sabéis que lo de humano me lo tomo muy en serio y somos muy poquitos humanos en la Tierra). «Ahí murió un tipo despeñado por gilipollas» ese debería ser el cartel imperecedero en esa zona, pero no… pusieron algo así como : “Precaución. Peligro de desprendimientos”. “Prohibido pasar el cordón” (pusieron unas cuerdas para evitar que los idiotas se asomaran al acantilado. De verdad, qué pereza me da ser humano entre tanto mundano).

Me miro el culo ahora y como está justo detrás de mi ángulo de visión, no logro ver si todavía se nota lo de mi “lapidación”. Fue hace 20 años, nunca me lo he mirado, igual ya no se nota…, pero quiero ver si es así. Si tuviera tik tok y etc. me hacía un selfie de mi otrora hercúleo glúteo derecho y lo compartiría para pedir la opinión de mis “folloguers”, que para follar virtualmente digo yo que existen las redes sociales, ¿no? Yo es que como ni sé verme el culo… qué sabré de esas cosas con las que estáis creciendo vosotros, queridos niños.

La foto de cabecera no es de Eivissa, vete a saber donde coño tengo esas fotos en pepel. Esa foto la hice con el móvil y su zoom a tope. Son cigueñas negras (sin ¨,me gusta decir cigueñas). ¿A qué parece una foto retocada y u óleo o, incluso, acaruela? Pues qué va, es la foto que os he dicho. Pero mola. Es en la ribera sur del manzanares, casi donde se junta con el Jarama.

ARTÍCULO-relato: Qué suerte tuvimos.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on mayo 29, 2021 by César Bakken Tristán

Tumbado en el camastro de la casa de mis caseros que alquilo a precio de oro, veo un «cachocielo» (orientación oeste desde ahí). Todos habréis observado el cielo tumbados. Yo puedo hacerlo desde todas las partes de esta casa enana, ridícula excusa para una vivienda… pero como he vivido muchas veces a la intemperie o en tienda de campaña… para mí esta puta mierda es un palacio (asediado, eso sí, pero tengo pez hirviendo para escaldar por doquier).

Quería deciros, queridos niños, que tras tumbarme en el camastro podría haber salido a la enorme terraza de la casa (enorme a proporción, claro) y tumbarme en una de las tumbonas que traje a hombros del Almango de la zona. Qué bella se ve la vida en esa posición aquí, porque no parece que esté donde estoy. He estado tantas veces bocarriba bajo el cielo que no entiendo cómo me sigue admirando eso. Podría escribir líneas llenas de vida sólo en los lugares y en la compañía (humana y/o entorno natural) donde lo he hecho.

Por eso me ha tocado la fibra ver hoy ese mismo cielo y tener la absoluta certeza de que jamás podré mirarlo así desde otro lugar que no sea esta puta casa en esta asquerosa ciudad que es Madrid. Y como tengo el defecto de pensar muy rápido y activar mi hipermnesia, he visionado las mejores visiones (amante de la cacofonía, de la redundancia…¡sí qué pasa!) a este respecto y me he estremecido al ser consciente de que no tengo 546 años, año arriba año abajo. Resulta que TODO lo que he vivido ha sido CON COETÁNEOS, pues resto 46 años a mi vida.

Sal, arena y mar, en la piel y pelo de ella; en Sa pedrera «Atlantis», Eivissa

Mientras veo la luna decreciente, enorme todavía por su perigeo, escribiendo esto… no puedo creer lo que le ha pasado a «mi gente». Es decir, todas esas personas con las que me he criado, todos los que dejaron que yo fuera yo y, al serlo, colaboré en que ellos fueran ellos. Todos los que ahora me maltratan, me odian, me quieren muerto (lo sé, pero ninguno me lo dice) por no llevar bozal, por no ser como ellos cuando yo no les pido que ellos sean como yo. ¡Cómo pueden ser tan egoístas! y que decepción la mía al haber crecido entre ellos y seguir vivo… porque jamás pensé que alguien querido por mí pudiera ser un psicópata, y resulta que el 95% (y me quedo corto) de mis amigos/familiares lo son. ¿Por qué odian tanto la vida y no me he dado cuenta hasta la plandemia?

Qué suerte tuve de vivir hasta hace 15 meses y sobrevivir a la satrapía de mis conocidos. Joder… ya entiendo por qué hay tantos crímenes familiares y entre amistades. Ahora lo tengo más que claro. La gente se odia.

Recuerdo una noche follando en una cala de Eivissa (Cala Xuclar). Obviamente no había gente, casi ni estábamos ni yo ni mi novia pues éramos paupérrimos no, lo siguiente, y por lo tanto insignificantes (ella no tanto, pues su familia tenía algo de pasta y era arquitecta la moza… pero era yo el que ganaba la pasta esos días, así que imaginad… Me encanta ser indigente en zonas paradisíacas, pero no oculto que no tenia «ande caerme muerto» por eso me caía siempre vivo). Queridos niños, antes a los pobres se nos dejaba en paz. Si acaso se nos repudiaba «de aquella manera» al pasar al lado de los socialmente aceptados, pero podíamos vivir y, curiosamente, en los mejores lugares para hacerlo.

El sol se unió a esa fiesta corporal y natural que era ella

Esa noche del polvo que digo yo estaba bocarriba viendo la bóveda celeste, y encima con una preciosa mujer –por fuera y por dentro – a horcajadas. La arena era, yo era arena, ella colchón (la arena) yo huésped. El mar, cuidado con el mar al lado. Ese sonido mezclado con el jolgorio de ramas. Menuda sinfonía. Eso es la nada defendiendo su todo. El sabor a sal de los besos, el olor a sal de los besos, el jadeo inaudible entre tanta naturaleza. Su pelo arañando mi cara. Saber que daba igual el saber. Estar convencido de que ese es el mejor momento de tu vida y que ese momento se podía repetir siempre que quisieras. Y nada ni nadie iba a impedir que así fuera, pues ser indigente era decisión personal. Follar así y, luego, bañarse en el mar, era decisión vital ineludible para nosotros e inabarcable para vosotros. ¿Qué más os da nuestra vida? ¡dejadnos en paz! ¡yo no soy un okupa de vuestra puta vida, dejad de okupar la mía porque donde estoy yo nunca querréis estar vosotros, no hay servicio de habitaciones, malditos cabrones!

«Yo también quiero follar viendo el cielo» me espetó ella al decirle yo lo precioso que era estar así y ahí, con ella. Cambiamos de postura. En una cala remota de Eivissa, sin bípedos a varios km. a la redonda, el aire te abraza, te da un masaje de pino, sabina y brisa. El mundo carece de sentido o cobra todo el sentido del mundo. La vida estaba ahí, la vida mía, no la tuya. Dejad que cada uno haga su vida sin vilipendiar la de los demás. Hay tanto paraíso vaciado y tanta ponzoña habitada… qué estúpido es el ser humano y qué imbécil yo por no haber seguido mis instintos, como hice siempre. No vi venir la PLANdemia, os lo juro, queridos niños. Y el Mundo es TAN grande que lloro de rabia sabiéndolo tan deshabitado y que tanto desalmado nos impida habitarlo.

Anoche estaba hablando con mi mejor amigo, que es y vive en Eivissa. De momento el tlf. nos dejan seguir usándolo (previo pago, obvio). Vi en el cielo una línea luminosa y rampante. Iba de oeste a este. Se lo comenté a mi amigo, que es astrónomo algo más que aficionado (los 2 somos vernianos y hemos leído todos los libros de Jules y los apócrifos y los de Michel). Resulta que esa anomalía astral eran satélites lanzados por un satánico del que habló la gran Karen García en un artículo. ¡Qué diferencia lo que se veía antes en el cielo y lo que se ve ahora! ¡Qué patetismo lo que ve el cielo ahora y lo que veía antes! Debería esfumarse de nuestra vida, el cielo. No merecemos su presencia.

Y sin menospreciar a mi adorado Vicent, qué diferencia ver el cielo agarrando un teléfono o a una mujer preciosa.

¿Por qué me estáis obligando a dejar de ser humano?

Jamás os lo perdonaré. Quedan muchas dimensiones por delante de esta terrenal. Ya nos veremos, covidiotas, ya…

PD: la nena de las fotos, la del pelo que acariciaba y tal y cual y que si la sal y el mar y eso… pues resulta que era etarra. Vaya tela, ¿eh? Y yo sin saberla. Benet Salellas (un etarra de la CUP que podéis googlear) era el amor de su vida… pero como no me lo dijo la nena… tuve que descubrirlo por mí mismo ante tanto embuste. ¿Por qué es la gente tan hija de la gran puta? Pero a este, al Benet Salellas, ya le reventaré a hostias porque el día que él quiso hacerlo conmigo no se dio la ocasión… No me escondo. Sorpresas te da la vida… Quien quiera ampliar información, aquí

ARTÍCULO- relato: dormir es un querer, no un tener que…

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on mayo 21, 2021 by César Bakken Tristán

Qué maravilla dormir cuando hay sueño, ¿a qué sí? Uno de los mejores placeres de la vida y al alcance de todos.  Es impresionante dormir, pero no confundir con estar dormido. Hablo, ahora y otrora, de dormir bien, sin sueños ni pesadillas: DORMIR.  Ese cerrar de ojos que no pueden evitar que el resto del cuerpo claudique. Ese placer que es dormir cuando hay sueño.

¿Hace cuánto qué no duermes así?

Me lo ha recordado el puto gato negro okupa, al verlo (yo) cerrando los ojos y dormitando de pie, el muy cabrón. Bueno, a 4 patas, que estar de pie parece algo demasiado bípedo. Eso sí, no dormitaba con las 4 patas en alza, sino recogidas pero sin tumbarse (el que tenga gato sabrá de lo que hablo. Yo no lo tengo y lo sé)

Recuerdo cuando mi sobrino era un bebé. Costaba mucho dormirle en plan siesta, pero era yo el que siempre lo conseguía, y en seguida. Me iba con él, en mis brazos hercúleos, y le mecía cantándole canciones de José Luis Perales. Tal cual.  Os lo juro…yo sabía que Perales era soporífero, y por lo tanto dormiría a cualquiera… hasta a mi sobrino plañidero… y vive Dios que lo hacía.  El por qué sé yo canciones de Perales es otra historia, queridos niños despiertos.

Es una buena sensación ver a alguien dormirse , y mejor todavía hacerle dormir. Creo que es una de las cimas de la vida eso, porque alguien que se duerme a tu vera es alguien que confía plenamente en ti. Animal humano o no, es alguien que sabe que mientras él duerme tú estás en vigilia.

Y es un sexto sentido muy molón, porque funciona. Recuerdo el mes y medio que cuidé a mi madre hasta que se murió en mis brazos. Ella dormía a 5 metros de mí, pero en otra habitación. Y cada vez que ella hacía algo diferente a dormir, despertaba mi sueño y yo iba a atenderla. Es impresionante, os lo garantizo, ese instinto maternal (en este caso, instinto hijal). A todos nos jode que nos despierten, pero para mí, que mi madre me despertara –muchas veces, casi todas de hecho, sin ella saber que lo hacía – era el mejor motivo para que yo estuviera vivo, y el mayor placer a pesar de tanto sufrimiento.  Saber querer y saberte querido son artes que pocos dominamos.  Dar tu vida por alguien, como hice yo por mi madre, es algo impagable y, de por sí,  engalana mi vida ad aeternum y ya me he ganado el cielo, pero más que de sobra y no sólo por esto. Id enfriando las birras ahí arriba, que voy dentro de poco.( Para mí, «poco» son más de 40 años pero mejor que las tengan ya frías, las birras).

Y no me dediqué a mi madre como contraprestación a que ella me dio la vida, sino porque yo quería que ella siguiera en ella (en la vida).  De repente hay gente que va y desaparece. Y la cara de gilipollas que se nos queda es acojonante.

Ya está, ya no está.

¿Y ahora qué coño hago yo? Si le tenía que preguntar “tal cosa” y contarle “tal otra” y responder “tal pregunta” y contestarle “tal cuestión”. ¿Y ahora qué hacemos?

¿Qué hacemos con los muertos que tanto echamos de menos?

En mi caso escribir sobre ellos. Porque nunca les olvido y siempre, y digo siempre y es cada minuto de mi vida, les echo de menos.  Y como echo a tanto hijo de puta de más… pues me agrada saber que hay tantas personas a las que amo y que me acompañan a cada instante, aunque estén fiambre…

Lo más importante de la vida es lo que ya no está vivo.

¡Viva mi madre! Y, de paso, ¡viva mi sobrino! que ese sí que está vivo y le puedo seguir preguntando y respondiendo. Y viva mi sobrina, por supuesto.

Mi vida es maravillosa, don Luys.

RELATO- artículo: Voy a hablaros de un gato.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on mayo 19, 2021 by César Bakken Tristán

Queridos niños, como Karen y Luys ya os hablan hoy de asuntos serios y muy bien contados, yo voy a hablaros de un gato. No es el de la foto, pero él me lo recordó esta madrugada cuando posó su mano sobre mi zarpa y sentí ese golpe mullido que es la pata de un gato amigo.

Fue en London (mi amado español solo lo pierdo en términos de este tipo, perdón, mi amado español…) a finales del siglo pasado. Yo estaba sobando en la moqueta de una casa, sobre los cojines de un sofá. Si alguno se ha preguntado por qué cojones no sobaba sobre el sofá, la respuesta el obvia: era demasiado pequeño para mi body, o yo muy grande para él (no pretendo ningunear a los sofás, en estos tiempos donde te pueden denunciar por todo…) y tuve que coger varios cojines, de varios sofás, y tenderme sobre ellos. Curiosamente estaba en la casa de la chica con la que pocas semanas antes había sobado en otros cojines, en el suelo de la portería  del enorme edificio de oficinas de Chamberí donde yo ¿curraba? Se llama Annabelle y es bretona y estaba enamorada de mí en esa época… bueno, historia muy larga que acabó con ella viviendo en Eivissa, gracias a mí, y ahí sigue. Pero no me la follaba ni lo he hecho nunca, que conste, pero sí que me follé a otra francesa, amiga suya, precisamente con la que viajé a London, en un avión turco por 10 mil calas (ida y vuelta) baratísimo porque era un vuelo charter y viajamos solos con la tripulación cena incluída, y unos litros de birra  para beber en el aeropuerto y, luego, en el avión y varias de güisqui y vodka para los de London, que allí el alcohol es (era, por lo menos) carísimo, y mucho tabaco les llevamos también. Eso sí… la priva la finiquitamos la primera noche, la que derivó en la mañana que conocí al gato.

Hubo turbulencias, que a mí me encantan y esta gabacha se me tumbó encima, cual manta, “porque tenía miedo”… ya… lo que tenía era ganas de Bakken… y lo que ahora veis en internet como «mamadas en avión» o «polvos en avión» lo viví yo… pero mucho mejor porque no me dio la gana hacerlo así y ahí. No follamos hasta años después, y mira que la tía insistía en hacerlo conmigo, y hasta estuvo un día sentada en mis rodillas en la misma portería donde dormía yo con la bretona y otras… qué follón, pero sin follar nada ( con esta, en ese momento, con las otras de la portería, sí y mucho o bonito y barato porque no eran lumis, aunque una era la «secretaria» de un piso de putas de lujo en Chamberí… pero yo la conocí en un pub. Arabela se llama y ahora trabaja de cartera… joder, qué cambio más malo con lo que molaba ella. Si os contara… ya tendrá un volumen en mis memorias, y os vais a reír pero bien. Sigo con la gabacha esta del avión.

No fue hasta que se dieron las circunstancias favorables del destino, que lo hicimos, y fue en Madrid y 2 veces seguidas, por supuesto, eso mínimo. Posteriormente a esta me la encontré, de la manera más inopinada,  una madrugada en el lugar más apartado de la civilización: Es Canar, en Eivissa. Yo recién llegado a mi isla, en el ferry de madrugada (¿nunca habéis entrado a Eivissa en ferry nocturno… hacedlo, yo lo he hecho muchas veces y sólo mis historia dentro del ferry ocuparán cientos de páginas de las memorias que os dije antes, que las escribiré, ojo con esta amenaza… que yo las cumplo)

Ella se llama Gwendolín y era un volcán sexual. Estaba allí con su novio moro (putos moros, por cierto) pasando droga en la isla. La última persona conocida que esperaba encontrarme allí. Yo había alquilado un cuarto, por tlf., a través de una amiga que conocí el día que casi muero dirigiendo el rodaje de un vídeo clip “Mundo mutante, yo por detrás y tú por delante” –cuando un amigo me mande las fotos de ese día escribo un relato y vais a flipar, pero de verdad. Me salvó la vida el SAMUR, gracias mil a estos sanitarios, estos NO SON MATASANOS, son ángeles de la guarda… pero luego casi me rematan los del hospital de Alcorcón…–. Esta amiga estaba viviendo ahí y me advirtió que el lugar era cutre… muy cutre. Por cierto, a esta jamás me la zumbé pero sí me enseñaron un vídeo con ella follando… en fin, la vida es muy molota y a esta le olían mucho los pies, y su novio de entonces fue el que se lo dijo, era un cocainómano con el que recorrí Eivissa en moto y me pedía que le tapara la cabeza con una toalla, cuando se metía farlopa en las calas… Era un artista, por cierto… Si juntara todas las rayas a las que me han querido invitar «los artistas» que he conocido… tendría más de 1 kilo. Qué puta basura humana son, ya daré nombres un día. De momento, una pista que ya he dicho en otros lados y, curiosamente, de alguien al que considero mi amigo y ya falleció: Luis (Eduardo Aute). Es la única persona a la que yo le he «pasado» farla. Me lo pidió, como favor personal, al venir él a pasar una semana en mi ciudad de entonces, Córdoba.

Mi cuarto eran 3 metros cuadrados de la parte de un sótano que los listillos eivissencos habían hecho “viviendas”. Y estaba lleno de hormigas. ¡Y me cobraban un pastón por eso! normal que luego me fuera con una tienda de campaña a vivir en calas, no sin antes mudarme al “apartormento”  –así bautizamos al apartamento de mi amiga donde me piré a vivir luego, que estaba aledaño a donde las hormigas ,mi novia de entonces y yo, sí, vino mi novia de Madrid y le enseñé mi isla, a pie y acampando en las calas que dije antes. Luego ella se hizo etarra y ahora trabaja (trabajó mucho tiempo ,igual ahora no, no sé nada de ella) en Qatar pagada por el Ministerio de Cultura español, ¡qué mundo más loco!  Por cierto, el baño era turco y compartido en donde las hormigas… podías jiñar y ducharte a la vez… después volví a sitios así, pero en África, que le pega más, ¿verdad? Eso sí, en Senegal estuve 3 días en un complejo hotelero de híper lujo –y gratis – donde me dijeron que podía tirarme a cualquier empleada que trabajara allí… de la limpieza, camareras, del spa… de donde fuera… incluso a las pescadoras de erizos que iban clandestinamente a su playa privada… vaya, vaya… parece que no todo es pobreza en África…

El día que me tiré a la Gwen (fue cuando, curiosamente, me la encontré otra vez de casualidad en la Plaza de Callao –ella se subió a mi chepa y me tapó los ojos, como en las pelis, preguntando: ¿quién soy? – Yo iba con una amiga que pudo ser la madre de mis hijos y que con el tiempo me preguntó: “Pero por qué te follas a tantas extranjeras, es que no te gustamos las españolas? “, y resulta que cuando dejé a mi novia extranjera para estar con ella… ella se acababa de liar con el su jefe millonetis  y se había quedado embarazada de él… y el capullo de su novio –se quedó preñada estando con él –, en vez de despecharse se iba con ellos de jarana, “para ver si la recuperaba” ¿se puede ser más tonto en la vida que un cornudo indolente? Sí que se puede, se puede ser Susana (así se llama esta) que su jefe millonetis me dijo “En cuanto mi hijo –el de ella, él ya tenía 2 más – cumpla 10 años o así, dejo a esta (a Susana) y me largo a Eivissa a vivir y a follar todos los días con tías de 20 años. Sí, resulta que este notas también era de Eivissa y allí estuvimos juntos unos ratos, con Susana y sus cuernos futuros –y sé que presentes en ese momento – impolutos. Resulta que se fueron a China “cómo premio por no sé qué record de ventas en su empresa”. El mundo es de coña, ¿a qué sí?  Pero hay que vigilar a quien se folla el que te follas. Y ella me mandó a la mierda, literalmente, cuando le dije las intenciones de su querido millonetis padre de su hijo Adrián. Anda que… con las veces que yo la rechacé a ella y hasta estuvo conmigo en unos gloriosos 2 días en mi casa de Cabañeros y etc. de vida buena que vivimos… Cuando se lió con el notas este (Gorka) me lo presentó para que yo le diera el visto bueno. ¡Es tremendo! así fue. Y se lo di, porque es un tio majo, pese a ser un hijo de puta. Y cuando le tuve que dar «el visto malo» ella me echó de su vida. ¡Qué cosas hace el ser mundado!

El caso es que estuve en casa de la gabacha con mi amigo Alejandro, que es el “marido” de Annabelle –yo les presenté – y él se fue a una de sus casas en Madrid, donde yo hacía muchas noches, porque esta gabacha era en ese momento, “la peor amiga de Annabelle” y si ella se enteraba que estaba con ella (y ella en tetas, por cierto) en su casa se iba a mosquear, así que nos dejó solos con su compañera de piso…  la bretona estaba cabreada porque la otra se había estado follando a su novio francés, en la época donde se sitúa esta historia del jodido gato despertador. Y voy al gato, que si no me disperso entre polvos, españoles y gabachos.

No sé si os ha pasado alguna vez, a mí sí –como vais a leer – tener un gato despertador y no un maldito despertador (ya por entonces no usaba yo reloj, pero años antes empeñé el de pulsera de mi abuelo en un puticlub de Leganés… ¡menuda historia es esa y sólo la conocen unos amigos! os la cuento otro día. Por cierto, mi primer reloj fue un Casio regalo de la comunión, os jodéis islamistas, aquí todavía vive gente así). El caso es que esa primera mañana londinense noté unos mullidos golpecitos en mi linda cara. Y al abrir los ojos al mundo, otra vez, comprobé que era un gato negro dándome con la pata… y con cara de preguntar: “¿pero qué haces tú aquí tirado, capullo?”. La mejor amiga del gato era una compañera de piso de la gabacha, María, una asturiana que estaba buenísima y hablaba maravillas de su abuela materna, pero no me lié con ella, porque se la tiraba un italiano raro de cojones y yo no me meto entre un perro y su hueso. Eso sí, me dio nosécuantos pounds para que la enviara libros desde Madrid, y unos manuscritos míos. Mucho mejor eso que un polvo, por lo menos para mí. Y no, no soy maricón. Qué buena estaba María. Me regaló una foto de fotomatón, con ella extendiendo el dedo mediano . Y me la dedicó por detrás con un «Fuck you, men» JAJAJAJJAJA. Vosotros no sabéis que son esas fotos de fotomatón, ni esas dedicatorias jocosas de cuando había vida sobre la tierra. Tengo esa foto y muchas más de este relato, en Leganés, pero las autoridades no me dejan ir allí sin bozal, y tendré que ir en bici como he hecho varias veces (no es aledaño Leganés y Hediondo Puente de Bellacos), y mi padre, o el viudo de mi madre le pega más, me ha «echado» de mi casa donde están las fotos… Cuando las trinque las adjunto a este relato)

En esa misma casa de London, el novio infiel de Annabelle me dijo: “¿Te quieres casar conmigo?” tras probar mis gachas de pito. No, sátiros del mundo, no es lo que pensáis, es harina de almortas con la que se elaboran “las manchegas gachas de pito”. Y sí… soy un loco que viaja por el mundo con harina de almortas, ¿qué pasa?”

Un día fui “a la city” con esta tía, que tenía entrevistas de curro en sitios rarísimos y pijos donde todos hablaban muy extraño, como en la serie de Benny Hill sin subtitular, o la de Mr. Bean, la que prefiráis. Y acabamos en el Museo Tate, viendo una proyección en enorme pantalla de un tío en pelotas saltando a cámara lenta sobre una cama elástica. Y su polla subía y bajaba… y nuestro asombro aumentaba… ¿pero qué chorrada de arte es esto? Y nos largamos de ahí. Al volver a la casa, que estaba en los suburbios – “Elephant and castle” se llaman – esta tía se había olvidado las llaves y no había nadie (nobody dicen ellos, cada loco con su tema) en casa, así que saltamos una valla y fuimos por la parte de atrás, donde había un jardín y unas mamparas al comedor que podrían estar abiertas. Pero qué va, estaban cerradas. Pero estaba el gato dentro, así que intentamos enseñarle a abrir la mampara, pero era muy difícil para un gato. Sí, son adorables y tal y cual, Pascual, pero no pueden abrir una mampara. Eso sí, el cabrón sabía lo que tenía que hacer y saltaba para intentar abrirla.  Mientras el gato hacía el capullo y la dueña ídem dándole instrucciones y aliento, con una postura que haría las delicias de todo heterosexual (la de ella, no la del gato, aunque para gustos, los colores) oí ladrar a un perro y me acerqué a los ladridos. Era un boxer y vivía con unos humanos en la casa aledaña. Lo del boxer no es baladí a esta historia, porque resulta que a las pocas semanas de irme yo de London (pasé 16 días) mató al gato. Literalmente “se lo comió” me dijo María. ¿ 7 vidas gatunas, de un golpe, no es una indigestión perruna? Se ve que no.

El caso es que mientras el bonito gato negro despertador de humanos tirados en la moqueta, todavía pululaba raudo y feliz por esa casa, yo estaba comiendo patatas fritas de un Mc. Pollas en el aeropuerto de Gatswich… ¿cómo se escribe esa aberración gramatical?  Es la última vez que he comido esa basura y casi la primera, pero sólo me quedaban “pounds” para una bolsa de papas fritas… bueno, no eran en plan frutos secos, sino de esa de freidora en cartón. La primera vez que probé esa aberración culinaria fue en la inauguración de un Mc.Pollas en Leganés, donde curraba mi hermana y podían invitar a 2 idiota por empleado, con barra libre. Por supuesto uno de esos idiotas fui yo y el otro mi mejor y fallecido amigo, Juandi. Nos pusimos hasta arriba “catando porquerías” y, sobre todo, de birra.

Estaba yo sólo en el airport, porque Gwendolin sólo estuvo una semana (por cierto, el billete de tren de cercanías del airport al centro nos costó casi más caro que el billete de avión, y era un tren cutre a más no poder, sin puertas y tal… y en Eivissa, también con la Gwen esta de por medio, el taxi del puerto a Es Canar, me costó más que el billete del Ferry de ida y vuelta. Tuve que pillar un tequi porque la casera me dijo que si no llegaba antes de las 2 de la mañana alquilaba mi cuarto de las hormigas a otro).

Vuelvo a donde las papas fritas guiris.  A la chica de delante de mí en la cola de embarque la trincaron los policeman (que no Bobys… ¿se escribe así?) y se la llevaron a un apartado (no muy apartado pues lo veíamos todo) y la cachearon y tal… y yo –ingenuo de mí – pensé: “¡coño, qué suerte he tenido! a mi ya no me harán esa putada pues ella estaba justo delante de mí y elegirán a otro capullo de la cola para el control fascista rutinario. Ya sabéis quien acabó en el apartado… yo. Golpes en las piernas, para abrirlas, manos encima de la mesa y mi maleta, su campo de recreo. Casi me rompen el walkman… ¿qué es eso, a qué ya nadie lo sabe? buscando droga o God sabe qué… panda de hijos de puta.  Y yo insultando en español a esos cops bastards (¿qué será eso que otros llamáis miedo? sólo lo he sentido una vez en mi vida, y fue por ver el estreno del clip “Thriller” de Michael Jackson, con 7 años en nochegüena o nochevieja de 1982. Acojona, a un nene de esa época y de esa edad. Si me dieran 1 euro por cada vez que los maderos me han cacheado y tal… no sería millonario pero tendría más de 100 euros y me tomaba unos vinos a su salud. ACAB.

Y 15 días antes, es decir: el primer día de estancia en London; casi me atropella un coche, porque estos gilipollas conducen al revés y yo miré donde miraría todo cristiano no protestante para cruzar… aunque los irlandeses conducen igual de raro, y tras salvar mi vida de chiripa (era un taxi, de esos que parecen tanques y me hubiera finiquitado) me metí en una cabina de teléfono de esas rojas de las pelis y llamé a mi madre y le dije lo del puto taxi y que el vuelo bien y tal. Y me dijo, compungida, que tenía una mala noticia que no sabía si decirme “al estar yo tan lejos” (las madres, las buenas madres me refiero, se preocupan por sus hijos y creen que al estar a tomar por el culo de ellas sufren más por las malas noticias. Y, realmente, es así; quien tuvo madre buena bien lo sabe y el que todavía la tenga que la abrace a diario, pues se merecen todo y más. Yo llevo 191.844.000 minutos –minuto arriba minuto abajo y he usado la calculadora para saber cuántos minutos han pasado desde que mi madre se murió en mis brazos – sin mi madre en esta dimensión.

Ese día me dijo que mi amigo y compañero de trabajo, Ángel, había fallecido. Estaba ya apunto de jubilarse el hombre, y es el tío qué más cerveza bebía del mundo. Era el portero jefe del edificio de oficinas que os he dicho. Un hombre enjuto y ya algo arrugado por la edad. Murió con un botellín en la mano, en un bar. Esa sí es manera de irse de este lugar, y no atropellado por un taxi guiri. Semanas antes me había prestado “La carta esférica” y no pude decirle que era una puta mierda de libro que, por supuesto, no leí salvo unas decenas de páginas. Me fui a un pub según colgué (allí los pubs son como los baretos aquí y aunque serían las 10 de la mañana ya estaba la peña soplando, como pasa en Espena, en los lugares donde la hostelería abre… recuerdo el mítico cartel manuscrito del primer bar que alquilaron unos chinos en Leganés: “ café, magdalena y copa; 200 pesetas”. Y , luego, otro cartel igual de glorioso y manuscrito, en un bar cercano y de españoles: “No se sirven bebidas alcohólicas hasta después de las 12”) y me pedí una pinta (medio litro de buena birra) como homenaje a mi amigo el bebedor de cerveza, y brindé por él ante la displicencia del paisanaje bebedor.

Y mientras trasegaba apoyado en la barra y sentado en un taburete alto con los 2 codos apoyados en la barra era lo adecuado allí, pero en España me gustaba la postura de estar de pie con un cojo apoyado en la barra y el otro brazo en jarra y una pierna doblada apoyada en la pared bajo la barra ¡olé ahí torero! el que no sepa hacer estas posturas, que se joda, yo soy un artista… , decía que mientras trasegaba mi pinta uno al lado mío le dio un hostión a otro al lado suyo, que cayó desplomado. Pensé: “¡Coño! como mi amigo Ángel”. Pero no era igual, por suerte para el guiri caído, pues se levantó, le dio la mano al otro y siguieron soplando. Fui al baño, al rato, y era un meadero corrido… amos qué cerdada mear en una pared, tal cual. Menos mal que estaba yo sólo, pero nada más empezar, aparece el que dio el hostión y se pone a mear a mi lado. “Coño, igual me sacude a mí también –pensé – pero no pienso darle luego la mano, que está sujetándose la polla ahora”.

Mi amiga Annabelle me reprochó que había tardado mucho en llamar a mi madre, pues la cabina estaba al lado de su casa… y yo le dije: “Pues imagina si me hubiera ido a comprar tabaco”. No lo entendió, porque no era española. Ser español, a veces, está muy bien. Pero vosotros, espenoles, ni lo atisbáis.  ¡Qué buena vida he vivido! ¡Qué bien me lo he pasado en este mundo ahora embozalado! “Que me quiten lo bailao” Eso no se lo dije a la bretona, sino que os lo digo a vosotros, mis queridos niños y os pido encarecidamente que viváis y podáis un día escribir estos recuerdo que yo escribo, como si tal cosa. Porque la vida es algo maravilloso e irrepetible, y os la han quitado por vuestra ineptitud vital.  Os tengo que contar tantas cosas sólo de esos 16 días en guirilandia… conocí a las mujeres más guapas del mundo, unas de Islas Mauricio (que me aspen si sé su gentilicio) que son mezcla de africanas y asiáticas… ¡menudo cóctel sensual! , que  me dijeron en un pub, en español muy raro: “Hola, ¿quieres hacer el amor conmigo?”.

Eran amigas del novio infiel de mi amiga, que se estaba tirando a la otra que me tiré yo años después… y les dijo que me dijeran eso a modo de broma. Estábamos soplando birra negra, qué rica está en London, por God santo… Luego nos invitaron a comer a comer a su casa, un pollo típico de su jodido país raro… más picante que una película porno… me dio tal hipo con sólo tocar con la lengua un muslo de pollo (sí, soy un maricón del picante total, pero un día me comí un chile, o chili –no sé como se escribe – con un amigo mexicano amigo de mi exnovia ídem y de la gabacha, en la casa a 50 metros de la Puerta del Sol de mi amigo el Teniente Coronel Ricardo Ramos Unamuno –padre del “marido” de la bretona – porque decía el notas que los españoles no teníamos cojones a comer eso. Y “pa dentro”… “Cojones no sé, pero cerebro muy poco tenemos –porque comerse esto es de gilipollas – pero no le digas a un español que no tiene huevos. Por lo menos no me lo digas a mí”. Y esto se lo dije a la media hora de comer el chile chili ese… como una guindilla pero pequeña y cabrona; porque tardé más de media hora en poder hablar normalmente, a base de comer tomate y beber agua y tal… él también lo pasó mál y reconoció que era el mejor que había probado. Sí… el mejor, así están de tarados estos que dan chuches saladas y de tamarindo a los nenes… cosas que harían saltar las lágrimas a Chuck Norris (¿Se escribe así? to recuerdo a otro Norris, un negrata del FCB de basquet de finales de los 80. Vaya final de «Final four» perdimos en Zaragoza… me jodió de verdad, eran otros tiempos.

El novio de una de las ¿mauricianas?  (insisto: pibones descomunales. Igual el resto de la islaza son feas como pegar a un padre, pero estas 2 eran así de monas y, para mí, todas las mujeres de ese lugar son las mujeres más impresionantes del Planeta) intentó envenenar al gabacho, con un guiso con lejía en vez de agua. Eran compañeros de piso… sí, queridos niños, esas cosas pasaban y no pasaba nada. Con este mismo tipo, el mexicano de la guindilla rara, las gabachas y cia. estuve un día en la Casa de Campo de Madrid, al lado del lago, soplando un barreño de sangría preparado por mí –mis barreños de sangría fueron míticos un día – Nos fuimos cuando anocheció y las putas querían follar donde nosotros estábamos soplando.  Y mientras nos íbamos con nuestro barreño, llegaban del metro clientes para las putas (todas negras, por cierto) . Años antes estaba yo ahí cerca con 4 amigos y nos la chupó una puta de esas, también negra. Yo fui el primero, porque los otros 3 no tenían cojones a “abrir el melón” , y eso que 2 de ellos son ahora multimillonarios y el otro es mi mejor amigo, que ahora ya no es nada en esta dimensión salvo mi querido recuerdo. El caso es que cuando salí yo, muy relajado, lo reconozco y fue la primera vez que me la chuparon… y una de las mejores, pero no la mejor, ni de coña… esa Annaick cordobesa, qué artista era en eso,¡olé! Y también era bretona, de ascendecia, todo cuadra en la vida.

El caso, como digo, es que empezó una redada y las putas por ahí corriendo de noche… y como eran negras… pues bien camufladas y en pelotas, mejor todavía, para el camuflaje y mi risa. Y a mi colega fallecido se la estaban chupando mientras tanto, y la zorra miraba por las ventanillas alertada por los gritos y tal… y mi colega le decía: “No guorri, mai fader is polais. Sigue chupando”. Y, mientras tanto, yo con un cigarro viendo al comedia nacional en la casa de campo. Un lugar donde 50 y pico años antes los rojos asesinaron a tantísima gente. Y nosotros ahí mismo… pero de putas. Qué maravilla de mundo.

Por cierto, descanse en paz el gato que originó esta historia. El mío de ahora (ya sabéis que no es mío, sino que se cuela en la casa de mis caseros que alquilo a precio de oro) es parecido a él. Pero este hubiera matado al perro que mató al otro… ¡menuda bestia es mi pantera negra, el puto gato negro okupa! Sabe que yo fui de los Boixos, y mai ningú no ens podrá torcer. A mí no.

Corolario o coda como le gusta a mi amigo don Luys: “El gato va sin bozal y anoche me tocó y lamió la mano…” ¿seré COVID?

ARTÍCULO-relato: “Mis queridos niños, este os lo dedico”.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on mayo 18, 2021 by César Bakken Tristán

Recuerdo mi vida hace unas décadas, y todo mi presente se emborrona.  Veo mi entorno hoy 18 de mayo de 2021, y no entiendo qué hago yo viviendo aquí y ahora.  Hace mucho que le vi las orejas al lobo y que puse mis barbas a remojar y etc. de precauciones ante el aluvión de estupidez y liberticidio que vendría (y esto no ha hecho más que comenzar, mis queridos niños y a mí no me quedan ya cascabeles y no paran de multiplicarse los gatos).

Fue hace más de 2 décadas cuando una nena me manchó con un boli la camiseta que yo llevaba puesta. Era una horterada de camiseta, os juro que ponía: “Recuerdo de Benidorm” y las letras eran flores… pero fue un regalo de una amiga y me la ponía. Realmente mi aspecto siempre me la ha sudado, me preocupo por lo de dentro de mí, no por el cascarón.  Era blanca cual nevada esa camiseta, salvo el letrerito de marras. Era una fiesta /cena de restaaños en la casa de los papis de la nena “camisecida”. Yo invitado por un amigo del restaañador, el cual era conocido mío de vista en bares de borrachera.  La cena patética (tortillas de papas del súper, empanadas y pizzas ídem…) pero no era mi casa, respeto total, en mi casa yo no trato así a mis comensales pero en las suyas que me traten como les salga de los huevos, y si no me gusta me voy; y aquí paz y después gloria (si puede ser no Padilla y sí Fuertes)

Ante tanto adulto “exmacarrilla cuarentón-treintañero” yo me aburría sobre manera… qué coñazo es el ser humano que juega a ser adulto y padre de familia, con la consola siempre a la vista y el consolador oculto… Y apareció ELLA. La nena de ELLOS (era el restaaños del papi). Y ELLA mi vio, con esa inteligencia que sólo tienen los nenes y que los que hemos sido nenes recordamos haber tenido. Y se me lapó, literalmente. ¿Qué tendría la nena, 6 años…? Para mí era la más adulta del grupo. Desde que dejé de ser nene se me lapan los nenes, cual flautista de Hamelín, pero sin las intenciones de aquel. Qué bien saben elegir sus compañías los nenes.

Esta en cuestión se puso a sacarme “equis” juguetes y tal, y yo enseñándole a usarlos bien, aprendiendo de ella y viceversa; mientras los otros comensales estaban a sus conversaciones de analfabetos ilustrados televisivos, y –de vez en cuando – los papis le decían: “no molestes al Chámber» (eses es uno de mis 4 motes/nombres). Y cuando les dije que no me molestaba, pues vieron el cielo abierto y la nena “pa mí”… papis liberados unas horas, y yo encantado. No obstante, al estar todos en el mismo comedor de chabola vertical bancaria hipotecada, interactuábamos (yo sobre todo para trasegar – y resobre todo del vino y las birras que llevé, el que vaya a casa ajena sin nada no merece ser llamado humano – y de comer algún fruto seco, pues un gourmet y cocinero excelso como yo no iba a tragarse el resto de vituallas ya cocinadas al comprarlas en el súper. Mi gaznate no es la entrada al basurero).

Cuadro de Frans Hals. El de la foto de cabecera, Sorolla, obvio.

Y aquí viene el clímax con la nena (no, no es mena, por entonces los menores estaban como han de estar: acompañados y en sus países): sacó unos bolis y unos folios y me enseñó lo artista que era. Y en un descuido, pues los nenes son adorablemente descuidados en el frenesí que es la vida para ellos –la mejor vida que había y que ya jamás tendrán los nenes torturados del NOM – me manchó con boli mi camiseta regalo recuerdo de Benidorm. Y la nena se dio cuenta, y a mí –obviamente – me dio igual, pero su mami se percató y reprendió a la hija por haberme manchado la camiseta regalo recuerdo de Benidorm.  La alegría de esa criatura se tornó tristeza por la intervención de su atenta madre que pretendía que yo comiera la basura que me sacó… hay amores que matan, qué duda cabe. Entonces cogí el boli, mientras ya hasta el papi reprendía a la hija por la atrocidad de haber mancillado mi camiseta regalo recuerdo de Benidorm… y completé el boceto de la nena, rayando con el boli mi camiseta, a lo bestia.  Me hice el harakiri camisil…

Y los adultos, que eran todos menos la nena, mirando asombrados. Y la nena, la única mente sana junto a la mía, riendo sin parar y –otra vez – viniendo a mi vera zafándose de sus padres, que me miraban –y se miraban – anonadados; y siguieron a sus conversaciones de mamelucos y comiendo bazofia… todos sabían que “El Chámber” era un tío raro. Pero todos querían estar siempre conmigo. Curiosa paradoja la del ser humano adulto. Pobre nena. Espero que en su vida haya habido otros como yo. Pero me temo que no. Hay tan poca gente sin socializar en este mundo… y seguro que ahora ella tiene nenes y la rueda del absurdo humano no para de girar.

PD: casi coetáneo a esto,  estando en un enorme aula de Derecho en la UCM, un compañero me pidió un boli. Y al devolvérmelo me lo tiró sin avisarme a tiempo y el boli me manchó mi camisa blanca (ese día evolucioné de camiseta regalo recuerdo de Benidorm a camisa aceptable de manga larga, y sin letrero alguno). Mi compañero –Sergio Nebril, que se hizo luego cachas y abogado, no sé el orden exacto – se asustó (os juro que es el término adecuado) y me pidió perdón por manchar de boli mi camisa: “¡Hostia!, perdona Polaco… es que… yo es que… “ Y me volví a hacer el harakiri camisetil, ante lo cual se despolló. Él también sabía que yo, en ese caso “El Polaco” era un tío raro, pero tanto él como el resto siempre querían estar a mi lado.

Este mismo hombre me dijo un día: «¡Joder, Polaco, te he visto un buen rato en la tele, en una bronca con los Boixos Nois en el campo del Rayo! ¡salías en primer plano todo el rato!» Este chaval era del Real Madrid, así que no sé qué coño hacía viendo un Rayo Chabacano- F.C. Barçalunya. Sí, yo estaba en esa grada –por entonces de pie, como deben de ser las gradas – y pese a mi pinta al llevar una bomber Alpha, pines del FCB y España y bandera de los Boixos al cuello… yo no estaba en bronca alguna, sino que una decena de Casuals, liderados ese día por Lluis Sureda (el líder de los ultras del Barça esos años) justo entraron a la grada, y venían devastados de la paliza que les habían dado en la calle los vallekanos. El peor parado tenía la cabeza con más heridas que pipas tiene una sandía. Y toda llena de yodo, por la primera cura del Samur. Y se desmayó a mis pies. Por eso salí yo en la puta tele (Canal Más). Y el Sureda le levantaba halentándole en plan: «¡vamos no te vengas abajo! ¡somos los mejores!» y chorradas así (y sí, digo «halentar» porque les olía el aliento). A las pocas semanas o así volví a ver a este cabeza rayada (a parte de rapada) en Barcelona, ya le estaban cicatrizando las heridas, pero por lo que ví ese día, creo que le harían más, otra vez. Qué mundo más absurdo el de la ultraviolencia. Jamás he sido parte de él, sino damnificado.

Echo de menos no despreciar a los que me rodean.

RELATO- artículo: el timador, timado por mí.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos with tags , , , on mayo 9, 2021 by César Bakken Tristán

El micrófono que veis en la foto es un AKG de medio cañón, un muy buen micro de 600 pavos (en 2007).  Es mío y todavía lo tengo, pero no es el que pagué. Resulta que el primero es escogorció durante la grabación de mi película independiente a tope… tanto que yo lo hice todo salvo interpretar. Podéis ver aquí el trailer. El caso es que, para llevar el micro en la pértiga y grabar a la vez, pues era complicadillo, pese a que lo hacía. Y una amiga que hizo un papel muy secundario –no era actriz – se ofreció a hacer de sonidista –no era sonidista y ni la pértiga era oficial… era un enorme palo telescópico de pintor, que funcionaba exactamente igual y por 20 pavos. Debido a la falta de pericia de la nena, el micro se le cayó varias veces desde una altura de varios metros, al duro pavimento. Pero bueno… era resistente el aparatejo, hasta que un día, manipulándolo yo… sonó como una maraca… y los micros no suenan, recogen sonidos. Así que, nada… se había descompuesto por completo.

El caso es que tenía garantía de varios años y como no tenía absolutamente ninguna marca de los golpes (tal vez no fue esa la causa de su defunción, luego lo explico) lo llevé a donde lo compré (ya me había gastado en esa tienda más de 6 mil pavos y otros tantos gastó un colega al que llevé, o sea; era “cliente” habitual y respetado). Expliqué lo sucedido y ahí lo dejé. Me urgía el micro, para seguir con la peli. Los de la tienda hablaron con los alemanes y, por tlf. me dijeron que les habían respondido que sus micrófonos no fallaban, así que no se hacían responsables de nada (SIC).  Bien… supongo que algo me conocéis, queridos niños. Le dije a la de la tienda que si los alemanes sabían español o algo de inglés, me los pasara y a ver cómo me explicaban lo de la garantía con la que me vendieron el micro. Alabo su confianza en la calidad del producto… ¡pero por qué tiene garantía! Me dijo que ella volvería a hablar con los de AKG y me llamaba al día siguiente, a más tardar. No me llamó y la llamé yo al otro.

“Nada, que no ceden, dicen que ni arreglan el micrófono ni lo descambian. Qué lo habrás roto tú”.

“Vale, pues vamos a hacer una cosa. Vosotros os las apañáis con los alemanes y el por qué no quieren hacer caso a la garantía que ofrecen, cuando mi micro no se ha dado golpe alguno, ahí lo tenéis y lo habéis comprobado: está impoluto, como nuevo (era verdad). Voy a ir a vuestra tienda y me vais a dar otro igual, y si no tenéis, otro mejor. Si no me lo queréis dar, lo cojo yo, que sé donde están ¿vale? Y con los alemanes bregáis vosotros. Ahora voy” y colgué.

Fui y me dieron el de la foto. Y aquí fue donde uno de sus técnicos me dijo que, en raras ocasiones, solía pasar que por el calor o cambios de temperatura, los micros se descoyuntaran por dentro, como le había pasado al mío.  Bueno… nunca sabré si fueron los golpes de la torpe de mi ayudante, que por cierto no era nada torpe en la cama…(para los curiosos aparece en el 0:21´del trailer) pero aquí sigo con el micro y funciona a las mil maravillas, tras tanto tiempo y tanto uso. Os lo recomiendo, y si lo jodéis, espero haberos señalado el camino. Realmente me jodió la prepotencia alemana de que “nuestros micros no fallan” y que ofrecieran una garantía engañosa. Está claro que estos teutones “cabezas cuadradas” no conocen la picaresca española…

Añado otra experiencia. Antes de esto curré para otros timadores, la distribuidora de DVD “Cameo Media” («Camelo de mierda») catalufos, grabando y editando entrevistas a actores y directores con mi primera cámara y otro micro, para los extras de sus DVD de algunas pelis estrenadas en Madrid. Pagaban poco, pero a mí me iba bien, porque cuando me contrataron no tenía ni cámara ni ordenador para editar el trabajo… me los compré y cogí el curro para aprender a manejar el sofware de edición y la cámara, cobrando. Eso de las prácticas nunca ha ido conmigo. Además, hacer estos trabajos tan absurdos es cosa de poco y hasta un mono sin amaestrar valdría. El caso es que eran morosos y eso que estaban forrados…  normal… si no pagas y sólo cobras, pues te forras. Decían que pagaban a mes vencido y tal. Cuando acumulé varios meses sin cobrar, me mosqueé, porque siempre me decían que a la semana siguiente me pagarían, y esa semana de pago nunca llegaba (momento Larra “Vuelva usted mañana”). Les mandé a la mierda, porque era poca pasta y las pelis eran tan malas que me daba dolor de cabeza ese curro. Conocí a muchos actores españoles, por cierto, a cada cual más gilipollas (me quedo con Fernando Tejero, que ni es actor pero lleva décadas en ello. Sí, es tan imbécil como le veis en las series o en las pelis, porque no interpreta, hace de sí mismo. Tuve que decirle las respuestas a mis simples preguntas sobre su inefable bodrio: “El penalti más largo del mundo”. Era incapaz hasta de contestar una entrevista, así que le hice “el guión”).

Bueno, por correo-e me decían que ya me habían enviado el cheque. ¿No te ha llegado? No llegaba nunca y eso que yo tenía cuenta bancaria ese año y les decía que me hicieran una transferencia, que era más cómodo y rápido.  Decían que no, que ellos pagaban con cheque. Claro… como yo. Si no pagas puedes “pagar” con lo que quieras. Les llamé por tlf. y hablé con la zorra timadora. Me dijo que justo ese día había salido mi cheque y, literalmente, que “el cheque está volando hacia Madrid”. “Me alegro por él, pero tú me vas a hacer una trasferencia a mi cuenta ahora mismo. y como no reciba lo que me debéis el que va a volar a Barcelona soy yo y os voy a reventar a hostias, a ti la primera”. Me colgó. Pero me pagó a la media hora.

Luego me puso un correo- e ofendida y quejándose de “mis formas”.  No te jode la idiota, idioto, idiote. Por cierto, mi cheque sigue volando… igual colisiona con la basura espacial china y se abre un bujero espacio temporal de flipar…

Santa Quiteria, 1 paraíso ciudadrealeño

Y, ya puestos, os cuento otra anterior a ésta. Cuando alquilé mi casa de Cabañeros, fue por 1 año, un contrato con opción a compra. Dejamos 30 mil calas de fianza (2 meses de alquiler). Lo hicimos con una abogada de Madrid que era la nuera de la dueña. A los 2 meses del vencimiento la llamé para decirle que no renovaba el contrato y que se cobrara los 2 meses con la fianza. Y –agárrate que vienen curvas – la tía me dice que si no ejercemos la opción a compra, perdemos la fianza. “¿Ah, sí? pues eso no me lo dijiste cuando firmé”. “No lo recuerdo, se me pasaría mencionarlo, pero así es la ley”. “¿Ah sí? ¿así es la ley? Tengo aquí el contrato – lo hojeé rápido – y no… no veo esa cláusula”. “Da igual si no está escrita, es algo estándar que no hace falta escribirlo –algo así me dijo – tienes que pagar los 2 meses que faltan y nos quedamos con la fianza si no compras el inmueble”. Aquí empecé a insultarla sin miramiento alguno y a gritos.  En resumen, lo que le dije fue que era una jodida timadora y que no iba a pagarle los 2 meses. Y que si necesitaba aclaraciones, me pasaba por su bufete, donde habíamos firmado el contrato y que me aclarara las cosas, a la cara.

Obviamente se cobraron con la fianza, que era por lo que yo les había llamado. La de insultos que me habría ahorrado si me hubiera hecho caso desde un principio en vez de intentar timarme. Me hizo gracia el día de la entrega de llaves. Vino la dueña, su nuera y el marido de esta… se ve que temían verme a solas. La dueña estaba mosqueada porque no le compraba su puta casa cochambrosa y me dijo que sacara todas mis cosas. Le enseñé unas literas que había metido y que podría dejar ahí si ella las quería. Dijo que no, que no quería nada, ni las puertas siquiera, que eran suyas. El caso –cosas de los paletos avariciosos pues esta me quiso vender hasta un rebaño de ovejas cuando me enseñó la casa – es que volvieron a los 5 minutos para decirme que sí, que dejara las literas. jajajaja. Esa noche quemé todo lo quemable, puertas incluídas en la chimenea, en la fiesta de despedida que di. Se me fue de las manos y la llama salía varios metros por la chimenea (eran 2 plantas) como un soplete. Lo vi al salir por la noche a airearme.  Saqué una foto que no sé donde coño está ahora, y bajé el fuego a cotas normales, que no soy gilipollas. A la mañana siguiente regalé todo, tal vez demasiado… porque una amiga vieja de allí cogió mi taza de plástico de estas de camping, donde me estaba bebiendo un Martini con limón… vació el líquido en la tierra y se la metió a la bolsa. Me quedé perplejo no, lo siguiente. Menos mal que tenía otros vasos que escaparon a su saqueo…

RELATO- artículo: Cosas “coñonudas” de la exvida.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO, Relatos on abril 24, 2021 by César Bakken Tristán

Qué cosas tan coñonudas pasaban antes (fijaos, queridos niños, que he inventado un híbrido que contentará a todes. Es un neologismo mío ancestral, que debo usar ahora, parece…). Bueno –dijo uno que estaba malo – sigo con mis recuerdos para ver la luz dentro de este pozo que es Espena. Hay que mirar para arriba, que es para afuera, para ver la luz dentro de un pozo; yo miro para adentro, en este pozo sin fondo que es mi vida, por suerte mi vida creativa y de recuerdos molones vividos y, al contarlos: vívidos.

Con 19 palos me piré de vacaciones a Galicia con 2 colegas coetáneos, en el coche de 1 de ellos. Como somos de Madrid, pues era un viaje considerable a esa edad. Total, para ir de borrachera no hacía falta ir tan lejos, pero al del coche le molaba de la hostia la música celta… ¿alguien habla ahora de eso o sigue existiendo ese estilo musical? El caso es que como esa puta música tribal tenía su paroxismo en Galicia… ¡pues a Galicia, coñones!

Para los que no queráis leer toda la chapa, hago una sinopsis y ya si os mola seguís viendo esto (*): Me robaron la cámara de “afotos” en Coruña. Pisé el centro del campo del puto Celta. Colé un billete falso de 10 talegos en un pub de Vigo. Mientras las almas tristes de mis amigos sobaban, me fui a ligar a unos pubs de Vigo, y como no ligué pillé un taxi que me llevó de putas. En un bar de la Coruña me hicieron el mayor timo de la historia de la humanidad viva.

Sigo para los que leáis algo más y desarrollo, brevemente, la sinopsis. Empiezo de menor a mayor , según mi criterio de cosas impresionantes y coñonudas.

1/ El robo de la cámara. Mis 2 colegas se empeñaron en ir a unos “recres” y como a mí me aburrían esos antros de maquinitas, mi aburrimiento dejó mi cámara de afotos cutre a más no poder (sino no la hubiera descuidado) encima de una máquina de monigotes digitales. Y tamaño era mi aburrimiento que al salir me la dejé. Me percaté a los pocos minutos y fui a por ella, y ya no estaba allí. Discutí con el dueño del chiringo, pues no es normal que en su ciberantro entre gentuza que ve una cámara de mierda y no es capaz ni de sacar el carrete y llevarse la puta cámara. Había fotos muy molonas en ese carrete, era casi el final de ese viaje. Desde ese día decidí no hacer más fotos. Por suerte, una década después enmendé el error y me hice fotógrafo profesional.

2/ El campo de jurgol. Mi colega conductor quería ver el campo del puto Celta de Vigo por fuera. Yo era de los Boixos Centre (mai ningú no ens podrà torcer) en esa época, así que ver el estadio de los etarras Celtarras no era necesario para mí. Pero acompañé a estos 2. Y , hete ahí, que había una puerta abierta. Era verano, no había jurgol, así que les dije que aprovecháramos y entráramos por esa puerta, que no cobraban entrada y por lo tanto no estábamos colándonos. Como eran 2 maricones, ni se arrimaron a la puerta. Yo pasé, y acabé en el césped de Balaídos. Ojo, mi odio a los Celtarras no quitó el gusto de llegar al centro del campo, mirando alrededor con los brazos en alto cual jurgolista. ¡Era un estadio precioso! Es la única vez que he estado en el centro del campo de un estadio grande. Es una sensación curiosa. A mí me gustó. Olía a césped. Por supuesto nadie me dijo nada ni vi a nadie… si el vulgo supiera la cantidad de cosas “prohibidas” que se pueden hacer y sin hacer daño a nadie…

3/ El billete falso. Mi colega conductor sacó 60 talegos (60 mil pesetas) de un cajero, delante de mí. 60 mil pelas daban para muchas copichuelas antes. El caso es que en una gasolinera fue a pagar el pienso del coche que estorba, y el gasofa le dijo que el billete de 10 talfis era falso. Lo pasó por no sé qué cojones de barrita de infrarrojos o infrafachas y nada, que ese papel de mierda no valía una mierda. Mi colega sacó otra sábana y esa sí era “legal”. O sea… CagaMadrid había expedido un billete falso de 10 talegazos (60 pavos de ahora imaginad lo que eran hace 709 siglos que tiene esta historieta: eran una pasta). Mi colega estaba acojonado con el billete falso en las manos… como si fuera una bomba. “Serás gilipollas” – le espeté como quien no quiere la cosa – “dame eso, que he visto que lo has sacado de un cajero, y yo te lo devuelvo en dinero válido”. 

Eran tiempos de barrita de neón rara en las cajas registradoras, precisamente para evitar billetes falsos… ¿pero de dónde venían esos billetes si hasta en un cajero te los daban? En todos los pubs estaba la puta barrita y, por lo tanto, era misión complicada colarles el billete más tocho de la época. Pero no contaban con mi astucia (momento súper héroe mexicano raro, que decía eso pero con ese: astusia). En un pub con la caja toda enneonada fui a pagar 3 copas con el billete bomba. Me percaté que los camaretas pasaban todos los billetes por la jodida barrita de neón. “Precaución” – les dije a mis colegas para ponerles nerviosos – “No va a ser fácil”.  La técnica para colar las 10mil calas era muy simple para mí: 3 copas pedidas, entre ellas mi gin tonic… ahí estaba la clave. Como solía pasar en esos años, no lo ponían con rodaja de limón, ni mucho menos con limón exprimido ni toda la perversidad que han inventado para un vaso de ginebra con agua tónica.  Jugué con esa baza para evitar la jodida barra delatora y amiga de los bancos que son los que distribuyen el dinero falso.

Le mostré el billete al notas y, antes de que lo cogiera y lo pasara por la puta barrita delatora, le señalé una botella de ginebra tras él y le dije que si me lo había puesto de esa. Ahí creé la “confusión del melón” (dícese –porque lo digo yo – del camarero/a  que se deja embaucar. Yo fui posteriormente el mejor camarero del mundo, ya os contaré qué pasaba cuando me querían engañar… a mí, el padre del embuste baretil)  y el gilipollas entró al trapo, porque ni recordaba qué botella había usado ni donde la había dejado. Le dije que me había echado poca ginebra, que echara un chorrito más y se cobrara – el billete falso a su vista, siempre ofrecido a que lo coja ­–. Agarró la botella que le dije, y mientras lo hacía yo le daba a mis 2 colegas tolis sus vasos de tubo y sus correspondientes refrescos. Me echó un suspiro más de la botella, como sé que suele hacerse en esos casos; pero me percaté que había más peña demandándole copas –cosa obvia – así que para colarle el billete, sin que lo pasara por el rayo fatídico, espere a que le pidieran otros clientes, y le pedí yo una rodaja de limón… ahí le dejé el billete sobre la barra. Me echó el limón mientras atendía verbalmente a los otros clientes, me cobro, me dio el cambio y siguió atendiendo.

4/ Vivan las putas, coñones. Los almas tristes sobando y yo deseando estar vivo. Me piro a unos pubs cercanos a la pensión de marras y nada, que me sirven todas las copas del mundo pero ninguna tía me servía. No es que no me sirvieran, que alguna moza lozana había, pero no sola y –supongo – sin compromiso.  Al segundo vodka con naranja lo vi claro: “aquí no vas a mojar el churro”. Y ni corto ni perezoso, salgo y entro en un pesetas.  Era pa´verlo ese Fary, un pieza como yo, pero doblando mi edad. Le digo: “Jefe, aquí no hay quien folle. Lléveme a un lugar donde se pueda”.

El puticlub era enorme, algo así como la luna vista de cerca. Y estaba hasta la bola. “Y mis amigos sobando” pensé al entrar, dando inevitables codazos. La suerte de los beodos como yo es que nos dan una copa y ya estamos contentos. Así que pedí una y tan feliz viendo el percal del local.  En serio, eso era enorme. Me agredió una negra puta (para el que nunca haya ido a un lupanar, que sepa que ahí las putas de agreden, tal cual) y nada más tocarme el cimbel me convenció. Fijaos cómo estaría de lleno el antro que no había habitaciones libres para el fornicio, así que tuvimos que darle a la lascivia en una sala cerrada al público, una especie de reservado. Y ahí, encima de un sofá corrido hicimos la faena. 2 orejas y el rabo me dieron. Pero como soy un romántico empedernido, le dije a la zorra que quería una vuelta al ruedo. Y la muy puta salió de nuestro nido de amor (¿abandono conyugal?) y volvió al momento y me dijo, tal cual: “no me dan otro condón ni saben que sigo contigo. Cada condón es un servicio”. Obviamente saqué un condón mío y le ofrecí la mitad de dinero para reconquistarla… y como era dinero más negro que ella, pues accedió. Y a follar, que el mundo se iba a acabar.

5/ El desayuno más molón del mundo. En la Plaza de España de La Coruña, un bar y 3 clientes gilipollas: yo y mis colegas. Los muy tópicos y típicos piden café con leche y porras o bollos o una mariconada de esas. Y yo, una birra y un pincho de tortilla. Sólo quedaba un pincho, así que tuve suerte y el camareta me lo sirvió. Desayunar birra y tortilla es lo mejor del día.  Mi amigo el conductor (precaución, amigo conductor) vio mi pincho, todavía sobre el cristal ese raro de la barra, se encaprichó y dijo: “¡Jefe! Yo quiero otro pincho de tortilla. ¿Hay más?”. El “jefe” nos miró con cara de querer el descabello cuanto antes, cogió un cuchillo, cortó mi pincho en 2 y puso una mitad en otro plato. Y nos puso los 2 platos en la barra. ¡Olé ahí la faena! ni el Soro lo hubiera hecho mejor. Antes de que los platos rechinaran ya estaba yo mirando a mi colega. Y me suelta, de soslayo: “Chámber, no la líes” (Chámber es uno de mis motes). “¿Pero tú has visto?” le espeté más risueño que ofendido.  “Yo pago todo, pero no la líes”. Yo miré al camarero /dueño del antro, le sonreí y le pedí otra caña, con la otra llena, para que supiera que yo no resto, sino sumo.

(*) esto es una metonimia. Uso muchos recursos literarios en mis balbuceos. Y me invento otros… qué se yo, me gusta jugar con las palabras bajo un contexto adecuado y una estricta lógica narrativa. Si no lo pilláis, pues no me leáis más. Y a los que sí que lo pilláis pues os pido perdón por esta aclaración.