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ARTÍCULO: “Congojavirus: perros urbanos y el fracaso de una civilización”

Posted in artículo-insulto with tags , on marzo 24, 2020 by César Bakken Tristán

En el estado de alarma que nos ha sumido el Estado, llama mucho la atención que el confinamiento humano obligatorio devengue bula a los amos de perros urbanos. Los perros, como lo oyes, tienen más derechos que los humanos. Y no porque sean una suerte de panacea cuadrúpeda que nos librará del congojavirus, a golpe de ladrido, a chorro de micciones y a golpe de deyecciones… sino precisamente TODO LO CONTRARIO.

600 años antes de Cristo, los romanos instauraron el alcantarillado urbano, con fines que no necesito indicar. Que en el siglo XXI todavía no hayamos llegado a lo que los antiguos romanos, es el más fiel indicador de que somos una civilización fracasada. “Pero si tenemos alcantarillados y mejores que en aquella época”–pensaréis–. Correcto, no hace falta ser Marañón para darse cuenta, pero si para protegernos de la lluvia nos ponemos un chubasquero y nos tiramos con él al mar… nula utilidad le estamos dando.

El la ciudad, hay una mayoría de animales que solemos ir al cuarto de baño a hacer aguas. Es lo normal, ¿verdad qué es lo normal? Se trata de una mera cuestión de higiene y sentido común, hasta de pudor e intimidad. ¿Entonces por qué hay cientos de miles (sólo en Madrid capital) de animales que hacen aguas en la calle, por doquier, dónde les salga de la punta del final del aparato excretor? ¿Los cuadrúpedos no pueden hacer sus necesidades en casa? Sin querer buscarle 3 pies al gato, sé que estos felinos de casa, cuadrúpedos también, hacen aguas en ella, por mero instinto, higiene y quien sabe si pudor. ¿Qué ocurre con los perros? ¿Qué ocurre con sus dueños? Donde no llega el instinto y el sentido común, llega la imposición; como fue hace años la de que estos cerdos bípedos tuvieran que recoger las deyecciones de sus canes. ¡Tener que implementar una ley y sanciones para esto!

De todos es sabido que un perro puede ser adiestrado, muy eficientemente, para mil y una cuestiones no instintivas o innatas. ¿Por qué casi nadie les adiestra para hacer aguas dentro de las casas de sus amos? Porque es muy fácil hacerlo. Y si el perro es más torpe de lo habitual, con obligarle o dejarle en casa hasta que lo haya hecho, fin del problema. Pero el egoísmo, la falta de civismo y la decrepitud higiénica de la mayoría de dueños de perros urbanos, se encargan de tirar por los suelos lo que cualquier habitante de la antigua Roma había conseguido, y convierten las calles en cloacas infectas, repletas de cagadas y meadas caninas (si puede ser, en la acera y junto a la puerta del vecino, por favor).

Son estos mismos dueños los que meten a su can en casa, después de haber estado pisando y oliendo excrementos, propios y ajenos, y con los esfínteres manchados. Son estos mismos dueños los que, ya en su casa, meten a su can en el sofá y en la cama , y les dan de comer hasta de su plato o con su propia mano. A mí la higiene de cada cual, de puertas para adentro y siempre que no afecte a la mía y a la comunidad urbana, me la trae al fresco. Respeto hasta que haya más hostelería de comida basura que de la buena… haya cada cual con su vida. Pero cuando un estilo de vida afecta negativamente al resto… hasta ahí podríamos llegar. Lo curioso es que no sólo hemos llegado y vivimos en ese estado de hediondez urbana, sino que lo superamos día a día. Prueba de ello es el congojavirus. Las calles aparecen repletas de perros con dueño, y viceversa. Se saltan –legalmente– el aislamiento domiciliario y los controles de acceso –ilegalmente– en parques y zonas verdes restringidas para el resto; para los humanos de verdad. ¡Precisamente ahora que este Apocalipsis era la escusa perfecta para implementar la prohibición legal de que los canes siguieran infectando y destrozando el ecosistema urbano y la lógica convivencia entre seres humanos pulcros, decorosos y respetables… ¡precisamente ahora es cuando, lejos de hacer esto, se les dan todavía más derechos! ¡más poder!

Los cochinos bípedos más pulcros, recogen las deyecciones de sus canes pero no se lo llevan a su casa para arrojarlas por el inodoro, qué va… dejan la bolsa donde les place y, como mucho, infectan papeleras y contenedores. ¡Ni siquiera son capaces de llevárselo a casa y hacer que esto sea algo parecido a la Roma de hace 2.600 años! ¡Viven 2.600 años por detrás de la civilización!

Aún así, la mayoría ni siquiera hace esto de la bolsa, ahí están las calles para demostrarlo. Y los que lo hacen es por temor a ser multados. Triste panorama. Pero como ninguna situación es tan mala como parece, ya que puede empeorar (lo decía una “Ley de Murphy”), el tema de los meados es aplicable al 100% de los dueños de perros. En esto no se salva nadie. ¿De dónde creen sacar la legitimación para mearnos? ¡Ni siquiera podemos aplicarles el “nos mean y dicen que llueve”, pues no lo hacen con subterfugios ni disimulo alguno. Lo hacen por doquier y estén donde y con quien estén.

Tristísimo panorama el nuestro. Amén de ser peleles del Estado, somos víctimas inocentes de muchos de nuestros conciudadanos, a los cuales yo señalo con el dedo e interpelo con la voz. Y del maltrato animal, de los ladridos que no dejan dormir ni pensar, de los ataques de perros a humanos, de ir sueltos y sin bozal, de permitir razas peligrosas que son una bomba de relojería y etc. De eso, si eso, ya os hablo otro día, que estamos en estado de alerta y hay que tener los 5 sentidos prestos para esta paranoia… los que los tengan (los 5 sentidos) y los que la tengan (la paranoia).

¡Venga! a las 20h. todos a aplaudir desde las jaulas y nichos urbanos. Y a insultar a los trabajadores que permitimos que podáis estar en vuestra casa, acojonados y tocándoos las pelotas. ¡Quédate en casa!. Eso es, precisamente el eco que os debería de llegar cuando me lo gritáis a mí, pues es lo que deseo, que os quedéis en casa toda mi vida.

ARTÍCULO: “Congojavirus: Primera Guerra Sucia Mundial”

Posted in artículo-insulto with tags , , , on marzo 22, 2020 by César Bakken Tristán

https://elcorreodeespana.com/opinion/154332693/Congojavirus-Primera-Guerra-SuciaMundial-Por-Cesar-Bakken.html

Antes de nada agradecer a las entidades sociopolíticas mundiales haber implementado este nuevo tipo de guerra internacional, prácticamente incruenta, que dejará un saldo de víctimas mortales enormemente inferior a cualquiera de los conflictos bélicos más nimios de la historia. Esta Primera Guerra Sucia Mundial (en adelante: IGSM) tiene los mismo efectos devastadores sociales y económicos (pese a ser términos sinónimos en este caso, ya que el dinero ya lo es todo en la sociedad) que las dos Guerras Mundiales conocidas por todos, pero se está llevando a cabo sin el asesinato masivo de inocentes ni el genocidio que los conflictos bélicos suponen. Pero todo conflicto internacional arrostra un gravísimo perjuicio para la mayoría de habitantes del Planeta, y un gran beneficio para sus élites. Lo novedoso de esta IGSM es que las élites han ampliado sus filas y se han blindado de una manera sin precedentes.

En toda guerra hay vencedores y vencidos, en eso estaremos todos de acuerdo, como también lo estaremos en que los damnificados siempre son los habitantes de todos los países inmiscuidos en ella, y los vencedores las élites económicas de ambos bandos, así como los vencidos son los dirigentes sociopolíticos del bando perdedor. Lo novedoso de la IGSM es que ha desarrollado un casus beli que no incluye la distinción entre bandos enfrentados, y que ha logrado unificar al enemigo, y hacerlo unívoco: toda la población mundial. Sí, todos los habitantes de la Tierra somos los culpables de la crisis mundial por congojavirus… bueno, especifico: los ciudadanos que no seamos miembros de élites económicas, gubernamentales ni funcionarios de las Fuerzas del Orden, o sanitarios. Ejemplos espenoles de ello son:

– elites económicas: INDITEX , “donante” de material sanitario –las comillas son porque esta inversión la recupera al desgravar impuestos gracias a ella–.

– gubernamentales: el Che pa Blemos y Pedro Sandez, saltándose la cuarentena (las primeras damas, esas 2 zorras, están infectadas).

– funcionarios de las Fuerzas del Orden: pululan, despóticamente, a sus anchas por las calles y son aplaudidos por el vulgo, mientras que siguen faltando a su deber y a su juramento con Espena.

– funcionarios sanitarios: sólo trabajan a cambio del dinero de nuestros impuestos, maltratan al paciente y desconocen el juramento hipocrático y el término “filantropía” del que presumen; y son aplaudidos por el vulgo.

Todos los conflictos y crisis internacionales son un juego de suma cero (1-1=0), es decir, para que alguien pierda alguien gana, te quito algo y lo tengo yo. La economía es como la energía: ni se crea ni se destruye, se transforma. En el caso de la economía mundial, que es el motor principal de todo, el dinero sólo cambia de manos, de ahí el origen de todas las crisis, como esta de 2020. Pensad en qué sectores se benefician de esta alerta mundial vírica y descubriréis tantos ataques de falsa bandera y tantas quintas columnas que os abrumará.

Me resulta soez y denigrante que la excusa para la mayor crisis económica mundial contemporánea sea un simple virus análogo al de la sempiterna gripe. No porque el virus no sea mortal, que lo es para un espectro pírrico de la población mundial, sino porque un virus de este tipo es como un puñal enfundado: jamás hará daño si no se desenfunda. ¡ Es tan simple evitar que este virus sea dañino! ¿Por qué está dañando –muy poco pero dañando– entonces? Por la sencilla razón de que el paisanaje pretende NO CONTAGIARSE, que es muy diferente a evitar NO CONTAGIAR. Aquí está el quid de la cuestión, que todavía no he visto plantear a nadie. Si nadie ataca, no hay necesidad de defensa, ergo… es imposible la guerra. Digo esto porque la defensa siempre es el mejor ataque en estos asuntos y, sobre todo, justificación de todas las guerras. Jamás hay un casus beli que no sea defensivo, JAMÁS. Ergo… el problema siempre es del que ataca, como el virus, que no olvidemos es un agente infeccioso que ataca, no que se defiende de nosotros.

Pero nosotros, como portadores, somos los atacantes. Y como la única obsesión del ser humano es protegerse así mismo, pese a quien pese y caiga quien caiga, el virus se está extendiendo. Porque con las mínimas normas cívicas y de higiene exigibles a todo ser humano que viva en comunidad, jamás se puede extender un virus de este tipo; que sólo se contagia por contacto directo con él en boca-nariz-ojos. El ciudadano se pone la mascarilla para evitar ser contagiado, no para no contagiar, que es la verdadera función de la inmensa mayoría de mascarillas; pues sólo las que tienen filtros (“las caras” para que me entienda el vulgo) evitan contagiarse, y son de un solo uso. Todos los fallecidos, que aunque pocos y casi todos víctimas potenciales de la gripe igual que del congojavirus, han fallecido por la falta de respeto del portador del virus que se lo transmitió, pues dudo mucho que los fallecidos se hayan tirado a los brazos de un infectado; máxime cuado la capacidad de movimientos de los ancianos es tan reducida. La negligencia es igual de culpable que la intencionalidad. Dejad de creer que el enemigo siempre son los demás, porque el enemigo suele estar en el espejo de tu casa.

¿Por qué la plebe, los analfabetos que son la mayoría de la población mundial, gritan desde sus agujeros vitales, a los transeúntes: “¡Quédate en casa!”?. Exactamente por el mismo motivo que vitorean a Messi, se gastan 2mil euros por estar 2 minutos con los miembros de Metallica en su camerino o votan a políticos que saben son y serán corruptos y multimillonarios con sus impuestos… ¡y que la historia demuestra que es un gremio UNIFICADO Y SOLIDARIO!, el lema de los Reyes Católicos resume lo que son los políticos: “Tanto monta, monta tanto”.

El problema es la ignorancia, no los virus. El problemón es la pandemia de analfabetismo que los mass media, los publicistas, las élites económicas y el sector informático (con sus apps para dejar el cerebro el “stand by” mientras todo te lo hace la puta máquina), videojuegos y “cultural” han instaurado. El problemazo es que el vulgo podría dejar de serlo, pues armas para ello las hay por doquier, pero lo cómodo es regocijarse en la estupidez, delegar todas las funciones en otros y seguir en el redil acolchado donde habitan.

La única pega a esto es que personas como yo, que no escondo mi intelecto pese a que sea contraproducente para mi estado sociopolítico y económico, personas como yo somos exactamente igual de potenciales contagiados por este virus análogo a la gripe; y jamás seremos transmisores, que es la causa de todo este mal. Por lo menos este caos inoculado a nivel mundial ha servido para que el populacho sepa las mínimas normas de higiene humana y nos ha dejado claro que hay que lavarse las manos… y, sobre todo, que los responsables de esto se lavan las manos y son aplaudidos por los que acaban de aprender que hay que lavárselas.

Yo no me quedo en casa. Faltaría más. Mi vida la dirijo yo, no delego en nadie para ello.

Una última reflexión: ¿Ya no existe la gripe común, que mata a tantísimos cientos de miles de personas en el mundo, anualmente? ¿Ya no hay guerra en Siria ni refugiados wellcome? ¿Ya no hay conflicto armado en Irak, Afganistán y etc?. ¿Ya no hay alerta mundial por el cambio climático? ¿ya no hay yihad?¿Ya no hay feminismo? ¿ya no hay tantas cosas que hasta la irrupción del congojavirus eran el problema de la humanidad? Volverán… como prometió Terminator que haría… y lo cumplió. La IIGSM está incubada.

 

 

ARTÍCULO: “Tabaco: fiel aliado del congojavirus y el Estado”

Posted in artículo-insulto with tags , , , on marzo 19, 2020 by César Bakken Tristán

https://elcorreodeespana.com/salud/950008899/Tabaco-fiel-aliado-del-congojavirus-y-elEstado-Por-Cesar-Bakken.html

 

Los urbanitas cuarentones (como yo) recordarán a los yonquis de los 80 y 90, jeringuilla ensangrentada en mano, blandiéndola ante ti en un atraco al grito de : “dame la pasta o te pincho, que tengo el sida.” Una broma, de mal gusto eso sí, al lado de lo que hace, impunemente, un fumador muchas veces al día, pues el tabaco es la enfermedad más pandémica y cruel del mundo.

El humo del tabaco y de los vapeadores es transmisor de virus, bacterias y 1001 sustancias nocivas más para el ser humano. El derecho de autodestrucción de cualquier persona mayor de edad y sin patologías mentales, es inalienable , pero jamás puede supeditar el derecho a la vida y a la salud del resto de mortales. Cualquier fumador es libre de hacerlo, en privado y en su casa con las ventanas cerradas. Y si es en compañía, con gente –fumadora o no– que dé su consentimiento para estar en ese nocivo ambiente (yo mismo lo he dado, y lo doy, muchas veces). Fumar en otras circunstancias es un crimen de lesa humanidad, un genocidio por capítulos y a cámara lenta.

El congojavirus, que ha puesto en cuarentena y en alarma al mundo entero y está provocando la peor crisis económica de la historia contemporánea, es transmitido impunemente por los fumadores a cada bocanada de humo. ¿Ante tanta paranoia aséptica, por qué dejamos que un enorme grupo infeccioso pulule a sus anchas? ¿Cómo es posible que, lejos de reprimir los atracos del yonqui que cito al inicio de este artículo, el Estado le venda jeringuillas y le permita atracar por las calles?. La respuesta es tan sencilla –y conocida– como insensata: DINERO.

La cantidad de impuestos (un 80%) que soporta el tabaco es una razón con tanto peso que ni necesita a la ley de la gravedad para caer a plomo. Es tan grave este asunto, que cae por su propio peso e impone sus propias normas físicas y legales. El congojavirus está quitando muchas caretas sociales y dejando al descubierto a muchos psicópatas que parecían no serlo para la mayoría de la sociedad; en este caso, al Estado y a los fumadores incívicos que he descrito. ¿Un Estado que ha de velar por nuestra salud, y en este caso ha impuesto estas delirantes medidas “anti-congojavirus”, restrictivas de la libertad humana y sus derechos mas fundamentales, y permite que los estancos permanezcan abiertos y los fumadores impunes, humeando por las calles?. Yo, como misántropo que soy, iría mucho más allá que este Estado felón y expoliador del pueblo, pese a quien pese y muera quien muera con ello; yo quitaría todos los gravámenes al tabaco y lo daría gratis; y daría subvención a los fumadores y facilidades para fumar más todavía, como pagarles el alquiler de la casa donde fuman, la manutención y etc. TODO a condición de que se sólo fumaran en casa, matándose a cámara lenta, pero que nos dejaran a los no fumadores en paz.

Abogo por financiarlos y así, en poco más de un par de siglos, la humanidad se habrá librado de este cáncer (nunca mejor dicho) que son los fumadores que describo. En Espena mueren 50mil fumadores al año, por causas directamente relacionadas con el tabaco. ¡Muy pocos son, poquísimos! Deberían morir todos los fumadores que describo. El resto de fumadores, los cívicos, que hagan con su vida lo que quieran, que ya le dan al Estado muchísimo dinero en impuestos y tienen derecho a gozar de la Sanidad pública que están pagando a precio de oro. Socialmente mirado, este tipo de “buen fumador” es muy beneficioso para el Estado, pues paga más impuestos que nadie y suele morir antes que el resto. Lo ideal sería que la ley prohibiera al fumador incívico, pero tantísimos miles de millones al año son irrenunciables para el Estado: la entidad más corrupta, malvada, expoliadora y nociva que hay sobre la Tierra.

 

ARTÍCULO: “Congojavirus: huelga general forzosa y llena de humo de tabaco”

Posted in artículo-insulto with tags , , , on marzo 14, 2020 by César Bakken Tristán

Pese a ser un complot mundial para crear una brutal crisis económica global y generar un, todavía más (aunque parezca imposible), control de la población a través del miedo y el analfabetismo, me remito SÓLO a Espena, que no es poco:

 

Pedro Sandez ha decretado el estado de alarma por el congojavirus, apoyándose en el informe de la OMS que decretó el estado de pandemia, una más en su haber. A ver… yo declaro el estado de paranoia y paradoja Ad hoc, es decir, con el fin de tenernos aún más controlados en base al miedo infundado e inoculado a una población que echa carreras consigo misma para ver si es más analfabeta o más psicópata, y que es tan torpe que, pese a quedarse sin resuello en el esfuerzo; siempre queda segunda en la carrera.

No redundaré con mi artículo anterior (“Congojavirus (y la solución)”), ni con obviedades que todos conocéis, y me remito únicamente al hecho de que el Gobierno comunista de Espena nos acaba de implantar una dictadura colosal, todavía sin muertos por represión… ya que en estos 44 años han moldeado una sociedad sumisa que ya ni sabe defenderse, y por lo tanto no es necesario que sea reprimida con violencia física. ¿Y por qué no sabemos defendernos? Pues porque la queja es patrimonio de la izquierda y sus asalariados burgueses, para alcanzar cotas de aún más poder (poder tenían hasta en el Franquismo, y con Primo de Rivera y Alfonso XIII), y la queja es el paso previo a la defensa. Ahora que vuelven a estar en el poder absoluto y absolutista, ya no hay motivo alguno de queja, y todo contestatario será tildado de reaccionario fascista y subyugado en todos los niveles de su vida, sobre todo moralmente.

Pero si la paranoia es algo complejo de demostrar, la paradoja es un libro abierto a todos. Me centro en ella. Esta dictadura totalitarista la provoca un virus que ataca, primigeniamente, al aparato respiratorio y puede ser mortal en casos muy extremos, de ahí la justificación del control social brutal y de la destrucción de la economía espenola. Pero esta restricción de movimientos, este cierre laboral, esta huelga general forzosa, esta cuarentena sin enfermedad, no afecta a los estancos, al tabaco. O sea, Sandez ve la paja del congojavirus en ojo ajeno y no la viga del tabaco en su propio ojo. Esto no se puede pasar por alto, y al que lo pase hay que darle el alto y un par de soplamocos, pese al riesgo de contagio de congojavirus. En Espena el tabaco mata al año, directamente, a más de 50 mil fumadores, e indirectamente a un número indeterminado de miles de fumadores pasivos. Defiendo, y fomento si puedo, el derecho de cada cual a envenenarse como quiera sin afectar a la salud de nadie. Pero decretar esta alarma, y darle bula a los estancos, es de una hipocresía tan colosal que no merece más comentarios, aunque sí una reflexión: ¿hasta cuándo vamos a seguir soportando el ultraje a nuestro intelecto? ¡Ni siquiera en estados de alarma, originados por un virus que ataca al sistema respiratorio se cuestiona el tabaco y, encima, se le protege, se le blinda y se le conceden privilegios sonrojantes para cualquier mente activa!

Ayer un hijo de puta me echó el humo de su cigarro, en la calle. Bajo el cigarro tenía una mascarilla –puesta en la barbilla por motivos obvios–, y frente al cigarro mi rostro perplejo, tantas veces ajado por el humo de los cretinos que extienden su enfermedad con los no fumadores, de la edad y condición física que sea. ¿Se puede ser más mezquino? Lo normal sería haberle escupido en la cara (la tos es leve y el estornudo no se puede provocar) para igualar su falta de civismo. Digo escupir y no hostiar, porque creo que a un imbécil con mascarilla le derrota más eso que un KO por impacto.

¿Qué sociedad tenemos, que está llena de gente que protege su aparato respiratorio, cigarro en boca? Una sociedad con un gobierno que obvia las decenas de miles de muertes al año por el tabaco, y los cientos de miles de enfermos que crea, pero que pone el Estado patas arriba, arruinando nuestra libertad y nuestra economía, por un simple virus filogripal que no supone más peligro que el resto de gripes y enfermedades respiratorias mortales, cuyas víctimas son ninguneadas y que, entre unas y otras, rondan los 30 mil fallecidos al año.

Que vuestro raciocinio aporte el resto de líneas que no voy a escribir en este artículo.