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ARTÍCULO: dictados, dictaduras y congojavirus.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on diciembre 17, 2020 by César Bakken Tristán

Voy a mostraros una de las 1.001 causas de la plandemia, acaecida hace más de 35 años en el colegio donde estudié. Pero antes os narro lo que me pasó ayer mismo y que no es sino la continuación de la historia escolar:

Tienda Fotoprix, en Avda. de la Albufera (Hediondo Puente de Bellacos).  Un empleado –al que conozco desde hace años, como cliente suyo, nada más – y 2 clientas, separados muchos metros entre ellos.  Al verme entrar, gestos despavoridos y desencajados. Ellas se pegan a las paredes y él, que estaba fuera del mostrador porque los ordenadores para trapichear imágenes con el cliente están ahí, se va al final. El motivo: que no llevo bozal.  Antes de dejar que la estupidez de los 3 me afecte, tomo las riendas y le pregunto si todavía ofrecen el servicio que he venido a solicitar. Tras decirme que sí, como si estuviera viendo a Dios o al Diablo, me dice lo del bozal. Le ignoro, y mientras comento detalles del servicio suyo que quiero le entremezclo que yo no puedo usarlo, por la eximente de enfermedad respiratoria. Y reculo hacia la puerta a esperar que me toque el turno. Y hete mi asombro que el tipo ordena salir a las 2 clientas, que me esquivan como si yo fuera una Hidra, y con una congoja que sólo he visto en la cara de algún enemigo mío (o de otros), tras ser derrotado en una pelea a hostias, me dice que entre. “Da igual que ellas estén primero. Acabemos con esto rápido”.

Resolvemos, en el ordenador, el asunto al que he ido. Entre sus balbuceos timoratos e indignados, descubro que NO SABE A FECHA DE AYER que hay personas eximidas del bozal (y obligas a no usarlo, por cierto, pero eso es más arduo de explicar). Le recrimino MUY SEVERAMENTE que siendo un empleado de tienda no sepa ALGO TAN BÁSICO sobre los derechos y obligaciones del cliente, y las suyas. Espeta que no lo sabe, pero que le da igual “hablo por mí, que no quiero contagiarme”. Ahí asumo que no hay nada que hacer con este tipejo.  No obstante, mientras finiquitamos Y PAGO, OJO, QUE NO ESTABA ATRACÁNDOLE, le indico, por pena más que nada (no porque me interese su puta vida, de hecho no deseo que alguien así viva cerca de mí, por eso sé que el que sobra soy yo, lo sé desde siempre) que si le preocupa su salud no debería tener la enorme puerta de la tienda todo el día abierta “para airear al virus” ya que está pegada a 4 carriles atestados de coches.

Y ante su falta de respuesta y sus preguntas estúpidas de “¿no te dicen nada en el metro ni en la calle? Todos van con mascarilla, nunca he visto a nadie sin ella, por eso hay que llevarla… un amigo con asma la lleva. Mejor protegerse del virus aunque estés enfermo” decido cortar por lo sano: “El virus no existe”. ¿Cómo razonar con alguien que, a día de ayer, tiene menos información sobre el congojavirus que antes del inicio de la plandemia?

Físicamente este hombre (treintañero) es un poema: ojos medio bizcos, uno de ellos con un derrame perpetuo. Metro 80 (aprox.) complexión normal, tez morena, labio inferior saliente, boca atrapa moscas, gesto bobalicón (le conocí sin bozal, recordad, queridos niños), movimientos timoratos, dubitativos y gestos de servilismo extremo, capaz de reír si tú ríes o de negar si tu niegas y etc. Personalidad 0. Maleabilidad 100.

En el colegio nos hacían dictados, para aprender gramática, sobre todo la manera de puntuar y la ortografía. Nos decían los signos de puntuación, para que nosotros los escribiéramos, ya que no deberíamos saber donde se ubicaban si no se nos indicaba. Luego, la maestra corregía nuestro escrito. Un compañero, Juan Carlos Martínez, era muy guapo (pese a tener 9-10 años estas cosas se ven), no tenía la pinta del de la tienda de fotos, pero era igual de extraviado mental severo, en este caso para clase de lenguaje. La “seño” nos leyó, entre risas, la transcripción que de su dictado había hecho él, escribiendo los signos de puntuación indicados en voz, con letras, no con signos. Esto provocó la hilaridad de la clase entera, esa panda de hijos de puta que son la mayor parte de la humanidad, salvo la mía (obviamente me hizo gracia, pero mi gesto no lo reflejó, de haber estado a solas con Juan Carlos sí me hubiera reído con él de esa torpeza tan enorme y le hubiera explicado como se escribe un dictado). Pero yo sabía que este chaval no tenía el mismo coco que el resto para estas cuestiones de la enseñanza, que era “lento” en eso; para otras cosas sería rapidísimo y yo una tortuga, pues nuestro talento vital no hay que medirlo en aquello que destacamos, sino en aquello en lo que no y que necesitamos querer aprender.

A este compañero había que darle una educación especial o un apoyo extraescolar, no RIDICULIZARLE delante de toda la clase y que TODA LA PUTA CLASE (insisto: menos yo) se despollara de él y, luego, durante todo el día.  El curso siguiente ya no estaba en ese colegio. Y me alegro por él, ya que ahí solo habría encontrado maldad. Espero que le fuera mejor donde acabase, pero me temo que no, porque la estupidez y crueldad humana es generalizada. Igual, de haber seguido su proceso de belleza física –quien nace con eso no suele perderlo –, de adulto se hizo modelo, actor, o tenía habilidades deportivas y etc. de cosas donde no haya que usar la cabeza y con el cuerpo baste para vivir de puta madre e hincharse a ganar pasta. Cada mochuelo a su olivo y lo importante es ser buena persona, lo cual exige tolerancia a la diversidad y saber que todos somos diferentes y si no aplicamos las potencias individuales de cada cual, la humanidad se va a la puta mierda, que es donde está.  Asumo que sé escribir algo mejor que Juan Carlos y él será mejor modelo de fotos que yo. Porque cada cual tiene su talento. Lo que no puede tolerarse es que yo, siendo calvo, sea la imagen de una empresa de champú, ni que un ciudadano, siendo retrasado mental severo como el de la tienda de fotos, pueda estar cohabitando con el resto y, encima, despreciando a la ley y sometiendo a los 4 inteligentes que quedamos, en la dictadura del congojavirus; porque sus putos cerebros no dan para razonar algo tan simple como esta plandemia… y ni siquiera para saber una mierda de ley que exime a parte de la población a llevar bozal.  Cuando los políticos y los que les mantienen en la poltrona (las débiles armadas y del orden) son como el de la tienda (o se lo hacen), tenemos el mundo que tenemos.  Y cuando le das poder a los más tontos, no lo ejercen equitativamente, sino coercitivamente. Ello lo que quieren es ser, por fin, mejor que tú. Y si pueden, matarte. Ahí es donde todos los irredentos tenemos que poner de nuestra parte, porque si no nos defendemos (con todo tipo de armas, sobre todo intelectuales) nos comerán. Sus cerebros no procesan el odio y la bondad como los nuestros. Cuidado con ellos, cuidado con los extraviados mentales severos empoderados.

Menos mal que soy mortal.

ARTÍCULO: ¡Hay que matar a los enfermos respiratorios!

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on diciembre 9, 2020 by César Bakken Tristán
Yo, haciendo el gilipollas (para no variar) en San Nicasio (Leganés) hace 10 años. El banderón de España es mío no así la casa donde lo colgué, se lo robé al instituto donde me intentaron adoctrinar. Es muy tocho, igual no se aprecia en la foto. Ese día España ganó un Mundial. Y, por entonces, los jurgolistas ya iban como ahora: sin bozal.

Queridos niños, todos sabéis que soy un lisiado y, además, enfermo respiratorio.  “Gracias” a eso, (manda cojones que algo malo sea bueno…) tengo un informe médico que me exime de usar el puto bozal (muy a grosso modo… porque mi informe es papel mojado, pero yo hago que tenga más fuerza que una M-60). Bien… asumido que hay peña como yo que no puede/debe /quiere usar el bozal… ¿Qué pasa con el congojavirus? ¿Nos deja en paz a los enfermos sin bozal? ¿No contagiamos a los demás? ¿No nos contagiamos por los demás? ¡Qué no usamos protección! ¿Somos súperhombres los enfermos? Qué va… bueno, yo sí tengo ciertas dotes que se salen del común mundano de los putos humanos… pero no es plan de ponerme a fardar de dotes que lo son por demérito de los demás, no por mérito mío.

¿Por qué me dejan ir sin bozal? ¡Es que no lo entiendo! Cada vez que algún capullo me interpela (lo cual sucede todos los días y todas las horas del mismo y todos los minutos del ídem) por no llevar bozal… ¿no se da cuenta de que aunque la puta ley me permita ir sin bozal, soy el enemigo público número 1, pues contagio a todo Dios (y soy el masoca número 1 porque me dejo contagiar por esos mismos “todo Dios”). A ver… qué una pistola no mata. Lo que mata es el plomo de la bala cuando te impacta en el body. Yo soy una bala que no para de impactaros en el body. Y vosotros sois una metralla que no deja de impactarme. ¿No os dais cuenta de eso?

Yo debería estar recluido, pues no puedo usar bozal. ¿Por qué no lo estoy? Pues porque el virus no existe y, por lo tanto, no hace fata que me recluyan.  ¿Os imagináis que permitieran ir por la calle a gente armada, con las armas a la vista, esos objetos que matan con tan sólo tocar un gatillo y acertar en tu body? ¡Ah coño! que eso se sigue permitiendo… y a mí, el contagiador máximo, criminal homicida sublime, son precisamente esos de las armas los que me habilitan a ser el pedazo de cabrón que soy, repartiendo congojavirus a 2 manos. Si fuera por el ciudadano de a pie, ya me hubieran matado y exhibido mi cadáver públicamente para escarmiento. ¡Pero son los peores de todos, los maderos y milicos, los que me habilitan para ser un genocida congojavírico! ¿No lo pilláis?

Vamos a ver si me entero: Los que tienen las armas legales y la licencia para matarme dejan que yo vaya por ahí matando a todo quisqui, con los virus que les insuflo.

Vamos a ver si os enteráis: ¿Sois tan gilipollas como para pensar que el papá Estado iba a permitir que Satanás fuera dando hostias impunes con el rabo? ¿No os llega la mente al mínimo imprescindible como para saber que la paradoja es la dueña de nuestro día a día?  Claro que no os llega, porque todavía no sabéis que es el propio Estado y la OMS quienes reconocen que el virus no existe (al no haber sido aislado). Y vosotros seguís, erre que erre, sometidos y arruinando vuestra vida, y la mía. Si sólo jodierais vuestra vida, por mí encantado, soy misántropo. Pero si jodéis la mía… ahí ya me involucro y me tendréis, siempre, en frente. “Ser es defenderse” como dijo Ramiro de Maeztu. Lo que se le olvidó decir es que da igual la legitimidad de la defensa. ¿Quién se ocupa de esos “pequeños detalles”?

ARTÍCULO: ¿Congojavirus o Constitución?

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on diciembre 6, 2020 by César Bakken Tristán
Esto sí que calienta.

Congojavirus: valiente irredento irreverente , asesino de cómitres y libérrimo liberador de pueblos; revolucionario ancestral reivindicando todo lo justo y moral. Abajo el Estado, muera el capital.

Congojavirus: redentor de masas, pensador de bondades, hacedor de sueños, creador de plurales unívocos. Tú, y sólo tú, nos has librado de la Constitución. Ese papel mojado en tanta sangre, hazte donante coño, será por sangre. Narcorrégimen del 78, pedofilia oficializada, niños de Senil-delfonso llenando el patio trasero del Congreso. Reyes bribones desfasando. No es lotería, es ruleta rusa, mentecatos, almas castradas, mentes arpías. Barra libre de ignominia, a cuenta del ciudadano.

El comunismo jamás tuvo un mejor aliado que el congojavirus. Ahora sí que han triunfado, por fin sí, tararí que te vi. Libertad ni de coña, libertinaje y liberticidio constitucional. Memocracia dixit, faltaría más.  La dictadura del proletariado es la última etapa del comunismo. En ello estamos, oye. ¡Qué el pueblo va embozalado y si le piden que baile la macarena va y lo hace y ni saben que es el nombre de una Virgen! Esto es el puto proletariado. Analfabetismo institucionalizado. Dogma de fe satanizado.  Sois unos mierdas, maldito pueblo, maldito vulgo, malditos oligofrénicos empoderados. No tenéis nada porque no sabéis que os falta todo. No sabéis ni para qué sirve un canuto, así que ni hablamos de hacer la o.

Nos mean y ya ni dicen que llueve. Sacúdeme la minga o sécame el chichi, pero hazlo, esclavo. Y no te quites el bozal. ¡Póntelo por encima de la nariz, imbécil!

Jamás hemos sido tan esclavos porque jamás nos dejaron la libertad de elegir serlo. La memocracia nos ha dejado en bandeja esa llibertat (el español ya no es lengua de naIde). Pues tómala, a paladas te la están metiendo en la garganta, gilipollas.

¿A galeras a remar? ¡pero si ya os he dicho que han matado al cómitre! ¡Ahora sois libres! Aprovechad vuestra libertad, cobayas de escombreras ubérrimas. Ninguna tierra es tan yerma como vuestra mente, jodidos mentecatos.  Si nacéis más tontos os hacen presidente de un Gobierno. Humilláis mejor que el peor de los toros de lidia. Estorbos sociales abrumadores. Abrazateles.

¿A quien se le ocurre ofrecer derechos a gente tan torcida? Sois tan basura que no se os puede ni reciclar. No, ahora no tenéis la excusa de un dictador. Ya no. ¿Ahora qué escusa tenéis para ser esclavos, siervos, sometidos y, en definitiva: libres? ¿Esta el la libertad que anhelábais, almas de cántaro? Toma 2 tazas, por idiota.

Eres libre para ser esclavo. Tonto de los cojones, que no te enteras de nada. La libertad es todo lo contrario, pero a ti que más te da. Tú odias a Franco y no sabes ni su nombre entero. Eso jamás te lo han enseñado en la puta tele.

Constitución: cambia de dieta, lo que comes te está matando.

ARTÍCULO: “Cine con ínfulas de literatura, y congojavirus”

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , on julio 29, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/cine/827915705/Cine-con-infulas-de-literatura-y-congojavirus-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

 

En estos tiempos de congojavirus, donde el primo hermano de la gripe de toda la vida ha puesto patas arriba el Planeta, cualquier mente medianamente amueblada no puede evitar la congoja que supone no este virus, sino saber el desprecio que la población mundial hace de enfermedades verdaderamente graves y desoladoras; y cómo los jerifaltes mundiales han elegido a la enfermedad más común y fácil de contagiar, para destrozar la economía mundial y someter a toda la población terrestre. Han hecho de lo casi inocuo el todo inicuo: tremebundo. Esta saña de las élites dominantes es demasiado psicótica hasta para un pseudo misántropo como yo. Si ya estábamos sometidos, si ya estábamos heridos y con heridas imposibles de cauterizar… ¿a qué viene, ya no echar sal, sino obligarnos a meternos a retozar en las salinas?

Tres cuartos de lo mismo me ocurre con la literatura y el cine. A mis 45 palos he tenido la suerte de disfrutar del cine, todavía en sus momentos álgidos, y de la literatura anterior a mi nacimiento. Es curioso que mientras la literatura ha caído en picado, en cuanto a autores relevantes y a contenido excelso, el cine aumenta exponencialmente (incluyo aquí todo el espectro audiovisual, especialmente las malditas series de entretenimiento) y el talento y el contenido excelso es inversamente proporcional a la producción. La puta tele no sólo es la causante del congojavirus, y de tantísimos otros males sociales que no ha lugar comentar ahora, sino que también ha hundido al cine de verdad y ha matado a la literatura. Me acojona ver/oír al paisanaje dándoselas de eruditos al hablar de tal o cual serie, de tal o cual película. La analogía congojavírica es inevitable cuando esta misma patulea va con bozal y etc. de protecciones aberrantes y desprecia –o ni si quiera atisba – enfermedades reales y muy graves. El cine, queridos niños, es una cagarruta de mosca comparado con la literatura. Hablo a nivel de contenido, no de continente, pues como medios creativos, tanto uno como otra son válidos… pero que nadie me venga con que una película tiene más enjundia que una novela. Actualmente el cine es una herramienta para mostrar efectos especiales y/o tías buenas y tíos cachas dándole al sexo sin afán reproductivo, o dándose de hostias como si no hubiera otra forma de vida.

A ver, cómo os lo explico, queridos niños, para que me entendáis: la mejor de las películas ni se acerca a la peor de las novelas. No hablo de adaptaciones, sino de obras independientes. Me refiero a que el “universo” que un escritor crea (o recrea) en una novela, es potencialmente 1.001 veces superior al guión de una peli. No está constreñido a las limitaciones técnicas, y de producción, del cine. Un escritor tiene ante sí todos los recursos imaginables para hacer con sus personajes lo que le dé la real gana y para ambientar su obra donde le apetezca, inventando lugares o transformando otros reales a su total albedrío. Es por ello que la literatura es el género creativo más complejo, y por lo tanto más difícil de desarrollar bien. Hay mucho patán, pero mucho, en la literatura (sobre todo en la actual, precisamente ahora que cualquier famosete se las da de escritor… ¡con lo difícil que es escribir bien, coño! me cabreo, esto último lo he escrito a grito pelado). Como apuesta creativa el cine –el audiovisual – es una herramienta espectacular. Yo lo hago y lo disfruto, sé de lo que hablo. Pero al igual que adoro la buena ópera, jamás puedo decir que un libreto es mejor que una novela. Son sectores radicalmente diferentes aunque confluyan muchas veces. Y ojo, que a mí “La Traviata” me gusta más que “La dama de las camelias”, pero no pretendo hablar ahora de adaptaciones.

Para terminar, y a fin de hacerme entender, el cine actual es como si (pon un libro excelso) fuera meritorio por la edición y no por el contenido. Es decir, qué tipografía tan bonita, qué solapas, qué diseño de portada, qué textura de papel… El cine actual es básicamente una puesta en escena carente de enjundia argumental, con diálogos y tramas llenos de ínfulas. Es una tierra yerma que finge ser ubérrima. Tiene mucho mérito, ojo, hacer los efectos especiales, rodar las secuencias, dirigir a los actores, interpretar, producir la película, recrear un ambiente y etc. Podría hablaros semanas enteras sólo de buen cine y ensalzándolo hasta el paroxismo. Pero al igual que no me podéis comparar el congojavirus con las enfermedades cardiovasculares o el cáncer (por poner 2 ejemplos de cosas que matan mucho y bien y a las que todos estamos expuestos), no me podéis comparar una película con una novela. La gente inteligente no hace estas comparaciones, pero de sobra sabéis que esta gente brilla por su ausencia más que el sol a las 23h. en Espena. Y no se trata aquí de decir: “coge un libro”, no, sino de decir: “si la historia, y su desarrollo, de (pon aquí la peli/serie que más te guste) te apasiona, deberías leer (pon aquí una novela, si puede ser buena, aunque como os he dicho, hasta las malas sirven para esto) que ibas a flipar en colores.

En uno de mis múltiples trabajos de mierda –el cual desarrolló Bukowski durante décadas –recuerdo “la hora del bocata”, en la cual mis compañeros se aferraban a sesudos debates con el Diario Marca como base y de cuerpo presente. Hacían verdadera ciencia de tal o cual jugador de jurgol y de tal o cual equipo y sistema de juego. Debatían arduamente, con argumentos dignos de simposium científico o erudito a más no poder. Ejemplificaban esa soberana aberración, que se oye muy a menudo, de comparar una táctica de jurgol con una partida de ajedrez… Me bastaron 5 minutos de asombro contemplativo, para pasar esa “hora del bocata”, todo lo lejos posible de mis compañeros, y compañeras, por supuesto, que de las gilipolleces todos y todas entienden y comentan.

 

ARTÍCULO: “El Credo del congojavirus”

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags on julio 21, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”:https://elcorreodeespana.com/opinion/769187584/El-Credo-del-congojavirus-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

“Creo en el congojavirus, Padre todopoderoso, destructor del cielo y de la tierra…” Así empieza El Credo del orden mundial, el mayor dogmatismo, el más terrible fundamentalismo que ha padecido (y lo que te rondaré morena) el ser humano. Tan todopoderoso que ha sometido al resto de religiones, al resto de leyes positivas, al resto de leyes naturales, al sistema económico, al sanitario, al policial… a todo, ABSOLUTAMENTE A TODO. Y sobre todo, a sojuzgado a la población mundial. Aquí es donde yo me aprieto los machos, pues un gusano de mi clase, con menos poder económico que Carpanta y menos actividad social que un eremita…ha perdido lo único que tenían, que por cierto era todo lo que le importaba en la vida: la libertad y el libre albedrío. Un Estado teocrático es atroz… un Mundo teocrático es terriblemente atroz.

Es muy cruel para un intelecto desarrollado, para un alma sensible, estar sojuzgado por los más tontos de todos, por los más incapaces, por los más malvados y psicópatas; una patulea tan poderosa que gozan de un poder omnímodo y tan arbitrario que puede ser ejercicio sin tan siquiera aplicar las leyes al respecto, que pese a ser injustas deben ser contempladas. Es un placer para mi misantropía comprobar, a estas alturas del cuento del congojavirus, que todavía hay esbirros del sistema que no saben las órdenes ministeriales que regulan, por ejemplo, el uso obligatorio del maldito bozal. No es que ignoren el texto de dichas putas órdenes, sino que ni siquiera atisban su existencia. “¡nosotros cumplimos órdenes, caballero!” ¿Pero cómo van a cumplir órdenes que ignoran, “porque se lo ordenen los mandos”? Es terrible, jamás el estado de derecho cayó tan bajo, sus esbirros tan alto, ni sus sometidos (salvo yo y 4 más) callaron tanto.

La sicopatía de los esbirros del sistema (entiéndase toda la gentuza legalmente armada) se ha desbordado y la de los lacayos más serviles del sistema (entiéndase toda la gentuza con trabajo fuera de su domicilio) se ha disparado a cotas que ni Hannibal Lecter imaginó para sus propios desmanes. Dar poder a los ignorantes es el don más nocivo para el interés común. Es tremendo que un puto tabernero (sirve cualquier ejemplo de actividad económica y laboral con clientes) imponga “su ley”, siguiendo y malinterpretando normas viciadas de origen. Poner un cartel en un W.C que diga “usar sólo en caso de urgencia y por clientes de la terraza” y tener, además, capada la puerta del retrete y echar a gritos al cliente que entra al bar para usar dicho servicio… eso es de una estupidez, de una brutalidad mental y psicopatía colosales. Antes de que inventaran el congojavirus, el derecho de admisión reservado alcanzaba cotas de estupidez notabilísimas, del tipo no poder entrar en un local por llevar un calzado y/o vestimentas “no adecuadas”. “Lo siento, caballero, pero en este local no puede acceder con ese calzado”. ¡Qué frase más colosal y qué henchido se ponía el orangután que la decía!

Ahora, con el congojavirus, 1.001 situaciones mejores que estas pueden disfrutarse. ¿Servilleteros? ¡prohibidos! límpiate en el pantalón, cabrón. ¿Sentarse en una silla sin desinfectar? ¡ni de coña! y etc. ¿Qué sabrá esta gente de higiene y asepsia, si en su puta vida lo más parecido que han hecho es lavarse los sobacos un par de veces a la semana? ¿qué sabrán del correcto uso de una mascarilla, si las están usando como campo de cultivo de 1.001 virus y bacterias? ¿qué sabrán de salubridad del sistema respiratorio si fuman como carreteros y viven bajo una contaminación apabullante? Pero, vamos… yo he estado 3 veces en quirófano y ahí también “los especialistas” usaban el material aséptico como el culo, y los guantes ni te cuento. Ver a esos profesionales fumando y rascándose los cojones en la puerta de los hospitales con sus uniformes de quirófano es una imagen icónica que todos hemos visto. Y qué decir de los dentistas que metían sus zarpas enguantadas en varias bocas a la vez…

A mí nada de esto me ha pillado por sorpresa, pues llevo toda la vida sufriendo los abusos y los malos usos de poder de la gente con uniforme. Su brutal ignorancia de la profesión que desarrollan. Desde el cocinero sin higiene, ni casi conocimientos culinarios, hasta el militar descerebrado que dispara cuando no debe. Somos una especie animal muy cruel, que disfruta haciendo todo el mal posible al prójimo. Pero, sobre todo, somos muy ignorantes. Por eso lo de El Credo del congojavirus. No necesitan más que un dogma de fe, en este caso disfrazado de orden por imperativo legal sanitario, para dar rienda suelta a su ignorancia y crueldad. De ahí que no sepan las nociones básicas de cómo se transmite un virus del tipo de dicen combatir. De ahí que no sepan las nociones básicas del uso de una mascarilla sanitaria. Pueden obligarme a decir que el COVID-19 existe y es la pandemia más mortal de la historia… pero no pueden negarme que no tienen ni puta idea de evitar su contagio ni de usar el bozal. Sólo con estos 2 ejemplos, el mayor feligrés del congojavirus debería tirar el bozal, revelarse ante la psicótica autoridad e intentar hacer vida normal, dentro de las posibilidades de cada uno y el pírrico margen de libertad que nos dejan actualmente.

Bienvenidos a la mayor teocracia del mundo:  la globalización llamada “nueva normalidad”. Menos mal que soy mortal.

ARTÍCULO: “Credulidad informativa: la verdadera pandemia. “

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on mayo 1, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/opinion/907943490/Credulidad-informativa-la-verdadera-pandemia-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

Aquello que se desconoce, ni se puede temer, amar, querer u odiar.

Aquello que se teme no necesita ser odiado.

Aquello que se ama no necesita ser querido.

 

Aquello que se conoce, sí se puede temer, amar, querer u odiar.

Aquello que se teme sí necesita ser odiado.

Aquello que se ama sí necesita ser querido.

 

La Tierra sufrió una invasión extraterrestre el 30 de octubre de 1938, y el hombre pisó la luna el 16 de julio de 1969. Los yanquis fueron las víctimas de los extraterrestres y los héroes del alunizaje. La falsedad de la invasión quedó demostrada a las pocas horas, pues se trataba de la –ahora – famosa narración radiofónica de Orson Welles, adaptando la novela “La guerra de los mundos” de H.G. Wells. La falsedad de la llegada del hombre a la luna quedó demostrada a los muchos años, pues se trató de un montaje del director de cine Stanley Kubrick a petición del Gobierno de EEUU y la NASA, con fines políticos de propaganda para dar un “jaque mate” en una de las partidas del juego de ajedrez que el mundo conoció como: “Guerra fría”.

Lo de Orson Wells nadie lo niega, fue un engaño radiofónico que cuajó porque en esa época la radio era un medio de comunicación casi desconocido y los radioyentes no dominaban las malas artes del medio. ¿Qué hubiera pasado si la emisora de radio y Orson Wells no lo hubieran reconocido? Pues lo mismo que al que se hubiera creído la novela que lo inspiró: le hubieran tomado por extraviado mental severo, ya que la novela y la radio no son soportes para hacer crédula a la mayoría… PORQUE NO SE VE. ¿Pero y si Welles y Wells hubieran contado sus historias en un programa de televisión actual, diciendo que es un hecho real y con imágenes en falso directo? Hubiera pasado como con lo de Kubrick, que sigue negado por muchos, los primeros el propio Gobierno de EEUU y la NASA, por supuesto. Negar lo que vemos con los ojos es imposible, y en 1969 la TV. era una extensión más de nuestra vista, por lo que la manipulación informativa era muy fácil. ¿Pero en 2020…? ¿Cómo puede cualquier mente medianamente amueblada no descojonarse ante el alunizaje? (*)

Por desgracia el dogmatismo ha suplido al intelecto y la estupidez mental a la percepción sensitiva. El mejor ejemplo es la actual pandemia por congojavirus. Los mass media son los poseedores de la verdad, oficial o extraoficial –pues la inmensa mayoría mienten, unos para favorecer al Gobierno y otros a la oposición – y los ciudadanos bailan al son que les marcan, sin reflexionar por sí mismos, cosa por desgracia demasiado habitual desde siempre. No estamos en un estado de excepción, camuflado de alarma, por una pandemia, sino por el afán subyugador de las élites mundiales y sus esbirros locales… y, sobre todo, por la pusilanimidad del pueblo. El congojavirus no es lo que nos venden, menos mal, y eso queda demostrado en el pírrico número de fallecidos que ha provocado, que es similar al que hubiera existido por gripe común y otras dolencias respiratorias e inmunodeficientes. La única duda razonable es por qué, en lo que va de año, han muerto en España un 34% más de personas de las que fallecieron el año pasado, porcentaje dado por el Hospital Carlos III, que hace estas estadísticas anuales. El grupo de riesgo es EXACTAMENTE EL MISMO que la gripe, por lo que el único cuidado a tener es aislar a ese grupo de riesgo… que precisamente no fueron aislados hasta cuando ya era tarde… más de la mitad de fallecidos han sido en residencias o en sus domicilios. Fallecidos, por cierto, que podían haber sido muchísimos menos todos los años, si se tomaran las medidas de control lógicas de un virus que se sabe como se transmite, y es muy fácil de paliar para la asepsia de los grupos de riesgo.

Nadie que no sea de este grupo de riesgo ha de estar en cuarentena, y ni mucho menos privado de libertad. La inmunidad de grupo se encargaría de acabar con el virus en pocas semanas… como pasa todos los años con la gripe común. Lo que hay que investigar es cómo se ha contagiado tan rápido una pequeña parte de la población de riesgo, y la gran mayoría no (hay casi 10 millones de personas mayores de 65 años en Espena); y si se han contagiado por qué no les ha acarreado el desenlace mortal. ¿Son los vacunados los más afectados ,por lo que se ha inoculado el congojavirus por ahí? Es una hipótesis de las muchas que cualquier mente con intelecto debe plantear, pero este trabajo corresponde a las autoridades y a los expertos en virología, dos grupos de personas que todos sabemos no tienen criterio propio y hablan siguiendo la consigna de sus amos.

Por esto han de ser los mass media los encargados de contactar con expertos independientes y valientes, cosa que no han hecho ni harán, salvo medios muy pequeños sin a penas trascendencia. Son ellos los que han de informar al pueblo y no mantener la versión oficial, pues para eso NO HACE FALTA SU TRABAJO y basta con un único medio y no 1.001 “mareadores” de la misma perdiz. Hay tantos culpables en esta brutal ruina económica y sociopolítica mundial provocada y mantenida sin justificación alguna, que muchas de las víctimas también son culpables, por cretinos colaboracionistas y feligreses de la mayor religión o secta de la historia: el Estado, especialmente el comunista, como el que tenemos en Espena y como el que creó este virus.

¿Vamos a creer en invasiones alienígenas, llegadas a la luna y pandemias mundiales, o vamos a dejar de pensar con el mando a distancia de la TV. y usar el cerebro, aunque sea por una vez y sin que sirva de precedente?

(*) No es porque sea un vídeo mío, es la mejor prueba que he visto demostrando el falso alunizaje:

https://cesarbakken.net/2018/08/03/video-alunizar-o-alucinar-la-falsa-llegada-a-la-luna/

 

 

 

ARTÍCULO: ”El príncipe” vs. “El principito”. Pandemia vs. panacea.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , , on abril 29, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/libros/265906869/El-principe-vs-El-principito-Pandemia-vs-panacea-Por-Cesar-Bakken-Tristan.html

 

Es curioso que 2 de las mejores obras breves de la literatura universal se llamen prácticamente igual, siendo tan distintas y teniendo más de 4 siglos de diferencia. Todos las conocéis (otra cosa es haberlas leído, cosa que os recomiendo fervorosamente) y de ellas lo que más ha trascendido es que una es “mala” y la otra es “buena”, atendiendo a criterios de bondad humana, altruismo y esas memeces; no a calidades literarias. Además, como una es un tratado sociopolítico y la otra una novela corta de ficción, no se pueden comparar. Pero aquí estoy yo para hacerlo, ya que querer es poder y como quiero pues ahí voy. Pero antes permitidme hacer una analogía con pandemia y panacea, que si bien no se parecen tanto léxicamente como las otras 2, sí que soportan la misma relación de confrontación del bien y del mal. ¿Pero realmente lo bueno es la panacea?

“El Príncipe “ es la obra cumbre descriptiva del quehacer político, es su decálogo perfecto. Cualquiera que aspire a ser gobernante, bajo el régimen político y la ideología que sea, ha de seguir este libro y lo tendrá hecho. Aunque, en este caso, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? pues Maquiavelo reconoce que para escribirlo bebió de las fuentes de la historiografía y de la filosofía política, de las cuales y tras muchos debates con amigos expertos en ello, escribió esta magnífica obra. O sea, que el mal ya existía antes de su etiología… ¡cómo en el caso del congojavirus!

“El principito” es la obra cumbre del humanismo, entendido como la doctrina máxima de los valores humanos. Desarrolla, con exquisita sensibilidad y metáforas sublimes, las buenas virtudes que todo hombre ha de tener a la hora de vivir e interactuar con sus semejantes, y ejemplifica el rechazo a todas las malas artes y mezquindades humanas que dominan el mundo y la mayoría de las mentes, por más que nadie sea buen juez de sí mismo y todos nos atribuyamos la bondad casi absoluta y denostemos a buena parte del resto de los humanos. O sea, que el bien ya existía antes de su etiología… ¡cómo en el caso del remedio contra el congojavirus!

Hasta aquí estaremos todos de acuerdo sobre las 2 obras literarias. Donde ya empieza la polémica es en la interpretación REAL que hacen los lectores y en la vida REAL de los 2 escritores. Maquiavelo fue un humanista, por lo tanto le pegaría más haber escrito la otra obra. Y Saint-Exupéry fue un aristócrata belicista y militar francés, por lo que le pega más la otra. ¿Por qué sucedió lo contrario…? Pues porque para conocer a un autor no hay que centrarse sólo en su obra y, paradójicamente, encima estos 2 autores han sido sacados de su obra por el lector, siendo uno satanizado y otro santificado. La peor parte se la llevó el florentino, pues el adjetivo “maquiavélico” y el sustantivo “maquiavelismo” dicen mucho y bien de “El príncipe”, y seguramente un par de obras más de él, pero no del resto de su obra ni de su vida. Por otro lado, el francés llevó una vida alejada totalmente de los valores que muestra en “El principito”, y fue conde a los 4 años de edad (al heredar el título por fallecimiento de su padre), se casó con una multimillonaria y murió como piloto del ejército combatiendo contra “El Eje” en la II Guerra Mundial.

Resulta muy aleccionador que esta obra antimaterialista fuera escrita en una mansión de lujo (no es redundancia, pues hay mansiones venidas a menos) en Estados Unidos. Una obra pacifista cuyo autor, nada más escribirla, volvió voluntariamente a Europa para combatir… y que Maquiavelo escribiera su obra dirigida a la poderosa familia Medici, para conseguir que le redimieran del exilio –previa cárcel – que le supuso el regreso de esta familia al poder en Florencia donde él había hecho trabajo y fortuna… Vamos, que Maquiavelo se inspiró en sí mismo, siguiendo la enseñanzas de su genial obra, para conseguir el favor de los gobernantes, y Saint- Exupéry pasó totalmente de sí mismo e hizo todo lo contario a las enseñanzas de su obra magna, a penas le puso el punto y final al manuscrito, y durante toda su existencia previa al libro.

Como está sucediendo con el congojavirus, una falsa pandemia al haber magnificado un virus que actúa como el de la gripe, pero que es inoculado de manera más rápida y al mismo grupo de riesgo que el otro, lo cual lo convierte en un virus muy fácilmente controlable y, sobre todo, que no ha de matar más que el de la gripe. El trasfondo trágico y grotesco es que la gripe tampoco mataría a tantas personas, si fuera tratada como lo que es: un virus que se contagia siguiendo unos parámetros unívocos que son menospreciados por la sociedad, como sucede con el congojavirus, pero en este caso por exceso de celo y conspiraciones e intereses económicos y políticos internacionales.

De aquí sacamos la enseñanza de que hay que tratar todo por separado y con perspectiva y rigor absoluto. Yo leí ambas obras hace más de 20 años. La del francés la he releído muchas veces, y la releo. ¡Hasta tengo un tatuaje de la última ilustración del libro!. La del florentino no la he vuelto a releer, salvo ligeras hojeadas y ojeadas. ¿Esto indica que me gusta más una obra que otra? Para la opinión general, que peca de simplista y equivocada, así debería ser, pero no es la realidad. El gran tratado sociopolítico no me enseñó nada que no supiera yo a la edad en que lo leí (20 años aproximadamente), mientras que la novela corta sí me enseñó percepciones nuevas sobre asuntos que yo sí conocía pero alguno de los cuales o bien no identificaba como tales, o bien no los procesaba de esa manera. Porque esta obra es expresiva y metafórica, y la otra es explicativa e historiográfica.

Concluyo con otra analogía. El líquido que más bebo es el agua, pero no es el que más me gusta salvo en los momentos de ejercicio sudoroso, donde se torna en ambrosía. En cambio el vino, la cerveza, las infusiones y los licores son los líquidos que más me gustan. El agua es “El príncipe” y lo otro es “El principito”. Los 2 son imprescindibles para mí, y su contraste marcan la esencia que asumo ha de tener todo ser humano con intelecto: tener sed tanto de lo imprescindible para vivir como de aquello que hacemos imprescindible en nuestra vida. Y como Maquiavelo ya no es asesor de ningún político, no le echo en cara nada y alabo que haya demostrado como fue, es y será el modus operandi de los gobernantes. Y como Saint-Exupery ya no es un aristócrata belicista, no le echo nada en cara porque su estupenda e inmortal obra no aboga por nada de lo que él fue y sí por todo lo que yo valoro de un ser humano.

Por eso la política es tan aburrida para un politólogo y no político como yo, mientras que la literatura es tan apasionante para un escritor y lector como yo. Por eso no hay que tragarse jamás el discurso de un político, ni mucho menos perdonar sus errores, horrores, mentiras y contradicciones. Porque para eso ya está la literatura, algo inicuo para nuestra vida, ya que no es imprescindible para vivir, pese a que algunos la hagamos imprescindible para nuestra vida.

La conclusión de esto, siguiendo con la primera analogía que planteé, es que ni el congojavirus es tan malo, ni las soluciones que han dado contra él son buenas, de hecho nos están causando 1.000 veces más estragos socioeconómicos de lo que jamás soñó un virus desde la gripe de 1918 (que también fue provocada). Y en un mundo donde la salud depende de la economía, no hace falta ser Marañón para darse cuenta de que no se pueden matar moscas a cañonazos, pese a que nos digan que es la mejor manera. Está claro que usar cañones es mucho más rentable que usar matamoscas.

 

 

 

ARTÍCULO: “Las sandalias de San Pedro, ¿anhelo o temor de verlas?

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on abril 18, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/opinion/995877460/Las-sandalias-de-San-Pedro-anhelo-o-temor-de-verlas-Por-Cesar-Bakken.html

 

Alguien de vida disoluta y propensa a la autodestrucción acelerada, dijo un día: “ahora me cuido más y he dejado los vicios. He estado enfermo, y cuando le ves las sandalias a San Pedro, hay que tener cuidado”. Este es un ejemplo más que parece el triunfo del miedo a la muerte sobre el previo desprecio a la vida. Digo que parece, porque es casi imposible que alguien cambie ciertos hábitos autodestructivos o no recaiga en ellos. En cualquier caso, sabiendo que la dama de negro nos abrazará tarde o temprano, es lógico tomarse la vida como un lugar de tránsito donde hay que vivir lo mejor posible, aún bajo el auspicio de estar caminando siempre sobre el alambre.

Soy un férreo defensor del derecho de todo ser humano a autodestruirse o cuidarse obsesivamente para retrasar todo lo posible su inevitable cita con la dama de la guadaña. Una libertad sujeta al libre albedrío, pero con una excepción tan enorme que prácticamente la anula. Dicha excepción es la denostada vida en sociedad y el ultrajado bien común. Toda acción humana que sea un efecto con consecuencias para terceras personas, ha de ser regulada, medida , vigilada y custodiada por el Estado. Sí, un ácrata como yo, cree en el Estado como vigía de la acracia. ¡Menuda paradoja! ¿O tal vez no? Veámoslo.

Dejo a un lado, aunque sin marginarlas, cuestiones religiosas y morales, y me centro en el mero estatismo. Todo hombre de bien que vive en sociedad ha de ser un estadista (y los que tengan descendencia, unos padres responsables, además). Por desgracia casi nadie lo es, bien por egoísmo, maldad o mera ignorancia. Desde que nace el hombre adquiere un vínculo ineludible con sus coetáneos y con los que le sobrevivirán, vínculo que le dota de obligaciones que han de ser soportadas y respetadas. La mayor de ellas es que su forma de vida no afecte negativamente al colectivo y tampoco su forma de muerte. Sobre la primera hay mucha legislación y jurisprudencia, y usos sociales, y dichos, y refranes, y normas no escritas… pero sobre el segundo no hay a penas nada, y lo que tenemos es sutil o dogmático. Alguien que pierde la vida es muy diferente de alguien que se gana la muerte, por eso debería estar legislado, ya que donde no llega el sentido común, ha de llegar la coacción.

Si San Pedro pudiera alternar sus sandalias con unas botas de punta de acero, podría dar la patada a todo aquel no apto para cruzar su puerta, y devolverlo a lo mundano a que expíe sus cuitas. Pero como esto escapa de nuestra razón, mejor prevenir con acciones en vida, como son las compañías de seguros y la legislación (especialmente el establecimiento de indemnizaciones), en el apartado de velar por la seguridad económica de la sociedad y protegerla de las personas con costumbres encaminadas a la mortandad. De ahí, por ejemplo, los seguros de vida, coche, vivienda y decesos; todos orientados a que sea el fiambre quien cargue con los gastos de su vida o del fin de ella. Si es obligatorio usar casco al ir en moto, no es para evitar que el motorista se casque el melón, sino para evitar todos los ingentes gastos que eso supone al Estado, y por ende al común social. El motorista, siempre que no esté en la moto, puede romperse la almendra como mejor guste, pero ahí el porcentaje de riesgo es ínfimo y, además, escapa al control del sentido común social. El suicidio está prohibido, y no sólo por creencias religiosas, sino por ley; pero la obligación a vivir no puede ser vigilada al 100%. Cristo dijo: “mi reino no es de este mundo”, pero los humanos no podemos decir: “mi vida no es de este mundo”, porque sí que lo es, y mucho. Hay que aplicar el “quien la hace, la paga”. Podría desarrollar esto enormemente, pero no es un artículo el lugar para hacerlo, y creo que ya ha quedado clara mi exposición de ideas y puedo terminar haciendo un paralelismo con el congojavirus en Espena, y el nefasto tratamiento que le han dado tanto el desGobierno como los ciudadanos.

El paisanaje espenol es actualmente demasiado analfabeto, egoísta, cretino y psicópata como para comportarse debidamente. Hay 1.001 ejemplos sobre el contagio masivo de este virus (al igual que el de su hermano mayor, la gripe –sí, ese virus que ha desaparecido de repente –) por culpa de la nula higiene y civismo de la mayoría de habitantes de Espena (no confundir con españoles, que todavía quedamos unos pocos, pese a no tener la poción mágica de la aldea gala, por desgracia). El desGobierno espenol es doblemente culpable, pues si bien el vulgo tiene licencia para ser un montón de escombros, un Gobierno jamás puede serlo… ni por acción, omisión o negligencia. Y no voy a decir por qué éste, y los precedentes desde hace 45 años –y antes de 1936 –, tanto en los “reinos de taifas” como en el Central, lo son. Ahí están la historiografía y las hemerotecas. Y por si hacían falta, las noticias de actualidad.

Sólo pretendo explicar que la vida del ser humano en sociedad no puede ser una carga para nadie, y su muerte, tampoco. Dejar un joven y bonito cadáver es cosa de extraviados mentales politóxicos, pero millonarios, que no suponen una carga para el común social, así que pueden suicidarse cuando y como quieran, pero en soledad. Aunque como todos sabemos que siempre pagamos justos por pecadores, ese control estatal de nuestra vida se ha vuelto expolio, y para prevenir los desmanes de unos pocos, todos hemos de contratar seguros, pagar impuestos injustos (el de sucesiones es “mi favorito”), excesivos y etc. El bien común, cuya defensa es tan loable en los parámetros que he indicado, se convierte en el lucrativo bien individual de élites y castas sempiternas e inevitables, y advenedizos de todo pelo, ya que las ficticias oposiciones a ser opresor están siempre convocadas y a ellas se presentan la mayoría de espenoles, si no de facto, de anhelo, que para el caso es lo mismo; pues ese anhelo se torna en consentimiento y complicidad tácita o expresa. Quien más y quien menos es un plutócrata en potencia… si no fíjense en el fenómeno llamado Loterías… que, por cierto, son del Estado y son un pedazo de impuesto más, JAJAJAJAJAJAJAJA… y JA.

 

 

ARTÍCULO: “Donde esté un perro, que se quite un anciano”.

Posted in ARTÍCULO-INSULTO with tags , , on abril 12, 2020 by César Bakken Tristán

LEER EN “El Correo de España”: https://elcorreodeespana.com/politica/821885764/Donde-este-un-perro-que-se-quite-un-anciano-Por-Cesar-Bakken.html

 

 

El desGobierno comunista de Espena desgobierna con decretazos, toda una muestra de la inutilidad de los sistemas parlamentarios y del totalitarismo que es el comunismo disfrazado de democracia (sinónimo de “memocracia”: gobierno de y para memos), o al revés… ya es imposible estar seguro: ¿quién se disfraza en Espena, la democracia o el comunismo?

Más allá de disertaciones sociopolíticas y de cerebros bullentes, la praxis nos da un dato espeluznante e irrefutable, a este respecto del desgobierno que sufrimos y que ilegitima la continuidad de los comunistas al frente del Estado. Hay 1.001 datos previos a esta crisis del congojavirus, y otros tantos previos a la formación del actual desgobierno; y así podría seguir hasta llegar a los tartesios… por eso es mejor hacerse el pragmático y centrarse en el dato indicador de que el comunismo espenol –con la necesaria colaboración de etarras y separratas– ha asesinado a miles de españoles en los últimos meses: ancianos, sobre todo en residencias (me permito la licencia de no adjetivar como “espenoles” a los ancianos, pues fueron ellos los que construyeron el país que ahora han destrozado sus hijos y nietos, y merecen un respeto; pese a que haya muchos que sean comunistas, separratas y etarras –como la p. madre del fascista psicópata Pep Guardiola – y demás gentuza longeva y perversa a partes iguales).

Nuestro desGobierno esperó hasta el 9 de marzo para tomar alguna medida contra el congojavirus, más bien por la inercia internacional que por conocimiento y convicción. Y no fue hasta el 14 de marzo cuando empezó a matar moscas a cañonazos, declarando el Estado de excepción (camuflado como de alarma). Bien… muy, pero que muy bien… ¡cráneo previlegiado! Supongo que Pedro Sandez hizo una quija, junto al ministro de sanidad, invocando al doctor Mengele, pero por problemas de conexión esotérica confundieron sus instrucciones de eugenesia con las de eutanasia y de esos lodos estos barros… Por cierto, que el ministro de sanidad sea un licenciado en filosofía lo dice todo sobre este desGobierno. ¿Qué fue de los tecnócratas? ¡Ah! que el nepotismo democrático los ha enclaustrado. Mediante este estado de excepción camuflado de alarma, adoptó medidas IMPORTANTÍSIMAS sobre los perros (recomiendo leer mi artículo “congojavirus: perros urbanos y el fracaso de una civilización), y no fue hasta una semana después cuando adoptó alguna medida sobre el principal y casi único grupo de riesgo para este virus: los hacinados… perdón, los ancianos de las residencias. Lo hizo a través de la orden SND/265/2020 de 19 de marzo del Ministerio de Sanidad, que no entró en vigor hasta el 21, fecha de su publicación en el BOE.

¿Alguien se extraña de todas las muertes en estos centros de hacinamiento? ¡poquísimas, pero poquísimas hay!. ¿O de los fallecimientos de ancianos en sus casas? Esto demuestra lo inane que, por suerte no por méritos sanitarios o científicos, es el congojavirus, una nueva gripe que al no tener vacuna se (la) propaga(n) más rápido, pero que mata igual que la gripe, es decir: ancianos, inmunodeprimidos y jóvenes enfermos respiratorios muy graves. Y todos ellos HAN DE ESTAR EXPUESTOS AL VIRUS, porque ningún virus se genera espontáneamente en el cuerpo. Y como casi todas estas víctimas son evitables, hay que señalar al victimario: el Estado espenol, ya que si bien es el desGobierno central el que soporta el marco legal en estos casos, la competencia de sanidad la tienen las CCAA, y esto es mucho, muchísimo poder en manos de descerebrados y psicópatas conocidos por todos.

Unos políticos que regulan para que los perros no pierdan su derecho a cagar y mear en la puerta del vecino, a convertir las calles en cloacas, ni en estados de excepción camuflados de alarma, son unos políticos que deben dejar de serlo ipso facto (y en lugar de eso tenemos un desGobierno formado por “ipso pacto”… ¡manda huevos! como dijo el que gritó, en El Salvador: “¡Viva Honduras!”) Si a esto le sumamos que no regularan lo importante, lo de los ancianos, estos políticos se convierten en IMPRESCINDIBLES para un país como Espena, no en PRESCINDIBLES, pues este país de pusilánimes tiene lo que merece. Necesita ver fuego para saber que hay un incendio, no le basta con ver conjuntado lo que puede originar un fuego. ¿O el que no lo sabe es el populacho y ellos, los desgobernantes, lo saben perfectamente? Eso de reducir gasto público (menos pensiones) y aumentar ingresos (impuesto de sucesiones), amén de quitarse de encima a votantes disidentes… ¿eso no es un casus beli en toda regla, no declarado por supuesto, pues todos sabemos que el congojavirus es culpa de un murciélago… al igual que todos sabemos que Batman no tiene poderes inhumanos, pero se comporta como un superhéroe…?

El problema no es la ignorancia de los desgobernantes, sino la del paisanaje. En sociopolítica el problema siempre es inversamente proporcional a la solución que las autoridades dan. Os regalo este axioma que me acabo de inventar.