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ARTÍCULO: “Congojavirus: Primera Guerra Sucia Mundial”

Posted in artículo-insulto with tags , , , on marzo 22, 2020 by César Bakken Tristán

https://elcorreodeespana.com/opinion/154332693/Congojavirus-Primera-Guerra-SuciaMundial-Por-Cesar-Bakken.html

Antes de nada agradecer a las entidades sociopolíticas mundiales haber implementado este nuevo tipo de guerra internacional, prácticamente incruenta, que dejará un saldo de víctimas mortales enormemente inferior a cualquiera de los conflictos bélicos más nimios de la historia. Esta Primera Guerra Sucia Mundial (en adelante: IGSM) tiene los mismo efectos devastadores sociales y económicos (pese a ser términos sinónimos en este caso, ya que el dinero ya lo es todo en la sociedad) que las dos Guerras Mundiales conocidas por todos, pero se está llevando a cabo sin el asesinato masivo de inocentes ni el genocidio que los conflictos bélicos suponen. Pero todo conflicto internacional arrostra un gravísimo perjuicio para la mayoría de habitantes del Planeta, y un gran beneficio para sus élites. Lo novedoso de esta IGSM es que las élites han ampliado sus filas y se han blindado de una manera sin precedentes.

En toda guerra hay vencedores y vencidos, en eso estaremos todos de acuerdo, como también lo estaremos en que los damnificados siempre son los habitantes de todos los países inmiscuidos en ella, y los vencedores las élites económicas de ambos bandos, así como los vencidos son los dirigentes sociopolíticos del bando perdedor. Lo novedoso de la IGSM es que ha desarrollado un casus beli que no incluye la distinción entre bandos enfrentados, y que ha logrado unificar al enemigo, y hacerlo unívoco: toda la población mundial. Sí, todos los habitantes de la Tierra somos los culpables de la crisis mundial por congojavirus… bueno, especifico: los ciudadanos que no seamos miembros de élites económicas, gubernamentales ni funcionarios de las Fuerzas del Orden, o sanitarios. Ejemplos espenoles de ello son:

– elites económicas: INDITEX , “donante” de material sanitario –las comillas son porque esta inversión la recupera al desgravar impuestos gracias a ella–.

– gubernamentales: el Che pa Blemos y Pedro Sandez, saltándose la cuarentena (las primeras damas, esas 2 zorras, están infectadas).

– funcionarios de las Fuerzas del Orden: pululan, despóticamente, a sus anchas por las calles y son aplaudidos por el vulgo, mientras que siguen faltando a su deber y a su juramento con Espena.

– funcionarios sanitarios: sólo trabajan a cambio del dinero de nuestros impuestos, maltratan al paciente y desconocen el juramento hipocrático y el término “filantropía” del que presumen; y son aplaudidos por el vulgo.

Todos los conflictos y crisis internacionales son un juego de suma cero (1-1=0), es decir, para que alguien pierda alguien gana, te quito algo y lo tengo yo. La economía es como la energía: ni se crea ni se destruye, se transforma. En el caso de la economía mundial, que es el motor principal de todo, el dinero sólo cambia de manos, de ahí el origen de todas las crisis, como esta de 2020. Pensad en qué sectores se benefician de esta alerta mundial vírica y descubriréis tantos ataques de falsa bandera y tantas quintas columnas que os abrumará.

Me resulta soez y denigrante que la excusa para la mayor crisis económica mundial contemporánea sea un simple virus análogo al de la sempiterna gripe. No porque el virus no sea mortal, que lo es para un espectro pírrico de la población mundial, sino porque un virus de este tipo es como un puñal enfundado: jamás hará daño si no se desenfunda. ¡ Es tan simple evitar que este virus sea dañino! ¿Por qué está dañando –muy poco pero dañando– entonces? Por la sencilla razón de que el paisanaje pretende NO CONTAGIARSE, que es muy diferente a evitar NO CONTAGIAR. Aquí está el quid de la cuestión, que todavía no he visto plantear a nadie. Si nadie ataca, no hay necesidad de defensa, ergo… es imposible la guerra. Digo esto porque la defensa siempre es el mejor ataque en estos asuntos y, sobre todo, justificación de todas las guerras. Jamás hay un casus beli que no sea defensivo, JAMÁS. Ergo… el problema siempre es del que ataca, como el virus, que no olvidemos es un agente infeccioso que ataca, no que se defiende de nosotros.

Pero nosotros, como portadores, somos los atacantes. Y como la única obsesión del ser humano es protegerse así mismo, pese a quien pese y caiga quien caiga, el virus se está extendiendo. Porque con las mínimas normas cívicas y de higiene exigibles a todo ser humano que viva en comunidad, jamás se puede extender un virus de este tipo; que sólo se contagia por contacto directo con él en boca-nariz-ojos. El ciudadano se pone la mascarilla para evitar ser contagiado, no para no contagiar, que es la verdadera función de la inmensa mayoría de mascarillas; pues sólo las que tienen filtros (“las caras” para que me entienda el vulgo) evitan contagiarse, y son de un solo uso. Todos los fallecidos, que aunque pocos y casi todos víctimas potenciales de la gripe igual que del congojavirus, han fallecido por la falta de respeto del portador del virus que se lo transmitió, pues dudo mucho que los fallecidos se hayan tirado a los brazos de un infectado; máxime cuado la capacidad de movimientos de los ancianos es tan reducida. La negligencia es igual de culpable que la intencionalidad. Dejad de creer que el enemigo siempre son los demás, porque el enemigo suele estar en el espejo de tu casa.

¿Por qué la plebe, los analfabetos que son la mayoría de la población mundial, gritan desde sus agujeros vitales, a los transeúntes: “¡Quédate en casa!”?. Exactamente por el mismo motivo que vitorean a Messi, se gastan 2mil euros por estar 2 minutos con los miembros de Metallica en su camerino o votan a políticos que saben son y serán corruptos y multimillonarios con sus impuestos… ¡y que la historia demuestra que es un gremio UNIFICADO Y SOLIDARIO!, el lema de los Reyes Católicos resume lo que son los políticos: “Tanto monta, monta tanto”.

El problema es la ignorancia, no los virus. El problemón es la pandemia de analfabetismo que los mass media, los publicistas, las élites económicas y el sector informático (con sus apps para dejar el cerebro el “stand by” mientras todo te lo hace la puta máquina), videojuegos y “cultural” han instaurado. El problemazo es que el vulgo podría dejar de serlo, pues armas para ello las hay por doquier, pero lo cómodo es regocijarse en la estupidez, delegar todas las funciones en otros y seguir en el redil acolchado donde habitan.

La única pega a esto es que personas como yo, que no escondo mi intelecto pese a que sea contraproducente para mi estado sociopolítico y económico, personas como yo somos exactamente igual de potenciales contagiados por este virus análogo a la gripe; y jamás seremos transmisores, que es la causa de todo este mal. Por lo menos este caos inoculado a nivel mundial ha servido para que el populacho sepa las mínimas normas de higiene humana y nos ha dejado claro que hay que lavarse las manos… y, sobre todo, que los responsables de esto se lavan las manos y son aplaudidos por los que acaban de aprender que hay que lavárselas.

Yo no me quedo en casa. Faltaría más. Mi vida la dirijo yo, no delego en nadie para ello.

Una última reflexión: ¿Ya no existe la gripe común, que mata a tantísimos cientos de miles de personas en el mundo, anualmente? ¿Ya no hay guerra en Siria ni refugiados wellcome? ¿Ya no hay conflicto armado en Irak, Afganistán y etc?. ¿Ya no hay alerta mundial por el cambio climático? ¿ya no hay yihad?¿Ya no hay feminismo? ¿ya no hay tantas cosas que hasta la irrupción del congojavirus eran el problema de la humanidad? Volverán… como prometió Terminator que haría… y lo cumplió. La IIGSM está incubada.

 

 

ARTÍCULO: “Tabaco: fiel aliado del congojavirus y el Estado”

Posted in artículo-insulto with tags , , , on marzo 19, 2020 by César Bakken Tristán

https://elcorreodeespana.com/salud/950008899/Tabaco-fiel-aliado-del-congojavirus-y-elEstado-Por-Cesar-Bakken.html

 

Los urbanitas cuarentones (como yo) recordarán a los yonquis de los 80 y 90, jeringuilla ensangrentada en mano, blandiéndola ante ti en un atraco al grito de : “dame la pasta o te pincho, que tengo el sida.” Una broma, de mal gusto eso sí, al lado de lo que hace, impunemente, un fumador muchas veces al día, pues el tabaco es la enfermedad más pandémica y cruel del mundo.

El humo del tabaco y de los vapeadores es transmisor de virus, bacterias y 1001 sustancias nocivas más para el ser humano. El derecho de autodestrucción de cualquier persona mayor de edad y sin patologías mentales, es inalienable , pero jamás puede supeditar el derecho a la vida y a la salud del resto de mortales. Cualquier fumador es libre de hacerlo, en privado y en su casa con las ventanas cerradas. Y si es en compañía, con gente –fumadora o no– que dé su consentimiento para estar en ese nocivo ambiente (yo mismo lo he dado, y lo doy, muchas veces). Fumar en otras circunstancias es un crimen de lesa humanidad, un genocidio por capítulos y a cámara lenta.

El congojavirus, que ha puesto en cuarentena y en alarma al mundo entero y está provocando la peor crisis económica de la historia contemporánea, es transmitido impunemente por los fumadores a cada bocanada de humo. ¿Ante tanta paranoia aséptica, por qué dejamos que un enorme grupo infeccioso pulule a sus anchas? ¿Cómo es posible que, lejos de reprimir los atracos del yonqui que cito al inicio de este artículo, el Estado le venda jeringuillas y le permita atracar por las calles?. La respuesta es tan sencilla –y conocida– como insensata: DINERO.

La cantidad de impuestos (un 80%) que soporta el tabaco es una razón con tanto peso que ni necesita a la ley de la gravedad para caer a plomo. Es tan grave este asunto, que cae por su propio peso e impone sus propias normas físicas y legales. El congojavirus está quitando muchas caretas sociales y dejando al descubierto a muchos psicópatas que parecían no serlo para la mayoría de la sociedad; en este caso, al Estado y a los fumadores incívicos que he descrito. ¿Un Estado que ha de velar por nuestra salud, y en este caso ha impuesto estas delirantes medidas “anti-congojavirus”, restrictivas de la libertad humana y sus derechos mas fundamentales, y permite que los estancos permanezcan abiertos y los fumadores impunes, humeando por las calles?. Yo, como misántropo que soy, iría mucho más allá que este Estado felón y expoliador del pueblo, pese a quien pese y muera quien muera con ello; yo quitaría todos los gravámenes al tabaco y lo daría gratis; y daría subvención a los fumadores y facilidades para fumar más todavía, como pagarles el alquiler de la casa donde fuman, la manutención y etc. TODO a condición de que se sólo fumaran en casa, matándose a cámara lenta, pero que nos dejaran a los no fumadores en paz.

Abogo por financiarlos y así, en poco más de un par de siglos, la humanidad se habrá librado de este cáncer (nunca mejor dicho) que son los fumadores que describo. En Espena mueren 50mil fumadores al año, por causas directamente relacionadas con el tabaco. ¡Muy pocos son, poquísimos! Deberían morir todos los fumadores que describo. El resto de fumadores, los cívicos, que hagan con su vida lo que quieran, que ya le dan al Estado muchísimo dinero en impuestos y tienen derecho a gozar de la Sanidad pública que están pagando a precio de oro. Socialmente mirado, este tipo de “buen fumador” es muy beneficioso para el Estado, pues paga más impuestos que nadie y suele morir antes que el resto. Lo ideal sería que la ley prohibiera al fumador incívico, pero tantísimos miles de millones al año son irrenunciables para el Estado: la entidad más corrupta, malvada, expoliadora y nociva que hay sobre la Tierra.

 

ARTÍCULO: “Congojavirus: huelga general forzosa y llena de humo de tabaco”

Posted in artículo-insulto with tags , , , on marzo 14, 2020 by César Bakken Tristán

Pese a ser un complot mundial para crear una brutal crisis económica global y generar un, todavía más (aunque parezca imposible), control de la población a través del miedo y el analfabetismo, me remito SÓLO a Espena, que no es poco:

 

Pedro Sandez ha decretado el estado de alarma por el congojavirus, apoyándose en el informe de la OMS que decretó el estado de pandemia, una más en su haber. A ver… yo declaro el estado de paranoia y paradoja Ad hoc, es decir, con el fin de tenernos aún más controlados en base al miedo infundado e inoculado a una población que echa carreras consigo misma para ver si es más analfabeta o más psicópata, y que es tan torpe que, pese a quedarse sin resuello en el esfuerzo; siempre queda segunda en la carrera.

No redundaré con mi artículo anterior (“Congojavirus (y la solución)”), ni con obviedades que todos conocéis, y me remito únicamente al hecho de que el Gobierno comunista de Espena nos acaba de implantar una dictadura colosal, todavía sin muertos por represión… ya que en estos 44 años han moldeado una sociedad sumisa que ya ni sabe defenderse, y por lo tanto no es necesario que sea reprimida con violencia física. ¿Y por qué no sabemos defendernos? Pues porque la queja es patrimonio de la izquierda y sus asalariados burgueses, para alcanzar cotas de aún más poder (poder tenían hasta en el Franquismo, y con Primo de Rivera y Alfonso XIII), y la queja es el paso previo a la defensa. Ahora que vuelven a estar en el poder absoluto y absolutista, ya no hay motivo alguno de queja, y todo contestatario será tildado de reaccionario fascista y subyugado en todos los niveles de su vida, sobre todo moralmente.

Pero si la paranoia es algo complejo de demostrar, la paradoja es un libro abierto a todos. Me centro en ella. Esta dictadura totalitarista la provoca un virus que ataca, primigeniamente, al aparato respiratorio y puede ser mortal en casos muy extremos, de ahí la justificación del control social brutal y de la destrucción de la economía espenola. Pero esta restricción de movimientos, este cierre laboral, esta huelga general forzosa, esta cuarentena sin enfermedad, no afecta a los estancos, al tabaco. O sea, Sandez ve la paja del congojavirus en ojo ajeno y no la viga del tabaco en su propio ojo. Esto no se puede pasar por alto, y al que lo pase hay que darle el alto y un par de soplamocos, pese al riesgo de contagio de congojavirus. En Espena el tabaco mata al año, directamente, a más de 50 mil fumadores, e indirectamente a un número indeterminado de miles de fumadores pasivos. Defiendo, y fomento si puedo, el derecho de cada cual a envenenarse como quiera sin afectar a la salud de nadie. Pero decretar esta alarma, y darle bula a los estancos, es de una hipocresía tan colosal que no merece más comentarios, aunque sí una reflexión: ¿hasta cuándo vamos a seguir soportando el ultraje a nuestro intelecto? ¡Ni siquiera en estados de alarma, originados por un virus que ataca al sistema respiratorio se cuestiona el tabaco y, encima, se le protege, se le blinda y se le conceden privilegios sonrojantes para cualquier mente activa!

Ayer un hijo de puta me echó el humo de su cigarro, en la calle. Bajo el cigarro tenía una mascarilla –puesta en la barbilla por motivos obvios–, y frente al cigarro mi rostro perplejo, tantas veces ajado por el humo de los cretinos que extienden su enfermedad con los no fumadores, de la edad y condición física que sea. ¿Se puede ser más mezquino? Lo normal sería haberle escupido en la cara (la tos es leve y el estornudo no se puede provocar) para igualar su falta de civismo. Digo escupir y no hostiar, porque creo que a un imbécil con mascarilla le derrota más eso que un KO por impacto.

¿Qué sociedad tenemos, que está llena de gente que protege su aparato respiratorio, cigarro en boca? Una sociedad con un gobierno que obvia las decenas de miles de muertes al año por el tabaco, y los cientos de miles de enfermos que crea, pero que pone el Estado patas arriba, arruinando nuestra libertad y nuestra economía, por un simple virus filogripal que no supone más peligro que el resto de gripes y enfermedades respiratorias mortales, cuyas víctimas son ninguneadas y que, entre unas y otras, rondan los 30 mil fallecidos al año.

Que vuestro raciocinio aporte el resto de líneas que no voy a escribir en este artículo.

ARTÍCULO: “CONGOJAVIRUS (y la solución)”

Posted in artículo-insulto with tags , on marzo 12, 2020 by César Bakken Tristán

El miedo y la paranoia que está provocando el coronavirus es inédito, y por lo tanto merecedor de un análisis para tratar de paliarlo, en la medida de lo posible dada la dificultad que supone tratar con analfabetos y timoratos.

Voy a plantear analogías tan sencillas como certeras, pues los tecnicismos y el aparente oscurantismo de la medicina nos hacen caer en la patología más peligrosa para la vida en sociedad: la demencia y la psicopatía. Usaré a las abejas y a los puñales, con estas dos analogías vamos que chutamos, pese a poder utilizar cientos igual de efectivas.

Antes recordaré que el contagio de este virus se produce, ÚNICAMENTE, por contacto directo del mismo con las mucosas nasales, bucales y los ojos. PUNTO (ver foto).

Conocer al enemigo y su potencial ofensivo es la primera regla para ganar una batalla. En este caso, el enemigo llamado Covid-19, está prácticamente inerme, es un niño peleando con un orco (ver foto).

No he elegido a los orcos por casualidad, sino porque el mundo está lleno de ellos, y sólo por ellos, y por algún que otro enajenado, ocurren situaciones como el caos social que ha originado este virus que yo he renombrado como “Congojavirus”. Si los seres humanos fueran más humanos que seres, no habría por qué preocuparse. ¿Quién en su sano juicio y civismo estornudaría, esputaría, escupiría o tosería a otro en la cara? Sólo con no hacer esto, aunque tengas más virus en tu cuerpo que luces la Gran Vía en Navidad, no contagiarías a nadie y el problema sería tuyo y sólo tuyo.

Las mascarillas tan de moda actualmente –las quirúrgicas (ver foto)– no sirven para evitar el contagio, pues el virus, una vez impregnada ésta del fluido corporal que lo contiene, penetra en boca y/o nariz; amén de que los ojos no están protegidos. Esta rudimentaria mascarilla sólo sirve para evitar transmitir un contagio, es decir, si un infectado la porta, evita que los fluidos salgan; misión igual de efectiva con un mero pañuelo. Las mascarillas útiles para evitar contagios, son las que llevan filtros (ver foto) pero, ojo, son de un solo uso, por lo que han de ser desechadas en seguida. Y como son tan caras, nadie las desecha en seguida, por lo que el virus se establece en su filtro y sale de paseo por doquiera que su portador deambule. Con sólo manipular la mascarilla y tocar a otra persona –o a uno mismo– y contactar con boca, nariz u ojos, ya estás infectado.

Llegados a este punto, no hay tampoco mayor problema si la persona infectada no tiene el sistema inmunológico más deteriorado que la estructura del Edificio Windsor tras sofocar el incendio. Aquí entra la analogía de las abejas. Si eres alérgico a su picadura, estás jodido si te pica una, pero si no te pica o no eres alérgico podrás disfrutar de su belleza y de la miel y cera que le robamos. O sea que si nadie te contagia el congojavirus, puedes vivir sin problemas toda tu vida rodeado de portadores del mismo. Si te pican muchísimas abejas, pese a que estés más saludable que Tarzán, morirás. Las abejas no te van a picar por falta de civismo, pero el que te contagia un virus sí. Ya lo he dejado claro antes. Así que si los orcos te agasajan con un festival de estornudos y etc. aunque seas el mentado Tarzán, caerás y morirás.

Queda claro, pues, que el problema es mucho más de conducta que de enfermedad vírica, la cual sería pírrica con un paisanaje respetuoso, higiénico y solidario. Centremos, pues, todo nuestro esfuerzo en educar a los bárbaros, y el problema dejará de ser tal. La paranoia de que el virus “está en el aire”, “se contagia por contacto” y demás sandeces, es lo que ha provocado el caos, la acaparación de víveres, el cierre de escuelas y etc. conocidos por todos, y lo que te rondaré morena.

Aquí mento la analogía con los puñales. La cantidad de gente armada que nos rodea, dejaría patidifuso al mismísimo Rambo. Pero, obviamente, un puñal sólo hace daño si penetra en nuestro cuerpo. Esta aparente gilipollez no es tan aparente, sino que lo es. Pero así de sencillo es también el virus, si no te toca no te hace nada. Cuando pasas al lado de los funcionarios de la porra y pistola, si no eres un delincuente, ejerciendo como tal, no suelen aporrearte ni tirotearte, así que puedes ir tranquilo, pese a toparte con ellos.

Está claro que muerto el perro, se acabó la rabia. Pero tampoco es plan de matar a todos los perros como prevención por si pueden desarrollar la rabia, que aún así necesitaría un mordisco para transmitirla, no es tan fácil tampoco. Las cuarentenas y la paranoia de evitar las masificaciones es tan inútil como significativo del nivel de barbarie en el que vivimos. ¿Vamos a evitar que dos seres humanos estén a menos de metro y medio de distancia en todos los momentos del día? Rotundamente no. O sea, que no vamos a generar mil problemas más por uno que , encima, no se soluciona así.

Pero como quiera que la educación y el respeto son más difíciles de encontrar que una conversación inteligente en la televisión, debe actuar la ley, que existe ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE para obligar a los orcos a comportarse cívicamente sopena de amenaza de castigo por tipificación legal. Medidas del tipo: 20 años de cárcel para el que estornude, espute, tosa, escupa o toque la cara de otro (o estando solo no use un pañuelo, su brazo, su camiseta y etc. para evitar impregnar con su podredumbre los objetos cercanos); sería la medida más efectiva para frenar el congojavirus. Y ahora que está todo grabado, no se iba a librar de la condena ni un solo cerdo humano. ¿Creéis que no iban a variar su asquerosa conducta? La letra con sangre entra, la disciplina cívica, igual. Hace siglos se mataba impunemente, hasta que el avance de la humanidad hizo que esta conducta fuera prohibida y penada hasta hoy en día. ¿Por qué no castigar igual todo lo que mata a inocentes? Y digo TODO. La ley ha de ser preventiva, no punitiva. Y qué mejor prevención que la amenaza de incurrir en un delito grave tipificado.

Yo jamás contagiaré a nadie, porque no soy un orco. ¿Qué eres tú?

Yo no quiero vivir amenazado por los orcos. ¿Qué quieres tú?