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KAREN GARCÍA: De genios, visionarios y locuras espaciales. La misteriosa vida (y obra) de Elon Musk

Posted in Theatrum mundi KAREN GARCÍA with tags , on mayo 14, 2021 by César Bakken Tristán

En los últimos tiempos nos encontramos, de manera casi machacona, con un personaje que no cesa en su empeño en colonizar nuestro consciente e inconsciente colectivo (recuerden, el que sale en la foto es porque alguien está interesado en que salga): el inextricable (y oficialmente hombre más rico del mundo) Elon Musk.

Hablemos pues de uno de estos insondables y popularizados (¿por quién? Juzgue usted, si acaso, tras leer este artículo) personajes del mundo de “ricos y famosos” de nuestro planeta. Elon, con ustedes… Musk.

Empecemos por sus orígenes vitales: nuestro personaje en estudio recibe el (hebreo) nombre de Elon Reeves Musk. Nace en Pretoria, Sudáfrica, allá por el año 1971. Tiene 2 hermanos.

Una rápida búsqueda de información de este personaje nos lo presenta (como primer y más relevante hallazgo) como Elon (Reeves) Musk, actor y productor. ¿Hablamos del mismo Elon con el que nos saturan los medios de comunicación últimamente? ¿Será ese Elon (el actor, el productor de películas) el mismo Elon, excéntrico y visionario entrepreneur, que nos quiere llevar a todos (o al menos a él mismo, dice que le gustaría “morir ahí”) a Marte?

Seguimos búsqueda… Y es que parece ser que la respuesta es positiva: si proseguimos nuestra investigación observamos que, verdaderamente, el Elon empresario y el Elon metido en el mundo del cine son los mismos personajes. De hecho, estuvo tan metido en el cosmos cinematográfico que sus otros 2 hermanos, ella y él, son también productores y directores.

Y, efectivamente, su hermano, Kimbal Musk, está también metido en el mundillo… y en la producción de Teslas con su hermano Elon… Y le van las mismas temáticas, claro… En 2014 produce unas series-documentales llamadas The Fast Cars and  Rocket Ships, donde aparecerán insignes entrevistados tales como Anthony Fauci (aparece en 8 episodios), Joe Biden, Barack Obama, Hillary Clinton… No es menos interesante saber que en dichos broadcastings aparece y se da voz también a Arthur Caplan, con el documental Cobaya humana (sic).

Por su parte, y entre las películas más conocidas donde mete mano su ya famoso (y objeto de nuestro estudio) hermano Elon (Reeves) Musk están Iron Man 2 (2010) o Thanks for smoking (2005).

Pero continuemos con su vida… El personaje objeto de nuestro estudio tiene 6 hijos (hasta donde alcanzamos a saber y según nos informan, al menos 5 de los 6 son nacidos gracias a la reproducción artificial… (sic). De casta le llega al galgo).

Divorciado de su primera mujer en 2008 (Justine Wilson), ésta escribe (con su apellido de casada, Musk) 2 novelas de “fantasía contemporánea”. La primera llamada BloodAngel (Ángel de la Sangre) que tiene una secuela, Lord of Bones. Estos dos libros hablan de la “necesidad de evitar el apocalipsis, ya que muchos demonios han hecho su entrada en el mundo. Y es que los demonios necesitan habitar cuerpos humanos para sobrevivir. Los demonios son híbridos: mitad humanos, mitad máquinas. Estos híbridos se preparan para la llegada de “The One” que los dirigirá. A “The One” se le conocerá como el “soulbreaker” o rompealmas, el Señor de los Huesos. La puerta está abierta, y está llegando. El objetivo de este demonio es… el Apocalipsis”.

Justine Wilson

La ex mujer de Elon, y autora de la saga, quiere recalcar con este su segundo libro que quiere darle un foco más agudo hacia sí misma, para que parezca, de alguna manera, más real

Stephen King, un amateur.

Pero sigamos…

La desenfrenada carrera de Elon hacia el mundo de los súper ricos (desde enero del 2021 tiene el honor de ser considerado el hombre más acaudalado de la tierra, sobrepasando a Jeff Bezos, el fundador de Amazon) comienza en 1999. En ese año funda su banco online: “X.com”, se llamaba… (comienza, pues, su afición por nombrar a sus empresas con letras-incógnita, como ocurriría posteriormente con su famosísima SpaceX). Supuestamente el dinero necesario para dicho aporte de capital vendría de la venta, por 300 millones de dólares, de la empresa de software para guías de ciudades online creada junto a su hermano. La empresa se llamaba Zip2, y consistía en una triste oficia-cuchitril (¿les suena la historia de alguien más?) de software de guías de ciudades online. Con la venta de dicha empresa, Elon empezaría su vertiginosa singladura.

Tras co-fundar (también junto a su hermano Kimbal) Paypal (luego comprada por Ebay), en 2015 hace lo propio con OpenAI, compañía que promueve una inteligencia artificial amigable, y en 2016 (¿cómo le dan las horas en el día a este hombre?) funda Neuralink, compañía de neurotecnología que desarrolla interfaces entre el cerebro y los ordenadores. Los cerdos son objetivo primero de estos microchips o implantes (en sus nobles cabezas). La cerdita Gertrude, sujeto pasivo de sus experimentos (y de posterior estrellato no buscado en los diversos medios de des-comunicación del mundo) afirma que de “inteligencia artificial amigable”, nada… que a ella la hicieron una vivisección de caballo y que se podía meter el chip donde se esconde el sol, el puto Elon… (lo dijo, pero nadie la oyó).

Y ahora la obsesión del sudafricano reconvertido en californiano (ahora no, ahora vive en Texas, uno de los pocos estados americanos donde le dejan seguir con su maquinaria tecnológica variada y, además, sin cubre-bocas -como él explica-) está en Marte. No sabemos si todo se debe a su infatigable afición por las lecturas de dicho género literario (dice Elon -lo dice él, no lo digo yo-) que lee novelas de ciencia ficción durante más de 10 horas al día… Y, por si queda alguna duda, dice que da el crédito de su éxito a libros como Fundation, trilogía de Isaac Asimov, que confiesa adorar).

Y es que, casualidad de casualidades, se da la increíble circunstancia de que un tal Wernher von Braun (alemán que pasó, de desarrollar armas en la segunda guerra mundial, a trabajar codo con codo con la NASA para el efectivo lanzamiento de cohetes) escribiera una novela de ciencia ficción llamada The Mars Project (escrita en 1949, traducida y publicada en 1950). En dicho libro, el teutón presenta una historia, ambientada en 1980, donde colonos humanos llegan a Marte. ¿Adivinan cómo se llamaba su líder? (¡oh la la…!!!!!!!!!!!!!!): “¡Elon!”.

El libro tiene una alta descripción técnica de la misión a Marte, y detalla como supuestamente (en dicho planeta rojo) 60 personas serían nombradas de por vida por el susodicho Elon; aquellos solo podrían votar a favor o en contra de las propuestas legislativas del jefe antedicho… aunque nunca podrían enmendarlas (habrá que ir siguiendo los capítulos de la “historia oficial de la conquista de Marte”, a ver cómo se desenvuelven…).

Y es que en SpaceX nuestro interesante Elon lo hace todo, pero lo que se dice todo… es el diseñador original, CEO y CTO (Chief Technology Officer). Un Leonardo da Vinci, vamos. Y las casualidades, las casualidades…

Pero el señor Elon, el de verdad (?), el de le tele, el empresario superdotado y con síndrome asperger, se aburre (es un genio, y los genios se acaban aburriendo de sus genialidades), y en 2016 funda también The Boring Company (sí, se llama así), compañía de construcción de túneles. Se busca crear el Hyperloop, tren de alta velocidad que utilizaría la levitación magnética usando “tubos” o túneles… Con este invento se permitiría a los ciudadanos disfrutar de velocidades hipersónicas con un reducidísimo gasto energético, así, sería posible viajar hasta 6 veces la velocidad del sonido en la atmósfera terrestre…).

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(Tiene mucho mérito que un individuo que haya dicho de sí mismo

 “las probabilidades de que yo me metiera en negocios de cohetes, sin saber nada de cohetes ni haber construido nunca nada… tendría que estar loco si hubiera pensado que tenía alguna apuesta a favor… Lo cierto es que no hubiera sido capaz de comenzar ni de hacer ninguno de los progresos que hago sin la ayuda de la NASA

pueda construir tanto cohete… y tanto túnel… pero sigamos…).

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Y aquí es donde entra en escena Michel Verne, hijo de Jules (Julio) Verne… El hijo, escritor como su padre, imaginó un sistema de transporte consistente en tubos neumáticos submarinos que propulsarían la cápsula de un pasajero a velocidades de hasta 1800 kilómetros/hora en un túnel transatlántico, debajo del Océano Atlántico… Se trataba de una historia corta llamada Expreso al futuro y fue escrita en 1881

Y dicho, y hecho… Expresa al futuro, aquí tienen nuestra historia…

Pero no fue solo Michel Verne quien escribiría acerca de la construcción de túneles… en 1955, el escritor ruso Stanislaw Lew escribe la novela The Magellan Nebula… sobre el mismo tema de transporte a través de túneles o tubos transparentes que moverían, supuestamente, a la gente, a velocidades de hasta 1666 km/h…

Casualidades, y más casualidades…

¿Se inspiraría Elon (Musk) en las lecturas de Verne, hijo, para sus descomunales proyectos? ¿O fueron tal vez los Verne unos auténticos visionarios de su época, capaces de predecir hechos inimaginables en la historia reciente de la humanidad… hechos como la llegada del hombre a la luna… o la construcción de los Hyperloop o túneles para trenes que alcanzarían velocidades hipersónicas?

¿Casualidades?, ¿causalidades?

Who knows…

Los datos, aquí, en papel (juzguen ustedes mismos).